VÁZQUEZ EXHORTÓ A CONSTRUIR UN PROYECTO DE
DESARROLLO HUMANO CON SOSTENIBILIDAD AMBIENTAL
El
Presidente Vázquez dijo que Uruguay reafirma su compromiso de cumplir
con el Protocolo de Estocolmo, al tiempo que ratificó su voluntad de
construir un proyecto nacional de desarrollo productivo sustentable,
“porque el progreso no es acumular o consumir más, sino que el
progreso es ser mejores”.
El Primer Mandatario participó en
la clausura de la Primera Conferencia de las Partes del Convenio de
Estocolmo que, organizado por la Unidad de Químicos del Programa de las Naciones
Unidas por el Desarrollo (PNUMA – Químicos), tuvo lugar en el Hotel
Conrad de Punta del Este, desde el pasado 2 del corriente hasta este
viernes 6 de Mayo.
La Conferencia tuvo como objetivo principal evaluar los programas
nacionales de manejo de químicos en el marco del Convenio de Estocolmo
sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes.
Durante estos cinco días los participantes analizaron medidas para
reducir o eliminar las liberaciones derivadas de la producción y
utilización intencionales de COPs; plantearon las directrices sobre las
mejores técnicas disponibles y mejores prácticas ambientales;
identificaron y cuantificaron las liberaciones de COPs.
A través del intercambio de información, los representantes de los
distintos gobiernos, agencias de las naciones Unidas y las
organizaciones no gubernamentales presentes, compartieron experiencias,
datos e inquietudes respecto a la problemática global que representan
los COPs.
Asimismo, en el marco de este encuentro se abordaron otras cuestiones
centrales que están directamente relacionadas a los Planes de
Implementación Nacional: asistencia técnica, recursos y mecanismos
financieros, evaluación de efectividad, incumplimiento,
responsabilidades y reparaciones.
El Convenio de Estocolmo, negociado en el ámbito del Programa de Medio
Ambiente de Naciones Unidas (PNUMA), tiene como objetivo eliminar, o en
su caso reducir, los contaminantes orgánicos persistentes (COPs),
conocidos por sus siglas en inglés, POPs.
Los COPs ó POPs son sustancias químicas tóxicas, resistentes a la
degradación, se acumulan en tejidos de seres vivos y pueden
transportarse a gran distancia de la fuente, suponiendo por ello, una
amenaza global para la salud humana y el medio ambiente.
Para alcanzar este objetivo, el convenio obliga a los países a elaborar
un Plan Nacional para aplicar todas las medidas establecidas en el mismo
que, entre otras, son:
- Prohibición
de producción, uso, comercialización, exportación e importación
de productos
- Minimizar emisiones de
subproductos POPs (Dioxinas) usando las mejores técnicas
disponibles (BATs), las mejores prácticas ambientales (BEPs) y
promoviendo productos o procesos alternativos;
- Destrucción
o gestión ambientalmente racional de existencias, productos o
residuos con POPs.
El convenio contempla que la cooperación entre todos los actores
implicados y la sensibilización y participación públicas son de vital
importancia para la aplicación real y efectiva del mismo.
PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, TABARÉ VÁZQUEZ, EN LA
CLAUSURA DE LA PRIMERA CONFERENCIA DE PARTES DEL CONVENIO DE ESTOCOLMO,
EN EL HOTEL CONRAD DE PUNTA DEL ESTE
PRESIDENTE VÁZQUEZ: Señor Presidente de
la primera reunión ministerial de los países signatarios del Protocolo
de Estocolmo, señoras y señores de las delegaciones participantes en
la misma; autoridades nacionales y departamentales; personalidades académicas
e intelectuales; representantes de organizaciones no gubernamentales;
amigas y amigos:
Aunque hoy es la jornada final de un
encuentro que comenzó hace cuatro días, permítanme iniciar esta
intervención expresando a todos ustedes, y especialmente a las
delegaciones internacionales, la más cordial bienvenida a este país,
en el cual deseamos se sientan como en su propia casa.
Bienvenidos a Punta del Este, un lugar
privilegiado por la naturaleza, y bienvenidos a esta primera reunión
ministerial de los países signatarios del Protocolo de Estocolmo, sobre
Contaminantes Orgánicos Persistentes.
Es un honor, verdaderamente es un honor
para el Uruguay tan importante actividad
y a quienes en ella
participan.
Amigas y amigos, como médico oncólogo me
hubiese gustado asistir a todas las sesiones de esta reunión. Sin duda,
habría aprendido mucho y, probablemente, quizás podría haber aportado
algo de mi experiencia profesional e inquietud académica.
Pero las responsabilidades de gobierno,
que la ciudadanía me confió el 31 de octubre pasado y que asumí hace
hoy apenas 67 días, me permiten que desde mi condición de Presidente
de la República comparta unos minutos con todos ustedes.
Es muy breve el tiempo disponible, no voy
a repetir en esta intervención lo que ya han planteado en nombre del
gobierno uruguayo los señores Ministros de Relaciones Exteriores y de
Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, así como otros
integrantes de nuestra delegación a esta reunión.
Quiero en cambio, y muy brevemente,
plantear algunas reflexiones referidas a la temática que nos convoca
desde la perspectiva que nos impulsa.
En efecto, creo que el cumplimiento del
Protocolo de Estocolmo sobre Contaminantes Orgánicos Persistentes, que
es el tema que nos convoca, ha de ubicarse en el desafío que asumo como
un impulso de realizar un proyecto de desarrollo humano con
sostenibilidad ambiental.
Un proyecto en el cual nacer no sea un
problema; donde la salud, la educación, el trabajo y la vivienda digna,
no sean un privilegio; donde envejecer no sea una condena; y donde la
capacidad de soñar sea una realidad.
Un proyecto que garantice las libertades individuales, que promueva
la tolerancia, el respeto y el pluralismo.
Un proyecto donde la política asegure la igualdad de oportunidades y
dé garantías sociales.
Proyecto de desarrollo abierto a la innovación, a la cultura, a la
actividad creadora y a la capacidad crítica.
Un proyecto de desarrollo donde la economía esté al servicio de la
gente y donde las personas sean efectivamente reconocidas como parte de
la sociedad y de un entorno natural.
En fin, un proyecto auténticamente progresista, porque el progreso
no es acumular, tener más, o consumir más; el progreso es ser mejores.
Amigas y amigos, ser mejores es
comprometernos con nuestros contemporáneos, por cierto. Ya pasó el
tiempo en el cual en aras de un futuro mejor, siempre en
lontananza, nos desentendíamos del presente.
No hay razón que justifique espera alguna
a la hora de trabajar por la paz, la democracia, la justicia, la
igualdad y la solidaridad.
No hay argumento para resignarse a la
pobreza, o para renunciar a los derechos inalienables de las personas.
Pero ser mejores es además comprometernos
con las generaciones venideras. Ello supone, entre otras
responsabilidades, tomar conciencia que si bien hay que apostar al
desarrollo productivo, la producción no puede crecer indefinidamente
sin provocar la degradación de la naturaleza, y asumir que la reducción
de los recursos disponibles exacerba inexorablemente la competencia y
las funciones sociales.
No estoy diciendo nada políticamente
incorrecto. Todos sabemos que los limites de la naturaleza son, al fin y
al cabo, problemas sociales que han de ser resueltos políticamente.
Porque la sociedad es mucho más que la
sumatoria de sus integrantes, es también su pasado, su futuro, sus
valores y principios, y su interacción con la naturaleza.
Además, porque la política es articular
ese complejo pero fermental entramado de historia y proyectos, de
necesidades y esperanzas, de derechos y responsabilidades, que es la
sociedad.
Y hablar de política es hablar de
democracia. En lo personal no concibo democracia sin política y me
resisto a creer que la democracia es cualquier cosa que no sea una
dictadura.
Tal vez el mayor encanto de la democracia,
como impulso humano, es que nunca será perfecta pero siempre es
perfectible.
Amigas y amigos, como ya lo he expresado,
la delegación del gobierno nacional a esta reunión, el Uruguay,
reafirma su compromiso de cumplir con los términos del Protocolo de
Estocolmo.
Lo hace convencido de la importancia del
mismo.
Lo hace con el compromiso de trabajar
sobre la prevención de riesgos, para la salud y el ambiente, en el
manejo de sustancias químicas.
El Uruguay reafirma su compromiso del
cumplimiento del Protocolo de Estocolmo, sin renunciar al irrenunciable
derecho al desarrollo que tienen todos los países y pueblos del mundo.
Lo hace apostando a un proyecto nacional
de desarrollo productivo sustentable.
Lo hace con la responsabilidad de impulsar
una política de producción más limpia en el sector agrícola,
ganadero e industrial, como esencia para hacer más eficiente el uso de
los recursos y más competitivo los sectores productivos.
Y
consecuentemente con eso, con el compromiso de hacer efectivo los
muestreos y controles de gestión que correspondan y de cumplir sus
obligaciones con trasparencia, lo hará además de cara a la gente.
Porque
las políticas ambientales son ante todo políticas y no hay políticas
sin la gente, como sujetos, y no hay gobierno auténticamente democrático
sin una vigorosa ética de la gestión pública.
Uruguay
reafirma su compromiso con el Protocolo de Estocolmo, con confianza en sí
mismo y confiado que a nivel internacional es posible, no es fácil,
pero es posible profundizar los compromisos políticos y los esfuerzos técnicos,
para mejorar la gestión de los temas ambientales comunes y abordar
otras problemáticas directamente vinculadas al ambiente, directamente
vinculadas al ambiente. Me refiero en especial a la pobreza.
Creo
innecesario mencionar en este ámbito, los vínculos entre la pobreza y
el deterioro ambiental.
Creo
sí necesario expresar el firme propósito del gobierno uruguayo, que
estoy seguro que ustedes comprenden pues lamentablemente no todo el
Uruguay es como Punta del Este, ni todos los uruguayos tienen este nivel
de vida que ustedes han apreciado aquí; es por ello que apostamos
decididamente a mejorar la calidad de vida de todos los habitantes de
este país.
Es por eso que apostamos a la principal riqueza que tiene el Uruguay que
es su gente.
La dignidad de vida de sus más de 3 millones de habitantes, de los
cuales en la actualidad aproximadamente un tercio viven en condiciones
de pobreza o indigencia.
Esta realidad para nosotros es muy grave; más grave aún si se tiene en
cuenta que la pobreza e indigencia en el Uruguay tiene rostro joven: un
57% de los niños uruguayos nacen en hogares pobres y alrededor del 60%
de los uruguayos menores de 18 años viven en condiciones de pobreza.
En el Uruguay la pobreza tiene cara de niño y cara de mujer.
¿Qué futuro les espera? ¿Qué futuro nos espera si no cambiamos esta
realidad?
Amigas y amigos, para mejorar las cosas es necesario imaginárselas
distintas y luego buscar la manera de recorrer la distancia entre los
sueños de hoy y la realidad del mañana.
El Uruguay quiere crecer económicamente; estamos trabajando duro para
ello. Pero quiere crecer con distribución social de la riqueza,
queremos crecer con justicia social; y en eso también estamos
trabajando duramente.
Lo hacemos con pragmatismo, sin duda, pero nuestro pragmatismo no nos
hace ni renunciar a nuestros valores esenciales ni perder de vista los
objetivos que perseguimos.
Esta reunión, en la que ustedes han tenido la deferencia de recibirme,
por su temática tan directamente vinculada a los objetivos que tenemos
planteados como país, sin duda, ha de ayudarnos a caminar rumbo a
ellos.
Pero
como esos objetivos, lejos de ser exclusivamente nuestros, son
compartidos por las naciones y organismos aquí representados, esta
reunión ha de ayudarnos a todos; tal fue la razón de su convocatoria y
confiamos que tal sea su resultado. Muchas gracias. |