09/08/06


AVANZAR SIN LASTIMAR EL ESPÍRITU DEL MERCOSUR
Tras sostener que los acuerdos bilaterales fuera de la región, tal el caso con EE.UU., puede constituirse en un elemento de corrección de asimetrías, el Ministro Astori dijo que puede ser posible avanzar sin lastimar el espíritu del MERCOSUR, y que sería un crimen renunciar a las posibilidades de mejorar la calidad de vida de nuestros habitantes.

En el marco de la Conferencia "Uruguay en la economía global", que tuvo lugar en el Complejo Punta Cala, el Ministro de Economía, Danilo Astori, destacó que el Presidente Tabaré Vázquez ha logrado comunicarnos a todos las definiciones más importantes que deben ser percibidas para que todos progresemos de la mejor manera posible.

El primer punto es la necesidad de equilibrar los principios con el pragmatismo, "evitando prejuicios que anulan la mente y no nos dejan pensar con claridad". En este sentido Astori señaló que la obligación de encontrar las mejores herramientas, las mejores instrumentos al servicio de los objetivos que todos compartimos y que no son otros que los de lograr mejores condiciones de vida para los uruguayos.

Astori aclaró que no está en discusión nuestra pertenencia al esquema regional de integración, "no lo estuvo nunca, no lo estará en el futuro". El Presidente Tabaré Vázquez llegó a expresar "somos la región, mucho más que pertenecemos a la región" somos parte de ella, remarcó.

Asimismo Astori dijo que pertenecemos a una región con problemas, con desequilibrios e ignorar los problemas y los desequilibrios de la región es imperdonable, "porque eso nos conducirá a dificultades en la elección de las mejores herramientas e instrumentos que nosotros queremos definir para alcanzar los objetivos que nos hemos trazado".

Por tal motivo, es de importancia progresar fuera de la región, como manera ineludible de tomar nota de los problemas y desequilibrios que hoy vive la región, "no para romper con ellos, sino para asegurar que aquí en adelante nuestra pertenencia a la misma será -incluso- más eficaz que lo que ha sido hasta ahora".

La economía uruguaya viene funcionando muy proclive al progreso por este camino. La conducción económica da una importancia muy grande al incremento de la inversión productiva, inversión que ha sido tradicionalmente baja, hecho que está cambiando.

Estamos en una economía que viene recuperando rápidamente sus condiciones de crecimiento con tendencia y continuidad. Los sectores productores de bienes, como el agropecuario y el industrial están alcanzando muy buen desempeño en el liderazgo de este crecimiento -sin olvidar la importancia de los sectores productores de servicios.

El comercio exterior está teniendo un comportamiento dinámico. En el mes de julio las exportaciones de bienes se incrementaron 30% en términos reales respecto a igual periodo del año anterior. Y en los primeros siete meses del año el incremento real fue de 17%. Contándose con el mayor dinamismo de toda la región. Lo vital es que se han diversificado los mercados de destino y que se han equilibrado entre sí.

Las importaciones también crecen y crecen de la mejor manera posible, porque ha crecido la importación de bienes de capital; que es el que le da capacidad productiva y de crecimiento a la economía, señaló Astori .

La inversión extranjera directa está jugando un papel en el ingreso de capitales. En el año 2005 la inversión extranjera directa –sin contar las plantas de celulosa- se duplicó respecto al 2004, y en 2006 sigue muy dinámico, la inversión ha superado el crecimiento de 2005 y se ha ubicado en los mil millones de dólares.

En este sentido se está afianzando un contexto favorable que está reclamando expandir la inversión, expandir el comercio, por la vía de la coexistencia del MERCOSUR con acuerdos bilaterales fuera de la región.

El MERCOSUR fue concebido como una estrategia de acceso para los socios al mercado regional, pero también como estrategia de acceso a mercados extra regionales. "Por eso se realizó una Unión Aduanera como efecto externo de protección, pero efecto interno que genera beneficios y que genera costos para los socios que practican esa política comercial común", contextualizó Astori.

Pero el MERCOSUR tiene "problemas que conducen a una distribución inequitativa de los beneficios y los costos de la protección. A una distribución que es asimétrica y que perjudica a las economías pequeñas como la paraguaya y la uruguaya", dijo Astori .

El Secretario de Estado señaló que tenemos problemas de acceso al mercado ampliado, agregó que tenemos carencia de coordinación de políticas macroeconómicas, "no hemos sido capaces de persistir en el camino de la coordinación en materia de política monetaria, política fiscal, política tributaria y eso ha traído diferencias en políticas públicas que han contribuido a una distribución inequitativa de los beneficios y los costos". Esto ha profundizado las asimetrías internas, pero no se renuncia a enfrentar estas asimetrías sino que se intenta corregirlas.

Astori considera que una de las herramientas para contribuir a corregir, dichas asimetrías, es progresar en los acuerdos bilaterales fuera de la región. "Por eso estamos dedicados a pensar y trabajar en como hacerlo con Estados Unidos. Tenemos un Tratado de Promoción y Protección de Inversiones que en los acuerdos bilaterales representa una proporción muy importante".

En el año 2000 se estableció la regla de negociación conjunta entre todos los países del MERCOSUR fuera de la región. Además se marcó el compromiso de no adoptar ninguna medida restrictiva al comercio entre los socios, se dispuso eliminar medidas impositivas, fiscales, financieras, fiscales, monetarias que perjudicaban el comercio entre los países; hecho que no se cumplió y además se siguieron aplicando medidas discriminatorias. Se dispuso analizar el perfeccionamiento de mecanismo de defensa de la competencia, que tampoco se cumplió.

Pero, por otra parte, los mecanismos previstos en la Decisión 54 del Consejo del Mercado Común del año 2004 y su reglamentaria que es la Decisión 37 del Consejo del Mercado Común 2005, "eliminan el doble cobro del arancel externo común, un problema que tiene el MERCOSUR y que todavía no ha sido resuelto", señaló Astori.

El Ministro remarcó la voluntad de seguir avanzando en la profundización de la relación comercial y de inversiones con los Estados Unidos. "En el mundo de hoy comercio e inversiones son inseparables, ambos se abren espacios mutuamente. El comercio genera oportunidades de inversión. La inversión –a su vez- abre cauces nuevos al comercio y todo ello se traduce en ingresos, empleo, calidad de empleo y naturalmente progresos en las condiciones de vida de nuestros pueblos".

PALABRAS DEL MINISTRO DE ECONOMÍA, DANILO ASTORI, EN LA CONFERENCIA "URUGUAY EN LA ECONOMÍA GLOBAL"

MINISTRO ASTORI: Muchas gracias y muy buenas tardes. Lamento tener que dirigirme a ustedes con un poco de retraso, espero ser lo más breve posible porque a esta altura ya hemos tenido un muy buen desfile de opiniones acerca del Uruguay en la Economía Global. Tengan en cuenta que la Economía Global es muy grande por lo tanto hay que tener en cuenta muchos aspectos. Pero en todo caso yo quiero en estas breves palabras de cierre, en primer lugar -como corresponde agradecer muy sinceramente una vez más-, porque esta no es la primera ni será la última seguramente Americas Society, el Council of the Americas en la persona de Susan Segal por brindarnos esta posibilidad de considerar juntos temas tan importantes como los que se han venido tratando en la mañana de hoy y en parte de la tarde.

Por supuesto, quiero saludar especialmente a nuestros visitantes, con los cuales hemos tenido ya oportunidades de trabajar sobre este tema, de analizar posibilidades y naturalmente seguiremos trabajando juntos en el progreso de este camino que hemos iniciado conjuntamente con los Estados Unidos.

Yo no puedo comenzar estas palabras además, sin estribar en el magnífico discurso de apertura que presentó nuestro Presidente Tabaré Vázquez, no podría hacerlo de otra manera porque el Presidente ha logrado comunicarnos a todos precisamente las definiciones más importantes a las que podríamos haber aspirado para encarar este tema crucial para el Uruguay, teniendo en cuenta las principales condiciones y características que deben ser percibidas por todos nosotros para progresar –como decíamos recién- de la mejor manera posible.

Y a mi me parece que nos ha dejado cuatro mensajes absolutamente fundamentales. El primero y muy importante, la necesidad de equilibrar los principios con el pragmatismo, evitando prejuicios que nulan la mente y no nos dejan pensar con claridad, sobre todo acerca de lo que es nuestra obligación, encontrar las mejores herramientas, los mejores instrumentos al servicio de los objetivos que todos compartimos y que no son otros que los de lograr mejores condiciones de vida para los uruguayos, especialmente para los que más han sufrido y particularmente para convertir a este país en un país que asegura a sus hijos y a sus hijas, condiciones dignas de realización humana, de eso se trata.

Esos son los objetivos tradicionalmente y estrechamente vinculados a los principios, por lo general las herramientas y los instrumentos se emparentan especialmente con el pragmatismo, no podemos confundir las cosas, no podemos dejar que esquemas ideológicos o prejuicios -como dije recién- dificulten el camino de la elección.

Un segundo aspecto fundamental que yo quiero reiterar y que también estuvo en la presentación inicial, es que no está en discusión nuestra pertenencia al esquema regional de integración, no lo estuvo nunca, no lo estará en el futuro. El Presidente llegó a utilizar una expresión muy fuerte "somos la región, mucho más que pertenecemos a la región, somos parte de ella", entonces no podemos transformar la discusión acerca de cómo progresar en el terreno bilateral, particularmente con los Estados Unidos, en una discusión sobre si pertenecemos o no al MERCOSUR. Las dos cosas señores y señoras, pertenecemos al MERCOSUR y buscamos al mismo tiempo un mejor camino de relación comercial y de inversiones con los Estados Unidos de América, que son desde hace un tiempo –por otra parte- nuestro principal cliente.

En tercer lugar, pertenecemos a una región con problemas, con desequilibrios e ignorar los problemas y los desequilibrios de la región es imperdonable, y es imperdonable porque eso nos conducirá a dificultades en la elección de las mejores herramientas e instrumentos que nosotros queremos decidir, queremos definir, entre otras cosas para alcanzar los objetivos que nos hemos trazado.

Y finalmente la importancia de progresar fuera de la región, es una manera ineludible de tomar nota de los problemas y los desequilibrios que hoy vive dicha región. No para romper con ella, sino para asegurar que de aquí en adelante nuestra pertenencia a la misma será incluso más eficaz de lo que ha sido hasta ahora.

Yo no puedo dejar de compartir con ustedes tampoco -de una manera muy breve- el hecho de que la economía uruguaya viene funcionando muy proclive al progreso por este camino acerca del cual hemos estado discutiendo hoy.

La conducción económica da una importancia muy grande al incremento de la inversión productiva, inversión que ha sido tradicionalmente baja como ha sido correctamente señalado por varios expositores. Y naturalmente nuestra apertura es muy importante, nuestra mejora en la región, pero también nuestra inserción cada vez más profunda, más eficaz, fuera de la misma, y por eso yo quiero –como decía- brevemente que ustedes observen que estamos en una economía que viene recuperando rápidamente sus condiciones de crecimiento. Ahí tienen ustedes una tendencia ilustrada que nos muestra claramente el progreso que la economía uruguaya está registrando desde ese punto de vista -medido en este caso trimestralmente- pero con una clara potencialidad de continuidad en el mismo.

Los sectores productores de bienes, como el agropecuario y el industrial, están alcanzando muy buen desempeño en el liderazgo de este crecimiento, sin olvidar también, la importancia de los sectores productores de servicios. La inversión continúa recuperándose abiertamente -sobre todo la privada- y muy especialmente la proveniente del exterior, desde los bajos niveles alcanzados durante la crisis, y básicamente durante la profundización de la misma en el año 2002.

Nosotros podemos observar en particular el comportamiento muy dinámico que está teniendo el comercio exterior; las exportaciones de bienes se están ubicando en un máximo histórico, y las de bienes y servicios agrego que también, pero como un indicador muy reciente de ese dinamismo quiero señalarles que en el mes pasado -en el mes de julio- las exportaciones de bienes del Uruguay se incrementaron 30% en términos reales, respecto a igual período del año anterior, y en los primeros siete meses del año –enero-julio- el incremento real fue de 17%. Están exhibiendo el mayor dinamismo de toda la región.

La barra roja de arriba muestra el crecimiento de exportaciones de Uruguay en los últimos años en el período 2004-2005 y lo ubican al tope de la evolución de las exportaciones de bienes en toda la América Latina.

Los mercados de destino –por otra parte- se han diversificado y se han equilibrado entre si. Esto es: tenemos hoy una mejor distribución con el papel protagónico que –como sabemos- tiene Estados Unidos, que entre el año 2000 y mayo del 2006 -que es el último registro que tenemos aquí- ha incrementado notablemente su participación.

Por otra parte, las importaciones también crecen, y crecen de la mejor manera posible, porque el componente que lidera el crecimiento de las importaciones es la importación de bienes de capital, que es el que le da capacidad reproductiva y de crecimiento a la economía.

La balanza comercial -teniendo en cuenta las superficies que estaban por debajo del eje de 0%-, y las que están por encima de ese eje horizontal nos muestran la rápida transformación de déficit en superávit, esta es la balanza de bienes y servicios que se ha podido materializar en los últimos años. El equilibrio de la cuenta corriente que nos muestra en esa tendencia a la disminución de la superficie verde, una situación muy equilibrada después de muchos años de déficit importante, y la mejora en la estructura de la balanza de pagos.

Ustedes aquí pueden percibir dos cosas, primero la transformación del déficit de cuenta corriente en equilibrio, desaparecen prácticamente las superficies lilas, y por otra parte el aumento de las superficies celestes y verdes no nos están indicando otra cosa que el incremento en los activos de reserva y en el saldo favorable de la cuanta capital de al balanza de pagos. Con una apreciación en particular adicional, la inversión extranjera directa, modificando una historia tradicional en Uruguay, está jugando un papel importantísimo en el ingreso de capitales -como pueden percibir en la gráfica de la parte derecha inferior de esta presentación-. En 2005 la inversión extrajera directa -sin contar las plantas de celulosa que todavía no están contabilizadas- se duplicó respecto a 2004, aumentó 100%.

Y el comportamiento en 2006, sigue muy dinámico, tomando en cuenta los 12 meses culminados en el primer trimestre de este año, la inversión extranjera directa -proveniente del exterior- ha superado el crecimiento de 2005 y se ha ubicado en los mil millones de dólares. Esto es un conjunto de breves apreciaciones que quería hacerles acerca de que estamos viviendo en el Uruguay un escenario que está, no sólo planteando un contexto favorable al camino que queremos recorrer, sino además que está pidiendo recorrer ese camino. Está reclamando el funcionamiento de la economía, expandir la inversión, expandir el comercio, por la vía de la coexistencia, precisamente del MERCOSUR con acuerdos bilaterales fuera de la región.

En esta estrategia de país, en este proyecto de país que el Presidente también destacaba mucho al comienzo de esta presentación, de este seminario, es obvio que el proyecto MERCOSUR juega un papel fundamental, nadie lo puede discutir, porque fue concebido como una estrategia de acceso –para nosotros los socios- al mercado regional, pero también como una estrategia de acceso -de nosotros los socios- a mercados extra regionales.

Y por eso se construyó una Unión Aduanera, una Unión Aduanera siempre tiene un doble efecto, un efecto externo de protección pero también tiene un efecto interno, que genera beneficios y que genera costos para los socios que practican esa política comercial común. Y la verdad es que el proyecto regional tiene problemas; problemas que conducen a una distribución inequitativa de los beneficios y los costos de la protección, a una distribución que es asimétrica y que perjudica particularmente a las economías pequeñas, como la paraguaya y la uruguaya.

En primer lugar, tenemos incertidumbre, no tenemos muy claro hacia donde vamos en este momento; tenemos problemas de acceso al mercado ampliado, pero también tenemos ineficiencias en el acceso a mercados extra regionales a través de la negociación conjunta. Tenemos carencia de negociación macro económica, no hemos sido capaces de persistir en el camino de la coordinación, en materia de política monetaria, política fiscal, política tributaria, y eso ha traído consigo -por supuesto- diferencias en políticas públicas que han contribuido a una distribución inequitativa de los beneficios y los costos.

En una palabra, se han profundizado las asimetrías internas del bloque y del proyecto. Nosotros no renunciamos -lo dijo claramente el Presidente, permítanme repetirlo a mí hoy-, a contribuir de la mejor manera posible a enfrentar estas asimetrías e intentar corregirlas.

Pero una de las herramientas e instrumentos fundamentales que encontramos para contribuir a corregir las asimetrías, es progresar en los acuerdos bilaterales fuera de la región, y por eso estamos dedicados a trabajar y a pensar en cómo hacerlo con los Estados Unidos que son –repito- nuestro principal cliente.

No partimos de cero en este caso, y no partimos de cero no sólo porque son nuestro principal cliente, sino porque tenemos con los Estados Unidos un tratado de promoción y protección de inversiones, que en los acuerdos bilaterales por lo general representan una proporción muy importante, de tal acuerdo y de tal convenio, y eso ya está hecho y ratificado por los dos Congresos.

Este es un punto de partida absolutamente fundamental, ¿Cuál es el fundamento básico, yo diría el fundamento conceptual? Esto no es una propuesta precisamente pragmática sino conceptual. ¿Cuál es el fundamento conceptual para que se acepte tal como lo planteamos en la Cumbre de Córdoba hace pocos días? Progresar en los acuerdos bilaterales fuera de la región, es muy sencillo de comprender. En el año 2000 se adoptó la Regla de la Negociación Conjunta, todos los países del MERCOSUR tendrían que negociar conjuntamente fuera de la región, pero junto con ese compromiso se adoptaron otros que forman con este un conjunto inseparable. Los otros compromisos asumidos refirieron en primer lugar, a no adoptar ninguna medida restrictiva al comercio entre los socios. No se cumplió, porque hay medidas restrictivas que dificultan el comercio entre los socios.

En segundo lugar, se dispuso eliminar medidas impositivas, fiscales, financieras, cambiarias, monetarias, o de cualquier otra naturaleza –dice esta decisión- que perjudicaran el comercio entre los países.

No sólo no se cumplió, sino que se siguieron adoptando medidas discriminatorias en estos campos.

En tercer lugar, se dispuso analizar el perfeccionamiento de mecanismos de defensa de la competencia. No se cumplió.

Y en cuarto lugar –lo acabo de decir- se dispuso progresar en la coordinación de políticas macroeconómicas, sobre todo definiendo metas comunes en materia de deuda pública, de resultado fiscal y de inflación. No se cumplió. No sólo no se cumplió, no nos hemos reunido para discutir este tema.

Entonces, cuando se adopta un conjunto de compromisos de este tipo, no se puede pretender cumplir uno y no los demás, porque forman parte de un conjunto inseparable. Se negocia conjuntamente cuando todo lo demás se cumple. Pero si los socios tenemos problemas no sólo para acceder a mercados de fuera de la región, sino a nuestros propios mercados, algo está pasando.

No renunciemos a encarar y a superar estos problemas, pero tenemos una válvula de escape absolutamente clara que es la de progresar en acuerdos bilaterales fuera de la región. Y eso es lo que estamos intentando hacer. En este caso en particular con los Estados Unidos, porque esto puede empezar a constituir un elemento fundamental de corrección de asimetrías para países como Uruguay. ¿Cuál es la principal asimetría que exhibe el Uruguay? Su propia escala interna. Entonces, tiene que ser posible avanzar sin lastimar el espíritu del MERCOSUR, y sobretodo avanzar en la posibilidad de que Uruguay contribuya a solucionar los problemas actuales, adoptando con flexibilidad la posibilidad –sobretodo- que economías pequeñas como Paraguay y Uruguay puedan progresar desde ese punto de vista.

Y ahora sí voy a un argumento absolutamente pragmático, las importaciones que Uruguay y Paraguay hacen desde fuera de la región, no llegan al 5% del total de importaciones que llegan al MERCOSUR desde fuera de la región. Es imposible pensar que una flexibilidad hacia Uruguay y Paraguay hiera significativamente las posibilidades comerciales de las economías grandes, es imposible concebir que eso pueda pasar. Por eso los productores, los empresarios de Brasil y de Argentina, asumiendo conductas flexibles desde ese punto de vista, de ninguna manera pueden comprometer seriamente las posibilidades de acceso que tienen respecto a los mercados en los cuales se están colocando sus bienes y servicios. Pero, hay además -y termino con esto, disculpen la extensión a esta hora de la tarde- mecanismos concretos con los que se puede trabajar para hacer posible esta compatibilización, y esos mecanismos son dos, la decisión 54, del Consejo del Mercado Común del año 2004 y su reglamentaria que es la decisión 37, del Consejo del Mercado Común del año 2005. Porque ambas resoluciones, ambas decisiones de la máxima autoridad del MERCOSUR que es el Consejo, permiten separar las importaciones de extra zonas respecto a las demás.

¿Cuál es el objetivo de estas dos decisiones? El objetivo es contribuir a eliminar el doble cobro del Arancel Externo Común, un problema que tiene el MERCOSUR y que todavía no ha sido resuelto, para procurar y contribuir a la eliminación del doble cobro del Arancel Externo Común, se separan -por la vía de estas decisiones- las importaciones que vienen de extras zonas y que por lo tanto, al separarlas, pueden ser tratadas diferentemente, otorgándoles un tratamiento distinto según cumplan o no con la política arancelaria común. Aquí está la clave para disponer de mecanismos que nos permitan avanzar en ese sentido.

Yo quiero agradecerles mucho la posibilidad que me han dado de dirigirme a todos ustedes, -sobre todo a esta hora de la tarde y después de una jornada muy extensa-, seguramente muchos de ustedes ya están cansados, pero no quería dejar de trasmitir nuestra voluntad de seguir avanzando en lo que correctamente Everett y también nuestro Presidente, llamaban una profundización de nuestra relación comercial y de inversiones con los Estados Unidos.

En el mundo de hoy, comercio e inversiones son inseparables, ambos se abren espacios mutuamente. El comercio genera oportunidades de inversión, la inversión a su vez abre cauces nuevos al comercio, y todo ello se traduce en ingresos, empleo, calidad de empleo y naturalmente progresos en las condiciones de vida de nuestros pueblos. Nosotros no podemos renunciar a eso, es un crimen renunciar a las posibilidades de mejorar por este sendero, la calidad de vida de nuestros habitantes. Muchísimas gracias a todos.

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