VÁZQUEZ INAUGURÓ LA COSECHA DE ARROZ
2005
El Presidente de la República, Tabaré
Vázquez, inauguró en Treinta y Tres la cosecha de arroz
2005 en un acto que contó con la presencia de altas
autoridades nacionales, cámaras empresariales y productores
del sector.
PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA,
TABARÉ VÁZQUEZ, EN LA INAUGURACIÓN DE LA COSECHA DE ARROZ
2005, EN TREINTA Y TRES
PRESIDENTE VÁZQUEZ: Presidente,
directivos e integrantes de la Asociación de Cultivadores
de Arroz, autoridades nacionales y departamentales,
trabajadores vinculados a la producción arrocera; queridas
uruguayas y queridos uruguayos:
Durante muchos años, cuando por razones
de trabajo en el desempeño de mis responsabilidades
políticas o simplemente por razones de orden particular,
recorría el país y observaba el campo vacío, soñaba con
un Uruguay de producción y trabajo, un Uruguay en el cual
-como expresé al asumir la Presidencia de la República-
nacer no sea un problema, ser joven no sea sospechoso y
envejecer no sea una condena; un Uruguay donde la
alimentación, la educación, la salud y el trabajo decente
sean derecho de todos y de todos los días.
Ahora, en el ejercicio de la Presidencia
de la República, al compartir con ustedes la recuperación
de la tradicional jornada de inauguración de la cosecha
arrocera, siento que ese sueño que tenía no era una
quimera, que puede ser realidad, que debe ser realidad, y
que de nosotros -las uruguayas y los uruguayos- depende que
esa realidad se concrete.
Les agradezco, pues, que me hayan
invitado a esta jornada trascendente para el sector arrocero
y les agradezco también la hospitalidad con que me han
recibido. Quiero agradecer también lo que hemos tomado en
conocimiento hace algunos minutos, por parte del presidente
de la Asociación de Cultivadores de Arroz, que esta
Asociación dona 10.000 kilos de arroz para el Plan de
Emergencia que el gobierno nacional va a llevar adelante.
Gracias, muchas gracias.
Amigas y amigos: el arroz es el alimento
básico de más de la mitad de la población mundial y es
vital para la seguridad alimentaria del ser humano.
No es menor hablar de seguridad
alimentaria cuando en el mundo actual predomina una
concepción de la seguridad alarmantemente alejada de la
dignidad humana, porque no hay libertad en el hambre ni hay
paz en la desigualdad y en la injusticia.
Tampoco es menor que en la zafra
2003-2004 Uruguay haya cultivado 196.000 hectáreas,
producido alrededor de 1.300.000 toneladas de arroz con
cáscara, y exportado casi el 95% de dicha producción,
convirtiéndose así en el séptimo exportador de arroz a
nivel mundial.
Y todo ello, a pesar no solamente de
coyunturas internacionales especialmente complejas, sino
también -por qué no admitirlo abiertamente- de gobiernos
nacionales que condenaron al sector arrocero a la
incomprensión, a la soledad y al desamparo.
Que el Uruguay haya logrado tales niveles
de producción y exportación, que hoy estemos inaugurando
una cosecha que a pesar de la sequía se calcula que este
año alrededor del 30% de la superficie sembrada se ha
perdido, por efecto de la actual sequía, seguramente a
pesar de todos estos inconvenientes mantendrá esos niveles
y al mantenerlos dará cuenta de la inteligencia y el
compromiso y el esfuerzo de esta Asociación de Cultivadores
de Arroz y de quienes la integran.
Inteligencia para incorporar material
genético adecuado en el momento preciso, para manejar el
suelo o para diseñar y gestionar sistemas de riego
sustentables. Compromiso y esfuerzo para -como dijimos hace
un instante- mantener la producción arrocera a pesar de las
adversidades. Pero también para aportar en la elaboración
de la Ley de Riego o para impulsar con el Instituto Nacional
de Investigación Agropecuaria, programas de investigación
para el control de plagas.
Amigas y amigos: lo menos, lo menos, que
puede hacer un gobierno en el desempeño de sus funciones es
tratar de comprender la realidad que lo rodea y reconocer a
los actores que la conforman.
Respecto a la producción arrocera, el
gobierno nacional que asumió el 1º de marzo, cumplirá ese
mínimo pero no se conformará con ello, pues gobernar no es
solamente comprender y reconocer, sino que también es
prever, articular y acompañar.
En tal sentido y en una línea de
continuidad con aquellas propuestas de gobierno que ahora
son compromisos del actual gobierno, como Presidente de la
República quiero decirles que trabajaremos duramente en la
construcción de un ambiente propicio a la producción
arrocera; ambiente propicio en términos de: a) Política
monetaria, otorgando previsibilidad al valor de la moneda.
b) Política fiscal, operando tanto sobre la estructura de
los ingresos como de los gastos del sector público. Este
será un gobierno austero. Trabajaremos en una reforma
fiscal que alivie al que trabaja y al que produce, y que
pague más quien tiene más, para que pague menos quien
tiene menos. c) Política cambiaria, nunca más atraso
cambiario en el Uruguay. d) Políticas de innovación,
porque el desarrollo productivo implica crear nuevas
herramientas, procesos y productos, nuevos bienes y
servicios, nuevas formas de organizar el trabajo. Ambiente
propicio en términos de uno, políticas de integración
para fortalecer el MERCOSUR. Queremos más y mejor MERCOSUR,
también para que como bloque sea autosuficiente en materia
arrocera y se fortalezca ante prácticas desleales de
comercio internacional.
En horas de la tarde ingresaremos al
territorio brasileño, invitados especialmente por el
gobierno del hermano país.
Con el Presidente Lula vamos a hablar de
todos estos temas, y vamos a defender por cierto, no sólo
la producción arrocera del Uruguay, sino también la
producción arrocera de la región.
En próximos meses o semanas visitaremos
también la hermana República Argentina en una visita
oficial. En ella también hablaremos con el Presidente
Kirchner de todos estos temas.
Como les decía, hoy viajaremos a Brasil
para considerar entonces con el gobierno de ese país,
diversos asuntos de común interés y entre ellos varios que
refieren específicamente a esta temática. Dos: no
estaremos ausentes en el diseño de políticas de rotación
y complementación entre la producción arrocera y la
producción ganadera. Tres: de políticas que atiendan la
dimensión social de la producción arrocera, salarios,
capacitación y condiciones de trabajo de los trabajadores
del sector, sin atender otro dato de esta realidad, que
muchos de esos trabajadores zafrales son extranjeros y
trabajan en condiciones irregulares. Cuatro: de políticas
de uso más responsable y eficiente del agua y de la tierra,
incluyendo en este rubro el abordaje de otro dato de la
realidad; la extranjerización de la tierra en el Uruguay.
En fin, sin desconocer lo realizado, ha
de reconocerse que aún hay mucho por hacer y que hay
instrumentos para hacerlo, uno de ellos es la Comisión
Sectorial de Arroz a la cual hemos de jerarquizar
institucionalmente y fortalecer operativamente como ámbito
de asesoramiento al Poder Ejecutivo en todo lo relativo a la
producción y competitividad de la cadena arrocera.
Amigas y amigos, finalmente me siento
honrado al declarar formalmente inaugurada la Cosecha
Arrocera 2005.
Pero este honor lejos de ser
autocomplaciente está lleno de exigencias, y lejos de ser
un punto de llegada es más un punto de partida en un camino
que debemos transitar juntos, cada uno haciendo lo suyo de
acuerdo a sus competencias, de acuerdo a sus
responsabilidades y de acuerdo a sus posibilidades, sin que
nadie renuncie a ser lo que es, pero juntos todos los
uruguayos, juntos, para trabajar en pos de la dignidad de la
gente. Porque finalmente esa es la mejor forma de avanzar y
la única forma de construir nación: todos los uruguayos
juntos para mejorar la calidad de vida de todos los
uruguayos.
Muchas gracias.
PALABRAS DEL MINISTRO DE GANADERÍA,
AGRICULTURA Y PESCA, JOSÉ MUJICA
MINISTRO MUJICA: Señores todos,
empezando por los peones rurales que hay acá en la vuelta y
terminando en el Presidente de la República. Señores
todos, ustedes saben que yo soy poco formal y en esta fiesta
del trabajo tengo que agradecerle a los uruguayos que
resistieron estos años; resistieron como pudieron, pero
resistieron y las heridas están allí, muy graves, se
precisaría a Mandrake para poderlas revertir.
Las herramientas están melladas porque
sencillamente se hizo añicos en los últimos cinco años,
el Estado tenía que renunciar a tener políticas, lo
hicieron "pelota", quedó el Estado envejecido con
las herramientas melladas.
Un Ministerio de Ganadería y Agricultura
que debe tener un promedio de más de 50 años, con equipos
tecnológicos que no se han renovado, con una Sanidad Animal
totalmente envejecida. ¡Como para salir a registrar las
"verijas" de los animales en la inmensidad del
campo uruguayo!
Y eso tiene consecuencias que no son
fáciles de revertir en una sociedad.
Es muy fácil criticar al Estado y sobran
razones para criticarlo, pero cuando miramos para arriba y
necesitamos ayuda nos acordamos del Estado pero el Estado
somos nosotros. Y ese Estado interventor, que se metía en
todo y que en gran parte lo burocratizó todo, no podía
desembocar en un Estado irresponsable como desembocó, donde
abandonó hasta la tarea policial elemental de cuidar la
sanidad colectiva, del cultivo, de los animales, de no
preocuparse de la investigación. Y los resultados están a
la vista. Era lógico que tuviéramos una política
monetaria inconsecuente.
¿Para qué queríamos Ministerio de
Ganadería y Agricultura? ¿Para qué queríamos Ministerio
de Industria si el mercado lo arregla todo?
Y vimos que el mercado no lo arregla todo
y se necesita la voluntad organizada de los hombres.
¿Habremos aprendido la lección?
Bueno, arroceros, el dólar está a 26
pesos y yo quisiera decir otra cosa, pero tengo que decir
que se va a mantener a 26 pesos; ni menos ni mucho más, lo
quisiera tener a 30 pesos y esos son los números reales y
con ellos hay que trabajar.
Lo peor que hay en la vida es decirle
mentiras de circunstancia a la gente y yo sé que eso ha
afectado la competitividad de los sectores francamente
dedicados a la exportación. Pero la capacidad de maniobra
que tiene este gobierno está en relación directa a las
cuentas que le da y a la situación que hereda.
Lo mejor, entonces, es tener las cosas
claras y definidas. Tenemos que luchar por otras realidades
pero eso es el punto de partida; lo que está empeñado este
gobierno es no jugar con la moneda más para abajo, para
aliviar la situación financiera del Estado y los
compromisos del Estado; eso es lo que está jugando.
Segundo, yo creo que queda un mundo por delante y que el
Uruguay tiene factores francamente competitivos con el
arroz; no lo vamos a descubrir nosotros. Y tal vez tienen un
techo en materia de áreas del cual estamos todavía un poco
lejos.
Sé que hay departamentos enteros, como
Artigas, que duplicarían el Producto Bruto si fuéramos
capaces de organizar unas 60 represas de tierra para regar
por gravedad, que significaría como multiplicar por dos ese
departamento.
Sé que hay rinconadas que están
esperando al arroz en este país. Sé que nos falta una ley
de arroz, para la cual dentro de poco tendremos que
convocarla para discutirla junto con los ganaderos. Ya es
criminal, a esta altura, que quede un rastrojo de arroz sin
sembrar una pradera; esto es criminal, y tenemos que obligar
por ley, lo tenemos que hacer con acuerdo nacional, tenemos
que crear y multiplicar fuentes de agua y tiene que salir de
la rentabilidad de la fuente de agua de hoy.
No podemos seguir dependiendo, en un
país que es tomador de precios, de tener sólo una
política que dependemos de lo que tenga o no tenga el Banco
de la República, y tenemos que aprender definitivamente
algo que tenían nuestros abuelos y que hemos olvidado:
"capital de reserva".
Y el "capital de reserva" tiene
que salir de nuestro lomo y lo tenemos que entender en lugar
de vivir hipotecados y jugados hasta el último peso,
debiendo y debiendo. Tenemos que poner algo en la retranca y
aprender de los viejos, aunque sea un poco más lerdo,
porque hay un factor de incertidumbre que nunca podremos
manejar y son los precios de este mundo.
Yo creo que el pasado nos deja un monto
de lecciones, lecciones de sentido común.
El gobierno no puede sustituir a la gente
que trabaja, la tiene que interpretar y debe de construir
políticas con la gente que trabaja.
Así como hablé de una Ley arrocera,
porque se necesita largos plazos, se necesita -algunos
llaman políticas de Estado- yo estoy pensando en una Ley
agrícola como la que tienen todos los países centrales,
empezando por una Ley arrocera que paute la política
agropecuaria por décadas para tener un marco más allá de
los avatares de los gobiernos que vienen y van.
No estamos inventando nada. En 1930 se
levantó la primer Ley Agrícola de Estados Unidos y si yo
levantara algunas cosas que existen en la legislación
norteamericana, con respecto al uso de las tierras, dirían:
"ese viejo se ha hecho comunista fanático".
Pero se puede hacer cualquier cosa con la
tierra. La tierra es nuestra madre. No se puede hacer
cualquier cosa en nombre de la bendita propiedad privada,
porque más propietarios que seamos de la tierra,
reventamos, y la tierra tiene que quedar para los que van a
venir, es el sustento de la Nación.
Tenemos una responsabilidad histórica
con las generaciones que van a venir.
Por esto, yo no los voy a aburrir,
tenemos veinte días de gobierno hábil prácticamente. Nos
hemos encontrado con cosas que son increíbles y nos vamos a
seguir encontrando.
No le vamos a echar la culpa de nuestras
impotencias a la herencia maldita. La herencia existe, pero
nos volvimos viejos peleando contra él, ¡y vaya paradoja
de la vida!, nos consideramos personalmente una especie de
"terrón con patas" y llegamos al final del
partido cuando se nos acaba el aliento. Pero estamos
comprometidos a dos cosas: a no decir mentiras, a jugarnos
por lo que pensamos. Y estamos embebidos que este país
necesita un brutal cambio cultural, porque si no cambia la
cabeza no cambia nada. Y tiene que cambiar la cabeza del
país entero, para entender que lo de un país productivo no
es sólo cuestión de sembrar arroz o de sembrar trigo,
cuidar vacas o levantar industrias; lo de un país
productivo es meterse bien adentro que nadie te regala nada
en este mundo y que en este mundo no se debe de vivir de
garrón a costilla de los demás. Gracias.
PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA ASOCIACIÓN
DE CULTIVADORES DE ARROZ, HUGO MANINI
MANINI: Señor Presidente de la
República Oriental del Uruguay, señor Vicepresidente,
señores ministros; señores intendentes, autoridades
nacionales y departamentales, señores embajadores de los
países amigos acreditados ante nuestro gobierno, miembros
del Cuerpo Diplomático, productores e industriales que
integran el sector arrocero; señoras y señores: Hoy es un
día de alegría, de alegría porque su majestad el tiempo
-aunque no nos brinda el sol en su plenitud- nos ha
permitido concretar esta fiesta del arroz que une
agricultores arroceros, industriales, colaboradores en todas
las etapas del proceso agroindustrial, junto al gobierno
nacional que casi en pleno hoy nos acompaña.
Alegría, porque siendo los
sobrevivientes de una crisis que todos creían que era
terminal, hoy, con alegría, con esta nueva cosecha, miramos
hacia el futuro con esperanza y optimismo.
El sector arrocero acaba de atravesar la
coyuntura más grave de su historia, entre las zafras 1998,
1999, 2001, 2002 el sector perdió el 40% de sus
productores. Tuvo pérdidas en este mismo período por 216
millones de dólares, esta pérdida es mayor al valor de la
producción de arroz de toda una zafra, lo que significa que
en cuatro años perdimos más de una cosecha entera y eso no
fue noticia en esos momentos, porque en un país que no
palpitaba al ritmo de la producción solamente podría
hacerlo si fuera consecuencia de una catástrofe natural.
Pero no obstante la grave situación que
enfrentaba y a costa de soportar un grave endeudamiento, el
sector arrocero en el mismo período le aportó al país
divisas por 670 millones de dólares. Lo que fue un pésimo
negocio para los productores, resultó a la postre un buen
negocio para el país en años en que el déficit de la
balanza comercial superaba los mil millones de dólares.
En ese marco, dentro de esas coordenadas,
el sector fue abandonado a su suerte por quienes estaban
imponiendo una política económica que inviabilizaba todo
esfuerzo productivo.
En otras palabras: el sector fue
condenado a soportar una situación que estaba fuera de sus
posibilidades prever o solucionar. Impulsó y apoyó el
trabajo junto al Instituto Nacional de Investigación
Agropecuaria, INIA, para el diseño y aplicación de un
paquete tecnológico eficiente; hizo las reservas de agua;
capacitó y formó sus colaboradores; produjo un grano de
excelente calidad que le permitió alcanzar más de 30
mercados; mantuvo su organización gremial, integrando junto
a la industria una cadena agro-exportadora moderna y
competitiva.
Pudo todo esto; pudo todo esto y mucho
más. Pero no pudo contra esa política económica que
creciendo fue transformando en insoportable la situación
potenciada. Además, en esa coyuntura -por las caídas de
los precios a nivel internacional- se nos decía, se nos
insinuaba, que nos dedicáramos a otra cosa, que había que
seguir el vaivén de los mercados; y no teníamos
alternativas.
Las tierras que usamos para el arroz en
general son las tierras más pobres y sólo se puede plantar
arroz; y como dicen todos los arroceros -desde que yo tengo
memoria de casi 30 años de actividad- las deudas del arroz
solo se pueden pagar con arroz.
Porque somos conscientes que el arroz el
diferente a otros cultivos, que necesita de una costosa
infraestructura que se fue montando sostenidamente año a
año y que para preservar la cadena integrada teníamos que
mantener un área no menor a 150 mil hectáreas.
Después de un tiempo que parecía
interminable, vino la caída de la política monetaria como
consecuencia de sus propias contradicciones y paralelamente
comenzó a operarse en el mercado internacional un repunte
gradual y sostenido de los precios, tal cual lo había
pronosticado nuestra institución gremial, la Asociación de
Cultivadores de Arroz, hace ya muchos años.
Y no exageramos, si decimos que fuimos
los directivos de la Asociación de Cultivadores de Arroz
-los directivos de ACA- el nervio de la resistencia contra
los vientos adversos que soplaron implacables durante cuatro
dolorosos años. Parafraseando a Kipling, podríamos decir
que supimos mantener la calma en la borrasca y cuando muchos
dudaban y cuando muchos dudaran, nosotros seguimos -con
nuestro ejemplo, con nuestra prédica- manteniendo fuerte y
firme la posición de no cejar en el esfuerzo de mantener el
área mínima que teníamos que mantener.
Por suerte, todo esto ya es historia, ¡y
vaya! Porque hoy tenemos interlocutores en el gobierno, ¡y
vaya que los tenemos! Con esta espléndida muestra de apoyo
en el día de hoy, esto para nosotros reviste fundamental
importancia.
Estamos ante un nuevo gobierno que no
solamente está decidido a dialogar con nosotros, sino que
ha basado su plataforma electoral en el desarrollo de un
país productivo, uno de los ejes principales del programa
de la fuerza política que está en el gobierno y de las
gremiales que nosotros integramos, que nos unimos en la
Concertación para el Crecimiento en la oscura noche que
precedió al despertar de aquella maravillosa jornada del 16
de abril del 2002, en el Obelisco.
Ya en los primeros contactos que hemos
mantenido con las nuevas autoridades, Ministerio de
Ganadería y Agricultura, Ministerio de Economía y
Finanzas, Banco de la República Oriental del Uruguay, hemos
encontrado la mejor disposición para que crear los espacio
de diálogo y de trabajo imprescindibles para elaborar una
estrategia de desarrollo.
El nuevo gobierno se encuentra hoy con un
sector productivo vivo y pujante y con un sector industrial
moderno, eficiente y tecnificado; y lo que es muy
importante, se encuentra con un sector arrocero integrado y
con vocación de seguir brindando su esfuerzo en pos del
país productivo que todos anhelamos.
Hoy, en esta coyuntura tan especial, que
ha creado tantas expectativas y tantas esperanzas, queremos
compartir con ustedes, señores, iniciando la primera
sesión de trabajo, las siguientes preocupaciones.
En primer lugar, nuestro sector -que
exporta más del 90% de lo que produce, debe ser el único
caso de un país que un sector agrícola no exporta
excedentes agrícolas, produce para la exportación- ha
visto comprometido su futuro por las políticas seguidas por
el gobierno anterior en el concierto internacional. Muchas
veces esta posición y sus consecuencias pasan
desapercibidos para la ciudadanía y aún para los propios
productores, a pesar de la enorme trascendencia que las
mismas tienen. Un ejemplo claro de ello es que si nuestro
país hubiera ingresado al ALCA, a las Asociación de Libre
Comercio de las Américas, tal cual se planteó, lo más
probable es que hoy no estaríamos acá inaugurando esta
cosecha.
Hemos también soportado con enorme
preocupación las instancias cumplidas en setiembre del año
2003, en Cancún, en la reunión de la Organización Mundial
del Comercio, donde las autoridades de la Administración
anterior, que tantas veces nos habían recomendado ir a
protestar ante las embajadas de los países ricos,
demandando el desmantelamiento de los subsidios, tuvieron
allí una oportunidad histórica de pronunciarse contra esas
prácticas desleales de comercio que tanto daño le hace a
nuestro país. Y, sin embargo, cuando llegó la hora de la
verdad no lo hicieron.
Uruguay no apoyó en esa oportunidad al
Grupo de los 20, al Grupo de los 22, cuando no cabían allí
otras posturas: o se estaba en contra de los subsidios
apoyando la postura de los 22, o se estaba a favor de los
Estados Unidos, la Unión Europea y Japón que lideraban su
perpetuación.
En otras palabras: Uruguay se opuso a la
unión con países de la importancia de Brasil, de
Argentina, de China, de India, de Sudáfrica entre otros,
que por primera vez se unían detrás de una propuesta
concreta y coherente con sus necesidades históricas, como
única forma de enfrentar la permanente unidad de los
insaciables que querían aún más ventajas comerciales.
Los mejores mercados están ocupados por
productos agropecuarios procedentes de los países
desarrollados y sin en verdad pretendemos ocupar esos
espacios debemos obligarlos a dejar ese lugar mediante el
combate a su razón de permanencia, los subsidios.
En este mundo, sin lugar a duda global,
lo más globalizado es el comercio tramposo y sus prácticas
desleales.
Por eso aplaudimos la decisión del nuevo
gobierno de que Uruguay ingrese al Grupo de los 20
¡Enhorabuena, señores! Solamente un sector netamente
exportador y comprometido con el desarrollo de nuestro país
puede valorar cabalmente en toda su magnitud lo que esta
decisión significa y la reciente concreción de esta
solicitud, subscrita en Nueva Delhi, capital de la India,
por el Subsecretario de Agricultura, Ing. Ernesto Agazzi,
cobra fundamental importancia por la oportunidad en que la
misma se materializa, ya que se avecinan instancias
decisivas de negociación en el terreno internacional, como
por ejemplo la próxima reunión de la Organización Mundial
del Comercio en Hong Kong.
Y estos son los primeros pasos en defensa
de la dignidad de la producción y el trabajo de países
emergentes como el nuestro, hay que buscar la unión que
hace la fuerza para enfrentar el trípode en que se apoya la
inequidad del comercio global: las ayudas internas a la
producción agrícola de los países ricos; las barreras
arancelarias y no arancelarias, y el impacto de los
subsidios a la financiación de las exportaciones.
A nivel regional asistimos en los
últimos tiempos a un duro embate de algunas organizaciones
gremiales arroceras de Río Grande del Sur, que se oponen y
atacan al MERCOSUR, propiciando medidas de fuerza en la
frontera con nuestro país; propiciando acciones de
salvaguarda y de todo tipo, tendientes a impedir el ingreso
de arroz procedente de Uruguay y Argentina al mercado
brasileño, al mismo tiempo que solicitan al gobierno
federal de Brasil salvaguardas especiales contra estas
exportaciones, altos subsidios a su producción interna,
etcétera, etcétera.
El argumento central de estos pedidos es
que Brasil se autoabastece, por lo que no necesitan importar
del MERCOSUR y que el mercado brasileño les pertenece.
Mientras realizan estas acciones importan
arroz fuertemente subsidiado de fuera del MERCOSUR, de fuera
de la región, fundamentalmente de Estados Unidos y de
Tailandia, sin oponerse a la presión de los grandes
importadores cuando realizan estas prácticas, o cuando han
solicitado y obtenido la rebaja de aranceles externos para
ser más competitivos los negocios de esta región.
Debemos ser muy claros, señores, en
precisar que esta permanente ofensiva que estamos soportando
en la comercialización de nuestro arroz, y que ya hace
algunos años prosperaron -recuérdese el caso de la
Xanthomona- desde la asunción del actual gobierno federal
del Brasil no se han concretado gracias a la firme decisión
de sus máximas autoridades y muy especialmente del Ministro
de Ganadería y Agricultura de la República Federativa de
Brasil, Roberto Rodríguez, que ha dicho en repetidas
oportunidades que los problemas que existen en el MERCOSUR
se solucionan con más MERCOSUR.
En la tarde de hoy, señor Presidente de
la República, Tabaré Vázquez, usted iniciará su primer
viaje oficial fuera de fronteras y lo hará a Brasilia,
capital de la República Federativa de Brasil, para reunirse
con su par, el Presidente Luiz Inácio Lula Da Silva, para
firmar importantes documentos de relaciones comerciales y de
acuerdos fronterizos.
Pero lo más importante de este primer
viaje oficial de nuestro gobierno es reafirmar nuestra
voluntad de revitalizar el MERCOSUR. Fuimos desde la primera
hora y convencidos de la importancia del
proyecto de integración que implica el Tratado de
Asunción, de marzo del 91, y que en estos días cumple 14
años de suscripto.
Este proyecto de mercado común es mucho
más hondo. Es mucho más profundo que la creación de una
zona de libre comercio. No solo nos asegura el libre
tránsito de las mercancías producidas en los países
miembros, sino que nos asegura el libre tránsito de las
personas.
Es un proyecto de integración en lo
económico, en lo social, en lo cultural, que supone la
creación de un Parlamento que lo represente soberanamente.
Algo semejante a lo que significó la creación de la Unión
Europea. Y nosotros, nosotros desearemos fervientemente que,
así como el carbón y el acero fueron la base del acuerdo
que dio lugar a la creación de esta magnifica realidad
constantemente en crecimiento que es la Unión Europea, el
arroz, este arroz producido por manos de latinoamericanos
-de uruguayos, de argentinos y de brasileños- fuera no la
manzana de la discordia, sino un factor aglutinante de la
realidad que todos deseamos se profundice y se agrande.
Que esta realidad se acerque lo más
posible a lo que soñaron Artigas, Bolívar, San Martín, en
la hora de la independencia y que escritores como nuestro
compatriota Enrique Rodó y el argentino Manuel Ugarte, en
los albores del Siglo XX, después de un largo silencio,
después que nuestras patrias latinoamericanas sólo miraban
hacia Europa, preconizaban: Rodó decía la Magna Patria,
Ugarte la Patria Grande.
Creemos que ha llegado por fin la hora de
la unidad de nuestros pueblos. Por eso le pedimos muy
especialmente a las autoridades nacionales que hoy nos
acompañan, su apoyo en las conversaciones y en las
negociaciones que se lleven adelante con el gobierno
brasileño en los próximos días, para que nuestro sector
pueda tener la seguridad de que se va dar estricto
cumplimiento a lo acordado en el MERCOSUR y que, por lo
tanto, el gobierno brasileño no va a permitir que prospere
ninguna traba y ninguna acción tendiente a impedir el libre
ingreso de nuestro arroz a ese mercado.
Nuestro sector tiene que tomar decisiones
que comprometen muchos años de trabajo; tiene que invertir,
tiene que trazar su estrategia, y no lo puede hacer en un
clima de incertidumbre y de permanente alteración de las
reglas de juego.
Las situaciones que estamos viviendo –la
situación en que estamos viviendo- no le hace nada bien
tampoco al MERCOSUR por la certeza y confianza que este
tratado debe significar para todos nosotros.
Lo hemos dicho muchas veces y lo vamos a
repetir aquí: nuestro sector arrocero tiene una historia
común con el Banco de la República. El apoyo recibido de
esta institución ha sido decisivo para el grado de
desarrollo que hoy exhibimos. Pero no queremos que esto
sólo sea historia, porque no es posible concebir el
desarrollo de cualquier actividad productiva separada del
BROU, separada del Banco de la República Oriental del
Uruguay.
Y nuestra preocupación se basa en lo
acontecido en los últimos años, donde el Banco -por
distintos motivos- prácticamente se retiró de la
asistencia financiera al cultivo del arroz; financiaba el
Banco alrededor del 60 por ciento del área productiva hasta
el año 2002, y pasó en estos últimos dos años a menos
del 10 por ciento, como lo hizo con tantas otras áreas de
negocios.
El sector arrocero, consciente y
responsable de sus compromisos ante el BROU, máxime
teniendo en cuenta las dificultades por las que esta
institución financiera atravesaba, gestionó laboriosamente
a finales de 2002 y durante todo el año 2003 la formación
del Fondo de Reactivación de la Actividad Arrocera -FRAA- y
pudo de esta forma aportar fondos frescos al Banco de la
República Oriental del Uruguay por más de 30 millones de
dólares, logrando así una solución financiera que abatió
promedialmente alrededor del 30 por ciento del
sobreendeudamiento generado durante la crisis.
Pero aun resta solucionar definitivamente
el tema del pasado endeudamiento que aun subsiste con este
Banco y nuestra concepción es que esto solamente es posible
lograrlo con el manejo inteligente de tres variables: A)
plazos suficientes para enfrentar la situación del
endeudamiento; B) tasas de interés sensiblemente menores a
las aplicadas a la fecha y muy especialmente para el
período comprendido en los años de pérdida de
competitividad ocurridas por razones ajenas a la decisión
del sector, como lo vimos anteriormente; y C) con un
crédito ágil, sencillo, controlable, oportuno para el
cultivo que le permitirá al BROU continuar con la
vinculación necesaria con el productor para ir recuperando
sus préstamos.
La normativa del Banco Central del
Uruguay debe sintonizar, debe concordar, con la operativa
del Banco República y, entre otras cosas, se debe valorizar
la importancia de la garantía de la futura cosecha, como
fue anteriormente.
La solución del endeudamiento existente
a la fecha y la financiación del cultivo en el futuro,
constituyen para nosotros dos caras de la misma moneda.
Otro tema que últimamente nos tiene muy
preocupados es la depreciación que tiene el dólar.
No escapa a nuestro entendimiento que
tiene varias causas, pero debemos convenir que tiene
también una variable directamente dependiente de la
política económica aplicada; o sea, que por lo menos una
parte del problema depende del manejo que nosotros, como
país, hacemos de la política financiera y monetaria.
En definitiva, no todo depende de la
caída del dólar a nivel internacional.
Y nuestra preocupación radica en que
estamos perdiendo cada vez más rentabilidad y con ello
nuestras posibilidades de reinversión, aspecto tan
necesario después de muchos años de no poder hacerlo, al
mismo tiempo que disminuyen nuestras posibilidades de dar
cumplimiento a nuestras obligaciones financieras.
Es por ello que solicitamos de nuestras
autoridades una profunda reflexión sobre este tema.
Quinto, y por último, queremos recordar
que tenemos mucho trabajo, que proponemos desarrollar en
común -sector arrocero y gobierno nacional- en distintas
áreas.
Los productores arroceros son en su
inmensa mayoría arrendatarios, por lo que debemos buscar la
forma de darle acceso a la tierra y al agua, lo que
permitiría además la mayor producción de carne mediante
la utilización de nuestros rastrojos de arroz con pradera,
hoy en gran parte desaprovechados.
Tenemos que estudiar y proyectar nuevas y
estratégicas reservas de agua, que no solamente permitan
bajar los costos de este insumo básico, sino que dichas
reservas en algunas zonas de nuestro país van a resultar
muchísimo más baratas que las actuales fuentes de agua y
puedan ser utilizadas para otros cultivos que necesitan
imperiosamente mejorar su competitividad y vernos libres de
ese flagelo de la sequía, que cada pocos años nos azotan
crudamente a los agricultores.
Tenemos que lograr concretar con nuestros
subproductos aportes a la generación de energía eléctrica
y cubrir necesidades de electrificación y caminería.
Tenemos que profundizar en común con el
gobierno el mantenimiento del estatus de país natural,
concientes además que en el futuro –a medida que se pueda
lograr abatir, aunque sea en parte, la política
proteccionista de los países desarrollados- nos vamos a
enfrentar con una nueva valla: las barreras no arancelarias
vinculadas con la protección medioambiental, por lo que
resultará un buen negocio invertir en prevenirla.
A fines del año 2004, hemos firmado con
la Universidad de la República -a iniciativa del Rector,
Rafael Guarga, que hoy nos acompaña- un contrato marco para
configurar una red temática que se está instrumentando con
la participación de INIA y el LATU.
En este sentido, por suerte, desde hace
treinta años nuestro sector cuenta con un ámbito, en el
cual también coincidimos con el gobierno, que es nuestra
Comisión Sectorial del Arroz y que ha sido una digna
sobreviviente de los vientos neoliberales que soplaron tan
fuertemente. Sin duda, deberemos reforzar al máximo éste
ámbito de trabajo de sector integrado y como vínculo entre
el sector privado y público.
Y por último, el sector arrocero
reafirma su compromiso de continuar trabajando y aportando
su esfuerzo para seguir siendo uno de los pilares del país
productivo que todos queremos.
Para terminar, y para terminar
reiteramos, en nombre de los productores y de las industrias
arroceras que integran la cadena del arroz, nuestro
agradecimiento de todo corazón por la presencia en esta
fiesta del señor Presidente de la República y de todas las
autoridades que hoy nos acompañan. ¡Viva la fiesta del
trabajo y de la producción nacional!
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