LA FUNCIÓN POLICIAL DEBE SER SIEMPRE DE ALTA CALIDAD
“El cumplimiento de la misión asignada a la Policía
se da como una función de naturaleza social y exige necesariamente
brindar un servicio de la más alta calidad a su demandante, en este caso
la comunidad”, dijo este martes el Director de la Escuela Nacional de
Policía, Raúl Perdomo Rijo.
El jerarca habló en la ceremonia de egreso de la
promoción “Saber, honor y saber” de Oficiales Subayudantes de la
Policía, que con la presencia del Presidente de la República tuvo lugar
en la sede del instituto, ubicada en el Camino Maldonado.
El acto se complementó con la irradiación del Himno
Nacional, el relevo de banderas y escoltas, la entrega de premios,
títulos, espadas y despachos, la toma del juramento de honor y un
desfile del cuerpo de cadetes en honor a los oficiales egresados.
PALABRAS DEL DIRECTOR DE LA ESCUELA NACIONAL DE
POLICIA, RAUL PERDOMO RIJO
DIRECTOR PERDOMO: Señor Presidente de la República,
señor Presidente de la Suprema Corte de Justicia, Dr. Hipólito Rodríguez
Caorsi, señor Ministro del Interior, Dr. José Díaz, señores
subsecretarios, señoras y señores legisladores, señor Prosecretario de
la Presidencia de la República, señoras y señores embajadores,
representantes diplomáticos ante nuestra República, señor Director
General de Secretaría del Ministerio del Interior, señor Director de la
Policía Nacional, señores Comandantes en jefe de las Fuerzas Armadas,
autoridades nacionales, y departamental, señoras y señores directores
nacionales, jefes y jefas de policía departamentales, señores oficiales
superiores, jefes y subalternos de la Policía Nacional y de las Fuerzas
Armadas en actividad y retiro, señoras y señores profesores de la
Escuela Nacional de Policía, familiares de cadetes de esta casa de
estudios, damas y caballeros cadetes, personal de la Escuela Nacional de
Policía, señoras y señores representantes de los medios de comunicación,
amigas, amigos.
Estamos conmemorando hoy la culminación del curso de
formación de oficiales subayudantes denominada “Saber, honor y deber”, y
a la vez la finalización de la licenciatura en Seguridad Pública con la
entrega de títulos. El cumplimiento de la misión asignada a la Policía
se da como una función de naturaleza social y exige necesariamente
brindar un servicio de la más alta calidad a su demandante, en este caso
la comunidad.
La citada situación genera, entre otras acciones, que
la visión de cada caso policial sea única. Por tanto no puede haber una
acción operativa policial que sea atendida dentro de una rutina
establecida. Por lo contrario demanda una atención especial y puntual
para resolverla. Es conveniente señalar que la acción policial no sólo
se produce después del hecho delictivo, sino aún con más énfasis, antes
de éste, por lo que obliga a la opción de medidas activas y pasivas que
se anticipen a la comisión de un delito, falta o trasgresión. Por lo
tanto esta tarea demanda un esfuerzo e incluye aspectos de conducción
educación cívica ciudadana en el hábito policial.
Para lograr lo señalado anteriormente es necesario
discernir que las personas seleccionadas para la función policial o
funcionarios encargados de hacer cumplir la ley, deben ser captados en
función de sus cualidades humanas y a su vez deben ser convenientemente
capacitados y formados para cumplir de manera inobjetable sus funciones,
y que en ellas prevalezca más que nada el trato digno y humano para, de
esta manera, poder conseguir el equilibrio entre la defensa, promoción
y protección de los Derechos Humanos o fundamentales y la represión de
las conductas antisociales.
La actuación profesional policial en la sociedad
presenta un grado de desafío a quienes dedican su vida a la seguridad
pública.
La dinámica de la vida en el ejercicio de la compleja
profesión policial requiere entonces de una formación integral que
configure en el cadete de Policía el carácter y la voluntad que lo haga
capaz de emplearse con éxito en el desafío que le espera. Y estas
capacidades se fundamentan en un código de valores que es necesario en
quien desee ser oficial de Policía.
La disciplina personal, la lealtad, el valor, el
entusiasmo, la verdad y la abnegación son sólo algunas de las virtudes
con que, diaria y persistentemente, se va delineando la personalidad del
futuro oficial y sus hábitos de vida, haciéndole comprender que la
responsabilidad de sus actos y su perfeccionamiento -tanto académico,
como espiritual y físico- son los elementos indispensables con los que
podrá dar ejemplo a sus subordinados y ejercer correctamente el mando.
En el ámbito profesional, el cadete efectúa prácticas
de comisaría, visitas profesionales a unidades y reparticiones
policiales, realización de servicios diversos, como el operativo “Verano
azul” en la temporada estival o el que recientemente terminó con motivo
de la Cumbre Iberoamericana y que fuera reconocido por las autoridades
como un servicio de subido valor.
En otro orden la Escuela Nacional de Policía
desarrolló en el presente ejercicio un programa de conferencias y
seminarios de participación abierta, a representantes públicos y
privados y estudiantes universitarios. Los objetivos de los encuentros
fueron generar un espacio propicio para el aporte de conocimientos,
intercambio de opiniones a la vez de motivar la elaboración de
propuestas adecuadas a la realidad del ámbito en que cada uno desempeña
sus actividades.
Entre los eventos destacados mencionamos el tema de
la trazabilidad ganadera por su relevante actualidad, la necesidad de
que la Policía Nacional tome conocimiento de la evolución e
implementación de esta nueva estrategia y también por la importancia que
tiene para el país todo y su repercusión en el ámbito rural policial.
El seminario denominado “Drogas: desafío y
compromiso”, fue un desafío -en el sentido de reto- de dar batalla a las
drogas ilegales y en el sentido de enfrentarnos a las dificultades con
decisión, compromiso en el sentido de una obligación que contraemos
todos en el sentido de la palabra dada y la fe empeñada,
independientemente del rol que tengamos en la sociedad.
El viernes pasado finalizó en nuestra Escuela el
primer curso desarrollado en el país, en el marco del convenio realizado
entre el PNUD y el Ministerio del Interior, coordinado por el Centro
Regional de Naciones Unidas para la Paz, el Desarme y el Desarrollo en
América Latina y el Caribe (UNDIREC) y la Escuela Nacional de Policía en
el que participaron representantes del Ejército, Armada, Fuerza Aérea,
Aduanas, Dirección de Recursos Naturales Renovables y Oficiales de la
Policía Nacional.
Hemos recibido mucho de la comunidad internacional
policial y de otras agencias gubernamentales y de otra índole en materia
de capacitación nacional. Pero también las recibimos desde la Escuela
Nacional de Policía. En ese sentido, y a través de un programa de
extensión internacional participaron este año policías de Argentina,
Brasil, Bolivia, Panamá, Paraguay y Perú en los cursos de comando y
estrategia e instructores policiales.
En cuanto a las mejoras de infraestructura, deseamos
señalar que el pasado viernes se inauguró la primera etapa de la obra
destinada al alojamiento de participantes en los países de la región en
los cursos que se impartan en temas vinculados al tránsito y tráfico
ilegal de armas componentes y municiones, la construcción, a partir de
febrero próximo, de la Escuela Nacional de formación del personal
subalterno y cursos de pasaje de grado para el personal subalterno del
área metropolitana.
Esta obra se financia con aportes que surgen del
convenio realizado entre los gobiernos de España y nuestro país y que
abarcan otras áreas de cooperación que se gestionan entre el Ministerio
del Interior y la agencia española de cooperación internacional AS: la
ejecución del complejo de polígonos y gimnasio con recursos provenientes
de la Ley de Presupuesto. Disponer de esta infraestructura permitirá
mejorar la calidad de la enseñanza policial y compartir con los policías
de las diferentes categorías, jerarquías, escalafones y países que pasan
por esta Escuela cuando la obra concluya en el orden de 2.500
participantes anuales.
En cuanto a las mejoras de las capacidades de la
enseñanza policial, queremos destacar: mejora sustantiva en el diseño
curricular de la Licenciatura en Seguridad Pública, al incorporarse en
su cuarto año la dedicación total con el objetivo de orientar esta
enseñanza a la adquisición de competencias profesionales entendidas como
un conjunto de conocimientos, habilidades, destrezas y aptitudes; activa
participación con los cadetes en la Cátedra UNESCO de Derechos Humanos
que desarrolla el programa de la Facultad de Derecho denominado “Vivir
en clave de DDHH”; integración a la red de entidades de enseñanza y
organismos del Estado y cooperación con técnicos para el
perfeccionamiento de los programas de cursos del personal superior a
través de la Oficina Nacional del Servicio Civil y la Escuela de
Funcionarios Públicos.
Para quienes egresan como profesionales de Seguridad
Pública quiero compartir al Catedrático de Ética y Sociología (Massimo)
Teodori, quien define “profesión” como una actividad humana
habitualmente dirigida a un quehacer concreto, útil y exigido por lo
que el individuo, debidamente preparado, colabora al bien común de la
sociedad en que vive, al propio tiempo que encuentra en ella los medios
de subsistencia adecuados, siempre bajo el control de la ley y/o
controles propios de su trabajo específico.
Esta definición, muy completa, contempla todos los
puntos clave que distinguen a una profesión, es decir, ser una actividad
útil que exige preparación, técnica, que colabora al bien común, que
ofrece un sustento al que la ejerce y que está controlada por la misma
sociedad. Toda actuación profesional debe basar sus actuaciones y
conducta en una serie de reglas éticas y principios morales básicos.
Cada profesión tendrá su deontología. Por lo tanto, la deontología
policial será el conjunto de deberes de los policías y sus normas
morales o el conjunto de reglas éticas que regulan el comportamiento
profesional del policía.
El acceso al ejercicio de cargos de oficiales o
ayudantes que egresan de esta Escuela requiere en nuestro ordenamiento,
de acuerdo a lo establecido por una larga tradición -y antes de
posesionarse del primer destino- que el acto solemne de acatamiento a la
Constitución y las leyes se lleve a cabo con una fórmula ritual,
simple, inequívoca e igual para todos.
Este juramento o promesa representa quizás uno de los
momentos que como recuerdo perdurará por siempre en ustedes y que marca
el fin de una etapa de formación y el comienzo de otra de actuación y
crecimiento profesional. Quiero agradecer el apoyo recibido de la Junta
Nacional de Drogas, de la Oficina Nacional del Servicio Civil y su
Escuela de Funcionarios Públicos, a la Universidad de la República y en
particular a su Facultad de Derecho, así como las Jefaturas de Policía
y Direcciones Nacionales, que ayudaron con el cuarto año de la
Licenciatura en el desarrollo de las pasantías.
Por último mi reconocimiento a las familias de los
cadetes y de los oficiales que egresan, por ese permanente apoyo para
quienes tienen que dar los mejores años de su juventud en el esfuerzo
largo e intenso de su formación. Y que esta definida profesión les
permita crecer como persona y contribuir con vuestro aporte a la
construcción de una sociedad más humana, de justicia y prosperidad.
Muchas gracias. |