PATRIMONIO ES IDENTIDAD Y UNIDAD DE NACIÓN
El balance de lo que fue el Día del Patrimonio
–calificado de "jornada extraordinaria"- reflejó amplia conformidad en
las autoridades del área de cultura, quienes destacaron la importancia
de reconocer el patrimonio material e intangible, celebrado por la
sociedad dos días al año, quienes salieron a conquistarlo, en una
festividad que movilizó a unas 700 mil personas.
El Ministro de Educación y Cultura, Jorge Brovetto,
junto al Director Nacional de Cultura del MEC, Luis Mardones; el
Secretario Ejecutivo de la Comisión Nacional para UNESCO, Fernando Lema,
y los integrantes de la Comisión del Patrimonio Cultural de la Nación:
José Rilla, William Rey, Andrés Mazzini, Carlos Castro, José López Mazz,
Manuel Esmoris, Sergio Florio y Diego Richiero, brindaron una
conferencia de prensa denominada "El Patrimonio que se Viene".
La misma se llevó a cabo con la finalidad de realizar un balance de
los que fue el Día del Patrimonio, conmemorado el sábado 24 y domingo 25
pasados en todo el país.
"El Día del Patrimonio se hace solo, se arma solo, la
sociedad uruguaya lo hace. Cuando se le propone algo, sale a la calle;
sale a la calle en primavera a conquistar los edificios, los paseos, los
circuitos. Y de algún modo al salir, de algún modo al "asaltar" nuestro
patrimonio, la sociedad, también lo constituye, también lo hace, lo
forma, en un diálogo muy creativo y muy interesante", dijo Rilla. Agregó
que "hemos sido testigos todos de una articulación, de una combinación
de esfuerzos, de esfuerzos múltiples, yo diría una combinación virtuosa,
que ha tenido muy buenos rendimientos".
Por su parte, Mardones dijo que "vivimos su 11ª
edición, y uno vive pocos momentos en el país, donde una comunidad, una
sociedad entera, la ciudadanía toda se siente tan consustanciada y tan
involucrada con un festejo, con una celebración. El Día del Patrimonio
es algo que une a la nación en ese sentido". "Funciona de forma tal que
se instruye a la ciudadanía, se largan las ideas, se lanzan las
consignas y la gente las toma, y se las apropia, y hay una tarea de
imaginación, de creación, en cada edificio, en cada ciudadano, en cada
organización, que empieza a pensar con imaginación qué puede aportar a
la fiesta del Patrimonio; se desencadenan energías dormidas, se liberan
y la fiesta sale magnífica, como viene aconteciendo desde hace tiempo",
enfatizó Mardones.
Mientras que Brovetto destacó que esta última edición
fue especial porque se pasó "del patrimonio eminentemente material
también al inmaterial. Pero quedan aún dimensiones por hacerse, una es
una dimensión geográfica, de más allá de fronteras, llegar a todos los
rincones del país y sacarla de los ámbitos ciudadanos. Queda también una
profundización temporal. No solo es patrimonio lo que se creó en el
pasado, sino que hay mucho patrimonio que se está creando; traerlo a la
modernidad y, por qué no, pensar en el futuro".
PALABRAS DEL MIEMBRO DE LA COMISIÓN DEL PATRIMONIO
CULTURAL DE LA NACIÓN, HISTORIADOR JOSÉ RILLA
RILLA: Buenas tardes a todos, muchas gracias por la
presencia.
Voy a hablar en nombre de la Comisión Nacional del
Patrimonio. Hemos hecho en los días posteriores, una primera evaluación
de los dos días del Patrimonio, y yo creo que a la celebración
contundente que vivimos todos los uruguayos el sábado y el domingo, hay
que sumar ahora un reconocimiento, una ratificación, una confirmación;
nosotros solemos decir en el seno de la Comisión -y esta es la 11ª.
edición de los días del Patrimonio- que el Día del Patrimonio se hace
solo, se arma solo, la sociedad uruguaya lo hace. Cuando se le propone
algo, sale a la calle; sale a la calle en primavera a conquistar los
edificios, los paseos, los circuitos. Y de algún modo al salir, de algún
modo al "asaltar" nuestro Patrimonio, la sociedad, también lo
constituye, también lo hace, lo forma, en un diálogo muy creativo y muy
interesante.
Hemos sido testigos todos de una articulación, de una
combinación de esfuerzos, de esfuerzos múltiples, que yo diría -me
animaría a decir en nombre de la Comisión- una combinación virtuosa, que
ha tenido muy buenos rendimientos. Podría decir, por un lado, el
Ministerio de Educación y Cultura, la Dirección de Cultura, la Comisión
del Patrimonio, con su propuesta, con su iniciativa, con la propuesta
incluso de la nominación de estos días del Patrimonio bajo la figura de
Carlos Solé.
Después está la sociedad civil, sin duda; cuando digo
sociedad civil, digo nuestra gente, pero también digo nuestros
empresarios, nuestros dueños de bares y lugares para comer, y lugares
para divertirse y lugares para pasear. Eso también hace, claramente, a
la sociedad civil uruguaya, que junto con la gente salen a la calle esos
días a conocer, a reconocer, a reconocerse, que de eso se trataba.
Y, en tercer lugar, para cerrar este círculo que a mi
juicio es virtuoso, los propios medios de comunicación, que en términos
generales han interpretado con sagacidad cuál era la consigna este año,
que estaba desde luego referida al patrimonio inmaterial, como todos
ustedes lo saben.
Muchos probablemente temieron que al centrar la
celebración del Día del Patrimonio en la figura de Carlos Solé y en el
patrimonio sonoro del Uruguay, en el paisaje sonoro del Uruguay,
quedaran reducidas o disminuidas las características más materiales del
Día del Patrimonio, es decir: los edificios, los monumentos. Bueno, yo
creo que estamos tranquilamente en condiciones de decir que el Día del
Patrimonio ha sido un día más rico, más denso; que lo inmaterial no
sustituyó a lo material, sino que se agregó a lo material y significó
para todos una nueva oportunidad de conocer y de conocernos.
Lo intangible llegó, creemos nosotros, para quedarse,
para quedarse muchos años. Queda, desde luego -y uno desde la Comisión
siente una gran responsabilidad- muchísima tarea por hacer.
El patrimonio inmaterial es relativamente novedoso a
nivel internacional. Sabemos por ejemplo que la UNESCO ha trabajado
intensamente, pero en los últimos años, alrededor de esta temática, y el
Uruguay tiene mucho para hacer en esto.
Sentimos la sensación, el sábado y el domingo, que la
ciudadanía del Uruguay, tanto en Montevideo como en muchos departamentos
del interior, salió a la calle con cierto espíritu cívico, cierto
espíritu hasta diría yo republicano.
No creo exagerar si les digo que había colas en los
edificios, colas para entrar, ¿y cuándo hay colas en el Uruguay para
entrar a un edificio público o privado? El día de las Elecciones. Y a
todos se nos ocurre es una linda comparación esta que hacemos a la hora
de hacer esta evaluación. Pero bueno, ahora tenemos una responsabilidad
adicional todos, porque lo inmaterial, lo intangible ha llegado para
quedarse, y hay mucho para hacer en eso. Y eso es difícil, y hay que
hacerlo con seriedad.
El patrimonio inmaterial debe ser investigado, mucho
más investigado de lo que creemos, y no está lo suficientemente
investigado. Y para eso obviamente son necesarios recursos humanos
competentes y recursos económicos desde luego. Hay que investigarlo, hay
que inventariarlo, hay que catalogarlo, hay que difundirlo, hay que
conectarlo con otras áreas geográficas.
El Uruguay tiene en esto un capital cultural
inestimable. Los uruguayos lo empiezan a reconocer –pensamos- pero
también estamos seguros de que es una construcción colectiva bastante
original, seguramente en la región, y probablemente –sin pecar de
excesivamente ambicioso, por qué no decirlo- en el mundo. Y entonces
propongámonos todos juntos trazar algún camino que nos permita poner
este Día del Patrimonio -que venimos evaluando- en un circuito mucho más
universal.
Es muy probable que hagamos lo posible por integrar
nuestro Día del Patrimonio al Patrimonio de la humanidad, y es una idea
que estamos manejando.
Sentimos que tenemos que hacer un estudio mucho más
sistemático para no caer en la autocomplacencia, no queremos caer en la
autocomplacencia, estamos todos quienes hemos participado en esto muy
contentos, muy felices, pero no queremos caer en la autocomplacencia,
sabemos que hay dificultades, sabemos también que hemos mejorado, y
tenemos la convicción de que hay que estudiar con seriedad,
socioculturalmente y económicamente este fenómeno de los días del
Patrimonio. Hay que contabilizarlo mejor, hay que saber cuántos,
quiénes, por qué concurren masivamente esos dos días a esa celebración.
No lo sabemos, lo percibimos, lo vivimos, pero no lo sabemos, y tenemos
que investigarlo a fondo. Tenemos que hacer un estudio económico. El
Uruguay –de esto estamos razonablemente convencidos- con este capital
cultural tiene una oportunidad económica, no solo cultural, una
oportunidad de empleo, una oportunidad de desarrollo de su sociedad, de
expresión de sus más vivas tradiciones.
¿Cuánto se pierde el Uruguay si no le da la razonable
importancia a estas cosas? ¿O cuánto podríamos acumular de valor si
sistematizamos las cosas de esta manera?
Bueno, estas son un poco las ideas que hemos estado
manejando los miembros de la Comisión con el Ministro y con el Director
de Cultura, y que las queríamos compartir con ustedes, y la Comisión
entendió que yo podía decir estas palabras.
PALABRAS DEL DIRECTOR NACIONAL DE CULTURA, LUIS
MARDONES
MARDONES: Estamos seguros de que no nos equivocamos
si decimos que el Día del Patrimonio se ha venido convirtiendo en la
fiesta ciudadana más magnífica que vive el país. Y decimos "se ha venido
convirtiendo" porque por supuesto somos plenamente concientes de que el
Día del Patrimonio tiene ya por suerte una historia que comienza a ser
larga, vivimos su 11ª edición, y uno vive pocos momentos en el país,
donde una comunidad, una sociedad entera, la ciudadanía toda se siente
tan consustanciada y tan involucrada con un festejo, con una
celebración.
El Día del Patrimonio es algo que une a la nación en
ese sentido. Por supuesto que ante semejante desarrollo y semejante
evento, no cabe sino sumarse al reconocimiento a todos los que la hacen
posible, comenzando por la propia Comisión de Patrimonio Cultural de la
Nación, que tuvo menos tiempos que nunca en esta oportunidad para el
desarrollo de la actividad, menos tiempo que nunca porque fue nombrada
muy tardíamente por la nueva Administración. Y si bien es cierto que se
arma sola, también es verdad que a las cosas hay que ponerle cabeza y
orientarlas, y en muy poco tiempo esa orientación por parte de la actual
Comisión del Patrimonio fue extraordinaria.
Yo creo que el Día del Patrimonio funciona de forma
tal que se instruye a la ciudadanía, se largan las ideas, se lanzan las
consignas y la gente las toma, y se las apropia, y hay una tarea de
imaginación, de creación, en cada edificio, en cada ciudadano, en cada
organización, que empieza a pensar con imaginación qué puede aportar a
la fiesta del Patrimonio; se desencadenan energías dormidas, se liberan
y la fiesta sale magnífica, como viene aconteciendo desde hace tiempo.
Nos habíamos propuesto dos grandes metas: una era de
carácter cuantitativo, que fuera verdaderamente de nuevo una fiesta
masiva. Yo quiero decir que en esto nos preguntan mucho, la misma noche
del domingo, la gente, los periodistas, preguntaban con mucha
insistencia qué estimación de público. Y hubo algún cable que surgió
allí, que salió al exterior incluso, que hablaba de medio millón.
Coincidimos con la Comisión de Patrimonio en el sentido de que nos gusta
manejar cifras con seriedad, y esto es difícil en una fiesta de estas
características donde no en todos los organismos se lleva registro de la
cantidad de visitantes, entonces nos atemoriza un poco marcar cifras que
no responden a un gran rigor profesional. Pero de todas maneras hicimos
un relevamiento, a través de llamadas telefónicas a las Intendencias de
los 19 departamento, y llegamos a la conclusión de que en realidad el
entorno estuvo próximo a los 700.000 ciudadanos, esto lo llegamos a
desglosar incluso por departamento, con puntos muy alto.
Imagínese que tenemos otro indicador en Montevideo,
que fue una novedad al mismo tiempo, la distribución de este período con
contenidos culturales y de deporte, editado por Compromisos Social y El
Abrojo, y con el auspicio del Ministerio de Cultura y el Ministerio de
Turismo. Se distribuyeron 120 mil ejemplares en mano, mano a mano en
Montevideo. Más los 140 mil que se enviaron al interior del país. Pero
ahí tenemos una pista: si fueron distribuidos 120 mil ejemplares en
mano, uno puede suponer que no cada visitante, no cada ciudadano que
celebró el Día del Patrimonio se llevó un ejemplar. Allí tenemos una
pista que nos permite estimar en Montevideo la cifra en el entorno de
los 500 mil.
La otra meta era el carácter cualitativo, no voy a
abundar sobre ello, se refirió Rilla, y era la idea de instalar el tema
del paisaje sonoro y del Patrimonio inmaterial en la agenda pública. Y
ese objetivo es muy claro que se logró. Durante varios días los medios
de comunicación, se refirieron al tema; en las familias los abuelos
hablaron con sus nietos y los padres con sus hijos, relatando episodios
o anécdotas que ilustraban acerca del paisaje sonoro y del patrimonio
inmaterial en su mas amplia acepción.
De modo que seguir adelante -como muy bien decía
Rilla- ahora profesionalizar e institucionalizar el tema del trabajo
alrededor del patrimonio inmaterial, no hicimos más que colocar el tema
en la agenda. Ya había habido anteriores ediciones del Día del
Patrimonio, yo tengo presente la que llevó el nombre de Lauro Ayestarán,
que por supuesto es un inmenso referente en lo que refiere a patrimonio
inmaterial en el Uruguay. Pero basémonos en esta fortaleza, y es una
apropiación ciudadana masiva -en términos muy amplios- que discutió el
tema, debatió sobre el tema, lo incorporó. Esto es una plataforma
magnífica para ahora llevar adelante la tarea de profesionalización, de
sistematización, que supone inventarios, relevamientos, datos,
estadísticas; el Uruguay está rezagado en esa materia, ojalá podamos
pegar un importante empuje en el próximo período.
Alguna cosa que queda pendiente para el futuro, largo
sólo el título -no sabría bien cómo llamarla y tengo temor de
equivocarme- pero algo parecido a la desurbanización del Día del
Patrimonio. Por allí nos gustaría en el futuro también, pegar algún
avance en ediciones posteriores.
PALABRAS DEL MINISTRO DE EDUCACIÓN Y CULTURA, JORGE
BROVETTO
MINISTRO BROVETTO: Luego de las dos magnificas
intervenciones de Rilla y de Mardones, queda poco por decir. Sin
embargo, yo quiero hacer algunas reflexiones que me parecen importantes
cuando analizamos el Día del Patrimonio.
Yo querría unir patrimonio con identidad. Y entonces
allí, en ese contexto, creo que lo que decía Rilla toma claridad.
No es un tema de un día, ni de un fin de semana, es
un tema de la vida, de la vida de nuestra nación, de nuestra gente, en
definitiva, de tomar conciencia de identidad propia.
Creo que eso, que también nos decía Rilla, de que ha
sido algo tomado por la gente, porque la gente en definitiva se sintió
identificada con su patrimonio. Con ese patrimonio que a veces lo
tenía... yo decía que no lo reclaman de manera explícita, pero que
estaba reclamado por esta sociedad.
De alguna manera, nuestro pueblo estaba reclamando
tener clara conciencia y tomar para sí su patrimonio.
En ese contexto, entonces, es claro que el tema no es
-y por eso la importancia de esta conferencia de prensa, ese momento tan
importante que fue el fin de semana, que cubrió varias horas de radio,
mucho tiempo de televisión, páginas y páginas de la prensa- no es
solamente un hecho aislado, sino que en todo caso es un emergente de
algo que debe continuar como una política de una sociedad democrática,
que quiere respetarse a sí misma y construir su futuro; eso en primer
lugar. Segundo, que creo que esta última 11ª edición del Día del
Patrimonio, tuvo eso especial a que hacían referencia, es decir, pasar
del patrimonio eminentemente material también al inmaterial. Pero quedan
aún dimensiones por hacerse. Una es una dimensión geográfica, que fueron
señaladas hoy, yo lo que hago en este momento y en todo caso es
resumirlas, por un lado, la que decía Rilla, de más allá de fronteras;
por otro lado, la que recién señalaba Mardones, la de alguna manera
llegar a todos los rincones del país y sacarla de los ámbitos
ciudadanos. Queda también por una profundización -yo diría- temporal.
No solo es patrimonio lo que se creó en el pasado,
sino que hay mucho patrimonio que se está creando; traerlo a la
modernidad y, por qué no, pensar en el futuro.
Es decir, ustedes ven, en algo que aparece como un
emergente un día o dos días al año tiene una profundidad que abarca
todas nuestras vidas y la vida de una nación.
Creo que eso es una responsabilidad ahora, que como
representantes del Gobierno, la asumimos y la depositamos con una cosa
que voy a decir conciente de lo que digo: esta Comisión del Patrimonio
nació demostrando un éxito realmente estupendo. Les queda por delante
cuatro ediciones más, y estoy absolutamente seguro de que esta Comisión
va a ser cada año mejor que la actual.
INTERCAMBIO CON LA PRENSA
PERIODISTA: ¿Cuánto le costó esto a la Dirección de
Cultura?
MINISTRO BROVETTO: La parte cuantitativa, de costos
es muy difícil, porque realmente el país en su conjunto se adueñó. Lo
que le representó a cada uno de los 700 lugares en el país que
participaron, no está cuantificado, pero sí lo que puedo decir es lo que
le representó a la Dirección de Cultura del Ministerio de Educación y
Cultura.
MARDONES: El costo total fue de nueve mil dólares,
que es una cifra, como ustedes comprenderán absolutamente irrisoria en
relación a la dimensión del evento que se vivió. Esto es un dato por
demás ilustrativo de cómo realmente es una iniciativa de la cual se
apropia la comunidad, y es la comunidad quien la lleva adelante.
PERIODISTA: Mardones, usted hablaba de cifras hoy.
¿Hay algún comparativo respecto a anteriores ediciones?
MARDONES: Habría que ver Mazzini, que vos estuviste
en Comisiones del Patrimonio anterior. Es difícil todo el tema...
MAZZINI: Es difícil, creo que se han superado algunas
cifras.
MARDONES: Sí, además no olvidemos una cosa. Hay
edificios que llevan registro de la asistencia. Pero al mismo tiempo,
cada vez más son los nuevos edificios que abren en las nuevas ediciones.
Acá hubo lugares que se abrieron para ser visitados,
que no habían abierto en ediciones anteriores: la Planta de ANCAP, la
Cárcel de Miguelete, por mencionar algunos en Montevideo. Mas
actividades que se agregan, que no tienen que ver directamente con la
visita a los edificios.
Yo mencionaría solamente el desfile de los 6.500
jinetes en Rivera, que tiene que ver, por supuesto, también con el
patrimonio y con las tradiciones, con la identidad, en este caso de
pronto, rural.
ESMORIS: Hay un detalle en el caso de Montevideo
sobre las cifras: desde que hay dos días de patrimonio, es el domingo
que más gente salió, que probablemente haya influido lo que los
meteorólogos nos generaron el sábado que es el susto sobre la gente, que
la gente demoró en salir. Y por lo tanto terminó saliendo bastante el
domingo. Lo dicen los comerciantes, en el caso de la Ciudad Vieja, que
nunca había habido un domingo con tanto público. El día más público era
el sábado y sin embargo fue el domingo el día mas público.
PERIODISTA: ¿Cuál fue el lugar más visitado?
ESMORIS: El Teatro Solís, el Palacio Legislativo y la
Torre de ANTEL.
MINISTRO BROVETTO: El Palacio Legislativo, para que
tengan una idea: el Palacio legislativo normalmente se abre para que lo
visite la población. Sin embargo entraron 25.000 personas.
Recibimos una nota firmada por el responsable del
edificio del Palacio con una tarjeta del Vicepresidente de la República,
Rodolfo Nin Novoa, señalando el éxito total por el número de personas,
por el entusiasmo, aún después que se habían cerrado las puertas, con un
espectáculo musical en las escalinatas. Y además el agradecimiento a los
funcionarios del Palacio que habían tomado con gran entusiasmo y
profesionalidad toda su tarea de mostrar el Palacio. Y creo que éste es
un elemento también a tener en cuenta: los funcionarios de todas las
instituciones, públicas o privadas, que participaron se involucraron en
mostrar su lugar de trabajo; ese lugar de trabajo que muchas veces
critican y con razón, lo mostraban con orgullo las partes positivas y
por qué no, también es patrimonio algunas de las negativas, y que
tendremos que mejorarlas. Pero creo que esto también es a destacar.
PERIODISTA: ¿Tiene sentido que la mayoría de los
museos –desconozco si son todos- permanezcan cerrados los fines de
semana? ¿No es esto una muestra de que si la oferta se ampliara en
momentos que la gente puede salir, esos museos que son visitados
prácticamente por nadie de lunes a viernes, puedan llegar efectivamente
a la gente?
MARDONES: No, no, claro que no. Hay algunos de los
Museos del Ministerio de Educación y Cultura que sí abren los domingos;
es el caso de Artes Visuales, es el caso del Museo de Historia Natural y
Antropología. Otros no. Y por supuesto no está bien, y está en la agenda
el tema de que los museos, si hay días en que tienen que estar abiertos,
es en fines de semana, que es cuando la ciudadanía está en condiciones
de visitar un museo, porque entre semana trabajan, estudian.
De todas maneras, me gustaría también decir -porque
acompañó el fundamento de tu pregunta- que algún periodista en la noche
del domingo nos preguntaba yo no entiendo cuál es la razón por la cual
la gente hace cola para entrar a un edificio que se puede visitar
cualquier día del año. Y yo creo que no es lo mismo el Día del
Patrimonio hay un fenómeno fiesta, hay un fenómeno celebración. Puede
estar abierto todos los días del año, y aún así va a haber mucha gente
que quiere ir a visitarlo el Día del Patrimonio. Es alma de multitud,
también. Pero los museos tienen que abrir los fines de semana.
PERIODISTA: Pensando en los uruguayos que viven en el
exterior, ¿qué posibilidades hay de trasmitirles la fiesta uruguaya?
ESMORIS: Creo que a través de Internet tenemos que
llegar a una red de conexión con el exterior. Y lo mismo utilizar -que
no nos dio el tiempo- algunas infraestructuras estatales, como la radio
del SODRE y la televisión del SODRE, y estar mas conectado todo el
Uruguay el Día del Patrimonio, sabiendo qué está sucediendo en cada
departamento, o por lo menos en cada capital departamental.
REY: Pero también Manuel, hay otro patrimonio que es
el patrimonio generado en el exterior. Tenemos artistas plásticos,
tenemos pintores, tenemos científicos. Hay un patrimonio inmenso que aún
falta conectar. Y es el desafío de este Gobierno, saber que el Uruguay
es mucho más que las fronteras.
PERIODISTA: Apuntando en el 2006, ¿qué está previsto?
¿Homenajear a quién?
ESMORIS: Creo que tanto Luis Mardones como el
Ministro dijeron una idea que está, que es la desurbanización del tema
del patrimonio y la incorporación de las tradiciones rurales, todo el
conjunto de tradiciones que van desde la artesanía, la cocina, los
actos, las costumbres, la poesía, la música. Y estamos evaluando quién
puede ser el homenajeado. Se quedan con un poco de suspenso.
MINISTRO BROVETTO: Falta el nombre.
MARDONES: Sería muy importante, a mi juicio, desde la
Dirección de Cultura, que la Comisión de Patrimonio Cultural de la
Nación elaborara una propuesta para las cuatro ediciones restantes. Que
fuera una propuesta equilibrada y armónica que contemplara todo lo que
el patrimonio supone. O sea, fue importante la incorporación del
patrimonio no material, pero esto no va en desmedro de que el patrimonio
material sigue siendo inmensamente importante. Y también eso se tiene
que traducir en algunas de las ediciones del Día del Patrimonio.
Y no olvidemos que creo que hay una edición donde sí
tenemos un compromiso.
ESMORIS: Sí, la del 2007 o el 2008 es Vaz Ferreira.
MARDONES: Carlos Vaz Ferreira porque se estarían
conmemorando los 50 años de la muerte de quien muchos juzgan el
principal y más importante filosofo del Uruguay. Otros, no, pero la
figura de Vaz Ferreira, por supuesto, merece el nombre de una edición
del Día del Patrimonio. Y allí habrá que trabajar de forma interesante
el eje, la filosofía, Uruguay país de pensamiento, el debate de ideas.
El nombre asociado a una agenda. |