SATISFACCIÓN POR ANULACIÓN DE FALLO DE
TRIBUNAL DE HONOR
Este martes, a las 10:30 horas, el General
retirado Oscar Pereira, en entrevista en CX 26 Radio SODRE, programa
"Nuestra mañana", manifestó sentirse "muy reconfortado" ante la
resolución del Presidente de la República, Tabaré Vázquez, de anular la
sanción que se le había impuesto por un Tribunal de Honor en enero del
año pasado, por las afirmaciones realizadas en el libro "Recuerdos de un
soldado oriental".
La resolución del Presidente Vázquez, de anular el
fallo de un Tribunal de Honor, el cual sancionaba al General retirado
Oscar Pereira por las afirmaciones realizadas en el libro "Recuerdos de
un soldado oriental", fue enviada al Comando del Ejército a través del
Ministerio de Defensa.
Pereira había sido acusado de "falta gravísima" por
haber admitido en su libro que durante la dictadura militar se
cometieron violaciones a los derechos humanos; dijo sentirse "muy
reconfortado" y realizó "la precisión de que la anulación de la sanción
también fue una resolución administrativa" y de índole moral.
A CONTINUACIÓN OFRECEMOS DESGRABACIÓN TEXTUAL DE LA
ENTREVISTA REALIZADA EN CX 26 SODRE.
PERIODISTA: Tenemos el gusto de recibir al general
retirado Oscar Pereira, que está con nosotros esta mañana; general
nuevamente, yo se lo dijo hace unos minutos, pero gracias por estar esta
mañana con nosotros.
GENERAL PEREIRA: Es un placer para mí compartir este
momento con ustedes y con su audiencia.
PERIODISTA: Quería empezar con este recorte del
diario El País del domingo, de ayer, donde dice Vázquez anula sanción a
Pereira. Y dice que como una resolución administrativa que tomó el
Ejército, la decisión del Presidente Tabaré Vázquez de anular el fallo
de un Tribunal de Honor de la fuerza de tierra que en enero del 2005
sancionó al general retirado Oscar Pereira por las afirmaciones
realizadas por el ex uniformado en el libro "Recuerdos de un soldado
oriental". La resolución del Primer Mandatario, del Presidente de la
República, fue enviada al Comando del Ejército a través del Ministerio
de Defensa.
Pereira había sido acusado de "falta gravísima" por
haber admitido en su libro que durante la dictadura militar se
cometieron violaciones a los derechos humanos.
¡Qué increíble, ¿no?! Bueno, ¿cómo se siente después
de este pedido del Presidente de la República? De esta anulación.
GENERAL PEREIRA: Yo me siento muy reconfortado. Y
quisiera hacer la precisión de que la sanción también fue una resolución
administrativa, ¿verdad?
PERIODISTA: Claro.
GENERAL PEREIRA: Le digo, porque eso de "resolución
administrativa" puede dar la idea de alguna subjetividad especial. Lo
que pasa es que esa sanción administrativa, esa resolución
administrativa, tenía una connotación moral, de índole moral. O sea, que
los códigos nuestros establecían que al Oficial que se le aplicaba esa
sanción se le encontraba en desmedro moral.
Entonces, como usted supondrá, yo aparte de no
reconocer ningún Tribunal, no le reconozco a nadie la autoridad moral
para juzgar mi moral ni mi honor; sí le reconozco, como es lógico, como
ciudadano a los jueces para juzgar mi conducta en cualquier
circunstancias de tiempo y lugar.
Entonces, lógicamente, yo reclamé inmediatamente
-como reclamé-; al ser juzgado en rebeldía la sanción quedó en suspenso.
Y, bueno, pasó el tiempo y ahora el gobierno tomó la decisión de anular
esa decisión, cosa que me reconforta porque como estamos todos en el
Uruguay y el país no está dividido en "vivos y bobos", todos sabemos que
esto además de ser una sanción sin sentido, ¿verdad? Porque una sanción
a un general en retiro que escribió un libro que nadie ha desmentido,
que dice la verdad, que tiene la edad suficiente para hacerse
responsable de sus propios actos y no tiene la obligación legal de
coincidir con nadie, ni con ninguna opinión de ninguna institución, fue
en la jerga militar como se dice "una sanción ejemplarizante", ¿verdad?.
Se le aplicó la máquina del poder a un general que
estaba solo, que se había atrevido a decir lo que pensaba.
Y, bueno, para que a nadie se le ocurriera, si alguno
tenía la aviesa intención de seguir el camino de emitir sus propias
opiniones y si esas opiniones no eran coincidentes con la opinión
oficial sobre este tema de la conducta de la fuerza, de lo que estamos
hablando, ¿verdad?
Bueno, obviamente, cualquiera que tuviera la idea de
emitir su opinión...
PERIODISTA: Que fuera teniendo en cuenta la sanción.
GENERAL PEREIRA: Se iba a desestimular; iba a decir
"si a un general le pasó eso y nadie hizo nada". Por eso, repito, yo
estoy dos veces conforme. En principio, personalmente porque voy a tener
una resolución firmada por el Presidente y la señora Ministra de que esa
sanción queda anulada; y porque además pienso yo que esto contribuye a
la institucionalidad democrática porque no podemos vivir en un país
donde escribir un libro sea motivo de castigo.
PERIODISTA: Sin duda. General, ¿y qué usted desde el
punto de vista de lo que es el ámbito administrativo militar? Me
refiero, más allá de lo más importante que en este caso es el hecho de
que se haga justicia, ¿no?
GENERAL PEREIRA: Claro, esta sanción nunca se aplicó.
O sea, yo nunca perdí nada. Pero en los hechos lo que se pretendió hacer
conmigo fue...
PERIODISTA: No usar el uniforme.
GENERAL PEREIRA: ...sacarme el derecho; en realidad,
estas sanciones de tipo...
PERIODISTA: Administrativo.
GENERAL PEREIRA: Sí; que tienen relación con los
tribunales de honor, son sanciones de pérdida de libertad, son sanciones
de pérdida de derechos adquiridos.
PERIODISTA: Claro.
GENERAL PEREIRA: Entonces, se pierde el derecho a
usar el uniforme; a usar el grado; a ocupar cargos en la órbita del
Ministerio de Defensa Nacional; a cobrar los dos tercios de su aval de
retiro, o sea, que se le retiran dos tercios de retiro, se quedan con un
solo tercio.
PERIODISTA: Una pena pesada.
GENERAL PEREIRA: Es una cosa que además habría que
estudiar muy detenidamente la constitucionalidad de eso, y yo espero que
en el estudio que hacen en la nueva Ley Orgánica se revea muy en
profundidad el tema de los tribunales de honor para los Oficiales
retirados, porque no tiene sentido que en una institucionalidad actual,
donde incluso el duelo ya fue, que esto tiene relación con el duelo,
¿verdad?; porque es algo de connotación de tipo de honor, se revea y se
anule digamos la Institución Tribunales Honor para Oficiales en retiro.
PERIODISTA: General, usted, como la mayoría de los
ciudadanos de este país, tuvo oportunidad de leer la carta firmada por
los diez ex Comandantes. A raíz de esa carta ha habido repercusiones de
todo tipo, a tal punto que desde la República Argentina se está
solicitando justamente la extradición de los firmantes en el entendido
de que hay una responsabilidad sobre episodios del pasado en el marco de
la coordinación del denominado Plan Cóndor. ¿Cuál es su impresión
personal? ¿Por qué cree usted que se firmó esa carta?
GENERAL PEREIRA: Yo ahora con el paso de estos dos o
tres días creo que he podido, digamos, estructurar más un pensamiento
que me parece lógico, ¿verdad?; más allá de las reacciones que se
producen. En realidad, acá estamos ante un hecho de que Comandantes, un
grupo de Comandantes del Ejército -que no comandan- pusieron en
conocimiento del Gobierno y la opinión pública un comunicado que no
comunica, porque en el fondo no dice nada, porque lo que dice no decir
nada es decir, que es decir que el Jefe es responsable de todo lo que su
unidad hace o deja de hacer. Porque eso está en el abc...
PERIODISTA: Es una obviedad.
GENERAL PEREIRA:….de la conducta militar. Después de
las declaraciones posteriores de algunos señores Comandantes, tampoco
dejan claro de qué se responsabilizan. Porque yo he escuchado al general
Mermot en una entrevista que le hicieron, a la que accedió a la salida
del Círculo Militar, que decía que no se responsabilizaban de las
violaciones de los derechos humanos ni de las desapariciones. Entonces,
realmente no sé de que se responsabiliza, o sea, son responsables pero
también responsables de nada.
Entonces, yo lo que creo, que realmente acá como
muchos veces los militares tenemos la tendencia de actuar hacia el
futuro ¿verdad?. Estamos formados con una estructura mental -por decirlo
de alguna manera, aunque puede ser discutido- de que tenemos tendencia a
ver la evolución de lo que nosotros llamamos la evolución de los
acontecimientos, creo que queda claro para cualquier mente más o menos
lúcida, que la situación ha cambiado muy notoriamente a raíz de las
decisiones que ha tomado, que está tomando el gobierno, y que obviamente
se ha producido una extradición a Chile, que no tiene nada que ver las
circunstancias con este pedido de extradición de la Argentina, de los
jefes que están detenidos a pedido de la Justicia, y que, evidentemente
esto va a continuar ¿no es verdad?.
Y el responsable absoluto que no tiene que firmar
nada porque incluso ya lo firmó, en eso hay que hacer, yo reconozco al
General Álvarez, que en su presentación como líder de opinión de una
determinada corriente de opinión estructuró al proceso de la dictadura
cívico-militar, o el proceso cívico-militar como se llamaba
oficialmente.
Evidentemente va a tener que rendir cuentas en la
Justicia en cualquier momento ¿verdad?. Por algún motivo va a tener que
rendir cuentas en la Justicia, va ser llamado por la Justicia, y yo creo
que se está previendo ese paso, y lo que se quiso demostrar a la opinión
pública, es que no estaba sólo.
Y que estos señores Generales, ex Comandantes,
obviamente tienen una adhesión firme, mantienen su adhesión a esa
ideología cívico-militar que se creo en su momento y que se aplicó en el
país como una dictadura cívico-militar. Y bueno, ahora quisieron dar un
golpe mediático a la opinión pública, que creo que fue un grueso error.
PERIODISTA: Un golpe mediático que tiene el respaldo
de ¿cuánta gente en realidad, en la interna militar?
GENERAL PEREIRA: Tiene el respaldo; yo creo que tiene
el respaldo de lo que ya tiene, nada más. Y genera, y por eso digo, que
incluso según mi opinión, fue poco inteligente ¿verdad?. Como conducta o
como estrategia para prever acontecimientos futuro, fue poco
inteligente, porque lo único que hizo fue sensibilizar a la gente que
todavía estaba insensible sobre ese tema o desinteresada sobre este
tema, y ahora, ya los puso –digamos- en una situación mucho más exigente
con respecto a la conducta de todas las personas que sean llamadas de
alguna forma a rendir cuentas sobre esos hechos del pasado. Porque la
aparición pública que hizo el General Álvarez, que se había mantenido……
PERIODISTA: ….sí, sí, hace 20 años.
GENERAL PEREIRA:…muy al margen hace 20 años,
participando de la sociedad sin que nadie lo molestara y actuando con
total libertad en este país. Bueno, yo creo que ahora la forma, incluso
prepotente, casi, casi, hasta un poco con mala educación, altanera con
que se presentó a la opinión pública, diciendo que no tenía que pedir
perdón de nada, y eso de la espalda y de las rodillas, toda esa
semántica autoritaria y esa presencia autoritaria que está absolutamente
fuera de lugar, porque antes esas cosas se negaban, vamos a recordar ese
tema, pero ahora, ha aparecido los restos del Contador Miranda en un
Cuartel enterrado con una alevosía que no da lugar a ninguna
interpretación de error, ni de accidente ¿verdad?. O sea que ahí hay un
operativo institucional que evidentemente creo que ahora decir eso no
está fuera de lugar.
PERIODISTA: General, le propongo hacer una pausa. De
los restos del Escribano Miranda al día de hoy, de los oscuros años de
la década del ’70 al día de hoy vamos a estar hablando si le parece
bien, dentro de algunos minutos y además del futuro de la institución
militar.
GENERAL PEREIRA: Como no. Con mucho gusto.
PERIODISTA: Estamos hablando con el General Retirado
Oscar Pereira. General cuando se abren esas fosas y empiezan a salir con
una fuerza terrible desde el fondo de la tierra el pasado, como militar
qué sintió de todo aquello que capaz usted alguna vez creyó, dijo: "no,
desaparecidos en este país no hay, no hubo, ni habrá"
GENERAL PEREIRA: En realidad yo creo que uno se
siente conmovido por esos hechos y yo estoy seguro de que hasta los
ejecutores de esos hechos se sienten conmovidos por esos hechos.
PERIODISTA: ¿Le parece?
GENERAL PEREIRA: Sí. Yo creo que sí, es una
especulación temeraria que hago, no tiene nada más, ningún asidero que
no sea la presunción de lo que hace el paso del tiempo en una persona,
en la estructura mental de pensamiento de una persona y eso lleva a
condicionar la acciones de la persona.
PERIODISTA: De poder vivir con esa carga.
GENERAL PEREIRA: Porque nosotros en aquel tiempo
éramos parte de una sociedad absolutamente radicalizada, o sea que
hablábamos de amigos y de enemigos, eran uruguayos, eran jóvenes, pero
eran enemigos.
Entonces, los buenos estaban de un lado, los malos
estaban en un lado, los Estados Unidos ejercían el liderazgo en la
democracia, los rusos y el sistema comunista y marxista leninista
atentaba contra esta democracia y quería ejercer el poder, entonces esta
radicalización mental, diríamos, ideológica, llevó al enfrentamiento
político que después dejó de ser enfrentamiento político, ahora lo
sabemos no fue enfrentamiento político fue masacre política porque
cuando el Estado se ideologazo como Estado y tomó partido y lideró un
grupo, ese grupo quedó, diríamos, fue el grupo legal pero actuando al
margen de la Ley.
PERIODISTA: El terrorismo de Estado.
GENERAL PEREIRA: Claro, ese famoso terrorismo de
Estado que ahora se ve claro. Cualquier persona que analice con cierta
objetividad -si es que se puede analizar con objetividad estos hechos-
lo asume como un hecho real.
Con cierta objetividad, si es que se puede analizar
con objetividad estos hechos, lo asume como un hecho real.
Entonces yo lo he dicho en más de una oportunidad, y
todavía ahora me conmueve decirlo, me produce una situación especial, en
sentido de que para mí en el momento actual -antiguo hace 30 años-,
alguien que me presentaban a mí, o que yo veía como un sedicioso, como
se decía en aquella época, o un comunista, o un izquierdista, en toda la
gama. La radicalización era tal que la gama no existía, ¿verdad?, es
decir eran todos iguales para la estructura mental nuestra, entonces, de
20 años era un enemigo peligroso. Esa era mi conducta.
Ahora obviamente, que uno mira, y lee los libros de
los reclamos, y las conductas, y las vidas vividas por cada una de las
personas a que estamos haciendo referencia, y que este país debe arrojar
luz sobre el destino de esas personas, y en realidad uno se da cuenta
que un muchacho de 22 años es un muchacho de 22 años. Entonces, un
muchacho de 22 años es un radical de la libertad, porque a esa edad se
es un radical de la libertad. El gran drama en este país es que quienes
deberían dirigir no dirigieron y nosotros nos hicimos radicales del
orden, radicales del autoritarismo, radicales de la represión, radicales
del anticomunismo, y terminamos en estos más de 200 desaparecidos, que
el desaparecido tiene una connotación inmoral superior al asesinato, muy
superior al asesinato, porque, y a la tortura, y yo pienso que a todo
porque indica de un afán premeditado en restarle identidad a un ser
humano, y a toda su familia, a todo lo que viene atrás.
PERIODISTA: Es decir, no está, no existe, no va a
existir.
GENERAL PEREIRA: No existe, no va a existir, y el
drama que yo voy a arrastrar hasta el día que me muera, además de eso es
ésta actitud actual, más dolorosa porque yo ahora tengo que contribuir
en todo lo que esté a mi alcance para arrojar luz sobre esos hechos.
Para satisfacer los reclamos de la sociedad. Y no digo yo, digo yo y
todos los que como yo, de alguna manera participamos de esa época, que
de heroico no tiene nada, ahora uno tiene que darse cuenta- de que
heroico no tiene nada, no fue nada heroico, la tortura no puede ser
heroico.
El otro día escuchaba una señora, explicaba que la
desnudaban ¿verdad?. Es decir, evidentemente de que ahora uno se da
cuenta, de que ese solo hecho, es un maltrato degradante, al extremo que
acá se hizo, entonces lo que se hizo no tiene arreglo, desde el punto de
vista de recomponer esa situación no tiene arreglo, pero lo que sí se
puede tener es ese gesto diferente hacia la sociedad.
Y mire, que no digo, ni hacia los familiares de las
víctimas ni hacia las víctimas, digo, hacia lo sociedad. Porque hemos
dejado a toda la sociedad rehén de esos actos de barbarie que cometimos
como agente del Estado y que de alguna manera debemos rectificarlo.
PERIODISTA: No fue el caso de Álvarez el otro día,
por el contrario.
GENERAL PEREIRA: No, por el contrario, él, yo incluso
escuché que por ejemplo, al General Mermot le preguntaron del tema de
los desaparecidos –y lo vuelvo a repetir- él dice que no sabía nada, que
si hubiera sabido algo le hubiera dicho al Presidente Sanguinetti.
Él fue Comandante en Jefe del Ejército, Sanguinetti
fue el Presidente de la República cuando se hizo la primera marcha, en
ese momento, que eso es lo que yo le critico al General Mermot, no es
que no sepa nada de los desaparecidos, porque yo creo que no debe saber,
porque no hay una sola persona que sepa.
El tema de los desaparecidos no es saber, es lo que
le critico y lo que hay que hacer, es investigar, hacer el esfuerzo por
saber y asumir que todas las denuncias; todas las denuncias, porque yo
hasta hace un poco, poco tiempo atrás decía casi todas, dejaba algún
margen para alguna exageración que siempre pudiera haber, ahora, ya
mire, estoy cada vez más convencido de que todas las denuncias, todas
las denuncias son ciertas.
Entonces, lo que no hizo el General Mermot y pudo
hacer, y lo que no hizo el doctor Sanguinetti y pudo hacer, fue darle
credibilidad a las denuncias de esas madres y de esos hijos que ahora se
ven en la televisión y que se ven rodeados por setenta mil personas, y
dos millones de personas más que no fueron ahí, están absolutamente
contestes de que eso es necesario resolverlo. Entonces, pudieron hacerlo
y no lo hicieron, esa es la crítica.
PERIODISTA: Me quedo con esto último que está
diciendo, justamente, General, porque uno por su trabajo tiene
oportunidades de dialogar con las generaciones más jóvenes militares. Yo
he tenido oportunidad de dialogar, no hace mucho tiempo atrás con
coroneles que tienen mi edad; y bueno, todos me hablaban de dejar atrás
ese pasado, de que no tenían que ver con la realidad de ellos, la vida
de ellos, muchas veces eran no públicamente en el off de record –como
decimos los periodistas- eran muy, muy críticos con sus mandos del
pasado. Sin embargo, se acuerda del juego "la paso y no la recibo", cada
vez que hay un discurso de un Jefe del Ejército es igual al anterior y
si tiramos para atrás son todos iguales. ¿Por qué pasa eso, por qué si
se quiere el Ejército sacar de encima ese peso cada vez que hay un
discurso de un jefe militar es muy similar a un discurso de 20 años
atrás?. Salvo algunas excepciones que las hubo, el caso de Bertolotti
puede haber sido una de ellas, pero por qué, estos otros nueve
comandantes que no tienen nada que ver firman una carta. ¿Por qué no se
sacan de encima ese peso tan importante que tienen con el pasado de
camaradas de armas que hicieron mal evidentemente la cosas?
GENERAL PEREIRA: Yo creo que acá el problema es que a
veces lo más grande es tan obvio que no se analiza mucho. En principio,
el Ejército, el mando es único personal e intransferible, es
reglamentario ¿verdad?. El mando tiene la responsabilidad del mando y la
representatividad del mando que son dos cosas distintas. Un comandante
tiene la responsabilidad del mando durante el período que es Comandante,
así debe ser. Pero la representatividad del mando recae sobre él de
todos los mandos anteriores, el representativo de la Fuerza es el
Comandante.
Este país o nuestro país, nuestro querido país, vivió
tres, desde la época última que estamos viviendo, yo interpreto que
vivió tres épocas distintas; una época de dictadura cívico militar que
se llamó proceso cívico militar pero fue dictadura cívico militar, que
tiene según mi opinión dos personas que identifican claramente esa época
o ese período, que es el señor Bordaberry como civil y el General
Álvarez como militar. Ese para mí, esas dos personas concretan una
ideología cívico militar, más allá de desavenencias personales y de
problemas de conducción que actuaron en el tiempo de la dictadura cívico
militar. Vino toda la negociación y vino la salida, la salida en paz, la
democracia y para mí el período que va hasta la asunción de este
Gobierno, o sea desde el 85 hasta el 2005 es un período de democracia
cívico militar.
Lógicamente que esto puede ser interpretado como una
herejía por muchas personas y así lo acepto, pero por qué digo eso,
porque incluso el otro día lo decía muy claramente uno de los
expositores en la Intendencia de Montevideo porque esta democracia
cívico militar mantuvo una gran autonomía para los militares, un gran
respeto que siempre debe tenerlo pero un respeto en el cual el mando
superior de las Fuerzas Armadas se quedó compartiendo el mando con los
comandantes de las respectiva fuerzas. Yo voy a hablar del Ejército
porque obviamente es la Fuerza predominante pero vale para todas.
Entonces, con esto que quiero decir de que en realidad el Comandante del
Ejército estaba siempre como en un estado de consulta con el Presidente.
Entonces, prácticamente que el Presidente no hacía nada en las Fuerzas
Armadas sin consultar al Comandante. ¿Eso a que llevó? A que el Ministro
de Defensa fuera más bien una persona administrativa. El mando superior,
diríamos, se diluyó. Ustedes recuerden el Golpe de Estado, para nosotros
los militares, fue en febrero del 73. Porque fue, porque el Presidente
en aquel momento quiso poner al General Francese de Ministro, quiso
poner un Ministro que mandara, y a partir de eso fue la insubordinación
porque no se aceptó a ese Ministro.
Y ahí cambio todo ¿y entonces qué paso?. Se dan este
tipo de circunstancias que se han venido dando pero hay una cosa que
para mí es irónico, y es irónico y ahí es donde yo asumo y por eso me
atrevo a decir democracia cívico militar, porque los civiles elegidos
democráticamente por el pueblo da la casualidad que también siempre
empiezan su trabajo eligiendo al Comandante. El Comandante no es un ser
elegido por selección, un ser divino con cualidades especiales, no, no.
Es un funcionario de jerarquía, funcionario militar de alta jerarquía
elegido por el señor Presidente de la República para comandar el más
alto cargo. Y en una democracia sana, el Comandante es elegido no para
hacer la política militar, la política militar la hace el poder
político, es elegido para ejecutar la política militar.
PERIODISTA: Quiere decir que para usted en esos 20
años hubo un partido militar también, de alguna manera.
GENERAL PEREIRA: Yo lo que digo, hubo un partido
civil o los partidos civiles, que fueron, digamos, muy condescendientes
o muy desconocedores de la óptica militar o la conocían muy bien y
elegían la gente para que hiciera eso o no la conocían y elegían la
gente por otras virtudes y soslayaban este hecho. Porque yo miro la
lista de los firmantes y le aseguro de que la estructura militar de todo
los firmantes tiene la estructura de la dictadura cívico militar, o sea,
continúan todos ellos con la idea de aquello de que el mando no era
personal, único e intransferible sino tenía la estructura de la Junta de
Oficiales Generales que eran los que tomaban las decisiones en la época
del proceso. Y que después…
PERIODISTA: Y luego iba bajando…
GENERAL PEREIRA: y después iba bajando, ellos
decidían y hacían todo.
PERIODISTA: A eso me refería cuando yo le decía, la
tomo y no la recibo.
PEREIRA: Entonces, que pasa. De que ese mando
corporativo que se creó en esa época; en la época de la dictadura
cívico-militar se transformó en una responsabilidad prospectiva. Elegían
al Comandante pero para seguir haciendo eso, en este tema.
Y me atrevo a decirlo, porque están los documentos
que han sido publicados, de que el General Mermot, que dice que no sabe
nada y que no sabe nada, no quiso averiguar nada porque continuó sin
saber nada, y le hizo firmar a todos los Generales un documento,
diciendo que el Ejército no iba a permitir ninguna revisión
retrospectiva a la conducción del mando, y en el tema de los
desaparecidos se iba a mantener una política permanente y continua.
Hizo en una fraternidad militar generar un documento,
que se les puso en conocimiento al Ministro Iturria, al Presidente de la
República y a todo el Ejército, y todo el mundo supo eso. Pero da la
casualidad que el General Mermot que en ese momento era el Comandante,
cuando en el año ’78 el señor General Álvarez firmó la Resolución que
dice algo, esa circular del Comandante que dice, que él se hacía cargo
de todo, el General Mermot –si mal no recuerdo- habría que ir a ver las
fechas, era el Jefe del Estado Mayor Personal del Teniente General
Álvarez.
O sea, que yo no tengo ninguna duda, que el General
Mermot en el año’78, fue el que hizo el borrador o le llevó a la firma
al Teniente General Álvarez, esa circular donde él se hacía cargo de
todo, año ’78 estaba en el Comando General del Ejército, empezaban las
primeras denuncias y quiso hacer una ostentación de liderazgo hacia la
fuerza y firmó esa Resolución.
Eso en aquel momento yo lo comprendo, lo que no
comprendo, y para mí es una clara, fue una clara señal de raquitismo
político, que en el año 1996, cuando se estaba estructurando la primera
marcha de los desaparecidos, cuando se habían producido las
investigaciones del Poder Legislativo; cuando se había producido todo
–digamos- todas las investigaciones en la OEA, donde habían libros, le
fuera a llevar al Presidente de la República, el doctor Sanguinetti, que
es un demócrata según él, yo creo que no es tan demócrata como dice ser,
porque si fuera tan demócrata como dice ser, como es un hombre tan bien
informado, yo creo que es el que más sabe, tiene más capacidad para
estar informado de las cosas que suceden en la interna militar, él podía
y debió saber como Presidente de la República, que lo que le estaba
llevando para la firma y lo estaba haciendo el General Mermot, era
revivir la dictadura cívico-militar.
Y bueno, por eso creo que en este tipo de temas todos
tienen alguna cuota parte de responsabilidad.
PERIODISTA: General Pereira, nos quedaríamos horas
hablando, se nos ha ido el tiempo, yo le agradezco mucho su
participación esta mañana, ha sido más que claro en algunos aspectos.
PEREIRA: Yo agradezco mucho que me hayan invitado y
como siempre es un placer para mí compartir un momento con usted.
PERIODISTA: Gracias General. |