ESTRATEGIA PARA DESARROLLO A MEDIANO Y LARGO PLAZO
El Ministro de Economía y Finanzas, Danilo Astori,
trazó este jueves los lineamientos de una estrategia para el desarrollo
global del país con iniciativas de mediano y largo plazo. El Ministro
destacó los factores que permitirán concretar esos objetivos y resaltó
el rol que cabe, en ese proceso, a los actores sociales.
El ministro habló en un Foro Económico organizado por
la Asociación Cristiana de Dirigentes de Empresa que tuvo lugar en el
complejo Punta Cala. Otros integrantes del equipo económico ofrecieron
también sus puntos de vista para configurar un balance del año y trazar
las perspectivas del próximo ejercicio.
PALABRAS DEL MINISTRO DE ECONOMÍA Y FINANZAS,
DANILO ASTORI
MINISTRO ASTORI: Muchas gracias. Muy buenos días a
todos. Una vez más vaya nuestro agradecimiento para la Asociación
Cristiana de Dirigentes de Empresa por brindarnos esta oportunidad de
compartir con todos ustedes aspectos fundamentales de la conducción
económica del país.
Quiero decir que ese espíritu nacional que inspiró
las palabras del señor presidente de ACDE –que acabamos de escuchar y
que compartimos totalmente – está muy a tono con el tipo de presentación
que queremos hacer hoy aquí, que va a ser una presentación diferente a
las que se suele realizar en este tipo de ocasiones. Por lo general, lo
más frecuente -sobre todo en esta época del año- es intentar una suerte
de inventario o balance de lo que ocurrió en el año y analizar las
perspectivas de futuro entendiendo por tales las que se avecinan más
rápidamente, por ejemplo las del próximo año.
Nosotros hoy hemos elegido un enfoque distinto.
Quisiéramos presentar lo que a nuestro juicio son aspectos fundamentales
de una estrategia de desarrollo nacional. Esto es, elevando la visión
hacia el mediano y largo plazo, compartiendo con ustedes las
características fundamentales de la visión con la que estamos
trabajando, mirando un poco más hacia el futuro, hacia ese futuro más
durable, más arraigado, más estructural en términos de la economía y la
sociedad uruguaya. Y por eso voy a hacer ahora una presentación de
aspectos introductorios y generales sobre estrategia que luego serán
profundizados sucesivamente y de manera más especializada por quienes me
acompañan en la mesa: Mario Bergara, Fernando Lorenzo, Carlos Viera y
Walter Cancela, naturalmente refiriendo a sus respectivos ámbitos de
trabajo.
Yo quisiera proponerles, entonces, analizar aspectos
fundamentales de la estrategia de la conducción económica, planteándonos
tres conjuntos de conceptos.
En primer lugar es obligatorio, prácticamente,
definir qué vamos a entender por estrategia que es una palabra que suena
muy bien, que suena muy linda a los oídos de todos nosotros pero que
conviene analizar con cierto grado de rigurosidad. Luego vamos a
analizar el objetivo esencial de la política económica tratando de
identificar el de mayor jerarquía aunque peque de generalidad, y
finalmente pondremos el acento en lo que consideramos principales
componentes de esta estrategia.
Definamos en primer lugar el concepto de estrategia
que vamos a utilizar. En términos muy simples, se trata del camino o
trayectoria para alcanzar los objetivos principales de un proceso
político, entendiendo a su vez por proceso político aquél que se realiza
de manera deliberada sobre una determinada realidad para obtener
determinados resultados elegidos previamente. Obviamente estamos
analizando este tema con un enfoque estructural, como les decía recién,
con una visión a mediano y a largo plazo y al mismo tiempo percibiendo
las diversas dimensiones que están en juego en toda estrategia, sobre
todo visualizada desde el punto de vista económico.
En primer lugar, las variables sobre las que se
opera; en segundo lugar la perspectiva temporal sobre la que se desea
trabajar, la dimensión espacial y naturalmente lo que no puede faltar
jamás en el análisis de un proceso humano, que son los actores sociales
que lo llevan adelante.
En todas estas perspectivas en todas estas
dimensiones hay en juego decisiones de carácter estratégico, como por
ejemplo dónde poner el acento y dónde no ponerlo, adónde dirigir los
énfasis y adónde no dirigirlos, cómo manejar esto en términos de tiempo,
qué papel cumplen en esa estrategia los diferentes actores sociales y,
por supuesto, asociado a este concepto, está el tema de los márgenes de
maniobra, los márgenes de maniobra que se acotan y se reducen cuando un
país está en situaciones de alta restricción y se van ampliando a medida
que ese país va alcanzando niveles de holgura que le permiten elegir.
Por lo general es muy raro que un país tenga un solo
camino para salir de la situación en la que se encuentra. Son los casos
en las que esas restricciones, esos márgenes de maniobra se han reducido
tanto que no dan lugar a la opción. Nuestro país ha venido ganando
espacio para poder elegir desde estas perspectivas que están en juego.
No es un país que se encuentre en una situación de señalar que tenemos
un solo camino. Podemos elegir desde las perspectivas señaladas.
Vamos ahora al segundo punto. ¿Cuál es el objetivo
esencial de la política económica, como les decía recién, aunque
pequemos de generalidad al comenzar a definir este objetivo? Esa
generalidad debe dar lugar después a una mayor rigurosidad apenas se
vaya avanzando precisamente en la estrategia, pero si nosotros decimos
que la estrategia es el camino o la trayectoria para alcanzar los
objetivos fundamentales de un proceso político, tenemos que tener muy
claro cuáles son esos objetivos principales a los efectos de definir el
camino o la trayectoria para alcanzarlos. Yo creo que es imposible, en
una sociedad que se plantea alcanzar el desarrollo, definir el objetivo
principal de la política económica, independientemente de cuáles son los
objetivos de mayor jerarquía de todo el plan de gobierno. Por lo tanto,
los objetivos esenciales de la política económica son parte inseparable
de la finalidad fundamental del programa de gobierno, que es la
transformación de la sociedad uruguaya hacia crecientes niveles de
desarrollo. Por eso es que preferimos partir de este enfoque integral en
cuyo centro está el desarrollo pero donde juegan, por lo menos, tres
conjuntos de aspectos esenciales: los económicos propiamente dichos, los
sociales también propiamente dichos y los aspectos institucionales.
Veamos con un poquito más de detención de qué estamos
hablando. Cuando uno se plantea un objetivo de desarrollo y piensa en la
dimensión económica de ese objetivo, obviamente en el caso del Uruguay
tiene que ser el crecimiento sostenido superior al histórico, y aquí hay
dos conceptos. Por un lado la sostenibilidad del crecimiento, que
Uruguay no ha logrado hasta ahora. Por otro lado los niveles superiores
a los históricos que son muy pobres. Uruguay ha tenido períodos de
crecimiento, buenos períodos de crecimiento, muy cortos, seguidos por
periodos más largos de recesión y caída, cuando no de crisis.
Entonces, la diferencia desde el punto de vista
económico es doble: lograr tasas de crecimiento sostenido, estructurales
en el país, y al mismo tiempo que alcancen niveles superiores a los
históricos. Obviamente, desde el punto de vista social adquieren
especial distinción los objetivos, en primer lugar, de combate a la
indigencia, la pobreza y la exclusión, objetivos sobre los cuales se
viene avanzando concretamente en el país en este momento, y con una
mirada de mayor horizonte temporal: el acceso equitativo a las
oportunidades del progreso humano.
Desde el punto de vista institucional podemos encarar
estas finalidades fundamentales del proceso político tanto desde el
punto de vista del avance hacia nuevas condiciones del Estado como del
avance hacia nuevas condiciones en el sector privado. En el primer caso
asumen importancia los procesos de transformación en la estructura
institucional del Estado, en los recursos humanos del Estado y en la
gestión del Estado. Desde el punto de vista de las nuevas condiciones en
el sector privado, adquieren importancia, a nuestro juicio, la formación
empresarial y profesional, la cultura de competencia en el sector
privado y la responsabilidad social. Todo ello confluye, a nuestro
juicio, hacia la construcción de nuevas relaciones entre el Estado, y el
sector privado, en cuyo marco la función del Estado es orientar, marcar
el rumbo, pero al mismo tiempo abrir la circunstancias y la situación
estructural para la acción del sector privado, generar oportunidades
permanentemente para el sector privado y obviamente no renunciar a la
indelegable responsabilidad de la regulación en el marco de los valores
que se impulsan, como los de la formación empresarial, la cultura de la
competencia y la responsabilidad social. Vamos ahora a tratar de
comenzar a concretar estos conceptos generales en el contenido de una
estrategia. Nosotros habíamos señalado cuatro dimensiones de esa
estrategia: la de variables sobre las cuales operar, la dimensión
temporal, la dimensión espacial y la correspondiente a los actores
sociales. Tomemos una variable estratégica fundamental desde el punto de
vista económico: la especialización productiva a altos niveles de
calidad que a nuestro juicio es el camino que debe seguir Uruguay en
materia de producción: especializarse a altos niveles de calidad.
Este pequeño país jamás podrá competir en cantidad
pero tiene excelentes condiciones para proponerse la competencia a
niveles de calidad. Ahora bien: aquí hay primera gran bifurcación de
caminos. Para ser coherentes con lo que acabamos de decir, nosotros
elegimos uno de esos dos caminos, que precisamente está en línea con los
conceptos generales recién definidos. Nosotros no creemos que el
gobierno tiene que elegir a dedo, permítanme la expresión, aquellos
sectores en los que se especializará a altos niveles de calidad.
Nosotros creemos que la función del sector público es otra: crear el
escenario para que esas especialidades vayan surgiendo y se concreten,
crear el escenario para que las ventajas competitivas del país vayan
surgiendo y se materialicen en la práctica y que para Uruguay, alcance
niveles de competitividad acorde con los objetivos que desea lograr.
Y por esos ponemos el acento en la construcción del
escenario. Esa es la misión del gobierno: no decir “el sector A será
objeto de tal ayuda para que alcance los niveles de especialización que
queremos” o el sector B, o el Z, o el Y, sino crear el escenario para
que todos tengan esa posibilidad y a partir de las condiciones en las
que trabajen, tanto del punto de vista nacional o internacional, se
vayan consolidando esas especializaciones a altos niveles de calidad. No
nos equivoquemos: esto no es dejar librado a la acción irrestricta de
las fuerzas del mercado la construcción de ese escenario, porque la
acción irrestricta de la fuerza del mercado no construye estos
escenarios. Estos escenarios los tiene que construir el sector público
con el conjunto de políticas públicas -valga la redundancia- que pone en
práctica, y en la cual quiero llamar especialmente la atención sobre
este concepto que ahora vamos a desarrollar un poquito más, los cortes
trasversales de política, aquellos que precisamente son proclives al
escenario que acabamos de definir y que generan las condiciones para que
esa especialización vaya surgiendo.
Profundicemos un poquito más en ese planteo.
Históricamente tenemos dos opciones para identificar los factores de
éxito competitivo, dos enfoques como dice aquí la presentación que
estamos haciendo. Uno es el enfoque tradicional y estático el concepto
clásico de las ventajas comparativas congénitas, agregaría yo, según la
dotación de factores con que ha sido bendecido un país –tierra, trabajo,
capital- se definen los precios de los factores. Como la propuesta se
basa en reducir costos para competir, la forma racional entre comillas,
sería poner tecnologías adecuadas a la dotación relativa de factores de
producción.
El segundo enfoque, el que hoy muestra el mundo, el
que hoy resulta moderno a la luz de las condiciones globales y a favor
del cual hay aplastante evidencia empírica, uno no se conforma con las
ventajas comparativas congénitas y estáticas sino que adopta un enfoque
moderno y dinámico por el cual desarrolla ventajas competitivas que se
basan en un mayor progreso técnico, inversiones en investigación y
desarrollo y constitución de redes de innovación público - privadas. Los
desarrollos sectoriales de competitividad deben tener en cuenta los
patrones internacionales, sobre todo en una pequeña economía abierta
como la uruguaya, que en su apertura deposita gran parte de su futuro. Y
hay que tener en cuenta en particular las fallas de los mercados, que
explican también baja inversión para corregir esas fallas de los
mercados y permiten que se desarrollen en aquellos que tienen fallas
también las ventajas competitivas dinámicas.
¿Cómo mejorar en este enfoque la competitividad de
innovación a través de determinantes sistémicos, esto es, que hacen al
funcionamiento de todo el sistema y sobre la base del enfoque que
acabamos de elegir? La política económica favorece o fortalece la
competitividad cuando mejora las condiciones del contexto económico y
social en que las empresas desarrollan su actividad. En una palabra,
cuando construye el escenario. Mejora cuando se estimula el ambiente
competitivo; mejora cuando se crean externabilidades a la competitividad
empresarial y mejora asociada a políticas de corte horizontal que son
complementarias a los mercados. Por eso ponemos el énfasis en los
llamados cortes transversales.
Precisamente las políticas de corte horizontal
abarcan políticas macroeconómicas y regulatorias, por las cuales, por un
lado, se debe asegurar la estabilidad de las principales variables
macroeconómicas, generando un ambiente propicio para la toma de
decisiones empresariales orientadas a la innovación. Esto es lo que
tratamos de hacer desde el primer día de nuestra gestión. Y no
confundir: combatir la vulnerabilidad fiscal, la vulnerabilidad
financiera y construir estabilidad fiscal y estabilidad financiera, son
medidas no en contra el país productivo sino a favor del país
productivo. Son las primeras medidas a favor del país productivo. No
existe país productivo sin estabilidad fiscal y estabilidad financiera.
No existe escenario para el desarrollo de las ventajas competitivas
dinámicas sin estabilidad financiera y fiscal.
Aquí no hay contradicción, aquí hay coherencia
absoluta entre una cosa y la otra. Son los pilares del escenario. Son
los cimientos del escenario. Y por eso la conducción económica, además
de ese cimiento o de esos cimientos debe crear marcos regulatorios,
incluyendo la política tributaria, la política comercial, más adecuados
para el fortalecimiento de la competitividad y de la innovación.
Y por supuesto, aquí juega, y mucho, el contexto
internacional, porque estamos –repito- en una economía que sin aperturas
no tiene futuro, una economía que necesita apertura como elemento
fundamental de la estrategia. Es una apertura que nos muestra que el
patrón de competencia en que se insertan las empresas en los mercados
internacionales tiene como protagonista el proceso de creación, difusión
y adaptación de las mismas, a cuyo servicio esta conducción económica
está poniendo -lo que a mí juicio son- los mayores estímulos económicos
que yo haya conocido en la historia contemporánea del país,
especialmente en el campo tributario.
Dichos procesos deben ser entendidos de forma amplia,
incluyendo no sólo las innovaciones que inciden en las condiciones de
producción material de los bienes, sino también aquellas que afectan
sistemas de aprovisionamiento, distribución y comercialización.
Tenemos entonces que desde el punto de vista de las
variables es menester trabajar para construir el escenario de mayor
competencia que nos conduzca a ventajas dinámicas, que estén en el
marco, en la base de un proceso de especialización productiva a altos
niveles de calidad.
Y no por casualidad están surgiendo claramente en la
matriz de esta especialidad, la industria alimenticia, la minería, el
complejo forestal industrial; la producción de servicios en materia de
transporte, comunicaciones, servicios portuarios, logística, turismo y
actividades conexas, tecnología de la información, biotecnología. Esto
no se inventa. Esto no se decreta, esto surge casi espontáneamente en el
marco de un escenario construido con estas orientaciones estratégicas.
La estrategia tiene una secuencia temporal que en
nuestro caso estará siempre basada en el gradualismo, en la gradualidad,
en el avance, en definir etapas siendo esta etapa, la de 2005 - 2009 la
que podríamos identificar con un primer período de reformas, que hemos
tenido oportunidad de comentar aquí en la Asociación Cristiana de
Dirigentes de Empresas en oportunidad de hacer otras presentaciones.
Aquí se cuentan la Reforma Tributaria, la Reforma de
la Administración Tributaria, la Reforma del Sistema Financiero, la
nueva legislación en materia concursal y de quiebras, la reforma
previsional que estamos llevando adelante en varias cajas paraestatales,
la instalación de la oficina de deudas, la instalación que lanzaremos en
los próximos días de la unidad de desarrollo del sector privado en el
Ministerio de Economía y Finanzas, la reforma de la Aduana, cuyo diseño
estamos culminando.
Este es el primer período de reformas y el comienzo
de lo que es quizá el principal desafío que tiene el gobierno, y digo
comienzo porque no será suficiente este periodo de gobierno para
llevarlo adelante. Me refiero a la Reforma del Estado en cuyo marco
intentaremos, en estos años, una primera adecuación institucional, una
calificación de los recursos humanos, un proceso de calificación de los
recursos humanos y el avance de compromisos de gestión que ya hemos
iniciado en algunas unidades ejecutoras y que nos gustaría seguir
diseminando en acciones del sector público para mejorar sus resultados.
En los períodos subsiguientes, el aporte de las
lecciones de la experiencia será fundamental, el aporte de las lecciones
de la experiencia de este período. En primer lugar, para corregir y
ajustar reformas ya iniciadas, cosa que será fundamental realizar y
estar abiertos para realizar. Lo hemos planteado a propósito de la
Reforma Tributaria, la Reforma Tributaria que comenzará a regir el 1º
julio del año próximo no es la versión definitiva del sistema tributario
que queremos para el país, porque habrá que seguir mejorándolo a partir
de las lecciones de referencia.
Eso será material fundamental para el próximo
período, así como los nuevos avances en esa materia tan compleja que es
la Reforma del Estado.
En materia espacial, promovemos una visión
descentralizadora del país, con una cobertura equilibrada del territorio
y un enfoque dinámico de la dotación de recursos. Tenemos que recordar
que estamos proponiendo ese enfoque dinámico en lugar de la visión
estática que se resigna solamente a actuar a partir de las ventajas
comparativas congénitas que tiene el país.
Teniendo en cuenta estos tres factores que juegan, la
localización de la inversión productiva será absolutamente fundamental
para ir plasmando en la práctica la dimensión espacial de la estrategia.
Nosotros queremos impulsar esa localización de la inversión productiva a
partir de la construcción del escenario general, descentralizándola y
aprovechando este enfoque dinámico de la dotación de recursos.
La participación de los actores es también una
dimensión estratégica y aquí nuestra apuesta ha sido -y seguirá siendo-
al diálogo y a los acuerdos en la base o sobre la base de ese ámbito
general que hemos creado, que es el compromiso nacional, a partir del
cual queremos articular roles y responsabilidades. Y pongo el acento en
las responsabilidades. Todos tenemos las nuestras. Las tiene el Estado,
las tienen los empresarios, las tienen los trabajadores. Sentémonos a
definirlas, a articularlas y a buscar los acuerdos necesarios para que
esta estrategia de desarrollo sea, en primer lugar, una estrategia
nacional de desarrollo económico y social.
Como les decía antes, vamos ahora a profundizar los
diferentes aspectos en juego. En primer lugar, Mario Bergara se va a
referir a lo que podríamos llamar las reglas de juego y la visión
institucional de este proceso. Luego Fernando Lorenzo se referirá a las
fuentes de crecimiento que pueden alimentar una estrategia de este tipo
y, sobre todo su relación con la inserción internacional que es una
dimensión estratégica para este país como acabamos de señalar; Carlos
Viera va a estar refiriéndose al papel de la inversión pública, en esta
estrategia y finalmente Walter Cancela, a partir de su responsabilidad
en el Banco Central, nos presentará aspectos de la política monetaria en
el marco de una estrategia de desarrollo nacional. Muchas gracias. |