VÁZQUEZ: “SIN JUSTICIA NO HAY DEMOCRACIA”
El Presidente de la República, Tabaré Vázquez,
reivindicó hoy la importancia de “una justicia ágil e independiente” al
declarar inaugurada la Reunión Anual Internacional de Magistrados,
señalando que “sin justicia no hay democracia, y los derechos de los
ciudadanos están vacíos de contenido”.
El encuentro, foro técnico que se
desarrolla en el hotel Radisson, contó con la presencia de altas
autoridades judiciales y del Poder Ejecutivo, así como del Presidente de
la Unión Internacional de Magistrados, que a su turno hicieron uso de la
palabra encomiando las perspectivas de la reunión y las actualizaciones
que en su seno serán debatidas.
PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA
REPUBLICA, TABARÉ VÁZQUEZ,
EN LA REUNIÓN ANUAL INTERNACIONAL DE MAGISTRADOS,
EN EL RADISSON HOTEL.
PRESIDENTE VAZQUEZ: Señor Ministro de
la Suprema Corte de Justicia, doctor Leslie Van Rompaey, señor
presidente de la Unión Internacional de Magistrados, Doctor Sidney
Benetti, señora Presidenta de la Asociación de Magistrados del Uruguay,
doctora Cristina Crespo; señoras y señores magistrados; señor
Subsecretario del Ministerio de Educación y Cultura, doctor Felipe
Michelini; señores legisladores, señoras y señores.
En nombre del gobierno uruguayo y, en
nombre de la ciudadanía uruguaya, quiero dar la más cordial de las
bienvenidas a los ilustres visitantes que han llegado a nuestro país y a
su ciudad capital, Montevideo, para participar en este encuentro.
Deseamos que tengan una estadía muy
feliz y que -como seguramente va a ser- el éxito corone esta tarea que
ustedes están emprendiendo. El éxito que ustedes obtengan redundará en
beneficio de una mejor calidad de vida para todos los ciudadanos.
Queremos que realmente se sientan como en su propia casa.
En segundo lugar, y por si ustedes
quieren un tinte de orgullo, nuestra felicitaciones a los organizadores
de este encuentro, que en muy poco tiempo, dos meses y medio, lograron
llevar adelante el mismo y obtener una importantísima y masiva presencia
como lo está atestiguando esta sala.
Evidentemente han trabajado con
enorme dedicación, con un gran amor por la profesión y por lo que están
haciendo, y, reitero, como uruguayo nos sentimos muy orgullosos de ver
este fruto, este resultado, de esa entrega, de ese trabajo, de esa
dedicación.
En tercer lugar, y, como un ciudadano
que no tiene la distinción de integrar esta tan noble profesión, quiero
explicar la importancia que vemos en un encuentro de estas
características.
Porque, para nosotros, la justicia es
un elemento sustantivo de la democracia. Si hay justicia hay democracia;
sin justicia los derechos y libertades de los ciudadanos están vacíos de
contenido y el Poder activa el imprescindible control para un correcto
funcionamiento de la democracia.
Para nosotros el Poder Judicial es
más que el poder del Estado. Es un sistema diríamos vital, de servicios
jurídicos para la ciudadanía. Vital, imprescindible. Y como sistema
creemos que tiene que contar con algunos elementos de un cambio
nacional. (Por cierto, voy rápidamente porque no tengo tiempo, ni
participación para extenderme en la oratoria).
Como sistema creemos que debe ser
ágil. No para ser eficaz y eficiente la justicia debe ser lenta. También
se puede equivocar con los recursos económicos y humanos adecuados; el
gobierno de nuestro país, que está trabajando en la medida de sus
posibilidades y de las posibilidades económicas del país para caminar en
esa dirección, un sistema ágil, un sistema eficiente, transparente, un
sistema de calidad, no sólo por la capacidad de sus integrantes sino
también por la responsabilidad profesional y por el reconocimiento
institucional que logre el sistema judicial uruguayo, un sistema
responsable, independiente por su actitud libre e independiente pero
fuertemente comprometido con la institucionalidad democrática y
republicana, profundamente humana como podemos decir felizmente los
uruguayos de nuestro sistema judicial.
Le damos una singular importancia a
los resultados de este encuentro histórico. Sabemos, como lo decíamos al
principio, que el éxito que corone -que seguramente va a coronar- este
encuentro, y redundará sin duda en beneficio de una mejor calidad de
vida de todos nuestros ciudadanos.
Por todas estas razones quiero
expresar que para mí constituye, en todo sentido, un verdadero honor
dejar inaugurado este encuentro, este congreso de magistrados del
Uruguay en Montevideo. Muchísimas gracias.
PALABRAS DEL MINISTRO DE LA SUPREMA CORTE DE
JUSTICIA, DOCTOR LESLIE VAN ROMPAEY
MINISTRO ROMPAEY: Señor Presidente de la República,
doctor Tabaré Vázquez; señor presidente de la Unión Internacional de
Magistrados, Sydney Benetti; señora presidenta de la Asociación de
Magistrados del Uruguay, doctora Cristina Crespo; distinguidos
integrantes de este panel:
Es un alto honor para el Poder Judicial uruguayo y
para la Suprema Corte, que represento en este acto, darle la bienvenida
a los distinguidos colegas magistrados de todo el mundo, deseándoles que
el éxito les acompañe en este evento, éxito que seguramente valoraremos
cuando tomemos conocimiento de las conclusiones a que se arribe en áreas
temáticas que nos son comunes a todos los jueces del orbe.
Cuando se me designara para hacer uso de la palabra
en este acto inaugural, no pude sino recordar con emoción no exenta de
legítimo orgullo, la trayectoria asociacionista de la magistratura
uruguaya, que cuenta, entre sus asociados a la Asociación de Magistrados
del Uruguay, como recordara la doctora Crespo, a la casi totalidad de
quienes ejercen la función jurisdiccional en el país.
Han quedado en la historia los tiempos no muy lejanos
en que los jueces de Uruguay se agremiaban en dos asociaciones, una de
ellas integrada fundamentalmente por los jueces de carrera, con vocación
nacional; y otra que alineaba preferentemente a los jueces radicados en
el interior del país y que daba amplia acogida a los jueces legos, esto
es, aquellos magistrados sin título profesional de abogado o de
escribano que ejercen la magistratura en pequeños pueblos o villas del
interior.
Es que todos ellos, jueces legos o de carrera, de paz
o letrados, de primera o de ulteriores instancias, son titulares del
Poder Judicial en el ámbito de sus respectivas competencias y las
ejercen con total independencia y responsabilidad.
También han quedado en el olvido enfrentamientos
internos, que más allá de las diferencias de enfoque en relación a la
concreción de las finalidades o metas de la Asociación, en algunos casos
magnificados, coincidían en lo medular, esencial, en lo definitorio o la
propia razón de ser de la Asociación de Magistrados que radica en la
preservación y defensa integral de la independencia y la dignidad
institucional de la magistratura uruguaya, así como en la constante
preocupación por la mayor eficacia del Servicio de Justicia.
Fundada en 1862, la Asociación de Magistrados del
Uruguay vio interrumpida su vida institucional al ser disuelta por la
dictadura militar que padeció nuestro país entre 1973 y 1985. Frescos en
mi memoria permanecen los días en que, a fines del año 1984, un grupo de
magistrados nos reuníamos con el firme propósito de reconstituir la
Asociación de Magistrados del Uruguay, apenas las circunstancias
políticas nos lo permitieran, en tiempos en que el país sentía y
palpitaba la cercana caída del régimen militar y la
reinstitucionalización de la democracia uruguaya.
En aquellos momentos, solo aspirábamos a servir en el
legado que nos habían dejado los grandes jueces uruguayos que fundaron
la Asociación. Y de entre ellos, que son tantos, quiero señalar sólo el
nombre del doctor Eduardo Brito del Pino, nuestro primer presidente en
la segunda época, quien nos convocara a abrazar y a afianzar nuestra
vocación asociacionista y a reiniciar la marcha que el ominoso embate de
la dictadura había interrumpido.
Nos separan veinte años desde la refundación de la
Asociación de Magistrados y el día de hoy, día que para la magistratura
uruguaya es una verdadera fiesta.
Durante este largo periodo integré la directiva de la
Asociación, milité activamente en la actividad gremial y en la defensa
de los postulados fundamentales recogidos en nuestros estatutos.
Hoy, desde el cargo de Ministro de la Suprema Corte,
integrando el órgano rector del Poder Judicial, me sigo sintiendo
plenamente consustanciado con los principios asociacionistas y como uno
más entre mis pares, a quienes siempre brindaré mi apoyo solidario.
Y en esta jornada de apertura, en nombre del Poder
Judicial y de los magistrados uruguayos, extiendo a los jueces de todo
el mundo que nos honran con su visita un abrazo fraternal, junto con el
deseo de mayor éxito en las jornadas de trabajo que ya se van
desarrollando y una feliz estadía en nuestro país. Muchas gracias.
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