LA VOLUNTAD DE LA CIUDADANÍA URUGUAYA ES NUESTRO
MANDATO
El Presidente Tabaré Vázquez expresó, ante el
Consejo de las Américas en Nueva York, que este es "un mandato que se
expresa en una estrategia de país que sistematizamos en cinco grandes
áreas que se convocan mutuamente".
(Versión no textual)
Agradezco al Consejo de las Américas la
convocatoria y realización de este encuentro.
Agradezco también a todos ustedes la
participación en el mismo.
Me acompañan los Señores:
-
Reinaldo Gargano, Ministro de Relaciones Exteriores.
-
Danilo
Astori, Ministro de Economía y Finanzas.
-
Jorge
Lepra, Ministro de Industria, Energía y Minería.
-
Carlos
Gianelli, Embajador de la República Oriental del Uruguay en los
Estados Unidos de América.
A los efectos de posibilitar un
diálogo más fluido durante esta reunión, mi intervención será breve.
Y ante la imposibilidad de abordar
todos los temas, haré referencia a aquellos cuya exposición estimo
prioritaria en este ámbito.
En todo caso, si ustedes lo consideran
necesario, luego podremos profundizar algunos aspectos de esta
intervención o referir a otros no directamente contemplados en la misma.
Amigas y amigos:
No es necesario describir la
situación económica y social que vive el Uruguay, un país de casi
188.000 kilómetros cuadrados de superficie y poco más de tres millones
de habitantes.
Ustedes la conocen. Saben que la
realidad actual de ese país que alguna vez pareció ser “la Suiza de
América”, es el resultado de una combinación de circunstancias externas
y de importantes fragilidades estructurales internas agudizadas durante
las últimas décadas.
Saben también que en las elecciones
nacionales realizadas en octubre de 2004 la ciudadanía uruguaya expresó
soberana y categóricamente su voluntad de revertir esta situación
mediante un proceso de cambios que suponga no sólo resolver las
dificultades del presente, sino también promover y articular en clave de
democracia una estrategia de país en términos de mediano y largo plazo.
La voluntad de la ciudadanía uruguaya
es nuestro mandato.
Un mandato que se expresa en una
estrategia de país que sistematizamos en cinco grandes áreas que se
convocan mutuamente y que pueden enumerarse de la siguiente manera:
-
El Uruguay social, porque la
mayor riqueza de un país es su propia gente y en el nuestro
aproximadamente un millón de uruguayos vive en condiciones de pobreza
y desamparo social.
-
El Uruguay productivo,
porque para emprender la senda de un desarrollo sostenible Uruguay
necesita reorganizar su economía, mejorar su Estado, establecer reglas
de juego claras entre éste y el mercado, recalificar el valor del
trabajo, generar empleo, producir, competir y vender.
-
El Uruguay inteligente,
porque para producir, competir y vender en el mundo actual hay que
apostar a la educación, a la investigación científica, al avance
tecnológico y a la innovación como creación de nuevas herramientas,
productos, bienes, servicios y formas de organizar el trabajo de
forma tal que éste sea más calificado y competitivo.
-
El Uruguay democrático,
porque nosotros creemos en la sociedad. Asumimos su compleja
diversidad sin dramatismos pero con el compromiso de gestionarla
democráticamente. Es que a la gente, más que invocarla, hay que
convocarla e involucrarla en los asuntos que hacen a su propia vida.
Tal es, al fin y al cabo, la mayor responsabilidad de los gobernantes.
-
El Uruguay integrado a la región y al mundo,
porque ningún país –y menos aún uno
como el nuestro- puede darse el lujo de la soledad. Tampoco ignoramos
la complejidad del mundo actual y de los procesos de integración, pero
somos de los que piensan que el presente, aún con sus dificultades,
está preñado de oportunidades que no debemos desaprovechar.
Estas son las cinco áreas
complementarias entre sí de nuestro programa de gobierno y de la
estrategia de país que el Gobierno Nacional propone a la ciudadanía
uruguaya.
Me gustaría hablarles de nuestras
propuestas y acciones en cada una de estas áreas, pero la necesaria
brevedad de esta intervención no lo hace posible.
Por lo tanto, y aún a riesgo de que
esta exposición resulte un tanto fragmentaria, haré algunas
consideraciones que estimo adecuado compartir con ustedes.
Amigas y amigos:
El Consejo de las Américas tiene,
entre otros objetivos, promover las inversiones y el comercio.
Ambos - inversiones y comercio -son
factores centrales en el proyecto de desarrollo productivo sostenible
que se ha planteado el Uruguay.
Y es en ese sentido que una de las
metas del gobierno que presido es promover las inversiones.
Aún en el contexto de las fuertes
restricciones fiscales existentes, en el Proyecto de Ley de
Presupuesto Nacional que hace pocos días presentamos al Parlamento se
propone cierta inversión pública en infraestructura.
Pero ello, siendo importante y lo
máximo posible en las actuales circunstancias, no es suficiente:
también nos interesa promover la inversión privada.
A tales efectos, el Uruguay y su
gobierno ofrecen un clima favorable a la inversión que se expresa de
diversas maneras. Entre ellas:
1. Una programación
macroeconómica equilibrada y consistente.
En materia de política
monetaria ofrecemos previsibilidad
al valor de la moneda por la vía de procurar equilibrar la creación del
dinero con la demanda, controlando la expansión de la base monetaria a
los efectos de alcanzar un nivel determinado de inflación.
En materia de política
fiscal nos orientamos a operar
tanto sobre la estructura de los ingresos como de los gastos de sector
público, a los efectos de garantizar una estructura impositiva más
eficiente y equitativa y un gasto público más sesgado hacia la atención
de planes sociales prioritarios y de inversión pública.
Y en materia de política
cambiaria respetamos la razón de
ser de la misma, que es disminuir la incertidumbre asociada a la
evolución del tipo de cambio.
Los lineamientos de política fiscal y
monetaria ya enunciados son consistentes con un régimen cambiario con
mercado de libre acceso y con un tipo de cambio flexible.
2. En Uruguay no hay
discriminación entre inversores nacionales y extranjeros.
La legislación de nuestro país
garantiza igualdad de tratamiento a las inversiones uruguayas y no
uruguayas.
Existe también libre repatriación de
utilidades.
3. El Uruguay respeta
los contratos y cumple sus obligaciones.
Nunca, ni aún en las más difíciles
circunstancias, nuestro país ha dejado de honrar sus compromisos y este
gobierno mantiene esa conducta.
4. En
Uruguay hay regímenes promocionales
en distintas áreas de la actividad productiva que conceden beneficios al
inversor.
Básicamente se trata de exoneraciones
fiscales y exenciones arancelarias para la importación de bienes
asociados al proyecto de inversión.
Hay también oportunidades de
asociación entre empresas públicas y capitales privados para modernizar
y dotar de mayor competitividad a las empresas ya existentes.
5. El
Uruguay promueve una profunda reforma del Estado.
No se trata de más o menos Estado,
sino de un Estado más dinámico, calificado, inclusivo, vigoroso y
eficiente tanto en la resolución de los problemas como en la asignación
de recursos, prestación de servicios públicos y creativos en la
generación de oportunidades.
Apuntamos a un Estado proactivo ante los
retos del futuro y capaz de articular al resto de los agentes
económicos, lo que no es incompatible con un mercado comprometido con la
sociedad.
Estamos trabajando en ello. Por lo
pronto, y rompiendo con cierta tradición de repartir los cargos de
dirección de las empresas públicas y entes autónomos entre amigos y
políticos desocupados, hemos designando en la dirección de las empresas
públicas a personas ética y técnicamente competentes para tan
importante tarea.
6. El
Uruguay promueve políticas de especialización productiva
que superando falsos antagonismos tales como “país natural o país
tecnológico”, desarrollen sectores estratégicos tales como el
agropecuario, la biotecnología, las tecnologías de la información y
comunicación, las industrias culturales y el turismo.
7. El Uruguay está fuertemente
comprometido con la integración regional.
Nuestro gobierno apuesta fuertemente al
MERCOSUR en términos de fortalecimiento de su propia
institucionalidad, unión aduanera, complementación de procesos
productivos, accesibilidad a los mercados, integración física y
energética, preservación de recursos naturales y respeto al
medioambiente, complementación científica y tecnológica, integración
cultural e integración social.
Queremos más y mejor MERCOSUR, pero ello
no es excluyente de un amplio esquema de relacionamiento internacional
basado en un decidido compromiso con la paz, la soberanía, la democracia
y la solidaridad; el firme rechazo a todo tipo de terrorismo, violencia
o discriminación; el respeto al Derecho Internacional, la reafirmación
del multilateralismo y el reconocimiento a la indivisibilidad de todos
los derechos humanos y el inalienable derecho de las naciones al
desarrollo.
En este contexto se inscribe, entre
otras iniciativas, el Tratado entre la República Oriental del Uruguay y
los Estados Unidos de América relativo a la promoción y protección
recíproca de inversiones.
Dicho tratado fue suscrito el 24 de
octubre de 2004 por el gobierno uruguayo, que el 22 de febrero de 2005,
en cumplimiento de las disposiciones constitucionales, lo remitió al
Poder Legislativo para su consideración ( téngase en cuenta que nuestro
período de gobierno se inició el 01 de marzo de 2005).
La consideración de dicho Tratado está
actualmente radicada en la Comisión de Asuntos Internacionales del
Senado de la República.
Como no puede ser de otra manera, el
Gobierno Nacional y la Presidencia de la República respetan la autonomía
del Parlamento y, consecuentemente, no interfieren en sus trámites.
Amigas y amigos:
Podría enumerar otros factores de ese
clima favorable a la inversión que ofrecen nuestro país y su gobierno.
Pero todos ellos, siendo importantes, no
serían suficientes si no existieran otros dos factores o bienes
sustanciales que caracterizan a la sociedad uruguaya:
-
uno es la
educación de nuestra gente; su
concepción del trabajo como valor social y ética de vida; así como
el compromiso de los uruguayos con la tolerancia, el respeto al
semejante y la convivencia democrática.
Lo que hace grande a nuestro pequeño país es que para los uruguayos
la democracia no solamente es una forma de gobierno, sino también un
estado de la sociedad en el cual todos tenemos derechos y
responsabilidades.
-
el otro bien intangible favorable al
clima de inversiones que ofrece el Uruguay es un tanto difícil de
expresar con palabras.
Digámoslo así: Uruguay ofrece reglas
previsibles, estables y claras a todos.
En nuestro país
ni los inversores ni los empresarios
necesitan escoltas ni automóviles blindados.
En el Uruguay no es necesario apelar a
sobornos u otros procedimientos venales para invertir y hacer buenos
negocios que beneficien a todos.
No existen vacunas contra la corrupción,
nadie es inmune a este flagelo, pero si a alguno de ustedes alguna vez
alguien en Uruguay les exige una dádiva, por favor, denúncienlo de
inmediato, avísenme apenas suceda para tomar las medidas del caso.
Amigas y amigos:
Esta exposición se ha extendido más de
lo previsto. Agradezco me disculpen por ello.
Agradezco nuevamente al Consejo de las
Américas la oportunidad que nos ha dado de encontrarnos para
intercambiar opiniones y compartir esperanzas y compromisos.
Porque eso es
el Uruguay para nosotros: una hermosa esperanza y un gran compromiso. |