VÁZQUEZ DESTACÓ ROL DEL EJÉRCITO Y DESMINTIÓ
MALESTAR EN LAS FF.AA.
El Presidente de la República, Tabaré Vázquez,
destacó el importante rol del Ejército en la sociedad uruguaya, al
tiempo que desmintió categóricamente que exista algún presunto malestar
en las Fuerzas Armadas.
El Presidente Vázquez, junto con la Ministra de
Defensa Nacional, Azucena Berrutti, el Presidente de la Suprema Corte de
Justicia, Daniel Gutiérrez, y otras autoridades civiles y militares,
participó este miércoles en la sede del Comando General del Ejército en
el acto efectuado en la Plaza de Armas con motivo del Día del Ejército
Nacional, oportunidad en la que el Comandante en Jefe del Ejército,
Ángel Bertolotti, fue el único orador.
Posteriormente, el Presidente Vázquez hizo uso de la
palabra durante el tradicional brindis del arma y realizó también
declaraciones a la prensa.
PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA, TABARE
VÁZQUEZ, DURANTE EL BRINDIS CON MOTIVO DEL DIA DEL EJERCITO NACIONAL, Y
EN CONMEMORACIÓN DEL 194º ANIVERSARIO DE LA BATALLA DE LAS PIEDRAS
PRESIDENTE VAZQUEZ: Señores, quisiera en este día tan
especial, un día trascendente e importante para el país, por cierto
también para el Ejército Nacional, expresar en nombre del pueblo
uruguayo, del gobierno de nuestro país y en el mío propio, una vez más
nuestro reconocimiento al importante y trascendente tarea que está
cumpliendo el Ejército Nacional.
Destacar la solidaridad, la comprensión, el esfuerzo,
la dedicación y el cariño, con el que están llevando adelante una serie
de tareas; entre otras, quiero destacar el apoyo al Plan de Emergencia,
como ya lo ha hecho en otras oportunidades, y aprovechar este momento,
junto a todos ustedes, para brindar por este Día del Ejército Nacional;
brindar por la proyección hacia el futuro de una fuerza que creara nada
más ni nada menos que nuestro Prócer y desear realmente que todos los
uruguayos nos encontremos fraternalmente unidos en el camino de la paz,
de la concordia, del encuentro, del respeto, de la tolerancia, y
comprender que por sobre todas las cosas nacimos en el mismo país y
somos hermanos de nación.
¡Salud, entonces, por el Ejército Nacional!
DECLARACIONES A LA PRENSA DEL PRESIDENTE DE LA
REPÚBLICA, TABARÉ VÁZQUEZ, EN El COMANDO GENERAL DEL EJÉRCITO
PERIODISTA: Presidente, ¿qué nos puede decir de su
presencia aquí en este día?
PRESIDENTE VAZQUEZ: Dándole la importancia y
jerarquía que realmente tiene el Ejército Nacional, creado nada más ni
nada menos que por don José Gervasio Artigas, y en el momento actual en
cumplimiento de funciones extremadamente importantes para la sociedad
uruguaya.
PERIODISTA: Se dice que hay malestar en las Fuerzas
Armadas. ¿Usted pudo conversar con la Ministra de Defensa, con el
Comandante, acerca de este malestar?
PRESIDENTE VAZQUEZ: No sé quién lo dice, pero
desmiento totalmente esa aseveración.
PERIODISTA: Señor, ¿qué le pareció discurso del
General Bertolotti?
PRESIDENTE VAZQUEZ: Me pareció muy buen discurso.
PERIODISTA: ¿Por qué?
PRESIDENTE VAZQUEZ: Fue un discurso profesional,
serio, realista, ubicando la problemática del Ejército Nacional y de las
Fuerzas Armadas uruguayas en el contexto nacional, regional e
internacional.
PERIODISTA: ¿En cuánto al llamamiento de la
disciplina?
PRESIDENTE VAZQUEZ: Me parece que es común y
corriente y es una norma dentro del Ejército.
PERIODISTA: Presidente, ¿usted cree que ha hecho
carne ya el esclarecimiento de los derechos humanos en la interna de las
Fuerzas Armadas?
PRESIDENTE VAZQUEZ: Se está trabajando muy firme y
seriamente en el tema.
PERIODISTA: Señor, ¿qué lectura hace acerca del
pedido de procesamiento de la fiscal Mirtha Guianze por los casos Zelmar
Michelini y Héctor Gutiérrez Ruiz?
PRESIDENTE VAZQUEZ: Ninguno. Está actuando la
Justicia y yo respeto la acción de la Justicia y la independencia de los
Poderes.
PERIODISTA: Pero usted dijo que estos casos no están
amparados por la Ley de Caducidad, por eso le pregunto su lectura.
PRESIDENTE VAZQUEZ: Le acabo de responder.
PERIODISTA: Presidente, en el tema endeudamiento, en
ese plan de endeudamiento que ayer anunció el Ministro de Economía, ¿es
todo lo que el Poder Ejecutivo, el gobierno, puede dar?
PRESIDENTE VAZQUEZ: Es todo lo que el gobierno puede
dar y es la última opción que ponemos a consideración de los deudores.
PERIODISTA: ¿Bertolotti le pidió concretamente a
usted que el Poder Ejecutivo ya no pidiera más informes a los Oficiales
del Ejército por el tema de los desaparecidos, como trascendió hoy en la
prensa?
PRESIDENTE VAZQUEZ: A mí no se me ha pedido nada en
esa dirección. Muy bien, muchas gracias.
DISCURSO DEL COMANDANTE EN JEFE DEL EJÉRCITO,
TENIENTE GENERAL ÁNGEL BERTOLOTTI
TTE.GRAL. BERTOLOTTI: Señor Presidente de la
República Oriental del Uruguay, Doctor Don Tabaré Vázquez; señor
Presidente de la Suprema Corte de Justicia, Doctor Don Daniel Gutiérrez;
señora Ministra de Defensa Nacional, Doctora Doña Azucena Berrutti;
señores Ministros de Estado; señores Comandantes en Jefe de la Armada y
de la Fuerza Aérea Uruguaya; señora Presidente de la Cámara de
Representantes; señores Senadores y Representantes Nacionales; señores
Oficiales Generales; autoridades nacionales y departamentales; señores
integrantes del Cuerpo Diplomático; Personal Superior y Subalterno de
las Fuerzas Armadas y Policiales en actividad y en retiro; señoras y
señores:
Una mañana como la de hoy, hace 194 años, el Pueblo
Oriental manifestó en el campo de batalla su firme voluntad de
constituirse en una nación libre y enteramente dueña de sus destinos.
Bajo la conducción militar de José Artigas los
orientales dieron un primer paso en su camino por alcanzar la plenitud
de la independencia y por afirmar ante sí mismos y ante el mundo su
irrenunciable derecho a construir sobre este suelo y bajo estos cielos
un hogar de paz, de respeto, de seguridad, de progreso y de libertad.
Lo que recordamos hoy es la primera expresión y
acción de lo que luego sería el Ejército Nacional, un concluyente
triunfo de las armas, el fundacional de los orientales; un hecho que
conferiría fuerte estímulo y un gran ejemplo a la revolución de la
independencia americana.
Pero no es sólo eso, también es la efeméride que
evoca la consolidación de José Artigas como conductor y fundador del
concepto republicano y democrático. Esta fecha desde entonces nos define
profundamente: somos los hijos de aquel sueño, hijos de aquella
victoria, herederos del compromiso que implica ser leales en todas las
horas y en todas las circunstancias al sentido de sacrificio y a los
hondos valores que nos legara nuestro máximo héroe.
Para el Ejército que me honro en conducir, es y será
demostrar su capacidad para mantener aquellos principios por sobre la
coyuntura definiendo con claridad su actitud de respeto de las
obligaciones que la Nación, la Constitución y las leyes le han asignado.
Nosotros continuaremos en nuestro empeño en alcanzar
objetivos profesionales, sirviendo a los fines a los que está
consagrado, respondiendo con transparencia y responsabilidad a todos sus
compromisos.
Para que el avance en esa dirección sea
verdaderamente fecundo, es importante salvaguardar y acrecentar la
capacidad profesional de nuestra fuerza. Esto significa, entre otras
cosas, mantener conductas éticas al momento de discernir en el proceso
de toma de decisiones de las acciones en el campo estratégico, operativo
–táctico, que necesariamente deberán ser consecuencia de definiciones
del Mando Superior en los niveles político y estratégico.
La profesionalidad es fuente de respeto y garantía de
buena funcionalidad. Es esta profesionalidad la que nos permitirá
transformar en seguridad para todos los ciudadanos las amenazas, riesgos
y desafíos, de orden muy diferente y en muchos casos acuciantes que
pueden afectar las estabilidades en todos los campos.
La coherencia de las definiciones políticas con sus
manifestaciones estratégicas es un requisito indispensable para que el
País avance en forma segura en el camino que se quiere recorrer. Ese
proceso, en las presentes circunstancias comprende temas cuyo análisis y
resolución no pueden demorarse.
En el ámbito de nuestro Ejército es necesario
trabajar en una clara definición de la política de Defensa y Militar a
la que se debe integrar su Ley Orgánica y una Ley de Presupuesto que
asegure la remuneración digna de los integrantes de la Fuerza y sus
imprescindibles requerimientos, de modo tal que permitan el cumplimiento
de su misión fundamental y razón de ser, que es la defensa de la
integridad territorial de la República y de sus habitantes.
El eficaz esfuerzo de nuestros predecesores en lo que
refiere a la modernización del Ejército es un antecedente que hoy
permite ubicarnos en un plano ideal para procesar mejoras que a todas
luces son, más que necesarias, imprescindibles.
La coyuntura actual es ideal para saltar hacia una
verdadera transformación. De allí derivaremos prioridades y misiones,
que en esta hora habrán de concentrarse en la necesidad de ajustar y
fijar elementos estratégicos de doctrina, y de aspectos ineludibles de
modernización en todas las áreas.
Bajo ese mismo marco conceptual y con idéntico y
constructivo espíritu queremos remarcar nuestra especial preocupación
por la objetiva necesidad de definir pautas claras que permitan
optimizar el diseño e implementación de los sistemas educativo y
logístico, aspectos claves para continuar avanzando en la transformación
del Ejército y de las FF.AA.
A partir de los requerimientos que ineludiblemente
implica una política de Estado relativa a la Defensa Nacional y el
espíritu y concepción de acción conjunta de todas las Fuerzas Armadas,
deberemos profundizar la integración del sistema de enseñanza militar en
el sistema de enseñanza nacional, sin que pierdan sus identidades
propias, aportando todos aquellos aspectos en los que sabemos que
contamos con la capacidad y el potencial para hacerlo, interactuando en
la búsqueda común de la democratización del conocimiento y la
investigación científica.
La culminación dentro del Sistema de Enseñanza del
Ejército, del desarrollo de uno propio de educación a distancia, nos
permitirá fomentar la instrucción en los diferentes niveles a través del
empleo de una tecnología de avanzada con economía de recursos humanos,
económicos y con eficiencia.
Una vez definida y establecida con claridad la
misión, podremos planificar la racionalización de nuestros efectivos
asignando las prioridades al sistema logístico en relación a los
efectivos de las unidades de combate, en procura de una capacidad
disuasiva sustentable acorde al contexto regional y mundial que nos toca
vivir.
La Nación espera de nosotros soluciones alternativas
que no generen nuevos gastos al Estado y que, en un contexto de
limitación de los recursos, permitan la recuperación del material que ha
sufrido un gran desgaste de funcionamiento, con el fin de no cargar las
cuentas presupuestales con impuestos, en momentos en que nuestro país
sale de un período crítico. Ello se logrará a través de una gestión
eficiente como la que se está instrumentando en nuestra organización
administrativo-logística.
Asimismo está en nuestra preocupación la atención
subsidiaria a las demandas del sector público y privado que por
diferentes razones no cuentan con la atención suficiente.
Nosotros respondemos a alguna de esas necesidades,
pero también apreciamos que es un factor externo que afecta la
operatividad del Ejército, ante los requerimientos críticos, como los
que hoy se realizan en apoyo al PANES o el Sistema Nacional de
Emergencia (SNE).
Se trata entonces, de identificar y definir las
directivas estratégicas de las que se deriven las misiones del Ejército
y que fundamentarán diversos aspectos tales como la doctrina, el
despliegue de los efectivos y el equipamiento, justificando así el
compromiso asumido por nuestros integrantes al Servicio de la Nación.
En función de estos conceptos político - estratégicos
será necesario sincronizar las agendas al plan de gobierno, con
precisión y coherencia, teniendo en cuenta que la eficacia de las
políticas descansa, entre otras cosas, en la objetividad profesional con
que aquellas se tracen y en la fluidez con que se apliquen.
Esas agendas deberán instituirse considerando que el
mundo contemporáneo y el contexto en el que habitamos nos imponen la
realidad de la globalización, y que con ella debemos contar a la hora de
fijar nuestros objetivos y metas para establecer los caminos para
alcanzarlas.
Si no comprendemos esto último, si no advertimos que
estamos insertos en una realidad mundial y regional muy diferente a la
que existía hace treinta años y permanecemos prisioneros de miradas y de
esquemas del ayer e ingenuamente esperamos que las cosas sean como
quisiéramos que fueran o como obstinadamente creemos que todavía son, y
no como realmente se demuestra que están siendo, corremos el enorme
riesgo de erosionar la credibilidad o de lesionar la funcionalidad o de
disminuir la posibilidad de inserción de la Nación en el mundo real en
el que todas estas situaciones se suman.
La globalización ha llegado y la tenemos entre
nosotros, también en el Ejército; quizá en más de lo que nos gustaría y
en más de lo que creemos que está. Pero una cosa es entender serenamente
ese dato y en consecuencia, encuadrarse racional e inteligentemente en
la globalización y otra muy distinta es perderse en ella, dejarse ir,
desnaturalizarse, abandonar aquellas nociones y conductas que desde
siempre nos caracterizan y que han sido, en toda circunstancia, causa de
nuestra unidad como pueblo y de nuestra identidad y orgullo como Nación.
Nos enfrentamos a la necesidad de sustentar una
visión nacional, fundada en el respeto y en la comprensión, que logre
detener los conceptos de autoflagelación y que favorezca la convivencia
pacífica y segura como requisitos esenciales para la libertad; que nos
permita desarrollar acciones que propendan a mejorar la situación
socio-económica; que estimule y honre el mantenimiento de costumbres,
ideas, acciones que están inscritos como mandato en lo más hondo y en lo
más querido del ser nacional.
En lo que se refiere particularmente al tema de los
derechos personales y al Derecho Humanitario – que es uno de los puntos
que testimonia una preocupación extendida en el mundo contemporáneo-
estamos obligados, por afectación, a priorizar un marco de diferentes
visiones conforme a la realidad singular de los diferentes países y a
estudiar muy seriamente la características nacionales al respecto, en
búsqueda de un equilibrio imprescindible en el que todos nos sintamos
contemplados; visión que nos haga progresar y estar más cerca de donde
queremos llegar, y no una visión que nos paralice y que nos arrastre a
un pasado que no hubiéramos deseado, pero que como integrantes de la
sociedad asumimos.
Para el Ejército estas definiciones son decisivas y
como tal las vive y las plantea.
Queremos un Ejército motivado por la valoración de lo
que hace, y que seguirá haciendo como receptor de los requerimientos de
la sociedad a la cual satisface, actuando siempre en el marco
profesional que le corresponde; actitud y rol que con honor debe
sostenerse en su conducta y en la moral de cada uno de sus integrantes,
en todas las circunstancias.
Es necesario seguir avanzando hacia una normativa
actualizada a nuestra realidad, a nuestra idiosincrasia, a nuestras
costumbres, sin nada que apunte a minar los pilares sobre los que se
asienta nuestra razón de ser y nuestro estilo de proceder. Aspiramos a
una normativa que regule claramente los deberes y los derechos de los
militares.
Esas normas deberán contemplar el orden jerárquico y
sus canales; la disciplina es imprescindible para el cumplimiento de los
principios doctrinarios, éticos y profesionales de nuestra Institución
por más rigurosos que ellos sean. El Mando no puede ceder sus
iniciativas, potestades y responsabilidades con cualquier forma de
persona jurídica o asociativa en su Organización y su Doctrina. El
Ejército funda su eficacia en la disciplina, en la obediencia, en la
observancia absoluta a los mandos.
No puede haber, por tanto, norma que desconozca esta
verdad y a la vez pretenda contar con fuerzas eficientes y confiables
con capacidad y vocación para custodiar los altos bienes y cumplir con
los honrosos deberes que nos ha confiado el Estado.
Hoy, para la Nación y para el Ejército en particular,
no sólo es un día de Fiesta Patria, también es un día emblemático en el
que además recordamos a los cuatro Soldados muertos en defensa de las
Instituciones. – Ellos dejaron la vida cumpliendo su misión, el más alto
y preciado legado que puede brindar un humilde servidor.
No quiero terminar mi intervención en este día del
Ejército Nacional sin dejar de enviar un cálido saludo a las Fuerzas que
están cumpliendo misiones en la lejanía de la República Democrática de
Congo, en Haití, en Sinaí y en la Antártida además de los Observadores
Militares que están dispersos en los más variados conflictos del mundo.
Todos ellos --nos enorgullece señalarlo-- están dejando en alto el
prestigio de nuestra Patria y de las Armas de la República a través de
una gestión que ha sido y es reconocida manifiestamente por altos
mandatarios de diferentes países, recibiendo expresas felicitaciones
emitidas por las más altas y destacadas autoridades de la Organización
de las Naciones Unidas.
En este sentido, últimamente se han emitido
directivas precisas a fin de completar en el más corto plazo posible la
estandarización de los procedimientos logísticos con el propósito de
condensar en un Manual la rica experiencia acumulada luego de varios
años de gestión logística de Fuerzas desplegadas a miles de kilómetros
de distancia del suelo patrio. Esta experiencia es algo que en sus
comienzos resultó un severo desafío, pero que hoy se ha transformado en
una capacidad adquirida que sobrepasa incluso parámetros comparativos
con países altamente desarrollados en el resto del mundo.
La tarea desempeñada no solo ha demostrado la
utilidad de las Armas de la República como instrumento idóneo de la
política exterior del Estado sino que además ha constituido una
considerable fuente de ingresos tanto a nivel personal para los
integrantes de la Fuerza que concurren voluntariamente a las misiones,
como para el mantenimiento y reposición del equipamiento.
La recaudación por este concepto es, de hecho, una
fuente de ingresos de recursos genuinos que aportan en grado respetable
a la reactivación de la economía interna. Entiendo que eso significa
algo importante y es de hecho uno de los muchos y variados elementos que
entrelazan la permanente búsqueda de la calidad profesional de nuestra
Fuerza con el bien del país, con sus intereses, con su prestigio en el
concierto internacional, con su vocación de paz y de entendimiento con
los pueblos.
En una fecha como ésta que nos retrotrae al lúcido
coraje de aquellos heroicos orientales de 1811, es inevitable
preguntarse qué pensaría su conductor si estuviera enfrentado, como hoy
estamos nosotros, a los inéditos desafíos que nos impone este siglo en
el que estamos transitando. Nuestro General Artigas, con su fina
sagacidad política, con su firmeza de principios, con su irreductible
moral de soldado y de ciudadano supo ver su tiempo, pero también supo
visualizar y diseñar el porvenir.
En Las Piedras lo tenemos como genio táctico, pero en
la época sobre la que influyó fue también un genio estratégico, alguien
que avizoró metas, que abrió horizontes lejanos, que sembró caminos de
porvenir y que supo encontrar respuestas creativas y éticamente claras
en los muchos callejones sin salida que le salieron al paso.
Ese talento y esa firmeza, ese ardoroso amor por la
patria, ¿qué diría hoy? ¿qué cosa nos agradecería? ¿qué cosa nos estaría
reprochando? Y lo más importante: ¿qué renuncia no nos perdonaría?
Estas interrogantes se nos deben plantear a todos los
uruguayos y particularmente a nosotros los soldados, toda vez que
debemos confrontar nuestros deberes con los fuertes retos que nos
propone la realidad.
Mi llamado, en este día tan especial que recuerda la
gesta militar de Las Piedras, que es el referente primigenio de lo que
desde entonces es el Ejército; en este día y en este período complejo
que estamos atravesando, es a que todos hagamos el esfuerzo por
remitirnos al pensamiento, a la voz honda y moral del fundador de
nuestra nacionalidad y nos planteemos los compromisos que tenemos a la
luz de sus ideas, que deben constituir su mandato.
Para nosotros, soldados de la Patria, cumplir con
nuestras responsabilidades debe ser siempre mirar el camino que Artigas
nos marcara y actuar en consecuencia.
Para el Ejército, y para el país, ésta es una
cuestión de esencia y una cuestión de existencia. Muchas gracias.
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