CAMBIOS EN LA ESTRUCTURA Y EN EL FUNCIONAMIENTO DE
LA ADMINISTRACIÓN, DESTACÓ EL PRESIDENTE
El Presidente Vázquez afirmó que "el objetivo
de dinamizar la economía en el marco de un proyecto nacional de
desarrollo productivo sostenible, sólo puede articularse de manera
efectiva si la administración pública, lejos de ser un fin en sí
mismo o un sistema de poder burocrático centralizado, opaco y adiposo,
se convierte en un agente más sensible en la atención de las
necesidades de la gente, que en la inmensa mayoría de los casos no son
simples necesidades sino que son inalienables derechos".
Con la presencia del Presidente de la República,
Tabaré Vázquez, se inauguraron el II Encuentro Internacional y III
Encuentro Nacional de Universitarios en Dirección y Administración,
bajo el lema “Administración, una llave para un desarrollo
sustentable. Uruguay hacia una gestión efectiva del cambio”.
El mismo es organizado por el Colegio de Contadores,
Economistas y Administradores del Uruguay, en forma conjunta por la
Facultad de Administración y Ciencias Sociales y la Universidad ORT
Uruguay, Facultad de Ciencias Empresariales de la Universidad Católica
del Uruguay, Facultad de
Ciencias Empresariales de la Universidad de la Empresa, Facultad de
Ciencias Empresariales y Economía de la Universidad de Montevideo y la
Facultad de Ciencias Económicas y de Administración de la Universidad
de la República.
Este encuentro está auspiciado por Moviestar y por
la Embajada de los Estados Unidos de América.
El estrado estuvo integrado por el Presidente de la
República Oriental del Uruguay, doctor Tabaré Vázquez, así como por
el presidente del Colegio de Contadores, Economistas y Administradores
del Uruguay, Cr. Julio César Porteiro, el secretario del Consejo
Directivo del Colegio de Contadores Economistas y Administradores del
Uruguay, Cr. Pablo Sichevsky y el coordinador académico del encuentro,
Lic. Gabriel Andrade.
En la oportunidad, hicieron uso de la palabra el
Presidente de la República, Tabaré Vázquez, y el presidente del
Colegio de Contadores, Economistas y Administradores del Uruguay, Cr.
Julio César Porteiro.
PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, TABARÉ
VÁZQUEZ, EN LA APERTURA DEL II ENCUENTRO INTERNACIONAL Y III NACIONAL
DE UNIVERSITARIOS EN DIRECCIÓN Y ADMINISTRACIÓN.
PRESIDENTE VÁZQUEZ: Muy buenos días a todos
ustedes. Señor presidente del Colegio de Contadores, Economistas y
Administradores del Uruguay, Contador Julio Porteiro, autoridades
nacionales e invitados internacionales, profesionales universitarios,
ejecutivos, empresarios, agentes sociales y estudiantes vinculados al área
de la administración, señoras y señores:
Agradezco al Colegio de Contadores, Economistas y
Administradores del Uruguay la invitación cursada para participar en la
apertura de este III Encuentro Nacional y II Encuentro Internacional de
Universitarios en Dirección y Administración.
Y agradezco a todos ustedes darme la oportunidad de
compartir algunos momentos al inicio de un encuentro cuyo lema
convocante es, aparte de pertinente, desafiante y comprometedor.
En efecto, la administración como clave de gestión
efectiva de cambio es una estrategia de desarrollo sustentable. Es,
aparte de una temática oportuna en un Encuentro como el que estamos
inaugurando, una tarea ineludible e impostergable para todos nosotros.
Cada uno actúa desde sus respectivas
responsabilidades y competencias, pero es una tarea de todos sin excepción,
porque los cambios y especialmente aquellos que apuntan a la realización
de un proyecto nacional en clave de democracia y ciudadanía, han de
involucrar a todos porque a su vez los cambios cuando son auténticos,
afectan a todos.
Amigas y amigos, no voy a cometer la imprudencia de
extenderme en consideraciones académicas respecto a la economía, la
contabilidad y la administración, que no son disciplinas, como ustedes
saben, de mi especialidad profesional y aunque lo fueran, creo que, dado
el carácter de mi participación en este acto, tal enfoque sería
extemporáneo.
Corresponde, en cambio, que como Presidente de la República
Oriental del Uruguay reafirme ante ustedes y en nombre del gobierno
nacional que nuestro objetivo de dinamizar la economía en el marco de
un proyecto nacional de desarrollo productivo sostenible, sólo puede
articularse de manera efectiva si la administración pública, lejos de
ser un fin en sí mismo o un sistema de poder burocrático centralizado,
opaco y adiposo, se convierte en un agente, primero más sensible en la
atención de las necesidades de la gente que en la inmensa mayoría de
los casos no son simples necesidades sino que son inalienables derechos;
segundo, más eficiente en la utilización de sus recursos humanos y
materiales sobre bases de imparcialidad, profesionalidad, estabilidad y
muy importante: responsabilidad ante los ciudadanos; tercero, más
eficaz en la resolución de los problemas y en la prestación de los
servicios públicos para que éstos sean factor de desarrollo productivo
y protección social.
Corresponde también que reitere ante ustedes que,
consecuentemente con lo anterior, el gobierno nacional promueve cambios
en la estructura y en funcionamiento de la administración. Cambios
necesarios y además posibles, cambios profundos y progresivos, cambios
responsables basados en tres grandes compromisos. El primero de ellos:
el compromiso con la eficiencia; el segundo, el compromiso con la
calidad; el tercero, el compromiso con la transparencia, porque, ¿qué
designio divino establece que la administración pública está
condenada a la ineficiencia? ¿Con qué argumentos puede sostenerse que
los servicios públicos han de ser necesariamente de baja calidad y alto
costo, y en nombre de qué principios, de qué -entre comillas- altos
intereses nacionales puede aceptarse una administración pública que no
asuma sus responsabilidades, que desaparezca en los momentos de crisis o
ante situaciones desfavorables, que no tenga en cuenta a los ciudadanos,
o que no le rinda cuentas a los ciudadanos. ¿Porqué debemos aceptar
buenamente que se tergiverse el concepto de que el funcionario debe
adaptarse a la función y no la función al funcionario?
No caben dudas al respecto: la legitimidad democrática
de las instituciones reposa también sobre la garantía de que los
cargos públicos son desempeñados en el marco de la ley y con estricta
imparcialidad, sobre la transparencia de sus procedimientos y sobre el
conocimiento de los mismos por los ciudadanos y su fácil acceso a
ellos.
Naturalmente, los cambios que promovemos han de
procesarse mediante los procedimientos y las normas que correspondan.
Ello es importante, pero como decía también el señor presidente, no
es suficiente.
La legitimidad democrática de las instituciones
también requiere, por decirlo de alguna manera, determinada actitud por
parte del gobierno: la actitud de ejercer su intransferible autoridad
sin caer en el autismo ni caer en el autoritarismo. La actitud de asumir
la responsabilidad también intransferible, de articular la sociedad y
de construir una nación. Porque gobernar es resolver el presente pero
también es construir un futuro mejor que el presente que tenemos.
Amigas y amigos, ustedes pueden contar con la actitud
y la acción del gobierno nacional y del Presidente de la República,
para que la administración pública sea un instrumento esencial para
desarrollar la democracia y asegurar el progreso individual y del
conjunto de la sociedad.
En tal sentido no prometemos milagros, comprometemos
esfuerzos, y este compromiso, mejor dicho, la reafirmación de este
compromiso es tal vez el mejor aporte que podemos hacer a estas jornadas
cuyo programa de trabajo abarca temáticas tales como la gestión del
cambio y del conocimiento, la competitividad, la responsabilidad social
y ética en la administración pública, el gobierno de las empresas, la
administración del sector privado, la negociación laboral y la
internalización de las empresas uruguayas.
Son temas y desafíos importantes para la sociedad
uruguaya en su conjunto y no sólo para ustedes y que como tal debemos
encarar y resolver en clave democrática y con sentido de nación. En
esa tarea ustedes, profesionales, ejecutivos, empresarios, agentes
sociales y estudiantes vinculados al área de la administración, tienen
un importante papel, una importante responsabilidad, no solamente por
razones de idoneidad profesional o actividad laboral; también y
fundamentalmente porque son ciudadanos de este país que cuenta con
ustedes, que los necesita y al cual todos, sin excepción -también el
gobierno nacional- tanto necesitamos. Muchas gracias.
PALABRAS DEL PRESIDENTE DEL COLEGIO DE CONTADORES,
ECONOMISTAS Y ADMINISTRADORES DEL URUGUAY, CONTADOR JULIO PORTEIRO
PORTEIRO: Buenos días a todos. Excelentísimo Señor
Presidente de la República, Dr. Tabaré Vázquez, autoridades
nacionales que nos acompañan, encargados de negocios y demás
representantes de la Embajada de Estados Unidos de Norteamérica en
nuestro país, autoridades universitarias, que también se han unido a
nuestra actividad, Prof. Mac Dermott, de la universidad de Oakley, señor
coordinador académico del II Encuentro Internacional y III Encuentro
Nacional, organizado por el Colegio de Contadores, Economistas y
Administradores, Lic. Gabriel Andrade, señores representantes de los
medios de prensa que también nos acompañan, señoras, señores,
colegas del exterior y colegas uruguayos, amigos todos.
Representa para mí un altísimo honor dar comienzo a
este encuentro de los profesionales de Dirección de Organizaciones.
También lo siento como una enorme responsabilidad. Digo esto porque en
lo personal atribuyo a la presencia del Señor Presidente de la República
y atribuyo a la participación de todos ustedes en este evento, una señal
muy importante hacia la sociedad uruguaya y muy especialmente, hacia
quienes dentro de esa sociedad, ejercen responsabilidades y tienen
facultades de decisión.
¿Porqué digo esto? Bueno; lo afirmo porque siento
que estas presencias son un respaldo muy fuerte a la idea de que la
administración, como lo dice el lema de nuestros encuentros, es una
llave verdadera para alcanzar un desarrollo sustentable y para alcanzar
también el cambio que quiere y está buscando nuestro país. Veamos
porqué hago este tipo de afirmaciones. Creo que basta pasar rápidamente
la mirada sobre el funcionamiento y el entramado de nuestra sociedad
para concluir que en una muy alta proporción, el bienestar de la gente,
el bienestar de los uruguayos depende del correcto funcionamiento de las
instituciones.
Instituciones sociales que son la esencia y la vida
de esa trama social a la que me refería y sin lugar a dudas los
principales responsables del buen funcionamiento de esas instituciones
que conforman nuestro entramado social son los encargados de
conducirlas. Dicho de otra manera, son los integrantes de su dirección,
son quienes las administran. Y si ese es el rol protagónico que deben
jugar los directores de instituciones sociales, los directores de
organizaciones. se nos plantea inmediatamente un desafío muy
importante. Las personas que asuman en nuestro país tamañas
responsabilidades de conducción no pueden enfrentarlas con éxito
obrando sencillamente al talenteo por
siempre. No se puede dirigir correctamente una organización si no se
tiene la formación especializada para hacerlo. Quienes ocupan cargos
jerárquicos y no importa en qué sector de actividad pueden estar
ustedes pensando, deben contar con conocimientos teóricos y con
experiencia práctica en la disciplina que tiene por objeto el estudio
de la conducción y dirección de las organizaciones. Y esa disciplina
es la administración. Quienes conducen las organizaciones deberían
entonces, tener conocimientos teóricos y experiencia práctica en el
ejercicio de la administración. Es en este contexto que en mi opinión
debe interpretarse el lema de este evento que por tercera vez, por
tercer año consecutivo el Colegio de Contadores, Economistas y
Administradores está organizando.
Pera lograr el cambio social que el país está
buscando es imprescindible cambiar la conducción de sus organizaciones.
A esta visión se refiérelos los dos requisitos de nuestro
lema “Administración una llave para el desarrollo sustentable” y
“Uruguay hacia una gestión efectiva del cambio.” Necesitamos contar
en el país con dirigentes formados y experientes. Permítanme compartir
con ustedes unas breves reflexiones, para insistir en este intento de
mostrar la trascendencia que tiene la buena administración, o sea la
dirección de las empresas públicas y privadas donde ella es cumplida
ética y profesionalmente.
Es la profesionalización de la dirección una
palanca imprescindible para enfrentar el desafío del cambio que está
procesando nuestro país. El foco central de este encuentro, el temario,
lo que nos propondrán los expositores apunta al análisis de la
contribución que puede hacer la administración en favor del proceso de
cambio. En valoración personal, la existencia de una capa de dirigentes
competentes se convierte en un aspecto esencial para hacer posible los
cambios, las mejoras que se persiguen. Dada su relevancia estratégica
la falta de atención sobre los temas de dirección, de insuficiencia de
instituciones competentes, son, a mi juicio, factores negativos que están
obstaculizando seriamente la efectiva materialización de los cambios.
La administración profesional es una condición
necesaria para alcanzar la competitividad institucional, y la
competitividad institucional hoy, a su vez, cumple un requisito para un
desarrollo sustentable. Esta idea de competitividad es la noción que en
los últimos tiempos ha permeado incisivamente todo andamiaje y la gestión
empresaria. No creo que sea el producto de una moda pasajera. Yo
entiendo, por el contrario, que tiene un carácter permanente, y que haríamos
muy bien en Uruguay en darle la bienvenida a este concepto de
competitividad y ponerla en ejercicio en todas nuestras organizaciones
de la mejor forma posible. ¿Por qué digo que la competitividad ha
llegado con vocación de permanencia? La razón, o una de las razones
desde mi punto de vista, es que su aporte conceptual de mayor
significación se debe a que debe tener en el centro de la atención de
la gestión de empresas, un par de principios que son fundamentales a la
hora de conducir las organizaciones.
En primer lugar, un principio clave a mi juicio, es
la noción de productividad. Ser competente requiere ser productivo.
Productividad en el sentido de utilizar adecuadamente los recursos de
los cuales se dispone. La competitividad sólo puede alcanzarse siendo
productivo. No se es productivo con máquinas paradas. No se es
productivo con gente que no trabaja con alta dedicación, con gran
esfuerzo y generando valor en las organizaciones. El objetivo es generar
puestos de trabajo como lo hemos escuchado muchas veces. El
objetivo no es generar cargos remunerados. Hay que trabajar no
ocupar cargos.
El otro principio fundamental implícito en la noción
de competitividad hace referencia al equilibrio financiero. Es un
principio esencial de las finanzas de cualquier tipo de organización.
Las salidas de dinero no pueden superar los ingresos de dinero. Ese
equilibrio financiero, es un requisito esencial en el manejo de cada una
de las organizaciones de nuestro país, pero también en el manejo de la
gestión de la administración pública en su conjunto.
Productividad y equilibrio financiero son, pues, dos
principios esenciales que todo administrador debe poner en practica, sin
importar si se está tratando de gestionar empresas públicas, empresas
privadas, empresas con fines de lucro, empresas que no tienen esa
finalidad. Hay que insistir con énfasis en la necesidad de ser
competitivo, en la obligación de ser competentes en el ejercicio de la
administración. Por esa vía, si mantenemos sin claudicaciones el
esfuerzo de ser competentes como directores de empresas, estaremos
convocando a adherirse a esa misma noción de competitividad en la búsqueda
de un consenso que es creciente. Cada vez se advierte con mayor nitidez
que todas las instituciones, en cualquier lugar del mundo, son por sobre
todas las cosas, conocimiento intensivo.
Antes se discutía, se hacían clasificaciones entre
empresas, mano de obra intensivas o capital intensivo; yo creo que hay
una gran categoría que las cubre a todas y es la categoría del
conocimiento intensivo. Y en lo que se refiere a la dirección de
organizaciones, el conocimiento que sus integrantes deben desplegar con
toda intensidad es el conocimiento la administración, tanto en su
dimensión conceptual como en la aplicación práctica de sus técnicas.
Lamentablemente, en nuestro medio la administración no es una práctica
profesional ampliamente reconocida como disciplina de base científica y
de base técnica. Esta visión cultural de la sociedad uruguaya, a mi
juicio, ha tenido efectos negativos en el desempeño de las
organizaciones de todo tipo en nuestro país. El objetivo de nuestro
Colegio, al promover estos eventos, es ayudar a la toma de conciencia
sobre la necesidad de administrar profesionalmente todas las
instituciones través de las cuales se llevan a cabo las actividades
económicas y sociales.
Estoy convencido de que si logramos eso, se aumentaría
considerablemente la eficiencia, la eficacia y la productividad de la
sociedad en su conjunto. Nuestro más íntimo convencimiento es que es
imprescindible profesionalizar la conducción de las instituciones públicas
y privadas. Este sueño, esta utopía en el sentido auténtico de la
palabra, desafío difícil pero alcanzable, no nos hace caer en la
interpretación ingenua de que todas las dificultades que atraviesa el
país se resuelven mejorando el desempeño empresarial, mejorando el
fortalecimiento de las gerencias, pero créanme que es un medio muy
importante para lograr ese fin último del bienestar de la colectividad
uruguaya. Es una condición necesaria, aunque no suficiente.
La dirección de las organizaciones, aún cuando se
ejerce con calidad profesional, no controla todos los factores de riesgo
y por eso es que por sí sola no asegura todos los resultados que
estamos buscando.
Para finalizar, entonces, y para dejar inaugurado
este encuentro, insisto en impulsar el cumplimiento de este desafío, de
mejorar éticamente y profesionalmente la calidad del ejercicio de la
dirección de organizaciones. Si así lo hacemos, estaremos
contribuyendo a mejorar la conducción del país, estaremos aportando el
cambio que conduce a un desarrollo sustentable y en último término,
entonces, estaremos intentando, o ayudando a hacer realidad, la
felicidad y el bienestar de toda nuestra gente. Muchas gracias. |