URUGUAY DESTACADO COMO PIONERO EN LA LUCHA CONTRA LA TORTURA
El Ministro de Relaciones Exteriores, Reinaldo
Gargano, subrayó este martes que Uruguay se encuentra “ante el desafío y
la responsabilidad” de implementar el Protocolo Facultativo a la
Convención Contra la Tortura y Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o
Degradantes, tanto a nivel nacional como internacional.
El jerarca sostuvo que
en ese cometido existe la voluntad desde el Ministerio de Relaciones
Exteriores, de continuar facilitando espacios de encuentro y reflexión
como las Jornadas de Trabajo sobre dicho Protocolo, que comenzaron este
martes.
Los encargados de la
apertura de las Jornadas -que fueron organizadas por el Ministerio de
Relaciones Exteriores y la Asociación para la Prevención de la Tortura-
fueron el Canciller Reinaldo Gargano; el Ministro del Interior, José
Díaz; el Subsecretario de Educación y Cultura, Felipe Michelini; el
Secretario General de la Asociación para la Prevención de la Tortura;
Mark Thomson; la representante del Instituto Interamericano de Derechos
Humanos; María Elena Martinez y el Embajador de España en Uruguay;
Fernando Valderrama.
Gargano comentó que
nuestro país en su condición que le asigna la constitución del Subcomité
de Prevención ha querido contribuir presentando un candidato uruguayo a
las selecciones que tendrán lugar el próximo 18 de diciembre en
Ginebra, el Dr. Wilder Tyler.
Además mostró la
preocupación que existe desde Cancillería por un alto número de casos en
que los expertos internacionales de Naciones Unidas no reciben
cooperación y pidió que se haga.
Por su parte, Díaz
recordó lo que se viene haciendo desde su cartera desde el año pasado
respecto a los derechos humanos con la Ley de Humanización, agregando
que con esto se apunta a incorporar modernos institutos, como el de la
prevención de la pena mediante estudio y trabajo,
También precisó que se
vienen cumpliendo tres grandes fases en este proceso de cumplimiento de
las normas nacionales e internacionales en materia de trato de las
personas privadas de libertad. Indicó que la primera fue la ley de
Humanización y que se busca crear un Instituto Nacional de
Rehabilitación.
En tanto, el Embajador
de España manifestó que en su país se están poniendo en marcha los
mecanismos nacionales de prevención, aunque aclaró que aún se está en un
estadio preliminar de la discusión.
Por su parte, Michelini
indicó que con este Protocolo se crea una línea distinta de trabajo y se
va a tratar un problema endémico de nuestra sociedad como lo fue la
tortura agregando que se va a crear un diálogo entre la sociedad y el
Estado.
A todo esto, la
representante del Instituto Interamericano de Derechos Humanos manifestó
que Uruguay es un buen ejemplo en los esfuerzos para el tratamiento de
estos temas sobre los Derechos Humanos.
Mientras que Thomson
dijo que es muy significativo que en Uruguay se realicen reuniones para
la aplicación de este Protocolo “en detalle ya que Uruguay es una
inspiración y uno de los primeros en aplicar tempranamente dicho
protocolo.
Cabe señalar que el
Protocolo Facultativo a la Convención contra la Tortura y Otros Tratos o
Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes fue aprobado por Uruguay por ley
17.914 del 21 de octubre de 2005, constituyendo un acontecimiento
trascendental en la protección internacional de los Derechos Humanos, en
tanto el mismo permite la realización de visitas periódicas a los
lugares de detención de los Estados Partes a cargo de órganos nacionales
e internacionales independientes. El objetivo de estas visitas consiste
en evaluar las condiciones de reclusión y el tratamiento que reciben las
personas privadas de libertad.
Asimismo, dijo, el
Protocolo se centra en técnicas preventivas en lugar de las que se
activan a posteriori y establece una relación de complementariedad entre
los mecanismos nacionales e internacionales de inspección; constituyendo
una importante herramienta para la eliminación de la tortura y otros
tratos o penas crueles, inhumanos o degradantes
PALABRAS DEL MINISTRO DE
RELACIONES EXTERIORES, REINALDO GARGANO
MINISTRO GARGANO:
Señor Ministro del Interior, José Díaz, señor Subsecretario de Cultura,
Felipe Michelini, señor Embajador de España, Fernando Valderrama, señora
representante del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, María
Elena Martínez, señores oficiales, distinguidos panelistas, señores
representantes de organizaciones de Derechos Humanos, señoras y señores.
Yo quisiera comenzar
mis palabras agradeciendo la presencia de ustedes y además subrayando un
hecho muy especial para mi país, que es que Uruguay ha logrado en poco
tiempo, algo así como dos años, estar suscribiendo convenios
internacionales, no sólo para la prevención de la tortura, sino
instrumentando a nivel nacional medidas que garanticen los derechos
humanos de todas las personas, inclusive de aquellas que han cometido
delitos y que han sido penadas por la Justicia, porque también son ellos
seres humanos y el objetivo que marca la Constitución es que las
cárceles deben servir para recuperar a los reclusos y no para agravar su
situación.
Es realmente un honor
para nosotros recibirlos en el Ministerio de Relaciones Exteriores en la
sesión de apertura de estas primeras jornadas de trabajo, sobre la
aplicación en el Uruguay del Protocolo Facultativo a la Convención
contra la Tortura. Esta actividad ha sido organizada por la Cancillería
conjuntamente con los amigos de la Asociación para la Prevención de la
Tortura, con el apoyo del Instituto Interamericano de Derechos Humanos y
con la financiación del gobierno de España y de la Organización de
Estados Americanos, a quienes quisiéramos agradecer públicamente la
colaboración brindada. No es la primera vez que trabajamos en forma
conjunta con la Asociación para la Prevención de la Tortura y es siempre
un placer que nos visiten en Montevideo.
En nuestro carácter de
ejecutores de la política exterior del Estado uruguayo hemos impulsado
las condiciones para el desarrollo progresivo del derecho internacional
de los derechos humanos. Uno de los claros avances de ese desarrollo lo
constituye el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura,
iniciativa que Uruguay apoyó firmemente tanto en el proceso de
negociación que por cierto fue extenso y complejo, como a través de una
pronta ratificación.
La tortura, así como
los tratos inhumanos y degradantes, constituyen una de las más graves
violaciones de los derechos fundamentales de los seres humanos y a pesar
del marco jurídico que dio la convención contra la tortura y los
esfuerzos que desde hace tanto tiempo vienen desarrollando Estados,
organizaciones sociales, organismos internacionales y órganos de
Tratados, se trata de un fenómeno que no se ha eliminado en el mundo.
Como ustedes saben, el
21 de octubre de 2005 Uruguay aprobó por ley 17.914 el Protocolo
Facultativo a la Convención contra la Tortura y de los Tratos o Penas
Crueles, Inhumanos o Degradantes. Tal aprobación constituye un
acontecimiento trascendental en tanto el mismo permite la realización de
visitas periódicas a los lugares de detención con el objetivo de evaluar
las condiciones de reclusión y el tratamiento que reciben las personas
privadas de libertad.
El Protocolo Facultativo ha de
instalar un sistema de visitas periódicas a los lugares de detención. Se
centra en técnicas preventivas en lugar de técnicas que activan a
posteriori. Yo quisiera subrayar que esto es lo más significativo de lo
nuevo ¿verdad?: actuar antes de que los hechos se produzcan para
prevenir que los mismos acontezcan. Y establece una relación de
complementariedad contra mecanismos nacionales e internacionales de
inspección, todo lo cual lo convierte en una importante herramienta para
la eliminación de la tortura y otros tratos o penas crueles inhumanos o
degradantes. Uruguay, como estado parte del instrumento, se encuentra
hoy ante el desafío y la responsabilidad de implementar el Protocolo,
tanto a nivel nacional como internacional, es decir, de implementar este
doble pilar de prevención.
A nivel nacional Uruguay ha asumido el
compromiso de designar crear o en su caso mantener uno o varios
mecanismos nacionales independientes para la prevención de la tortura.
Es por ello que, para una mejora difusión del instrumento y para dejar
instalado en nuestro país el debate sobre el mecanismo nacional de
prevención, la Cancillería y la APT hemos creído conveniente realizar
estas jornadas de trabajo y reunir a todos actores nacionales
competentes en esta temática para realizar todos juntos un ejercicio de
reflexión.
En ese sentido para esta próxima etapa
que debemos transitar de constitución del mecanismo nacional de
prevención quisiera reiterar la voluntad del Ministerio de Relaciones
Exteriores, de continuar facilitando estos espacios de encuentro y
reflexión cada vez que se estimen necesarios.
En lo que tiene que ver con la fase
internacional igual importancia tiene la constitución del Subcomité de
Prevención. En efecto es una complementariedad que se dará entre los
mecanismos nacionales y el Subcomité Internacional, en el que tenemos
puestas nuestras esperanzas de éxito del Protocolo. Para ello es
necesario que dos países nombremos expertos calificados, expertos con
experiencia en el terreno y expertos provenientes en diferentes áreas y
disciplinas, que hagan que el Subcomité un equipo multidisciplinario con
una visión global de la prevención de la tortura.
En opinión del Ministerio de
Relaciones Exteriores en la forma en que se integre este Subcomité y la
metodología de trabajo que emplee son elementos clave que determinarán
el éxito o el fracaso de su mandato. Uruguay ha querido demostrar la
prioridad que le asigna la constitución del Subcomité de Prevención y ha
querido contribuir el inicio a este proceso internacional presentando un
candidato uruguayo a las selecciones que tendrán lugar el próximo 18 de
diciembre en Ginebra. Nos referimos al señor Wilder Tyler, un
profesional por todos ustedes conocido, amigo de esta casa y con una muy
amplia trayectoria internacional en esta materia. Es para nosotros un
honor que el Dr. Tyler pueda representar a nuestro país en el Subcomité
de Prevención.
Para finalizar y en relación a las
facultades que tendrá Subcomité de Prevención de visitar a los países
miembros quiero mencionar que preocupa a la Cancillería no es un número
de casos en que los expertos internacionales de Naciones Unidas no
reciben cooperación de los Estados o que ella es mínima, afectando
gravemente el desempeño en su mandato.
Es necesario que en los países brinden
cooperación y también que apliquen las recomendaciones realizadas por
los procedimientos especiales. Es por eso que estimamos necesario que
nuevos consejos de Derechos Humanos, donde en nuestro país está
representado -ha sido electo por una mayoría primaria de votos- y la
Alta Comisionada en su Oficina para los Derechos Humanos fortalezcan los
medios de cooperación y de asistencia técnica con los países concernidos
para la aplicación de las recomendaciones.
Yo agradezco al Departamento de
Derechos Humanos el Ministerio de Relaciones Exteriores por haber
trabajado junto a al Ministerio del Interior y el Ministerio de Cultura
y a las organizaciones sociales y a la Embajada de España en la
preparación de este evento, que, espero, nos permita avanzar en la
defensa de los Derechos Humanos. Yo tengo a mi lado al Dr. José Díaz,
con quien casi me he criado en la adolescencia y que creo ha realizado
en este aspecto de trabajo de defender los Derechos Humanos,
especialmente de los que están sometidos a prisión, una de las tareas
fundamentales. Hay que prevenir el delito y luego tratar a quienes han
violado la ley de tal forma que puedan recuperarse para la sociedad.
Muchas gracias por la presencia de ustedes y cedo la palabra a quien le
corresponde.
PALABRAS DEL MINISTRO DEL INTERIOR,
JOSÉ DÍAZ
MINISTRO DIAZ: Para
empezar, con el dueño de casa, compañero Ministro de Relaciones
Exteriores, demás amigas y amigos de esta mesa, organizaciones que han
llevado adelante esta importante Jornada de Prevención de la Tortura en
la práctica; señores Jefes de Policía -tenemos varios Jefes de Policía
dentro de los invitados- y demás integrantes del personal penitenciario
de prácticamente de todo el país se han hecho representar en estas
Jornadas- integrantes del Patronato, del Instituto de Criminología y
otras Instituciones de nuestro Ministerio del Interior, está también el
Fiscal Letrado del Ministerio del Interior, señoras y señores.
Es para nosotros una
gran responsabilidad, un gran honor el estar en el arranque de estas
Jornadas, en donde nuestra asesora penitenciaria, entre otras,
participará en este caso junto con el señor Comisionado Parlamentario
–al que omití saludar en la presentación- participará en uno de los
paneles de estas Jornadas.
La práctica de la
tortura y de los tratos o penas crueles, inhumanos y degradantes
constituye una gravísima violación de los derechos humanos. Más: es una
evidencia de la fragilidad de las propias democracias que toleran estas
prácticas violatorias de los derechos humanos.
El Uruguay en los últimos años ha
demostrado una creciente preocupación sobre el tema y, en la búsqueda de
radicar la tortura y los malos tratos -en especial en el ámbito de la
privación de libertad- aprobó no hace mucho tiempo -mediante ley- la
creación de esta importante Institución, que es el Comisionado
Parlamentario, cuyo titular, el doctor Garcé, es toda una garantía en
esta materia de contralor parlamentario y además, un centro de expresión
de denuncias, de sugerencias y de cambios dentro de nuestro instituto
penitenciario. Podemos decir que el grueso de sus recomendaciones se han
convertido en verdaderas órdenes para nosotros y hemos tomado las
medidas pertinentes para satisfacer sus propuestas y sus demandas.
En nuestro Ministerio
del Interior tenemos dos flancos a cuidar en esta materia. No solamente,
aunque sea el más importante, el flanco de la situación de los múltiples
establecimientos penitenciarios del país, muchos de los cuales no hemos
podido sacar de su situación de hacinamiento, de baja calidad de
atención de las personas privadas de libertad. Pero también tenemos el
flanco de las comisarías. Aquí hay algún jefe que sabe la importancia
que nosotros le hemos dado al trato de las personas que van a la
Policía. Incluso hemos pensado en formas de controlar que ese trato sea
humano, cordial y servicial, como corresponde a la Policía.
El Ministerio del
Interior ha sido muy celoso en dar cumplimiento -mucho antes de los
tratados internacionales, aquí en el Uruguay regía en la Constitución,
creo que a partir de la Constitución de 1916 – 1919- una norma que
obligaba a la autoridad penitenciaria a convertir a las cárceles, no en
un lugar de maltrato, sino de rehabilitación mediante estudio y trabajo,
norma que hemos tratado de cumplir.
El año pasado se dio la
batalla por una Ley de Humanización que apuntaba a incorporar modernos
institutos, como el de la prevención de la pena mediante estudio y
trabajo, para hacer realidad esa obligación constitucional que venía del
fondo de la historia del siglo XX, pero cuyo cumplimiento brillaba por
su ausencia.
Estamos en ese camino.
Yo siempre explico que para el Ministerio del Interior, en la visión de
medo y largo plazo del Ministerio del Interior tenemos como tres grandes
fases en este proceso de cumplimiento de las normas nacionales, e
internacionales en materia de trato de las personas privadas de
libertad.
Al asumir la
presidencia, el doctor Tabaré Vázquez declaró la emergencia humanitaria
a nuestra propuesta. Tomábamos un sistema caótico, con altos índices de
incumplimiento de las normas nacionales e internacionales, y nos parecía
que el primer paso, la primera fase, era intentar superar esa situación
mediante una política. Después se concretó en una ley que transformó la
propia política penitenciaria y criminal en el Uruguay, que es la Ley de
Humanización.
Esa es una fase todavía
en desarrollo. Lamentablemente no podemos decir que ya tenemos un
sistema humano en nuestras cárceles. Luego hay una segunda fase en este
desarrollo, que es la de unificar el sistema. Nos encontramos con que
teníamos más de 20 sistemas penitenciarios, o sea un caos penitenciario,
no una organización, un sistema, un instituto penitenciario con
políticas comunes, con prácticas penitenciarias de rehabilitación
similares. Estamos en ese camino: la Ley de Presupuesto quinquenal
incluyó esa posibilidad y ya hemos firmado, no hace mucho, que la cárcel
de Canelones pase a formar parte también de la Dirección Nacional de
Cárceles y así en forma gradual hasta tener un Sistema Único
Penitenciario.
La tercera fase es crear el
Instituto Nacional de Rehabilitación, seguramente fuera del Ministerio
del Interior, para lo cual tenemos mucho que hacer, no sólo en
transformación legislativa sino en la preparación de los cuadros
penitenciarios necesarios para hacer posible que cuando este instituto
sea creado –hay un proyecto de ley de nuestro común amigo que fuera
diputado hasta la legislatura anterior, el doctor Daniel Díaz Maynard,
sobre este Instituto Nacional de Rehabilitación-. Ley pero sobre todo
condiciones materiales, de infraestructura y de recursos humanos de
personal penitenciario que hagan posible el establecimiento, en el más
breve plazo posible, de un Instituto Nacional de Rehabilitación.
Las autoridades
penitenciarias nuestras -tan difusas en todo el país- han mostrado una
total apertura para que los mecanismos de monitoreo y control de los
derechos humanos pueda ingresar a los centros penitenciarios y formular
las recomendaciones necesarias para el mejoramiento de la situación
carcelaria.
Esto se hizo desde un
comienzo. Tanto instituciones públicas como el Comisionado, como
instituciones privadas de derechos humanos como SERPAJ, han tenido la
mayor amplitud de la historia de nuestro país para realizar su
encomiable labor de monitoreo de nuestro sistema penitenciario.
Seguiremos trabajando en esa
dirección, por lo que nos congratulamos de que el Uruguay haya
ratificado el Protocolo Facultativo de la Convención contra la Tortura
-nosotros habíamos pretendido también incluirlo como norma en la ley de
Humanización y vino desde Cancillería por vía aparte, como correspondía-
y que solo reste por designar –esta es la situación en la cual estamos-
el mecanismo nacional de prevención correspondiente a efectos de dar
cumplimiento con lo establecido en el Protocolo.
Desde ya anticipamos que la
autoridad penitenciaria –todavía autoridades penitenciarias-
garantizarán el acceso a todos los lugares de detención, así como a
brindar toda la información relativa al trato de las personas privadas
de libertad y las condiciones de reclusión, asegurando que las
recomendaciones formuladas por el subcomité para la Prevención de la
Tortura y por el mecanismo nacional que se designe, serán especialmente
escuchadas y debidamente atendidas. Muchas gracias. |