MIGRACIÓN COMO DERECHO ESENCIAL PERO SIN ALEGRÍA
El Presidente Vázquez reivindicó este lunes -en el
acto inaugural del II Foro Parlamentario Iberoamericano- como “un
derecho inalienable” de los pueblos el de emigrar hacia los lugares
donde el entorno deje de serles “insoportablemente inhóspito”,
recordando que “nadie emigra alegremente”.
El Primer Mandatario agradeció en la oportunidad la
presencia de las delegaciones que representan a España, Portugal,
Andorra y América Latina, al tiempo que citó en varias ocasiones al
sociólogo alemán Sigmund Bauman, recordando conceptos referentes a la
legitimidad de la actitud del emigrante al buscar mejores horizontes.
“La movilidad es el gran factor de diferenciación de
la sociedad actual, mientras los turistas se desplazan por placer,
porque el mundo les resulta atractivo mientras, así por lo menos creo
yo, los ‘vagabundos’ lo hacen porque su mundo local le resulta
insoportablemente inhóspito”, dijo.
Vázquez estimó que “además una cosa está clara, nadie
emigra alegremente. Podrá hacerlo libremente, porque la emigración es un
derecho esencial e inalienable del ser humano, pero nadie emigra
alegremente”.
En otro pasaje de su discurso, señaló que “lo que la
gente reclama no por reclamar sino porque lo necesita y tiene derecho a
ello, es un lugar donde realizarse como individuo y vivir en sociedad,
un lugar donde nacer, desarrollarse y morir dignamente”.
Para Vázquez, “las naciones no son una pieza de museo
ni un milagro. Las naciones se construyen con los propios ciudadanos y
los que llegan de otras partes del mundo a esa nación y se integran a
los respectivos pueblos”.
PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA, TABARÉ
VÁZQUEZ, EN EL ACTO INAUGURAL DEL II FORO PARLAMENTARIO IBEROAMERICANO
PRESIDENTE VÁZQUEZ: Buenos días para todos ustedes.
Señor Vicepresidente de la República Oriental del Uruguay, Presidente de
la Asamblea General, señores Presidentes de los Parlamentos
Iberoamericanos, señor Presidente del Senado Español, señor Presidente
de la Suprema Corte de Justicia, señores Legisladores nacionales y
extranjeros, señores Ministros de Estado, señores Embajadores, señoras y
señores.
No por ser el último orador en este acto debo obviar
el saludo a todos ustedes en nombre del gobierno de la República
Oriental del Uruguay. Y para quienes nos visitan, nuestra bienvenida y
el deseo de que aquí se sientan como en su propia casa. Esperamos que la
exigente agenda de este encuentro no les impida disfrutar el paisaje
urbano, el paisaje humano de Montevideo, una ciudad que antes de ser
ciudad, fue guarnición militar, frontera y puerto. Y como puerto, ha
sido destino de navegantes, comerciantes e inmigrantes. Digo esto pues
las deliberaciones de este II Foro Iberoamericano, al igual que la
reunión de Jefes de Estado que se realizará también aquí en Montevideo
dentro de muy pocas semanas, asigna una especial atención a la temática
de las migraciones. Una temática que, como decían quienes me precedieron
en el uso de la palabra, tiene múltiples facetas, y ante la
imposibilidad de tratar aquí hoy todas ellas, voy a hacer referencia
específicamente a una que contemplaba nuestro querido amigo Enrique
Iglesias con su certera visión de las perspectivas y la problemática de
las migraciones. Me voy a referir al derecho inalienable que tienen los
seres humanos para emigrar.
Amigas y amigos: en una removedora reflexión sobre
las consecuencias humanas de la globalización, el filósofo y sociólogo
Sigmund Bauman sostiene que la combinación actual de la anulación de
visas de ingreso a algunos países con el mayor rigor en el control de
pasaportes que esos mismos países aplican, dan cuenta no solamente de un
agudo contraste del mundo en el que vivimos sino también de cierta
peligrosa estratificación social que amenaza al mismo.
En efecto, mientras algunos seres humanos pueden ir
sin papeles a casi cualquier lugar a otros no se les permite ingresar o
quedarse en esos mismos sitios a menos que presenten una tan cuantiosa
como detallada y exigente documentación. Para decirlo con otras palabras
también utilizadas por Bauman, lo primero son los de arriba o
“globalmente móviles” -así él los llama- y lo segundo son los de abajo o
como lo llama Bauman “los localmente sujetos”.
Mientras los primeros ejercen la libertad de moverse
voluntariamente como turistas, los segundos parecen condenados a
desplazarse, en el mejor de los casos, a ser –como dice también Bauman-
“vagabundos”, Tal es, en no pequeña medida, la temática de este Foro, o
mejor dicho, la problemática que debe abordar o por lo menos un aspecto
de la misma, porque estos eventos se justifican en la medida en que
ayudan a resolver problemas y así mejorar la vida de nuestra gente.
Porque -y cito nuevamente a Bauman- la movilidad es el gran factor de
diferenciación de la sociedad actual, mientras los turistas se
desplazan por placer, porque el mundo les resulta atractivo mientras,
así por lo menos creo yo, los vagabundos lo hacen porque su mundo local
le resulta insoportablemente inhóspito.
Además una cosa está clara. Nadie emigra alegremente.
Podrá hacerlo libremente porque la emigración es un derecho esencial e
inalienable del ser humano, pero nadie emigra alegremente.
Los uruguayos lo sabemos por una doble experiencia
propia. En primer término, al menos cronológicamente porque nuestros
padres y abuelos, inmigrantes todos ellos, llegaron muy livianos de
equipaje, pero cargados de sueños y también de nostalgia por la Madre
Patria que habían dejado atrás. Y como reverso de esta experiencia
emigratoria -lo vemos también- Uruguay ha sido en las ultimas cuatro
décadas y por distintas motivaciones que no es el caso analizar ahora,
un país de emigrantes. De emigrantes mayoritariamente jóvenes y
capacitados que buscan en otra tierra las oportunidades a las que tienen
derecho de lo que no encuentran en la suya. Se estima que entre el 10 y
el 12% de los uruguayos viven fuera del país.
Es un dato que denota una realidad preocupante, por
no decir desesperante o desesperanzadora. Ahora bien: de nada sirve
pelearse con la realidad o quejarse de ella. Hay que tener la
inteligencia suficiente para imaginarla mejor y la perseverancia para
transformarla en el sentido imaginado.
En otras palabras, queridos amigos y amigas, no
solamente hay que gobernar el presente, también hay que gobernar el
futuro. Y en esa tarea los Parlamentos, ustedes señoras y señores
parlamentarios, tienen una importante tarea en representantes auténticos
de la voluntad ciudadana y además legisladores.
Señoras y señores, amigas y amigos, lo que la gente
reclama no por reclamar sino porque lo necesita y tiene derecho a ello,
es un lugar donde realizarse como individuo y vivir en sociedad, un
lugar donde nacer, desarrollarse y morir dignamente.
Ese lugar no es apenas un espacio geográfico. Tampoco
es solamente un territorio con gente encima. Ese paisaje geográfico y
humano, ese entramado de pasado y futuro de intereses y compromisos, es
y se llama Nación.
Las naciones no son una pieza de museo ni un milagro.
Las naciones se construyen con los propios ciudadanos y los que llegan
de otras partes del mundo a esa nación y se integran a los respectivos
pueblos.
Las naciones entonces, todos ellos juntos, las
construirán con sueños -señor presidente del Senado español- con
compromiso, con esfuerzos y trabajo, con democracia, mucha democracia,
política por cierto pero también económica y social, con estrategias de
desarrollo sostenible -que es mucho más que una estadística de
crecimiento económico- con integración social que significa respetar el
principio de igualdad, porque una cosa es la diferencia y otra la
desigualdad, con integración al mundo y sobre todo, queridos hermanos,
con solidaridad concreta y cooperación efectiva entre nuestros países.
Si este Foro coadyuva en tal dirección creo que habrá
cumplido su cometido y como estoy seguro de que así será, desde ya los
felicito. Muchas gracias. |