DISCURSO INAUGURAL DE LA CUMBRE DE PRESIDENTES DEL
MERCOSUR
Palabras del Presidente Tabaré Vázquez en la Cumbre
de Presidentes del MERCOSUR.
Señores Presidentes de los Estados parte del
MERCOSUR;
Señores Presidentes de los Estados Asociados al MERCOSUR:
Señores Presidente de la Comisión de Representantes del MERCOSUR;
Señoras y señores integrantes de las delegaciones oficiales e invitados
especiales a esta reunión;
Bienvenidos a esta casa que por ser la casa del MERCOSUR es la casa de
ustedes.
“...Es tiempo de MERCOSUR y el MERCOSUR, señoras y
señores, somos todos...”, dijimos hace seis meses al asumir la
Presidencia pro Témpore de este proyecto de integración que es también
un proceso integrador.
Ahora bien, ¿qué hemos hecho durante este semestre?
El señor Ministro de Relaciones Exteriores de a República Oriental del
Uruguay, brindará seguidamente el informe de gestión de la Presidencia
pro Témpore que hoy culmina.
Esa información, que dará el Ministro de Relaciones Exteriores, nos
permitirá responder dicha pregunta y , a partir de entones, formularnos
otras
interrogantes que también debemos contestar: ¿dónde está el MERCOSUR?
¿cómo marcha?, ¿por qué está donde y cómo está?, cómo seguimos?, ¿hacia
donde? Estas u otras preguntas pueden resultar un tanto excesivas e
incómodas.
En realidad lo son; pero esa misma realidad también
indica que si preguntas leales no hay respuestas sinceras; que sin
interrogantes removedoras no hay reflexiones inteligentes que sin
espíritu crítico no hay propuestas concretas y que, en caso del
MERCOSUR, si éste no se examina y evalúa permanentemente en tanto
proyecto y proceso, corre el riesgo de convertirse en el proceso cómodo
de un proyecto inocuo.
El MERCOSUR somos todos, si uno de los países no está
en el MERCOSUR, este no existe; el MERCOSUR somos todos.
Por eso, y sin perjuicio del informe que a
continuación expondrá el Sr. Reinaldo Gargano, quiero compartir con
ustedes algunas sensaciones y reflexiones que me han dejado estos seis
meses en la Presidencia pro Témpore del MERCOSUR.
Sensaciones y reflexiones que se enmarcan, además, en
los primeros nueve meses de gestión del actual gobierno de la República
Oriental del Uruguay.
Y si las planteo aquí no es por impertinencia, todo
lo contrario; es por respeto a ustedes, al cuerdo que nos une y por
encima de éste, por lealtad a nuestra condición de hermanos. En fin, es
porque este –y no otro- es el ámbito institucional donde deben
plantearse los asuntos que hacen al MERCOSUR.
En primer lugar, permítanme decir algo que no por ser obvio está demás
reiterar: los procesos de integración no son espontáneos ni senillos,
pero pueden ser mucho más lentos, complejos, frustrantes si quienes
tenemos la responsabilidad institucional y política de conducirlos no
renovamos diariamente el compromiso de trabajo por lo que en nuestro
caso denominamos “más y mejor MERCOSUR”.
Dicho de otra manera: la consolidación y el
desarrollo de este proceso de integración están estrechamente vinculados
a los acuerdos o desacuerdos que existan en este ámbito cuya
responsabilidad, es, reitero, ineludible e intransferible.
Aquí en torno a esta mesa, hermanos latinoamericanos
integrantes del MERCOSUR, puede haber acuerdos y desacuerdos. Es lógico
que ellos suceda cuando se trata conjugar intereses nacionales e
integración regional.
Lo que no puede haber en torno a esta mesa es falta de diálogo, o
diálogo de sordos.
Lo que no puede haber sobre esta mesa son
indefiniciones, o definiciones a medias, … o definiciones por debajo de
la mesa o definiciones lejos de esta mesa.
En segundo término y en estrecha relación con lo
anterior, permítanme recordar lo que ya sabemos: que el MEFRCOSUR somos
todos quienes integramos en calidad de socios.
Y el MERCOSUR somos todos sus socios, todos tenemos
el derecho y la responsabilidad de construirlo.
Ello, por supuesto, no implica para sus socios, para
ninguno de sus socios, ni la dilución de su identidad, ni la renuncia a
su propia política de relaciones bilaterales e inserción internacional.
Al fin y al cabo este MERCOSUR es producto de una
larga historia de relaciones bilaterales entre sus Estados miembros y la
fortaleza de tales relaciones fortalece también el MERCOSUR… pero los
asuntos del MERCOSUR hoy son asuntos de sus cuatro socios, ¡y ojalá
mañana puedan ser de cinco, seis, siete o más
socios!
Por lo tanto, asuntos tales como aquellos que
refieren al comercio o a la libre circulación de personas dentro del
Bloque regional han de ser considerados en las instancias
correspondientes del mismo.
Porque el MERCOSUR no es una jaula de oro, pero
tampoco es una de esas instituciones deportivas cuya masa social se
divide en categorías tales como “VIP”, “honorarios”, “mayores”,
“menores”, “juveniles” o “aspirantes”.
Tampoco es, por supuesto, una reunión protocolar con
foto de familia cada seis meses…
El MERCOSUR es vocación que impulsa y convoca; es una
plataforma de trabajo; es compromiso cotidiano en beneficio de nuestras
naciones.
La tercera reflexión que quiero compartir muy
humildamente con ustedes está vinculada a la “agenda pendiente” a la
cual hice referencia durante nuestra reunión de junio próximo pasado.
Si entonces dije que aquella “agenda pendiente” era
también una agenda “ineludible” y “posible”, hoy lo reafirmo.
Hoy estoy aún más convencido que entonces, de que es
ineludible más y mejor MERCOSUR en términos de:
A. Unión aduanera
B. Coordinación de políticas macroeconómicas
C. Complementación productiva
D. Apertura de nuevos mercados
E. Instrumentos financieros comunes
F. Complementación física y de comunicaciones
G. Integración energética
H. Articulación en materia de defensa
I. Preservación de recursos naturales y respeto al medio ambiente
J. Complementación científica y tecnológica.
K. Integración cultural
L. Complementación en derechos laborales y seguridad social
Hoy -más allá de los avances, disfuncionalidades y
bloqueos constatables-, estoy aún más convencido que entonces de que
también es posible más y mejor MERCOSUR.
No es fácil, pero no es imposible. Y es nuestro deber
intentar hacerlo realidad.
En efecto; aunque no se han alcanzado todas las metas
que habíamos fijado para este período, durante el mismo se han procesado
avances en distintas áreas.
Pueden ser avances tímidos, parciales, insuficientes,
pero aún así indican que aunque el horizonte sea inalcanzable, avanzar
hacia él n es una marcha en vano.
Los Fondos para la Convergencia Estructural indican
que pese a las asimetrías existentes entre los socios del MERCOSUR es
posible desarrollar la competitividad y la integración productiva.
La puesta en marcha del Acuerdo del Acuífero Guaraní,
el funcionamiento de la Comisión de la Cuenca del Río de la Plata así
como otros ámbitos de distinta naturaleza y alcance tales como la
Comisión Administradora del Río Uruguay, la Comisión Administradora de
la Laguna Merín –y aún la Comisión Técnica de Alto Nivel en la cual
actualmente argentinos y uruguayos estamos considerando aspectos
ambientales vinculados a la producción de celulosa- indican que es
posible conjugar integración, producción y medioambiente.
La propuesta de creación de in Parlamento del
MERCOSUR indican que los procesos de integración no están
irremediablemente condenados a un “déficit democrático” y que es posible
desarrollar una institucionalidad que consolide al MERCOSUR como sistema
de integración ya no solamente económica, sino también ciudadana.
Porque no hay auténtica integración sin ciudadanía.
Diversos encuentros ministeriales (Educación, Salud,
Desarrollo Social, etc.), han permitido constatar acuerdos y adoptar
resoluciones que apuntan a la razón de ser del MERCOSUR, es decir al
derecho de la gente, al derecho de nuestros pueblos, a vivir dignamente.
La presencia en esta misma reunión de los Señores
Presidentes de las hermanas repúblicas de Chile (Estado Asociado al
MERCOSUR), Bolivia y Venezuela (Estado que comienza hoy el
correspondiente proceso de negociación para la adhesión plena al mismo),
así como de altos funcionarios de gobierno de otros países hermanos
indica que es posible ampliar este sistema desde el Río Bravo a Tierra
del Fuego. No hay excusas para la soledad o la lejanía entre los
latinoamericanos.
La Posición adoptada por el MERCOSUR en la Cumbre de
las Américas realizada el mes pasado en Mar del Plata indica que n
estamos condenados a fragmentarnos ni, en el mejor de los casos, a
soportarnos por ser vecinos. Unidos hermanos, somos más y nos irá mejor
y seguramente al mundo también.
Y en lo que a Uruguay respecta –agradezco disculpen
esta alusión específica pero comprenderán nuestra necesidad de hacerla…-
recientes hallazgos que permiten terminar de conocer el lada más
terrible de todo lo terrible sucedido durante las dictaduras que hace no
demasiado tiempo asolaron nuestros países, indican que no hay futuro sin
memoria, que no hay integración sin verdad, que no hay MERCOSUR sin
derechos humanos.
Señores Presidentes de los estados integrantes o
asociados al MERCOSUR;
Señoras y señores delas delegaciones presentes en esta reunión;
Amigas y amigos;
Estoy seguro cada uno de nosotros tiene en el
bolsillo una lista de asuntos pendientes que el MERCOSUR debería
abordar. Y si resumiéramos esas listas en un único listado, muy
probablemente el mismo sería extenso, incompleto, quejoso.
Es verdad, son muchas las tareas pendientes que tiene
el MERCOSUR.
Pero el MERCOSUR tiene mucho por hacer porque tiene
una enorme potencialidad.
A nosotros, que somos apenas un ámbito y un instante
en este proyecto de integración, corresponde ayudar a desplegar esa
potencialidad, a traducirla en cuerdos y acciones concretas y, sobre
todo, en oportunidades reales para que las mujeres y los hombres de
nuestros países sean iguales ante la ley, pero sobre todo ante la vida.
Y la única forma de hacerlo que tenemos quienes
integramos este ámbito es darle contenido al mismo; es reconocer que
alrededor de esta mesa hay países diferentes pero socios de un proyecto
común; es asumir que una cosa es la asimetría y otra la desigualdad; es
tomar conciencia de que para reivindicar la identidad propia no es
necesario desconocer al otro.
Ser chico no es excusa para pedir privilegios ni
suplicar lástima, pero no es grande quien subvalora al más chico ni
progresa quien quiere avanzar solo.
Amigas y amigos: En su mordaz “Diccionario del
Diablo”, al escritor estadounidense Ambroce Bierce define a la
diplomacia como el arte de mentir en nombre de un país.
Me resisto a compartir tal definición y deseo que
ustedes me ayuden a demostrar que es errónea.
Por eso y por muchas razones más importantes que
ésta, confío que esta vigésimo novena reunión ordinaria del Consejo del
Mercado Común y Cumbre de Presidentes sea una buen ocasión para avanzar
en términos de “más y mejor MERCOSUR”.
Al decir esto no estoy desconociendo la importancia y
el legado de las anteriores.
Pero estoy también reconociendo que aunque el
MERCOSUIR se construye todos los días y entre todos, hoy es un buen día
para que quienes estamos aquí renovemos el impulso y redoblemos la
tarea.
Y cuando me refiero a los Jefes de Estado que estamos
aquí, no ignoro que nuestro querido amigo Ricardo Lagos no estará en la
próxima reunión del Consejo del Mercado Común y Cumbre de Presidentes
del MERCOSUR (que así es llama, formalmente ese ámbito).
Ricardo: te vamos a extrañar, pero no demasiado, pues
más allá de los cargos y los mandatos queremos seguir contando contigo,
necesitamos tu capacidad que tal vez se deba a que vives allende la
cordillera, pero no solamente a eso sino a todo el cariño que tu haz
puesto para llevar adelante el proceso de integración de los pueblos del
MERCOSUR. También queremos dar nuestro saludo al Señor Presidente de
Bolivia y nuestro respaldo político al proceso democrático que está
llevando adelante nuestro hermano.
Que sirva esta reunión Cumbre para ver el horizonte
más allá de las montañas.
Pensemos que esta Cumbre, desde ya, de la fe de esos
hombres de nuestros queridos pueblos latinoamericanos, de nuestro
querido, sufrido, hermoso pueblo latinoamericano para lograr dar la
calidad de vida que todos ellos necesitan.
Muchas gracias. |