NIN EN EL 93° ANIVERSARIO DE LA AVIACIÓN MILITAR Y
DÍA DE LA FAU
Con la presencia del Vicepresidente de la República
en Ejercicio de la Presidencia, Rodolfo Nin, y de autoridades civiles y
militares, se realizó este viernes el acto conmemorativo del 93°
Aniversario de la Aviación Militar y Día de la Fuerza Aérea Uruguaya,
donde hizo uso de la palabra el Comandante en Jefe del Arma, Brig. Gral.
(AV) Enrique Bonelli.
PALABRAS DEL COMANDANTE EN JEFE DE LA FUERZA AÉREA,
ENRIQUE BONELLI
BONELLI: Señor Presidente de la República en
Ejercicio, Don Rodolfo Nin Novoa; Señor Vicepresidente de la República
en Ejercicio, senador Eleuterio Fernández Huidobro; Señor Presidente de
la Suprema Corte de Justicia, doctor Hipólito Rodríguez; señor Ministro
Interino de Defensa Nacional, doctor don José Bayardi; señor ex
Presidente de la República, doctor don Luis Alberto Lacalle; señor
Comandante en Jefe del Ejército Nacional, Teniente General don Carlos
Díaz; señor Comandante en Jefe de la Armada Nacional, Vicealmirante don
Juan Fernández Maggio; señores Ministros de Estado; señor Presidente de
la Cámara de Representantes, diputado don Julio Cardozo; señor
Secretario de la Presidencia de la República, doctor Gonzalo Fernández;
señores integrantes de la Comisión de Defensa de las Cámaras de
Senadores y Diputados; señores Ministros de la Suprema Corte de
Justicia; señores Legisladores; señores Subsecretarios de Estado; señor
Presidente del Supremo Tribunal Militar; señores Intendentes
Municipales; autoridades nacionales y departamentales; señores
Representantes Diplomáticos de países amigos; señores Oficiales
Generales y Almirantes de las Fuerzas Armadas en actividad y retiro;
señores Agregados Aeronáuticos Militares y Navales acreditados ante
nuestro país; señores Oficiales Superiores, Oficiales Jefes y Oficiales
Subalternos de las Fuerzas Armadas y del Instituto Policial; .Personal
Subalterno y Civil de la Fuerza Aérea Uruguaya; señores invitados
especiales; señores representantes de instituciones aéreas; familiares y
amigos; representantes de los medios de comunicación y distinguidos
asistentes.
La Fuerza Aérea Uruguaya tiene más de medio siglo de
historia, de ella nos sentimos orgullosos y a ella hemos entregado
nuestra vida y vocación.
En el correr del último año, la Fuerza Aérea ha
acompañado con su mayor esfuerzo la decisión del señor Presidente de la
República de recorrer el camino que conduce a esclarecer los difíciles
momentos que vivió nuestro país hace ya más de tres decenio.
Entendemos haber dado respuesta al pedido de nuestra
sociedad, que ha sentido la necesidad de conocer lo acontecido en
nuestro país y de superar los pasados desencuentros. Hoy debemos
enfrentar serenamente estos hechos del pasado que involucraron a la
sociedad en su conjunto, y comprenderlos en su real dimensión como forma
de estar seguros de que no vuelvan a suceder.
Es mi más profundo deseo que nuestro esfuerzo sirva
para lograr el reencuentro de todos los Orientales; y expresar y
reafirmar a las generaciones actuales y futuras de la Fuerza Aérea el
compromiso institucional de la misma con la libertad y el Estado de
Derecho para que estos hechos no ocurran nunca más.
Es en el futuro en el que queremos y debemos poner
nuestra mirada y analizar desde la perspectiva del presente cuáles deben
ser los roles de las Fuerzas Armadas y especialmente de la Fuerza Aérea
de nuestro país.
El mundo ha cambiado sustancialmente desde el fin de
la denominada "Guerra Fría".
Quizás hemos permanecido demasiado tiempo en el
enunciado abstracto y no profundizamos acerca de la naturaleza y
característica de estos cambios.
Tal vez no hemos percibido que, más que el cambio, lo
impactante es la velocidad de los mismos y las consecuencias que tienen
para las Fuerzas Armadas en general, y para la Fuerza Aérea en
particular.
La controversia fundamental, que siempre surge cuando
se plantea la necesidad de transformaciones en las instituciones y en la
cultura militar, es conocer qué es lo que se necesita ser transformado.
Buena parte del debate debe centrar en la
transformación de las capacidades militares. La complejidad de las
amenazas modernas hacen también relevantes, para el mejor empleo de las
Fuerzas Armadas, una mejor coordinación con otros elementos del poder
nacional, político, diplomático, económico y psicosocial.
Es que la seguridad no es una tarea patrimonio de las
Fuerzas Armadas, requiere de todos estos elementos funcionando
concertadamente en aras del bien común.
Todos esos componentes, y la Fuerza Aérea como parte
de ellos, deben estar preparados para responder a cuestiones tan
variadas como: incidentes que afecten las comunicaciones, el transporte
y la infraestructura crítica del país; desastres naturales; la
eventualidad de pandemias; de ataques terroristas; el tráfico aéreo
ilegal de drogas, armas o personas; los efectos de armas biológicas o de
destrucción masiva; o de accidentes bioquímicos; la participación en
misiones de paz o de carácter humanitario.
Es necesario, por lo tanto, un profundo desarrollo de
las relaciones cívico - militares enfocadas a atender esas necesidades y
desafíos de la sociedad uruguaya en su conjunto.
La realidad actual hace que la visión de una Fuerza
Aérea y unas Fuerzas Armadas preparadas solo para la guerra convencional
o no convencional aparezca obsoleta, fuera de sintonía con las
realidades actuales del país y del mundo.
Se requiere entonces replantear una nueva y flexible
definición de defensa adecuada a la realidad geo-política y a su vez
doctrinas de empleo; y en consecuencias nuevos programas y objetivos
para poder enfrentar esos nuevos desafíos.
Necesitamos revaluar la misión de la Fuerza Aérea;
nuevas estrategias, una nueva estructura de fuerza y fundamentalmente
adecuar los recursos humanos y económicos para el cumplimiento de
aquellos.
Necesitamos repensarnos a nosotros mismos; asumir que
las operaciones combinadas son hoy una necesidad ineludible.
Debemos analizar la estructuración de mandos
combinados en un proceso que asuma la integración operacional horizontal
a todos los niveles, a fin de estar preparados para enfrentar
adecuadamente las amenazas antes expuestas.
El eje de nuestra capacitación profesional debe ser
el desarrollo de nuestra habilidad para enfrentar conjuntamente dichas
amenazas, lo que implica un cambio cultural muy grande.
Las Fuerzas Armadas, Ejército, Marina y Fuerza Aérea
deben coordinar y comenzar a hablar el mismo lenguaje en lo que respeta
a Presupuestos, expectativas y metas.
Recientes experiencias demuestran que aún los países
más desarrollados y con mayores recursos han tenido graves problemas de
coordinación para afrontar catástrofes, tanto naturales como otras
provocadas por el hombre.
Los recursos dedicados a la preparación, ante esas
potenciales amenazas, no deben ser considerados como un gasto, sino una
inversión necesaria para el bienestar de nuestra sociedad, que previene
o mitiga males mayores, ya que generalmente terminan castigando en mayor
grado a los sectores más vulnerables de la misma.
La seguridad tiene hoy facetas multidimensionales y
se ha convertido en un insumo, un componente de cualquier proceso de
desarrollo sustentable.
Eso hace, por ejemplo, que el país debe
necesariamente encarar reformas en sus aeropuertos a efectos de cumplir
con los requisitos establecidos en la Convención de Chicago y sus
anexos; y con los estándares internacionales de seguridad en la
aviación, cada vez más exigentes, requeridos por la Organización de
Aviación Civil Internacional para poder mantener la categoría.
Por su parte, el control de nuestro espacio aéreo y
el ejercicio de policía aérea, y por tanto de una efectiva soberanía,
mediante adecuados sistemas de radares de vigilancia, es hoy una
necesidad imperiosa en función de las realidades del tráfico aéreo
ilegal de drogas u otros, que eventualmente puedan representar un
problema, no solo nacional, sino internacional.
En una época donde los roles del Estado están siendo
debatidos, donde su efectividad y eficiencia están siendo cuestionados,
existe, sin embargo, un casi generalizado consenso en que la seguridad y
defensa nacional hacen a la esencia y existencia del Estado mismo.
Esa esencialidad debería hacernos reflexionar acerca
de la enorme relevancia institucional y práctica que tiene el adecuado
cumplimiento por parte del Estado de esas funciones, que muchas veces
son postergadas en base a un sentido de prioridades, que en el largo
plazo conducen a su debilitamiento y descreimiento en él por parte de la
sociedad.
La participación en misiones de mantenimiento de paz
es para la Fuerza Aérea un desafío profesional e institucional. Estas
operaciones no son de guerra en el sentido convencional del término, si
bien a veces pueden involucrar situaciones de combate.
La historia de dichas operaciones muestra la
complejidad de las mismas y el impacto que tiene en áreas tan variadas
como el marco del derecho internacional en el que se desarrollan, la
doctrina de empleo, los requerimientos culturales, sociológicos y
psicológicos, de la relación e interacción entre los efectivos
desplegados y las poblaciones autóctonas.
Las misiones de mantenimiento de paz tienen su propia
sinergia, con características rápidamente cambiantes.
En ella interactúan una gran variedad de
instituciones y los esfuerzos de coordinación son complejos.
El Estado asume una gran responsabilidad que requiere
un adecuado entrenamiento del personal militar que participa en ella.
La diversidad de tareas, a veces imprevistas en medio
de culturas diferentes, muestra que la educación militar clásica no es
suficiente para enfrentar las eventualidades de estas misiones.
Nuestros Oficiales y Personal deben frecuentemente
hacer frente a situaciones en las cuales deberán recurrir a los valores
y conocimientos inculcados, a través de su educación y habilidades de
negociación más que a procedimientos o tácticas estudiadas en manuales
militares.
Se hace necesario, entonces, repensar qué se debe
enseñar. Necesitamos nuevas definiciones de la educación profesional
militar, una educación que debe formar mentes abiertas y brindar a cada
Oficial la capacidad de pensamiento crítico para analizar y tomar las
mejores decisiones posibles en situaciones complejas, dinámicas e
impredecibles.
La incertidumbre reinante en el mundo de hoy nos
muestra que la cualidad más importante y necesaria para el personal
militar será la capacidad de desarrollar, a través del proceso
educativo, las habilidades para pensar críticamente los problemas.
Ello nos permitirá, a través de una amplia gama de
experiencias, abordar los más diferentes escenarios y requerimientos
estratégicos o tácticos que las cambiantes situaciones nos deparen.
Esos contenidos no pueden ser determinados solo
primordialmente desde la perspectiva de experiencias locales de hace más
de 30 o 40 años, sino a partir de los desafíos y amenazas que el mundo
de siglo XXI depara para la Fuerza Aérea, las Fuerzas Armadas, el país
como un todo.
El ser humano, parafraseando a Ortega y Gasset, vive
absorbido por su futuro; actúa en función de las expectativas que de él
se hace.
El Cuerpo de Oficiales y Personal de la Fuerza Aérea
no escapa a esa realidad, que es la de todos los uruguayos.
Tenemos las mismas necesidades, los mismos sueños y
anhelos que los demás uruguayos. Construir un porvenir mejor para
nuestras familias, nuestros conciudadanos y las nuevas generaciones; y
bajo el imperio de la ley y el derecho ver crecer a nuestros hijos en
paz y libertad. Muchas gracias. |