IBEROAMÉRICA: CONSENSO EN EL RECONOCIMIENTO A LOS
DDHH
En la apertura de la XVI Cumbre Iberoamericana de
Presidentes, los disertantes coincidieron en la importancia que la
Comunidad tiene en el fortalecimiento de políticas tendientes al
reconocimiento de los derechos humanos y la igualdad de oportunidades
para los migrantes.
"Si queremos construir una verdadera Comunidad
Iberoamericana tenemos que basarla en los valores compartidos de
nuestras culturas y de nuestro mestizaje, en los crecientes intereses
económicos y sociales, en una visión compartida de la democracia y en un
respeto activo por la promoción y la protección de los derechos
humanos", dijo Enrique Iglesias, Secretario General Iberoamericano,
quien abriera el Acto.
Iglesias realizó un balance del primer año de gestión
de la SEGIB y dijo que al asumir era conciente de la responsabilidad que
requería, y aceptó el compromiso convencido de que la riqueza de la
diversidad tiene la capacidad de proyectar a un futuro compartido.
Kofi Annan, por su parte, celebró la energía y la
urgencia con la que los Gobiernos latinoamericanos enfrentan el desafío
del desarrollo social mediante la formulación de programas que tratan de
disminuir la pobreza y atacar las causas estructurales. Asimismo,
reconoció la acumulación de elementos importantes en la gestión de las
migraciones, sobre todo en cuanto a los efectos para las mujeres, los
niños y las familias.
En ese sentido, resaltó la necesidad de proteger los
derechos humanos de los migrantes y la pérdida del capital humano de los
países con pequeñas economías que pierden a esa gente preparada que se
va a otros países.
Por otra parte, señaló que espera que la XVI Cumbre
Iberoamericana continúe trabajando para aumentar la cooperación y la
comprensión, puesto que la migración internacional es uno de los
problemas centrales de este siglo, donde la globalización produjo un
aumento del número de personas que tienen el deseo y la capacidad de
mudarse a otros países.
El Rey Juan Carlos entiende que participar
activamente en la consolidación del Espacio Iberoamericano, apoyar
valores y principios de igualdad, libertad, respeto por los derechos
humanos y la defensa de la democracia, así como respetar los principios
de la Carta de la ONU, son los logros a concretar en esta Cumbre.
Elogió la generosa hospitalidad y la alta eficacia en
la organización del evento, remarcando la belleza de la Ciudad de
Montevideo y recordando que esta tierra fue en su momento "acogedora y
amable" con todos los españoles.
Asimismo, dijo que tras 16 años de Cumbres en cada
edición se adelanta un paso más en la composición iberoamericana, y
apostó a que en el futuro el sistema de Cumbres perciba más las
necesidades de los pueblos, en un marco donde cada vez se atiendan más
las diferentes nacionalidades.
El tema de este Encuentro -la migración- acompaña el
devenir de la humanidad, y es un elemento relevante en el proyecto de
formación histórica de la misma, por ello es importante abordarlo con
rigor, teniendo en cuenta las necesidades de los países de origen y de
los receptores, señaló el Rey.
Finalmente, el Presidente uruguayo planteó la
necesidad de construir un futuro mejor para Iberoamérica, lo que es un
derecho y una responsabilidad de los Gobiernos, y la única forma de
lograrlo es con conciencia, pasión, compromiso y voluntad. Vázquez instó
a comprometerse con la democracia que como forma de Gobierno "no siempre
será perfecta pero sí perfectible", y a trabajar con voluntad y en
conjunto para resolver problemas comunes.
"La Cumbre es un momento en la vida de esta Comunidad
que viene de lejos y cuyo objetivo es llegar más lejos aún, con un
pasado que no elegimos, pero cuyo legado asumimos", agregó
Discurso del Secretario General Iberoamericano,
Enrique Iglesias, en el Acto Inaugural de la XVI Cumbre de Jefes de
Estado y de Gobierno, en el Teatro Solís
IGLESIAS: Majestad; Señoras y Señores Jefes de Estado
y de Gobierno; Señor Secretario General de las Naciones Unidas;
estimadas amigas y estimados amigos todos.
Hace un año y días antes de la XV Cumbre de Salamanca
asumí el cargo de Secretario General Iberoamericano conciente del honor
y la responsabilidad que recaía sobre mi. Acepté allí un profundo
compromiso con los valores iberoamericanos plenamente convencido de que
nuestras raíces comunes y la riqueza de nuestra diversidad, tienen la
capacidad de proyectarnos a un futuro compartido.
Después de un año de intenso trabajo estoy aún más
convencido de que existe en Iberoamérica un espacio real para una
fructífera dimensión de concertación política y de cooperación que
privilegie el desarrollo, la justicia social y la paz. Esto no solo es
posible, es también necesario.
Los grandes desafíos actuales sobrepasan la frontera
de cualquier Estado aislado: la seguridad, las migraciones, los
problemas energéticos, la economía, el desarrollo sostenible.
En este país dialogante y hospitalario de cercanías e
igualdades, entre tanto rostros para mi amigos y queridos, pasaré una
muy rápida revista a un año de actividad iberoamericana.
En los 12 meses pasados he tenido el privilegio de
visitarles y recibir orientaciones de ustedes y sus Ministros. En
nuestra joven Secretaría nos hemos empleado a fondo en el apoyo a los
Foros Parlamentarios, a las 13 Reuniones Ministeriales, a los Encuentros
Cívicos y Empresariales.
Desde el área económica analizamos la actual bonanza
económica, la expansión del crédito, las energías renovables, la
promoción de inversiones.
En lo social, atendiendo sus indicaciones en los
temas de lucha contra la pobreza, en cómo abordar la inseguridad
ciudadana, planes de alfabetización, movilidad de estudiantes y
profesores, los convenios de seguridad social con el liderazgo y apoyo
de la Organización de Estados Iberoamericanos para la Educación, Ciencia
y Cultura y la Organización Iberoamericana para la Seguridad Social.
Hemos trabajado también en la reestructuración de la
cooperación iberoamericana que vio la luz con el Convenio de Bariloche.
Queremos y aspiramos a una cooperación que refuerce
la identidad iberoamericana, orientada al cumplimiento de los Objetivos
del Milenio y tomando en cuenta que la mayoría de los países de la
región son considerados hoy países de renta media.
El tema central que nos congrega este año Señoras y
Señores Jefes de Estado y de Gobierno es la relación entre migración y
desarrollo. Las migraciones son un componente esencial del Espacio
Iberoamericano, es parte de nuestra historia, es parte de nuestra
identidad.
Como emigrante puedo comprender muy bien que emigrar
forma parte del proyecto de vida de las personas que desean progresar y
alcanzar sus metas como seres humanos. En nuestro acerbo iberoamericano
está el respeto a la dignidad y a los derechos humanos del migrante como
centro de la política migratoria, con particular atención a los grupos
especialmente vulnerables de la sociedad: niños, mujeres, indígenas,
personas discapacitadas.
Nuestra prioridad estratégica es la organización, el
ordenamiento de los flujos entre países de origen, tránsito y destino.
El tratamiento integral y el enfoque multilateral deben conducirnos a
políticas de migración creíbles que contribuyan a proteger vidas
humanas, a preservar la dignidad de los hoy sometidos a la trata y
tráficos de personas, y crear las condiciones para que todos los actores
del proceso migratorio tengan beneficios mutuos y recíprocos.
Como Comunidad de Naciones iberoamericanas,
Iberoamérica configura uno de los espacios internacionales con mayor
potencial y afinidad, así lo creo.
La acertada aspiración de ustedes es lograr una
consideración de las migraciones como un bien común, como una
organización adecuada de las mismas que hay que asociar al proceso de
desarrollo y cohesión social en todos sus componentes.
De esta Ciudad de Montevideo, abanderada hoy en la
lucha contra al racismo y abierta siempre a los vientos de la cultura y
el progreso saldrá -y así lo espero- un compromiso iberoamericano en
este ámbito que sea un ejemplo en el mundo.
La construcción de una Secretaría activa para el
cumplimiento de sus mandatos está en marcha. Este primer año nos ha
demostrado que debe y puede ser un instrumento útil para potenciar las
Cumbres y dar sentido positivo y constructivo a los esfuerzos que
ustedes vienen realizando hace ya 16 años. Nuestros pueblos deben
percibir que las decisiones políticas de más alto nivel entre los
Estados juegan un papel esencial en la configuración de su futuro y que
contribuyen al advenimiento de cambios históricos y a la transformación
de las sociedades, ustedes bien lo saben. Pero también deben saber lo
que nos puede ocupar un lugar en los eventos de las Cumbres; el
encuentro de Jefes de Estado y de Gobierno viene precedido por numerosas
reuniones que producen acuerdos técnicos y políticos, seguido luego por
los esfuerzos para desarrollarlos.
No es sólo un ámbito para funcionarios y políticos,
debe interesar a toda la sociedad iberoamericana, por eso la importante
labor que hemos realizado este año con el Gobierno y la colaboración muy
valiosa de instituciones que nos han apoyado para proyectar a la gente a
través de la cultura, la presencia del hoy iberoamericano.
Particularmente mañana habrá un saludo de la Cumbre a la juventud
uruguaya a través de la música.
Señoras y Señores Jefes de Estado, he aprendido a lo
largo de mis largos años que en la lucha por el desarrollo lo esencial
de nuestro aporte reside en la confianza en el ser humano, y la
convicción de que es posible construir una sociedad mejor, más justa,
más segura. También aprendí que el desarrollo verdadero afianza sus
raíces en la historia y en la cultura de los pueblos, en la fuerza de la
diversidad y en una sociedad que hace las pases con su propia identidad,
capaz no sólo de coexistir y tolerar, capaz de compartir, de incluir, de
aceptar.
Este es el gran reto: concebir sociedades
integradoras, que valoren la diferencia y obtengan la mayor dignidad a
que podemos aspirar, y es que todos alcancemos un nivel de igualdad en
el ejercicio de nuestros derechos humanos que todos tengamos
oportunidades ciertas en el acceso al desarrollo económico y social.
Si en verdad queremos construir una auténtica
Comunidad Iberoamericana tenemos que basarla en los valores compartidos
de nuestras culturas y de nuestro mestizaje, en los crecientes intereses
económicos y sociales, en una visión compartida de la democracia y en un
respeto activo por la promoción y la protección de los derechos humanos.
Que estas Cumbres mantengan lo que ha sido su gran
activo, la posibilidad de diálogo franco y abierto para encontrar
consensos y evaluar los disensos; que sean capaces de vencer la apatía o
la incredulidad identificando proyectos compartidos de desarrollo
percibido por nuestros pueblos como logros tangibles que los benefician;
que proyecten conductas y solidaridades iberoamericanas en un mundo que
desgraciadamente abunda la confrontación, el desamparo y las
insolidaridades.
Lo iberoamericano es también un entusiasmo, debemos
cultivarlo, se vive tanto mejor teniendo esperanza.
Debemos responder a la necesidad de dar sentido a
nuestras sociedades con nuevas utopías y aspiraciones para una vida
mejor, y cuando digo utopía hablo de algo que es diferente de la
fantasía, hablo de una construcción que parte de anhelos humanos
profundos que sin tener territorio donde expresarse, ofician de
esperanza; la esperanza y el anhelo de un mundo más justo y más libre de
temores, de iberoamericanos libres, iguales y solidarios; el mismo
anhelo que guiaba a Don Quijote cuando nos dijo hace 400 años -y lo
cito-: "la libertad Sancho es uno de los más preciosos dones que a los
hombres dieron los cielos. Con ella no pueden igualarse los tesoros que
encierra la tierra ni el mar encubre. Por la libertad así como por la
honra se puede y debe aventurar la vida".
Nuestro trabajo en la Secretaría es contribuir con
los mejores esfuerzos para hacer reales estas esperanzas. Muchas
gracias.
Discurso del Secretario General de las Naciones
Unidas, Kofi Annan, en el Acto Inaugural de la XVI Cumbre
Iberoamericana, en el Teatro Solís
ANNAN: Señor Presidente; Su Majestad; distinguidos
Jefes de Estado y de Gobierno; Secretario Regional, Enrique Iglesias;
Damas y Caballeros. Estoy honrado de estar con ustedes hoy.
Déjenme empezar por agradecer a nuestro anfitrión, el
Presidente Vázquez, al Gobierno y a la gente de Uruguay, por la calidad
de su calidez y hospitalidad. Igualmente, permítanme agradecer a Enrique
Iglesias -un buen amigo de las Naciones Unidas y mío- por tomar el mando
de la Secretaría General Iberoamericana en un momento tan crítico.
El fortalecimiento de la Secretaría General
Iberoamericana seguramente ayudará a crear una cooperación estrecha
entre nosotros. Individualmente, muchos de sus países ya están jugando
un rol crucial fortaleciendo y renovando las Naciones Unidas y el
Consejo de los Derechos Humanos que participan de nuestra operación de
mantener la paz en el mundo, incluyendo uno de los desafíos más grandes
para las Américas.
Ahora, como organización, ustedes van a tener que
enfrentar desafíos que nuestras Instituciones también tendrán que
enfrentar con seriedad en el futuro. Uno de esos desafíos está implícito
en la igualdad. Todos nosotros esperamos que la globalización nos
acerque más. Sin embargo, en algunos aspectos nos ha apartado más.
Las corrientes de recursos financieros van a veces
hacia los países ricos, en lugar de ir a los países pobres. Incluso, los
países en desarrollo que están acercándose hacia las metas del PBI, lo
están logrando pero a costa de sacrificios dentro de sus propios
pueblos.
Aquí, en América Latina, la desigualdad y la pobreza
siguen siendo problema permanente en la región que tiene un alto grado
de desigualdad en términos de distribución del ingreso con 220 millones
de personas que viven en la pobreza. Pero a pesar de que la región sigue
mostrando un dinamismo menor que en otras partes del mundo, hay algunas
señales reales de proceso.
La CEPAL predice que la región va a crecer por
segunda vez con una tasa que mostrará cinco años consecutivos de
crecimiento. El PBI regional muestra un aumento acumulativo de más del
17%. El crecimiento económico ha tenido un impacto favorable en los
mercados de trabajo, en el empleo. Hay 18 millones de personas en la
región que no tienen empleo, y la tasa de desempleo al final del año fue
la más baja de toda una década.
Pero seamos claros, cuatro de diez personas de la
región viven en la pobreza; el tipo de pobreza que no sólo significa una
insuficiencia de ingresos para cubrir las necesidades básicas, pero
también que significa exclusión social.
Yo aplaudo la energía y la urgencia con la que
vuestros Gobiernos están enfrentando el desafío del desarrollo social,
formulando programas que tratan de disminuir la pobreza y atacar las
causas estructurales. Y los felicito por adoptar la Declaración de
Montevideo en la que se comprometen a armonizar los programas de
desarrollo social para mejorar la solidaridad y la protección social.
El logro del equilibrio y el desarrollo sostenible
también significa atacar la desigualdad para la mayoría de los países de
la región; eso no se trata solamente de ayuda sino de asistencia para
del desarrollo, se trata de un problema de deudas y de flujo de capital
volátiles, pero también se trata de un problema de distribuir las
ganancias del comercio internacional, de estructurar los ingresos de las
exportaciones de los productos básicos y la libre circulación de bienes,
servicios, personas e ideas.
Aquí en el Uruguay, en la Ronda Uruguay se llegó a un
acuerdo, que muchos países en desarrollo lo consideran que es injusto y
esto llevó a la Ronda del Doha que trata que los países en desarrollo
sean un tema central del programa.
Sin embargo, ha habido inconvenientes, algunos
contratiempos y tropiezos, que han impedido que sean exitosas estas
rondas, y eso no debe suceder.
La Unión Europea tiene un papel fundamental que
desempeñar para salvar los resultados de la Ronda y, en ese caso,
esperamos que España y Portugal contribuyan a esto.
En general, miramos la Cumbre Iberoamericana para que
continúe trabajando con una labor invalorable que tiene para aumentar la
cooperación y la comprensión, éste fue un tema muy pertinente para esta
Cumbre.
La migración internacional es uno de los problemas
centrales de este siglo; la globalización que avanza en el ámbito del
transporte y las comunicaciones ha aumentado el número de personas que
tienen el deseo y la capacidad de mudarse a otros países.
Hemos entrado en una nueva era de la movilidad. Es
fundamental que nosotros entendamos sus estratificaciones y si el mundo
está listo para un debate mundial serio.
Hace seis semanas, pudimos entrar en nuevos terrenos
al lograr un nuevo diálogo internacional sobre la migración y el
desarrollo, la participación en este diálogo fue abrumadora, hubo un
consenso que presentó una oportunidad única para identificar formas y
medios de maximizar los beneficios para el desarrollo de la migración
internacional y para reducir sus efectos negativos. Los participantes
estuvieron de acuerdo en que la migración puede y debería ser una fuerza
positiva para el desarrollo tanto en los países de origen como en los
países de destino, siempre que esté apoyada por el conjunto correcto de
políticas. Reconocieron que las remesas que llegaban a los países de
origen pueden tener beneficios tangibles para éstos y que la migración
internacional, el desarrollo y los recursos humanos están
intrínsecamente interrelacionados; y si se aprovechan todos los
beneficios de la migración internacional es necesario que los países
respeten los derechos y las libertades fundamentales de todos los
emigrantes y que los grupos vulnerables como los niños y las mujeres
emigrantes deben recibir una protección especial.
El diálogo también dejó muy en claro que les exige
que complementen las estrategias nacionales con un fortalecimiento de la
cooperación a nivel bilateral, regional y multilateral. Solamente
mediante esta cooperación podemos promover una migración en condiciones
de seguridad legales y aprovechar todos los beneficios de la migración
internacional.
Ciertamente, ha habido una proliferación de procesos
consultivos regionales que han llevado a la adopción de medidas
prácticas sobre la migración y que prueban que la cooperación
internacional es sumamente eficaz a nivel nacional. En todos estos
aspectos, el mundo tiene mucho que aprender de esta región.
Enrique, como dijiste el diálogo de alto nivel es un
componente esencial de la experiencia Iberoamericana, en todo el período
de vuestra historia ha contribuido a la formación de vuestras sociedades
y a la conformación de vuestras identidades y lo sigue haciendo hasta el
día de hoy.
El año pasado, solamente América Latina y el Caribe
generaron un total de 26 millones de migrantes internacionales, el 13%
del total mundial. Por supuesto, los Estados Unidos sigue siendo el
destino de la mayoría de los migrantes de la región, que se caracterizan
por los vínculos fuertes que mantienen con sus países de origen, pero al
mismo tiempo, tres millones de emigrantes internacionales se han
trasladado o han circulado dentro de los países de la región
latinoamericana. Esto coincide con iniciativas para facilitar la
movilidad dentro del CARICOM, del MERCOSUR y la Comunidad Andina de
Naciones; y muchos también se dirigen a otros destinos como España que
se ha convertido en el segundo país de destino para los emigrantes de
esta región.
Sobre la base de vuestra rica experiencia, han
surgido una serie de mejoras prácticas que pueden servir como un punto
de partida de referencia importante e interesante para la Comunidad
internacional.
Ustedes han acumulado elementos especializados
importantes sobre la gestión de los movimientos migratorios, sobre los
efectos de la migración en las mujeres, los niños y las familias, la
necesidad de proteger los derechos humanos de los migrantes y la pérdida
de capital humano de los países con pequeñas economías que pierden a esa
gente preparada que se va a otros países.
Es necesario innovar y crear nuevas políticas
prácticas para que los Ministerios del Interior, los Ministros de
Trabajo, se ocupen de este tema, que esto esté ligado con el mercado de
trabajo y que trabajen para reglamentar la situación de los migrantes.
De esta manera, están logrando contribuir a los servicios sociales a
favor de los mismos.
Señoras y Señores, sus Excelencias, sus
conocimientos, su experiencia van a ser fundamentales cuando nos
preparemos para el próximo Foro Internacional sobre la Migración y
Desarrollo, la iniciativa que he propuesto como forma de continuar de
manera prioritaria el trabajo que iniciamos con el diálogo de alto
nivel.
Muchos de ustedes desempeñaron un papel fundamental
al apoyar mi propuesta de celebrar este Foro y al pedirme que los ayude
a prepararse para esa tarea. Yo espero que ese Foro Mundial nos ayude a
avanzar en tres frentes: en primer lugar, ayudando a los Gobiernos a
comprender plenamente la forma en que la migración internacional puede
contribuir al logro de sus metas de desarrollo, esto se aplica tanto a
los países de origen como a los de destino ya que los migrantes pueden
ayudar incluso a los países desarrollados a lograr sus ambiciones
culturales, económicas y sociales.
Hay que entender dónde están las oportunidades y, por
lo tanto, es necesario organizarse, organizar los procedimientos y las
burocracias para aprovechar esas ventajas.
En segundo lugar, los Gobiernos están analizando el
tema de la migración internacional de una forma que no lo ven como un
problema amenazante y yo espero que ese espíritu especial prevalezca en
ese Foro.
Es claro que convertir a la migración en un tema
objeto de negociaciones informales no es aceptable para la mayoría de
los países, no hay un interés en hacerlo así, yo creo que la manera
correcta de seguir adelante es seguir por la vía de un proceso
consultivo que no sea obligatorio y que se lleve a cabo en un entorno de
confianza recíproca. Espero que en eso se convierta el Foro Mundial
Sobre Migración y Desarrollo.
Además, creo que el Foro nos puede ayudar a
concentrar nuestra atención en forma más práctica, desarrollar los
aspectos positivos de la migración internacional, por ejemplo,
reduciendo las barreras para el envío de remesas o logrando alianzas y
asociaciones que logren que países en desarrollo aumenten su nivel de
educación; y ver de qué manera podemos conectarnos con nuestras ideas y
beneficiarnos de ellas.
La lista de cuestiones constructivas y positivas es
muy larga. Hay cuestiones en las que prácticamente todos los Estados
pueden estar de acuerdo y que tienen mucho que ganar y poco que perder.
Me complace que el próximo Foro se celebre en
Bruselas. Mi Representante especial, Peter Sutherland, así como todo el
sistema de la Naciones Unidas, van a estar trabajando estrechamente con
el Gobierno de Bélgica para garantizar el Foro. Yo estoy seguro que
vuestros países van a hacer lo mismo. Si el Foro tiene éxito podría
marcar un cambio fundamental en la voluntad de los Gobiernos, en
enfrentar este problema difícil y volátil de una manera abierta y
constructiva, y puede desempeñar un papel fundamental en cuanto a ayudar
a la Comunidad internacional a alcanzar su meta de que la globalización
nos acerque más.
Quisiera agradecer a todos y a cada uno de ustedes
por la colaboración y por la alianza, y el trabajo en conjunto del que
hemos gozado en los 10 años en que he sido Secretario General de las
Naciones Unidas. No lo hubiera podido hacer sin el apoyo de vuestros
Gobiernos y de vuestros pueblos y les deseo un éxito continuo en sus
desempeños. Muchísimas gracias.
Discurso del Rey de España,
Juan Carlos de Borbón, en el acto inaugural de la XVI
Cumbre Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, en el Teatro
Solís
REY JUAN CARLOS: Señor Presidente de la República
Oriental del Uruguay; Señores Jefes de Estado y de Gobierno; Señor
Secretario General de Naciones Unidas; Señor Secretario General
Iberoamericano; Señoras y Señores.
Comienza hoy la XVI Cumbre Iberoamericana en esta
siempre querida y bella Ciudad de Montevideo. Agradecemos al Presidente
y al pueblo del Uruguay su afectuosa bienvenida, su generosa
hospitalidad y la alta eficacia demostrada en la organización de esta
reunión.
Como Rey de España siento una inmensa satisfacción al
poder encontrarme con todos ustedes en la República Oriental del
Uruguay. Encrucijada de rutas de cultura, pensamiento y comercio; en el
Atlántico y en América, una tierra acogedora y amable que los españoles
tanto queremos.
Al inicio de nuestros trabajos quiero trasladarles un
mensaje de ilusión, confianza y esperanza.
Ilusión pues tras 16 años de Cumbres, sé por
experiencia propia que cada nueva edición siempre supone un paso más en
la consolidación de la Comunidad Iberoamericana. Montevideo cubrirá –sin
duda- un nuevo jalón en ese camino.
Confianza ya que disponemos de un alto grado de
madurez en la organización de nuestras Cumbres reforzado por el buen
funcionamiento de la Secretaría General Iberoamericana.
Y esperanza en el futuro, pues nuestro sistema de
Cumbres atiende a la creciente necesidad de cooperación y de expresión
de nuestra voz en un marco internacional en el que se perciben cada vez
más el valor y los perfiles distintivos de nuestra Comunidad.
Hace poco más de un año tuve el honor y la
satisfacción de recibirles en Salamanca para la XV Cumbre
Iberoamericana, en donde celebramos la puesta en marcha de la Secretaría
General Iberoamericana. Un órgano concebido como sólido apoyo
institucional, técnico y administrativo al servicio de nuestra
Comunidad.
Ha sido un paso fundamental del que podemos sentirnos
plenamente satisfechos.
Tan solo un año después podemos felicitarnos por su
excelente labor, por su decidido impulso a la Conferencia
Iberoamericana, a la articulación interna y a la proyección exterior de
la Comunidad Iberoamericana.
El lema escogido para esta XVI Cumbre ha sido el de
"Migraciones y Desarrollo". El fenómeno migratorio que siempre ha
acompañado el devenir de la humanidad y que se ha intensificado en
nuestros días, no es ajeno a los pueblos iberoamericanos. Ha sido de
hecho uno de los elementos más relevantes en el circular proceso de
formación histórica de nuestra Comunidad.
Hoy nos disponemos a abordarlo serenamente con rigor,
solidaridad y con la mirada puesta en el respeto y la protección de los
legítimos intereses de las sociedades de origen y de acogida.
En esta nueva convocatoria, al igual que en Cumbres
anteriores, debatiremos otras cuestiones de interés para Iberoamérica y
para el mundo. Y dedicaremos una atención especial a la presencia
internacional de la Conferencia Iberoamericana.
Señoras y Señores, sobre la base de su rica historia
e identidad, nuestra Comunidad se proyecta hoy con dinamismo hacia los
demás espacios geopolíticos, económicos y culturales del mundo.
Nuestra proyección exterior ha sido un objetivo
presente desde el inicio mismo de las Cumbres Iberoamericanas hace 16
años.
En la primera Declaración de Guadalajara ya se
reflejaba nuestra voluntad de participar de manera activa y solidaria en
la Comunidad internacional, y es que lo que podemos hacer aisladamente
cada uno de nosotros se multiplica claramente si lo hacemos todos de
manera coordinada y conjunta. Disponemos ahora de un instrumento eficaz:
la Secretaría General Iberoamericana, que ha nacido con una vocación que
le otorga un especial protagonismo en este campo.
Quiero destacar que en el último año la Conferencia
Iberoamericana ha obtenido el Estatuto de Observadora en la Organización
de las Naciones Unidas. Asimismo la Secretaría General Iberoamericana ha
participado activamente en la promoción del diálogo entre Iberoamérica y
la Unión Europea.
Señoras y Señores, apoyamos valores y principios con
vocación universal, ello explica nuestro compromiso con la paz a escala
internacional, con la defensa de la democracia y el respeto a los
derechos humanos, con las normas de derecho internacional, así como con
los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas; de ahí
también nuestra firme voluntad de luchar contra el terrorismo, el crimen
organizado, el tráfico de drogas o de seres humanos, de promover el
desarrollo económico y de combatir la pobreza.
Al situar el desarrollo como eje central de su
política exterior, España ha querido asumir un compromiso especial con
el cumplimiento de los Objetivos del Milenio y con la lucha contra la
pobreza extrema, y ha reclamado una especial atención hacia los países
de renta media, entre los que se encuentra una buena parte de los países
iberoamericanos.
Hemos subrayado la necesidad de alcanzar una mejor
comprensión del problema de la pobreza teniendo en cuenta no solo los
indicadores nacionales, sino también los datos a nivel regional, que
reclaman una actuación prioritaria tanto en los países menos avanzados
como en determinadas regiones de Iberoamérica.
Señoras y Señores, constituimos unas de las grandes
Comunidades políticas, demográficas, económicas y culturales del siglo
XXI, dotada de dos de las lenguas de mayor importancia creciente
presencia e indudable vitalidad en el mundo. Podemos multiplicar la
eficacia de nuestros esfuerzos y utilizar la fuerza de nuestra Comunidad
para la defensa y proyección puntual de nuestros valores, así como de
nuestros legítimos intereses compartidos en los Foros en los que se
debaten los grandes temas de nuestro tiempo.
Es mucho lo que juntos hemos recorrido en estos 16
años, pero es también mucho lo que aún podemos hacer al servicio del
mayor bienestar de nuestros pueblos y ciudadanos.
Reitero mi mayor gratitud al pueblo y al Gobierno
uruguayos por su cálida acogida en esta espléndida Ciudad de Montevideo
y hago votos por el éxito de esta Cumbre que nuevamente aúna las
esperanzas e ilusiones de las Naciones y pueblos iberoamericanos y por
ello mismo la de todos nosotros.
Muchas gracias.
Discurso del Presidente de la República Oriental del
Uruguay, Tabaré Vázquez, en el Acto Inaugural de la XVI Cumbre
Iberoamericana de Jefes de Estado y de Gobierno, en el Teatro Solís
PRESIDENTE VÁZQUEZ: Su Majestad Don Juan Carlos de
Borbón -caramba si parece que fue ayer nomás la reunión de Salamanca-;
Señor Secretario General de las Naciones Unidas; Señor Secretario
General Iberoamericano; Señores Jefes de Estados y de Gobierno; Señora
Presidenta, estimada amiga de la República de Chile; Señoras y Señores
Representantes de Organismos Internacionales y Gobiernos invitados,
amigas y amigos.
Bienvenidos a Uruguay. Gracias por haber llegado a
este lejano suburbio de la lengua española, como lo definió Juan Carlos
Onetti, cuando usted, nuestro estimado Don Juan Carlos de Borbón, le
entregó formalmente el Premio Cervantes de Literatura.
Deseamos que aquí en este país y en esta Ciudad
sientan que están en su casa y que respiren esa suerte de aire habitual
y sereno que es la hospitalidad de los uruguayos.
Bienvenidos a la XVI Cumbre Iberoamericana. Una
reunión que lejos de ser un fin en sí misma, es apenas un momento en la
vida de una Comunidad que -como usted lo dijera- viene de lejos y que
quiere ir más lejos. Nos unifica un pasado que no elegimos pero cuyo
legado asumimos. Nos une también, y acaso más que el pasado, la
necesidad y posibilidad de un futuro mejor que es nuestro derecho y
nuestra responsabilidad construir desde el presente.
Tal es la tarea planteada, y la única forma de
realizarla adecuadamente es abordarla con conciencia, con pasión, con
compromiso y con voluntad. Conciencia de que en el mundo actual la
soledad no es opción razonable ni excusa; compromiso con la democracia,
porque la democracia como forma de Gobierno y estado de la sociedad
nunca será perfecta, pero es la mejor forma de Gobierno y el mejor
estado de la sociedad, y tiene entre otras virtudes la de ser siempre
perfectible; voluntad de trabajar juntos para resolver problemas
comunes.
La Reunión que hoy iniciamos es una buena oportunidad
para demostrar que tal es la actitud que nos anima y al hacerlo
acrecentar el potencial de esta Comunidad Iberoamericana que más que
integrar somos; somos Iberoamérica y debemos actuar en consecuencia.
Amigas y amigos, "el hombre es paisaje que anda",
cantaba Atahualpa Yupanqui. Paisaje es nuestra inmensa y variada
geografía, pero paisaje sobre todo son los hombres y mujeres que en ella
viven; paisajes son sus aspiraciones, sus necesidades, sus derechos, sus
alegrías y tristezas, sus grandezas y miserias, sus luces y sombras, en
fin, todo eso que hace que la vida del ser humano sea por cierto mucho
más que una travesía biológica.
Y consecuentemente, también forman parte del paisaje
los procesos migratorios que por cierto son bastante más que un
enunciado teórico, al fin y al cabo nadie emigra alegremente o por
deporte. Los uruguayos lo sabemos por experiencia propia pues muchos de
nosotros somos hijos de emigrantes que llegaron a este pequeño gran
país, trayendo como único equipaje sus sueños modestos y su deseo firme
de hacerlos realidad, y no pocos tienen a su vez hijos que emigraron
para buscar en otras tierras lo que en la suya no encontraron.
Bueno es decirlo en esta ocasión: en materia de
emigración Uruguay ha ofrecido pero también ha recibido solidaridad, de
ello nos sentimos tan sanamente orgullosos como profundamente
agradecidos, basta mirar aquí cerca nomás, en la República Argentina,
donde más de 300 mil uruguayos han recibido un respaldo invalorable del
hermano pueblo argentino; y orgullosos y agradecidos además para citar
quizás un caso probablemente emblemático por este uruguayo nacido en
Asturias y ahora auténtico Patrimonio Iberoamericano que es usted: Don
Enrique Iglesias.
Amigas y amigos, la construcción de una Comunidad
Iberoamericana sobre bases firmes y duraderas exige abordar aquellos
temas de importancia sustantiva para que la misma sea efectivamente una
comunidad y funcione como tal. Por tal razón, en su momento acordamos
dedicar esta Reunión a la temática de las migraciones y el desarrollo.
No es un asunto sencillo por cierto, pero ignorarlo sería irresponsable.
La realidad es como es y de nada sirve rechazarla por
principios, aceptarla por resignación o eludirla por si acaso.
En función de ello y desde esta singular condición de
ser anfitrión en una casa que reitero también es de ustedes, permítanme
decirles que aunque no tengo una visión bucólica de la temática
considerada en esta Cumbre confío en el buen resultado de la misma.
Sé de los esfuerzos que la Secretaría Iberoamericana
y la totalidad de las representaciones nacionales han realizado para
encarar el problema planteado sin caer en reproche estéril o en el
voluntarismo inocuo.
Reconozco la convicción y el empeño con que se ha
trabajado en la articulación de un Compromiso que contemple los
derechos, los deberes y la co-responsabilidad de todos. Un Compromiso
que todos, tanto los países de salida como los receptores, podamos
suscribir y cumplir; un Compromiso que no sólo apunte a gobernar el
complejo fenómeno migratorio, sino que también coadyuve al desarrollo
que -aparte de ser también tema de esta Reunión- constituye un desafío
siempre vigente para todos, porque en este aún joven siglo XXI, todavía
hay viejas utopías que es necesario y posible hacer realidad. Muchas
gracias. |