UNA POLÍTICA DE DEFENSA IMPLICA LA PARTICIPACIÓN Y
DIÁLOGO DE TODA LA SOCIEDAD, DIJO EL PRESIDENTE
El Presidente Tabaré Vázquez afirmó que "la
formulación de una política de Defensa ha de implicar un proceso
participativo y de diálogo de todos los actores de la sociedad", con el
fin de "llevar adelante un concepto moderno, actualizado y profundo de
la Defensa Nacional".
Tales conceptos fueron vertidos por el Primer
Mandatario al asistir este lunes a la apertura de la VI Conferencia de
Directores de Colegios de Defensa de Iberoamérica que, desde el 3 al 7
de octubre, tendrá lugar en la sede del Centro de Altos Estudios
Nacionales (CALEN).
En la oportunidad, hizo uso de la palabra el
presidente de la VI Conferencia de Directores, General Francisco Wins,
cerrando la parte oratoria el Presidente de la República, Tabaré
Vázquez.
En esta VI edición participan representantes de
Argentina, Bolivia, Brasil, Colombia, Chile, Cuba, Ecuador, España,
Honduras, México, Portugal y Venezuela.
Cabe recordar, que en ocasión de celebrarse la VIII
Cumbre de Jefes de Estado y de Gobierno, que tuvo lugar en 1998 en
Madrid, los mandatarios participantes del citado evento decidieron que a
partir del año siguiente, en el marco de la cooperación y entendimiento
en materia de Defensa, los países iberoamericanos deberían iniciar
reuniones periódicas a través de los organismos académicos encargados de
estos estudios.
En esta VI Conferencia de Directores de Colegios de
Defensa de Iberoamérica el tema central tiene por título "Hacia la
formulación de una política de Defensa Nacional a través de un proceso
participativo y de diálogo, en un escenario de globalización,
incertidumbres, riesgos y amenazas multiformes y en el contexto de
esquemas subregionales de integración".
PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA, TABARE
VAZQUEZ, EN LA VI CONFERENCIA DE DIRECTORES DE COLEGIOS DE DEFENSA DE
IBEROAMÉRICA
PRESIDENTE VAZQUEZ: Señora Ministra de Defensa
Nacional, Azucena Berrutti; señor Comandante en Jefe del Ejército,
Teniente General Ángel Bertolotti; señores Comandantes en Jefe de la
Armada y la Fuerza Aérea; señor presidente de la VI Conferencia de
Directores de Colegios de Defensa de Iberoamérica, General Francisco
Wins; autoridades del Gobierno Nacional; señores legisladores presentes;
señoras y señores integrantes del Cuerpo Diplomático acreditado en la
República Oriental del Uruguay; autoridades nacionales y
departamentales; civiles y militares; señores delegados e invitados a
esta Conferencia; señoras y señores:
Como Presidente de la República y Mando Superior de
las Fuerzas Armadas, me complace abrir esta VI Conferencia de Directores
de Colegios de Defensa de Iberoamérica.
En nombre del Uruguay, expreso nuestra especial
bienvenida a quienes llegan a esta reunión desde países hermanos y sepan
que aquí no son extranjeros y que esperamos que entre nosotros se
sientan como en su casa.
La temática planteada para este encuentro es tan
amplia como interesante; nada menos que "Hacia la formulación de una
política de Defensa Nacional, a través de un proceso participativo y de
diálogo, en un escenario de globalización, incertidumbres, riesgos y
amenazas multiformes, y en el contexto de esquemas subregionales de
integración".
A simple vista parece una temática inabarcable en una
reunión de tres días y más inabarcable aún en una intervención de pocos
minutos en el Acto de Apertura de dicha reunión.
Sin perjuicio de ello, y sin pretensión alguna de
abrir una polémica o cerrar un debate, quiero expresar y compartir con
ustedes algunas consideraciones que estimo pertinentes a la hora de
avanzar en la formulación de políticas de Defensa en el contexto del
mundo actual.
Señoras y señores, hace algunos años el término
globalización era poco menos que desconocido, hoy es casi una muletilla
para aludir a lo que está pasando, sin saber exactamente qué está
pasando, o sin definirlo con precisión.
En todo caso, ha de tenerse en cuenta que -tal como
sostiene Luis Carlos Brezzer Pereira- la globalización como fenómeno
real debería diferenciarse con claridad de la globalización como
ideología.
En efecto, un análisis sistemático y profundo de este
fenómeno demuestra que una cosa es el proceso, o conjunto de procesos,
de transformación en la organización espacial de las relaciones sociales
y de las transacciones, generando flujos o redes de actividad,
interacción o ejercicio del poder, de carácter transcontinental o
interregional; y otra -bastante diferente, por cierto- es la utilización
ideológica del fenómeno de la globalización.
En otras palabras: la globalización como proceso o
conjunto de procesos es ya indiscutible. Lo que hay que discutir, lo que
hay que analizar y mejorar son sus consecuencias.
Y entre las consecuencias de la globalización están
aquellas que afectan a tres conceptos -hasta ahora muy ligados- al orden
internacional: la soberanía, la seguridad y el papel del Estado.
En efecto, primero, la realidad del mundo actual
demuestra que la soberanía no es sinónimo de voluntad nacional ilimitada
e incontrolable.
El derecho de intervención en los asuntos de un
Estado se ha consolidado tanto el la práctica en las decisiones de las
Naciones Unidas, como en la opinión pública internacional, que a menudo
exige intervenciones para resolver emergencias humanitarias ante
desastres naturales y conflictos internos.
¡Y vaya si nuestro país tiene ya experiencia al
respecto!
Segundo, del mismo modo la seguridad ya no es
solamente la integridad territorial de la nación garantizada por las
Fuerzas Armadas, sino que también abarca a las amenazas o riesgos
medioambientales, la delincuencia internacional, el narcotráfico y el
terrorismo.
Y tercero, en lo que respecta al Estado - Nación,
este pierde poder tanto ante la consolidación de organismos
internacionales, o supranacionales, como ante el fortalecimiento de los
gobiernos locales.
Estas profundas transformaciones, que acabamos de
mencionar y que hemos priorizado desde nuestro humilde punto de vista,
plantean también la necesidad de actualizar otros conceptos.
Porque la paz, tema central en nuestros días, es
mucho más que la ausencia de violencia; tampoco hay paz en la
desigualdad, en la intolerancia o en la indiferencia.
Porque el orden internacional no se limita a la
ausencia de guerra entre Estados.
Porque la seguridad ya no depende, exclusivamente,
del poderío propio de cada Estado; lo que pasó el 11 de setiembre de
2001 en Nueva York, o lo que está sucediendo en Nueva Orleáns, son
prueba de ello.
Porque el destinatario final de las políticas de
Defensa son los ciudadanos, es la gente.
Y porque la democracia no es solamente un régimen de
gobierno, es también un impulso humano y un estado de la sociedad.
Señoras y Señores, por lo anteriormente expuesto, en
forma muy esquemática por cierto, pero que ha sido en honor a la
brevedad del tiempo que disponemos, resulta obvio que la formulación de
una política de Defensa ha de implicar, como bien señala el titular de
esta Conferencia, un proceso participativo y de diálogo de todos los
actores de la sociedad; del sistema político en su conjunto, de los
señores Oficiales de las Fuerzas Armadas, para llevar adelante un
concepto moderno, actualizado y profundo de la Defensa Nacional.
Porque es, consecuentemente con la democracia como
forma de gobierno y estado de la sociedad, que la definición de una
política de Defensa -como el diseño del Presupuesto Nacional o la
decisión de una determinada política pública- no puede ser una
competencia exclusiva de los entendidos en la materia.
Lo he dicho muchas veces y lo reitero ahora: las
líneas rectoras de las políticas de Estado requieren, a parte de
sustento técnico y político, sustento social.
En la sociedad actual, ya no basta que una política
de Estado sea legítima y correcta para que la ciudadanía la apruebe.
No se trata de desconocer la importancia de los
aspectos técnicos, ni de buscar atajos en la institucionalidad, sino de
reconocer el derecho de la gente a ser convocada y consultada sobre
asuntos que hacen a su propia vida.
No es romanticismo ni populismo, es democracia.
Democracia que implica también, como muy bien lo
decía el señor General, el respeto a los derechos humanos como clave de
la seguridad y la defensa.
Señoras y señores, como dije anteriormente, no
pretendo con esta intervención abrir polémicas ni clausurar debates,
pero creo firmemente que esta VI Conferencia de Directores de Colegios
de Defensa de Iberoamérica es una muy buena ocasión para reflexionar
sobre temas y desafíos, que en buena medida nos son comunes. ´
Creo importante, también, que esa reflexión se haga
desde la tradición que une a nuestros países; desde los valores
democráticos que comparten nuestros pueblos, y hacia un futuro mejor
donde las posibilidades de progreso, hoy jaqueadas por la incertidumbre,
se liberen y concreten en beneficios de nuestras naciones y de la
comunidad internacional, sin exclusiones. Muchas gracias.
PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA VI CONFERENCIA DE
DIRECTORES DE COLEGIOS DE DEFENSA DE IBEROAMERICA, GENERAL FRANCISCO
WINS
GENERAL WINS: Señor Presidente de la República,
doctor don Tabaré Vázquez; señora Ministra de Defensa Nacional; señor
Ministro de Turismo y Deporte; señores integrantes de las Comisiones de
Defensa de las Cámaras de Senadores y Diputados; señores Comandantes en
Jefe de las Fuerzas Armadas; excelentísimos representantes diplomáticos
acreditados en nuestra país; señor Secretario de la Asociación
Latinoamericana de Integración; señor representante del Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo; autoridades civiles y militares;
camaradas; señoras y señores:
Es en el marco de la Organización Cumbre de Jefes de
Estado y Gobiernos de los Países Iberoamericanos que se llevan a cabo
estas conferencias de Directores de Colegios de Defensa de las
respectivas naciones.
Y en mi carácter de presidente de la VI edición,
cargo con el que fue distinguido el señor Director de este Centro de
Altos Estudios en la ciudad de Caracas, es que tengo el honor de dirigir
a ustedes estas breves palabras inaugurales.
En primer lugar, deseo destacar y agradecer la
sensibilidad del Mando Superior, jerarquizando este importante evento y
apoyándolo incondicionalmente en su organización, dentro de una política
de austeridad que las circunstancias imponen y que compartimos
plenamente.
Nuestro reconocimiento a su vez a los señores
Ministros, señores Legisladores, integrantes del Poder Ejecutivo,
señores Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas, distinguidos
representantes diplomáticos acreditados en la República Oriental del
Uruguay, que hoy nos acompañan.
Me consta que el orgullo y la honra que embarga a
quien les habla, son sentimientos comunes con los demás participantes de
esta VI Conferencia de la ciudad de Montevideo.
El tema central propuesto, "Hacia la formulación de
una política de Defensa Nacional, a través de un proceso participativo y
de diálogo, en un escenario de globalización, incertidumbres, riesgos y
amenazas multiformes y en el contexto de esquemas subregionales de
integración", que está marcado -como lo indica su redacción- por las
dificultades implícitas en las complejidades del acentuado y heterogéneo
proceso que vivimos; que implica a veces ventajas, a veces prejuicios, y
siempre -en todos los casos- renovados desafíos.
La Defensa Nacional, que desde la postrimería de la
Segunda Guerra Mundial se desarrolló al influjo de un mundo de hegemonía
bipolar compartida, se vio distorsionada por un cambio global en la
distribución del poder, por el sufrimiento de nuevas amenazas y por la
reaparición -con impresionante impulso- de antiguas prácticas que
erosionan la seguridad de los Estados.
En ese sentido, el terrorismo, el narcotráfico, la
marginación social, el desempleo, el crimen organizado, los procesos
migratorios, la violación a los derechos humanos y la agresión al
ambiente, han irrumpido en el debate alterando el cariz tradicional de
los conceptos.
Pero no basta con señalar estos nuevos desafíos ni
aquel proceso acelerado, por el cual los efectos globales afectan las
autonomías nacionales, para poder dar cuenta de las dificultades del
ahora.
Es preciso agregar la incidencia de un marco
internacional aún indefinido entre una unipolaridad no consolidada y una
multipolaridad que se insinúa; en un entorno de expectativas acentuadas
por la consolidación de las democracias en la región y también de
frustraciones crecientes, porque los ideales de libertad, de justicia,
de igualdad y desarrollo económico y social sustentable no acaban de
concretarse; en un contexto donde las estrategias de acción unilateral
en el ámbito de las relaciones interestatales socavan la vigencia del
derecho internacional y relegan a las instancias de diálogo, de
transacción, de acuerdo, únicos mecanismos de gestación de una paz
duradera.
En este clima de inseguridad e incertidumbre que se
manifiesta en el mundo, el diseño de políticas de defensa, que
reconociendo las singularidades del ahora procuren afianzar la
prevalencia del derecho, de la confianza recíproca y del respeto mutuo,
cobran una particular importancia y avalan la trascendencia de estas
jornadas que hoy comenzamos a transitar.
Con nuestra mayor calidez, más allá del cometido
específico que nos ha convocado, deseo transmitir a los dignos
representantes de los Colegios de Defensa de Iberoamérica, que este país
los recibe con afecto y esperanza, y aspiramos puedan disfrutar de una
estadía grata, en el seno de una sociedad abierta que históricamente
supo acoger con grandeza las diversas corrientes inmigratorias,
amalgamadas hoy en el ser nacional y que, seguramente, le hará sentir
también a ustedes su fraternidad.
Con placer os hago saber que la Secretaría de Estado
responsable, el Ministerio de Turismo y Deportes, ha declarado el evento
de interés nacional y ha brindado un particular apoyo a las diversas
actividades previstas en su programación, al igual que otras
instituciones y en particular el Ejército Nacional y el Programa de las
Naciones Unidas para el Desarrollo, lo que valoramos en su debida
dimensión al facilitarnos nuestro compromiso.
Finalmente, y con la solemne presencia del Señor
Presidente de la República y distinguido por la Señora Ministra de
Defensa Nacional, cumplo con el deber y a su vez feliz oportunidad de
declarar oficial y formalmente inaugurada la VI Conferencia de
Directores de Colegios de Defensa de los Países Iberoamericanos, de la
ciudad de Montevideo. Muchas gracias. |