ACEPTANDO LA PLURALIDAD SOCIAL URUGUAY AVANZA A LA
EQUIDAD
"Una sociedad comprometida con la libertad, con la
democracia y los DDHH tiene que asumir y potenciar su propia pluralidad,
la diversidad de las singularidades que le integran y sobre todo juntos,
todos, su propio futuro como una utopía compartida y además realizable",
dijo el Presidente Vázquez, en la apertura una reunión regional sobre
equidad racial.
Del acto de presentación de la "II Consulta
Latinoamericana de Organismos para la Equidad Racial" -organizada por
los Ministerios de Educación y Cultura, de Relaciones Exteriores y Mundo
Afro- participaron, junto al Presidente, la Vicecanciller, Belela
Herrera, y el Subsecretario, Felipe Michelini; la Ministra para la
Equidad Racial de Brasil; el Coordinador de la Consulta Sudamericana de
Organismos Estatales para la Promoción de la Equidad Racial, Romero
Jorge Rodríguez; representantes diplomáticos, autoridades de la
Dirección de Derechos Humanos del Ministerio de Educación,
representantes de Organismos Gubernamentales creados en América Latina
para combatir el racismo y la discriminación racial; expertos de la
Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los DDHH; delegados
de UNICEF y OEA; representantes de Mundo Afro y demás organizaciones
sociales nacionales y extranjeras, entre otras personalidades.
Vázquez en su alocución hizo referencia al término
"libertad" y sus usos en el Uruguay, y aseguró que no existe libertad
sin identidad, ni mientras haya pobreza e inequidad social.
"La historia no es una galería de fechas, hechos y
personajes relevantes, tampoco es cosa del pasado, la historia es una
construcción permanente y colectiva con proyección de futuro. La
historia nos ayuda a entender qué, porqué, y cómo paso lo que paso, pero
también nos ofrece claves para gobernar el futuro desde el presente",
dijo Vázquez.
"La nuestra tiene mucho de choque, de violencia e
integración –indicó lo que explica que la uruguaya sea una sociedad
étnicamente diversa o por lo menos no tan homogénea como las historias
oficiales han querido presentarla.
No es cierto que a diferencia del resto de la región
sudamericana la población del Uruguay desciende exclusivamente de una
rama étnica", dijo.
"La esclavitud felizmente fue abolida, pero no todos
los prejuicios raciales han desaparecido. Parece que aunque todos
declaramos ser iguales, algunos se creen más iguales que otros. El
tiempo de las historias oficiales, aquí en el Uruguay, ya pasó. Las
sociedades democráticas no necesitan ni historias oficiales, ni
homogeneidades de mampostería, ni unanimidades que no son tales. Lo que
las sociedades democráticas sí necesitan es -valga la redundancia-
democratizarse cada vez más", enfatizó el Presidente.
Lo que las sociedades democráticas necesitan es
democratizarse cada vez más, "por eso asumimos la democracia como forma
de gobierno y como marco de convivencia, y a los derechos humanos como
compromiso ético de la sociedad uruguaya toda".
No hay desarrollo sostenible sin mejorar la calidad
de vida de toda la gente, aseguró Vázquez, quien informó que al término
del PANES -a mediados de 2007- el Gobierno promoverá un Plan de Equidad
que contempla la equidad racial. Para colaborar en esto, se creó a
través de un Decreto, una Asesoría Especial Honoraria en Políticas por
la Equidad Racial y Combate al Racismo cuya titularidad fue encomendada
al propio Coordinador de la Consulta. Romero Rodríguez realizó un
recuento de los resultados tras la Tercera Conferencia Mundial contra el
Racismo.
Más de 14 países cuentan con Organismos de equidad
racial, enfocados a la generación de políticas públicas, principalmente
para pueblos afrodescendientes y poblaciones indígenas, indicó.
Rodríguez destacó los avances que se vienen
realizando a nivel de la OEA, CEPAL, UNICEF, y el apoyo del Banco
Mundial y el BID.
En el marco de la Cumbre Iberoamericana de
Presidentes se están procurando formas de articular formas de resolver
la exclusión social por motivos de raza, dijo, destacando además los
avances en la materia desde el 1º de marzo de 2005. Más de cinco
Ministerios cuentan con unidades ejecutoras de políticas con enfoque
racial; lo mismo en diversos Organismos, por lo que Uruguay no es ajeno
a la situación del 6% de la población, 164 mil negros.
PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA, TABARÉ
VÁZQUEZ, EN EL EDIFICIO LIBERTAD
PRESIDENTE VÁZQUEZ: Muy buenas tardes para todos
ustedes y la más cordial de las bienvenidas a los ilustres visitantes
que han llegado a esta tierra en la que deseamos se sientan como en su
propia casa.
Si hay cosas que nos gustan es estar en nuestra casa,
por tanto deseamos –verdaderamente- que quienes nos visitan se sientan
como en su propia casa.
Señor Romero Rodríguez, Coordinador de la Consulta
Sudamericana de Organismos Estatales para la Promoción de la Equidad
Racial, señoras y señores representantes de las instituciones nacionales
e internacionales, autoridades nacionales y departamentales, integrantes
del Cuerpo Diplomático. Señoras y señores, amigos y amigas, bienvenidos
a este Edifico de la Presidencia de la República Oriental del Uruguay,
edificio llamado precisamente "Libertad", así se llama este Edificio.
Qué hermosa palabra. ¿Verdad? Qué emocionante es
especialmente para los uruguayos pronunciarla en este momento víspera de
un aniversario tan doloroso en la historia de nuestro país. Y más que
pronunciarla, qué bueno es conquistarla, defenderla y consolidarla día a
día; en fin, vivir en ella, vivir en libertad y vivir para ella.
Porque la libertad para los uruguayos es mucho más
que una palabra, una ciudad o un edificio, sea este una Sede de Gobierno
o una cárcel porque paradojalmente en nuestro país hay una cárcel que se
llama Libertad.
La libertad es un hermoso e inevitable impulso
humano; la libertad es una tarea siempre incompleta y esa característica
de ser incompleta tal vez sea su mayor encanto.
Amigas y Amigos, creemos que nunca está demás hacer
referencia a la libertad aunque a veces –algunos- los mismos de siempre
se escandalicen y nos acusen de libertarios o anarquistas.
Creo además que es pertinente hacer referencia a la
libertad en esta ocasión en que ustedes me honran, al ofrecerme la
oportunidad de abrir esta II Reunión de Consulta de Organismos
latinoamericanos y caribeños para la Promoción de Políticas de Equidad
Racial; porque la libertad es sencillamente incompatible con cualquier
modalidad de racismo, xenofobia o intolerancia; porque no hay libertad
en la pobreza, ni en la exclusión social; porque no hay libertad sin
identidad. Para ser libre hay que ser uno mismo con los inalienables
derechos y las ineludibles responsabilidades que ello implica.
Y esos temas: racismo, intolerancia, pobreza,
exclusión e identidad son el sustrato de esta Reunión, y estarán en cada
una de sus sesiones y serán expuestas por personalidades relevantes en
esas materias.
No voy a aburrirlos repitiendo lo que ustedes saben y
conocen mucho mejor que yo. En todo caso sí preemítanme compartir con
ustedes algunas consideraciones muy preliminares -por cierto- sobre esta
problemática respecto a lo cual ni la sociedad uruguaya ni el Gobierno
de la República son ajenos.
Amigas y Amigos, creemos que la historia no es una
galería de fechas, hechos y personajes relevantes, tampoco es cosa del
pasado, la historia es una construcción permanente y colectiva con
proyección de futuro. La historia nos ayuda a entender qué, porqué y
cómo pasó lo que pasó, pero también nos ofrece claves para gobernar el
futuro desde el presente.
Nuestra historia, la de este país es un devenir que
debemos asumir íntegra e integralmente como tal.
Ocultar o disimular ciertos aspectos negativos de ese
devenir además de reprobable es peligroso. Y esa historia, que como la
historia de la humanidad misma tiene mucho de encuentro y choque, de
violencia e integración, explica que la uruguaya sea una sociedad
étnicamente diversa o por lo menos no tan homogénea como las historias
oficiales han querido presentarla.
No es cierto que a diferencia del resto de la región
sudamericana la población del Uruguay desciende exclusivamente de una
rama étnica. Tampoco es cierto que es cierto que desciende
exclusivamente de los barcos, también hay en nuestra población
ciudadanos autóctonos, descendientes y habitantes de estas tierras.
Pero si hace fuera, si no hubiera en la población
uruguaya actual ni un descendiente de los pueblos originarios de este
territorio, y es evidente que hay unos cuantos, asumamos que no todos
los pasajeros de aquellos barcos que llegaron en los siglos XVII, XVIII,
XIX y XX desembarcaron igual en estas tierras; unos lo hicieron por
voluntad propia, tal vez con sus esperanzas y voluntad de trabajo como
único equipaje, pero por cierto con voluntad propia. Pero otros, muchos
otros, fueron literalmente cazados en su tierra; los encerraron en las
bodegas de los barcos, y así cruzaron el Atlántico, desembarcaron
engrillados y fueron vendidos como esclavos.
De esos hombres y mujeres de origen africano
desciende hoy aproximadamente -como lo decía Romero- el 6% de la
población actual del país. Y esos ascendientes con sangre, sudor y
lágrimas también escribieron la buena historia de nuestro país.
La esclavitud felizmente fue abolida, pero no todos
los prejuicios raciales han desaparecido. Parece que aunque todos
declaramos ser iguales, algunos se creen más iguales que otros.
El tiempo de las historias oficiales aquí en el
Uruguay ya pasó. Las sociedades democráticas no necesitan ni historias
oficiales, ni homogeneidades de mampostería, ni unanimidades que no son
tales. Lo que las sociedades democráticas sí necesitan es -valga la
redundancia- democratizarse cada vez más. Así lo entendemos, y por eso
asumimos la democracia como forma de gobierno y como marco de
convivencia, y a los derechos humanos como compromiso ético de la
sociedad uruguaya toda. Claro que no entienden lo mismo quienes nos
critican con una virulencia que tiene olor y sabor rancio, pero tienen
la libertad de hacerlo y el Gobierno de la República Oriental del
Uruguay tiene la obligación de garantizarles esa libertad, pues como lo
hemos dicho desde el primer día de nuestro Gobierno, "dentro de la
Constitución y la Ley, todo; fuera de la Constitución y la Ley, nada".
Amigas y amigos, una sociedad comprometida con la
libertad -como lo dijéramos-, con la democracia -como lo establecimos-,
y los derechos humanos -como los sentimos-, tiene que asumir y potenciar
su propia pluralidad, la diversidad de las singularidades que le
integran y sobre todo juntos, todos, su propio futuro como una utopía
compartida y además realizable.
Hoy y aquí esta utopía compartida y realizable es el
desarrollo productivo con equidad social. Y enfatizo la preposición
"con" pues considero que no hay auténtico desarrollo productivo, no hay
desarrollo sostenible si no hay simultáneamente mejoras en la calidad de
vida de toda la gente; de toda la gente sin exclusiones, si no hay
equidad en términos de género, edad, raza, localización territorial,
educación, trabajo, cultura, etcétera. Tal es la tarea que tiene
planteada el Gobierno de la República Oriental del Uruguay y es
precisamente en ese contexto, así como actualmente instrumenta un Plan
de Emergencia Social para atender las necesidades de quienes más lo
necesitan, que al término de éste -a mediados del próximo año- promoverá
el Gobierno Nacional un Plan de Equidad que por supuesto, como no podía
ser de otra manera, también contempla -como lo dije hace un rato- la
equidad racial.
Para coadyuvar desde esta temática específica a esta
tarea más amplia, hemos creado, hemos firmado el Decreto a nivel
gubernamental, de una Asesoría Especial Honoraria en Políticas por la
Equidad Racial y Combate al Racismo cuya titularidad hemos encomendado
precisamente a usted, señor Coordinador de esta conferencia.
Claro que no es una tarea exclusiva suya, ni
exclusiva del Gobierno. Es también –y fundamentalmente- una tarea de la
sociedad uruguaya en su conjunto.
Y trascendiendo nuestras propias fronteras es una
tarea, asimismo, que compartimos con ustedes, personas de Instituciones
que a su vez comparten el compromiso de promover políticas de equidad
racional en esta región que tanto tiempo ha vivido de espaldas a sí
misma, y que tanto necesita integrar su paisaje, sus recursos naturales,
su economía, su cultura, pero sobre todo, integrar sus pueblos todos,
sin exclusiones.
Por eso, en este momento sólo me resta agradecerles
una vez más la oportunidad que me han brindado de abrir esta Reunión, y
desear de corazón, que la misma sea exitosa y que –repito- quienes nos
visitan se puedan sentir en su propia casa.
Bienvenidos y muchas gracias. |