HACIA UN DESARROLLO INTEGRAL CON PRIORIDAD EN LA
GENTE
Tras coincidir en la necesidad de diseñar acciones
sociales como parte de la política económica, el Ministro Astori afirmó
que "las prioridades hoy del país son salud, educación, infraestructura
y seguridad pública; y a ellas están destinadas las más importantes
acciones en el campo del Presupuesto, los mayores esfuerzos que desde el
punto de vista fiscal está haciendo el país".
Astori agregó que todo esto supone fortalecer a nivel
de los consensos sociales la conducción ética y moral acerca de los
objetivos de perseguir mayor equidad en la distribución de oportunidades
en la sociedad.
Luego de esbozar el panorama que presenta actualmente
la economía del país, el titular de Economía y Finanzas, indicó que
"estamos caminando hacia la obtención de una tasa de inversión de 20% el
próximo año, lo cual es un registro excepcional a la luz de lo que ha
sido la historia del Uruguay; con una gran participación de la inversión
proveniente del exterior, pero también con buenos registros de la
inversión privada nacional y una recuperación de la inversión pública"
en la medida que posibilita la realidad nacional.
Tras manifestar su coincidencia con Enrique Iglesias
en el sentido de que "hay una larga y heroica evidencia en el mundo
acerca de la asociación que existe entre los pobres registros de
crecimiento y la profundidad de los problemas sociales que sufre la
humanidad", Astori dijo que la sola comparación entre las cifras de la
América Latina "y ese gran protagonista de la economía del siglo XXI que
es China nos eximen de mayores comentarios".
Al respecto, recordó que en los años `80 América
Latina -aproximadamente- creció en promedio 0.7% al año y en los años
`90 su crecimiento alcanzó el 1.5% al año en promedio, y no modificó
significativamente sus niveles de pobreza y desigualdad, más allá de
diferencias entre los países. "Durante esos mismos veinte años China
creció a una tasa promedio de 8.5 %, y redujo su pobreza en más de 40%",
agregó.
En este sentido, dijo que para él la estrategia de
desarrollo debe apoyarse realmente en una combinación de políticas para
promover el crecimiento, en primer lugar, y mejorar la calidad de vida
de la población, comenzando por una reducción de la pobreza y la
desigualdad, sabiendo que la equidad que perseguimos refiere a las
oportunidades y que los niveles de igualdad refieren a los resultados.
"Mejorar los resultados en materia de igualdad es un
camino bastante sólido hacia la equidad de oportunidades", dijo.
PALABRAS DEL MINISTRO DE ECONOMÍA Y FINANZAS, DANILO
ASTORI
MINISTRO ASTORI: Muy buenos días a todos y muchas
gracias por la posibilidad de estar participando de esta jornada que
valoramos como muy importante.
Mi saludo a todos los integrantes de la Mesa,
comenzando por el señor Vicepresidente de la República; el señor
Director de la Oficina de Planeamiento y Presupuesto; naturalmente
nuestro querido amigo Enrique Iglesias; Roberto García López, cuyo
apellido es más fácil de anunciar que el nombre de la Institución que
dirige y que nos hizo una presentación muy útil y esclarecedora; y la
representación de Naciones Unidas, naturalmente que también nos acompaña
aquí.
Yo no sabía lo que iba a decir Enrique, no conocía su
ponencia, entonces preparé algunas notas -breves por supuesto, porque
así lo está exigiendo la hora- y les puedo asegurar que hay una enorme
coincidencia de conceptos y de visiones fundamentales, lo cual no es
producto de la casualidad porque ya hace algún tiempo que venimos
trabajando juntos. Él recordaba esos orígenes, que yo también tuve la
suerte de compartir bajo su liderazgo, y naturalmente beneficiándome
personalmente de las enormes oportunidades de formación que aquella
formidable experiencia generó para el grupo, de entonces jóvenes, que
participábamos en la misma.
Y naturalmente estas coincidencias, en estos breves
comentarios, comienzan por destacar precisamente la recuperación del
análisis de mediano y largo plazo; estamos hablando y seguramente
durante el desarrollo de todas estas jornadas organizadas por la Oficina
de Planeamiento y Presupuesto, se utilizará mucho la expresión
"estrategia de desarrollo". Y eso ya revela que estamos recuperando algo
que se había deteriorado mucho en las últimas décadas, particularmente
en las últimas dos décadas, que es ese concepto, esa visión de pensar
algo más allá de la coyuntura que nos apremia, del corto plazo que nos
exige.
Por eso, una primera coincidencia precisamente radica
en esta recuperación fundamental que nos plantea desde el principio un
primer gran desafío, lo mencionaba Rodolfo en sus palabras iniciales y
lo destacaron otros integrantes del panel, en particular Carlos Viera
también.
Hay un gran desafío que es asumir el concepto de
desarrollo integral que todos nos habíamos acostumbrado a usar mucho a
partir del pensamiento pionero de la CEPAL, en la América Latina, y que
después fuimos abandonando casi por desuso durante buena parte de los
últimos años.
Hoy lo estamos recuperando, un concepto en el que no
solo no hay fracturas, entre lo que solemos llamar aspectos económicos y
aspectos sociales, sino que ambos se potencian e interactúan.
Yo creo que hay una larga y heroica evidencia en el
mundo -y Enrique lo mencionaba- acerca de la asociación que existe entre
los pobres registros de crecimiento y la profundidad de los problemas
sociales que sufre la humanidad; la sola comparación entre las cifras de
la América Latina y ese gran protagonista, que también Enrique
mencionaba, de la economía del siglo XXI que es China nos eximen de
mayores comentarios.
En los años `80 América Latina creció aproximadamente
en promedio 0.7% al año y en los años `90 creció 1.5% al año en
promedio; y no modificó significativamente sus niveles de pobreza y
desigualdad, más allá de diferencias entre los países.
Durante esos mismos veinte años China creció a una
tasa promedio de 8.5 %, y redujo su pobreza en más de 40%.
Entonces, la estrategia de desarrollo -ésta que
seguramente vamos a mencionar recurrentemente en esta reflexión- debe
apoyarse realmente en una combinación de políticas para promover el
crecimiento, en primer lugar, y mejorar la calidad de vida de la
población, comenzando por una reducción de la pobreza y la desigualdad,
sabiendo que la equidad que perseguimos refiere a las oportunidades y
que los niveles de igualdad refieren a los resultados.
Mejorar los resultados en materia de igualdad es un
camino bastante sólido hacia la equidad de oportunidades.
En particular, no puede haber políticas económicas
por un lado y diseños de acciones sociales tendientes a corregir los
defectos de la política económica por otro.
José Antonio Ocampo va a presentar en el día de hoy
un documento en el que destaca la necesidad de diseñar esas acciones
sociales como parte de la política económica, aspecto que comparto
absolutamente.
Todo esto supone fortalecer a nivel de los consensos
sociales, y lo dijo Enrique y lo comparto totalmente, la conducción
ética y moral acerca de los objetivos de perseguir mayor equidad en la
distribución de oportunidades en la sociedad.
Hace 17 meses que venimos trabajando en el Uruguay
con esta visión, con este concepto, con esta convicción, partiendo de un
escenario de recuperación productiva que el país había comenzado antes
de que asumiéramos el Gobierno, pero al mismo tiempo con un fuertísimo
endeudamiento público y un deterioro social preocupante, desconocido en
la historia contemporánea del Uruguay.
Y diseñamos una estrategia que, en mi modesta
opinión, no solo toma en cuenta lo activos de partida de que hablaba
Enrique hoy, sino que procura -en la medida de los posible- asumir los
grandes desafíos que él también planteaba.
Cuatro bases fundamentales tiene esta estrategia. En
primer lugar, un fuerte y convencido apoyo a la necesidad de incrementar
la inversión productiva en el Uruguay. Verdadero talón de Aquiles
histórico de la economía uruguaya, que por largo períodos de tiempo ha
ocupado un lugar muy bajo en el ranking latinoamericano en materia de
tasa de inversión.
El segundo elemento fundamental de esta estrategia es
la estabilidad macro económica, concebida en un sentido amplio como
también va a exponer seguramente José Antonio Ocampo durante la jornada
de hoy.
En tercer lugar, el fortalecimiento institucional y
el desarrollo de capacidades como cambio fundamental de visión de país
hacia el futuro y, finalmente, un conjunto de reformas estructurales que
desde el punto de vista instrumental están destinadas a proporcionar
durabilidad, sostenibilidad y arraigo a los demás elementos componentes
de la estrategia.
Impulsar la inversión productiva del país es lo mismo
que señalar que el factor fundamental para comenzar a combatir los
niveles de pobreza y desigualdad radica en la creación de más y mejor
empleo.
Este el es el sentido del impulso a la inversión
productiva; impulso que afortunadamente viene siendo coronado por buenos
resultados, en un país que está alcanzando registros desconocidos en su
historia.
Nosotros, quiero decirles a todos, estamos caminando
hacia la obtención de una tasa de inversión de 20% el próximo año, lo
cual es un registro excepcional a la luz de lo que ha sido la historia
del Uruguay. Con una gran participación de la inversión proveniente del
exterior, pero también con buenos registros de la inversión privada
nacional y una recuperación de la inversión pública en la medida que
posibilita la realidad nacional.
El segundo elemento que mencioné es la estabilidad
macroeconómica, concebida en un sentido amplio, lo que significa
disciplina monetaria, conducta fiscal rigurosa, a partir de un concepto
dinámico.
Nosotros tenemos que asumir una conducta fiscal
rigurosa, en primer lugar, obligados por el fortísimo endeudamiento que
restringe nuestro margen de maniobra; pero tenemos que ser capaces, en
el marco de ese concepto dinámico, de equilibrar esa necesidad con la
atención de carencias enormes que tiene el país, particularmente en
materia de inversión pública y de generación de capacidades, como
decíamos recién.
Los ajustes que estamos haciendo al Presupuesto este
año constituyen un indicador claro acerca de la búsqueda de este
equilibrio al que yo me refería recién. Y es también un componente
fundamental de la estabilidad macroeconómica, el acuerdo que hemos
logrado apenas asumimos el Gobierno con los organismos multilaterales de
créditos que han sido, son, nuestros principales acreedores en materia
de endeudamiento. Con ellos hemos concertado un Programa, que es el
Programa del Uruguay, no el Programa de los organismos; es el Programa
de Desarrollo y es la estrategia de desarrollo que asumió el Gobierno
uruguayo desde marzo del 2005.
El tercer elemento que yo les mencionaba recién como
pieza fundamental de nuestra estrategia, alude al fortalecimiento
institucional y al desarrollo de capacidades. En primer lugar, para
asegurar la profundización de la consolidación democrática en el país,
partiendo de los activos que mencionaba Enrique, que no son poca cosa y
no podemos subestimar.
Pero decir esto, es decir algo que también decía
Rodolfo, que es fortalecer la relación entre política y economía,
mencionadas en el orden que ustedes deseen, lo cual es un ingrediente
esencial del debate democrático y de la búsqueda de consensos en la
sociedad.
El ejemplo de la convocatoria al Compromiso Nacional
por Empleo, Ingresos y Responsabilidades es un ejemplo acerca de la
intención y de la voluntad de ir precisamente consolidando el
funcionamiento democrático del país, fortaleciendo el debate y
naturalmente buscando oportunidades y abriendo espacios para la búsqueda
de consensos.
Debo mencionar como parte de este fortalecimiento
institucional y desarrollo de capacidades, la incorporación de nuevas
reglas de juego o recuperación, quizás en buena medida de nuevas reglas
de juego en el mercado de trabajo, sobre la base de la negociación
colectiva y tripartita.
Los mecanismos trasparentes conocidos y duraderos de
promoción productiva, potenciando la especialidad del país a altos
niveles de calidad.
El desarrollo del clima de negocios, con fuerte
renovación institucional. El apoyo a la regulación independiente y
profesional de mercados competitivos. El fortalecimiento del capital
social y humano, aspecto absolutamente esencial de la estrategia,
comenzado por la atención de la emergencia, de lo urgente, pero sabiendo
que la acción social no puede agotarse en la asistencia de corto plazo,
sino que tiene que ir a las raíces estructurales de ese diseño, como son
las acciones que apuntan a instaurar en el Uruguay un Sistema Nacional
Integrado de Salud con el soporte financiero de un Seguro de Salud; la
modernización de la educación pública y la profesionalización de la
misma y el apoyo a los procesos de creación de conocimiento e
innovación, proceso al que apuntan, por ejemplo, la creación del
Gabinete de la Innovación en el país; e instrumentos de estímulos
económicos como los que contiene el Proyecto de Reforma Tributaria que
también valora y jerarquiza esta necesidad, que Enrique comentaba, como
un desafío importante entre los que nos planteó.
Finalmente, un conjunto de reformas estructurales;
sin ellas, todo lo demás puede llegar a ser efímero; sin ellas no hay
arraigo, no hay sostenibilidad, no hay duración a largo plazo, a mediano
y a largo plazo, de los restantes componentes de esta estrategia.
Y por eso el Gobierno ha encarado, ha diseñado una
serie de reformas que están en proceso, en distintos grados de avance de
ese proceso y que yo quiero mencionar, sucintamente por supuesto.
La reforma del sistema financiero, lo que supone
cambios muy importantes en nuestra autoridad monetaria, fortaleciendo su
institucionalidad y, al mismo tiempo, proporcionándole o permitiéndole
acceder a mayores grados de eficiencia en su gestión, mejorando sus
relaciones con el resto del sector público y particularmente con el
Ministerio de Economía y Finanzas, el Poder Ejecutivo en su conjunto y
el Parlamento.
Las transformaciones que estamos haciendo en otro
banco público fundamental como el Banco Hipotecario forman parte también
de las reformas del sistema financiero; el proyecto de reforma
tributaria, procurando mayores niveles de equidad, eficiencia y de
estímulo a la inversión productiva; los cambios ya iniciados en la
administración tributaria que suponen transformaciones importantes en la
Dirección General Impositiva, que ya están en proceso; en la Aduana
estamos formulando; en el Banco de Previsión Social, que también ha
alcanzado y seguirá alcanzando niveles de mayor eficiencia en su acción;
las reformas en las instituciones asociadas al clima de negocios, que
también se destacó mucho en la exposición de Enrique.
Y aquí debo mencionar en particular tres iniciativas
importantes: uno, es el Proyecto de Defensa de la Competencia, que ya
está en un estado relativamente avanzado de tratamiento parlamentario;
el proyecto que acabamos de enviar al Parlamento con cambios muy
profundos en los procedimientos concursales y el régimen de quiebra en
el país, proporcionando sobre todo alternativas a las empresas en
dificultades; y la Unidad de Asistencia al Sector Privado que procura
simplificar trámites, acortar plazos, reducir los pasos que debe dar
todo inversor privado que quiere beneficiarse de los estímulos que tiene
en marcha el país.
Hemos instaurado una Unidad de Administración de la
Deuda Pública en el Ministerio de Economía y Finanzas, lo cual nos ha
permitido obtener buenos resultados en el reperfilamiento de una deuda
muy pesada como la que tiene el país, o ir encaminando -y voy a
mencionar la cifra porque Carlos Viera mencionaba la cifra de partida-
señalando que comenzamos a trabajar con una relación Deuda-Producto de
aproximadamente 100%, hoy estamos en 77% y pensamos terminar este
período de Gobierno en 2009 con 50% de relación entre Deuda y Producto,
todo lo cual se logra con una administración profesional de la deuda
pública y de ahí la instalación de esta oficina.
Estamos procesando reformas estructurales importantes
en toda la concepción presupuestal del país, fortaleciendo criterios
como los que corresponden a los compromisos de gestión, la
responsabilidad fiscal y la definición de prioridades.
La definición de prioridades no es ajena a este nuevo
concepto que estamos recuperando y acerca del cual en esta jornada se
reflexionará mucho.
Las prioridades hoy del país son salud, educación,
infraestructura y seguridad pública; y a ellos, o a ellas mejor dicho,
están destinadas las más importantes acciones en el campo del
Presupuesto, los mayores esfuerzos que desde el punto de vista fiscal
está haciendo el país.
Y naturalmente cambios en la inserción internacional
y acá no puedo si no volver a coincidir con lo que nos planteaba
Enrique.
Uruguay pertenece a la región, es una parte de la
región. Es inconcebible pensar al Uruguay fuera de la región. Pero
también sería un grave error limitar las posibilidades y la realización
de las grandes potencialidades que tiene el país al ámbito reducido y
limitado de la región.
Regionalismo abierto -como decía Enrique- significa
precisamente sentirse parte de la región, pero no amputarse la
posibilidad de realizarse fuera de ella.
Y eso es lo que hoy está buscando el Uruguay; mejorar
su papel en la región, mejorar su capacidad para ser escuchado en la
región, mejorar sus resultados en la región, todo lo cual supone avanzar
también fuera de ella, sobre la vía de la búsqueda intensa y proactiva
de nuevos acuerdos que le permitan al Uruguay diversificar sus
posibilidades, multiplicar sus alternativas.
Porque ahí radica no sólo para el Uruguay, sino para
todas las economías pequeñas y abiertas del mundo, como debe ser sobre
todo cuando se es pequeño hay que ser una economía abierta al mundo, las
posibilidades de enriquecer sus resultados; resultados que son
absolutamente fundamentales para lograr el gran objetivo, la gran
finalidad de mejorar la calidad de vida de los integrantes de nuestra
sociedad. Muchas gracias. |