26/03/07


VÁZQUEZ: URUGUAY DISPUESTO A AMPLIAR MERCADOS
El Presidente Vázquez, dijo que en el 2007, el Gobierno destinará a Salud, Educación, Infraestructura y Seguridad un incremento de U$S 109 millones, en relación al 2006, pero con un adicional de U$S 65 millones. Agregó que Uruguay trabajará por mayor apertura comercial y superación de metas económicas.

Vázquez señaló que de esos U$S 65 millones, U$S 8 millones para Educación, U$S 20 millones a la Salud, U$S 20 millones a la Seguridad Pública y U$S 17 millones a proyectos de diversos Ministerios así como al INAU y al Poder Judicial.

El Presidente Vázquez, aseguró que el Uruguay se está transformando en la puerta de entrada del MERCOSUR, pese a ser un país pequeño que cuenta con 3.241.003 habitantes, de los cuales 1.500.000 viven en Montevideo, este bloque económico hay que mejorarlo ya que tiene problemas como también los tiene la Unión Europea.

Uruguay es un país pequeño, fácil de implementar nuevas estrategias, es un país fundamentalmente exportador, que tiene la capacidad de poder instrumentar un entretejido social importante.

Es un país productor típico de elementos agrícolas, ganaderos, proveedor de servicios como el turismo, forestación y realiza esfuerzos para aumentar el conocimiento del cual ya es un fuerte exportador.

Los desafíos, dijo el Presidente, se centran en avanzar hacia nuevas industrias y mercados para que el átomo y los bits, la producción y el trabajo, puedan desarrollarse basados en la especialización, innovación y calidad.

Como médico, valoró que cuando se recibe un paciente lo primero es establecer las funciones vitales, como el corazón y cerebro, para luego realizar una recuperación.

En este sentido como Gobierno, dijo, la gestión se basó en estabilizar las funciones vitales de un país en emergencia social tras el colapso de 2002.

El pasado dos de marzo informó a la ciudadanía sobre los 2 años de gestión del Gobierno. En esta oportunidad retomó lo que quedó pendiente en aquella oportunidad.

En el 2006 se logró bajar el peso agobiante del ratio deuda pública/PBI; se cancelaron créditos con organismos internacionales. Se atendió mediante un Plan de Emergencia Social, a 300.000 uruguayos en situación de indigencia y pobreza extrema. Se trabajó intensamente en la generación de de un clima favorable a la inversión productiva, al trabajo de los uruguayos y a la inserción del país en la región y en el mundo.

Además se trabajó intensamente en el desarrollo de la institucionalidad democrática y la plena vigencia de las libertades, derechos y responsabilidades ciudadanas.

Estas medidas están encomendadas por la ciudadanía a través de la aprobación de un Plan de Gobierno presentado en las últimas elecciones nacionales.

El Presidente Vázquez valoró que para el Uruguay que deseamos tener y que podemos construir entre todos, "si bien aún falta mucho yo creo que vamos bien", tal vez no para otro pensamiento pero para el Gobierno sí.

Otros desafíos que se presentan son: profundizar la recuperación económica y reflejarlo en la vida cotidiana de los uruguayos.

Para ello el Gobierno trazó como prioridad la Educación, Salud, Infraestructura y Seguridad Interna y generar, mediante políticas sociales, más cantidad y calidad de trabajo.

Hoy se delineó la Rendición de Cuentas para el año 2008, que se presentará fines de abril y principios de mayo al Poder Legislativo y tiene otros números.

Este esfuerzo de todos los uruguayos aún es insuficiente pero representa lo máximo dentro de las posibilidades en las actuales circunstancias.

El Presidente Vázquez dijo que "magia no hacemos y dinero nadie nos regala". Explicó que estos fondos adicionales surgen de la más rigurosa política fiscal que se seguirá manteniendo hasta el final del mandato.

Estos recursos se obtienen de la evolución favorable de las variables económicas. En el 2006 el Uruguay creció por encima de las proyecciones generando un superávit primario dentro de lo pautado y el déficit fiscal se situó en los niveles más bajos de los últimos tiempos, creció la tasa de empleo y disminuyó la tasa de desempleo a valores de un digito.

Este manejo de la política económica asegura y ratifica la vigencia del camino tomado para todo el período de Gobierno, para el cual todavía queda bastante.

Los fondos disponibles, surgieron del ahorro en el pago de intereses como consecuencia de la cancelación anticipada de deuda con organismos internacionales, con dinero de los uruguayos, y de la revisión de los acuerdos que el Uruguay mantiene con varios de éstos organismos, además de mejorar la eficiencia de las oficinas recaudadoras del Estado y de la confianza y el compromiso y esfuerzo de la sociedad uruguaya en su conjunto.

Es tarea de Gobierno, prever el futuro y anticiparlo en lo que tiene de previsible como prioridad de largo plazo en la construcción del país mediante una estrategia de desarrollo productivo y social. Los países son memoria pero también son proyectos, al futuro hay que construirlo, y el Uruguay hay que construirlos entre todos.

El Uruguay del 2007 necesita un proyecto de sí mismo en término de mediano y largo plazo. El uruguayo necesita una visión de futuro compartido que lo convoque pero que, además, lo impulse y que lo tome con entusiasmo.

Para construir el Proyecto de Uruguay del 2025, se establecieron prioridades a mediano y largo plazo como el programa de conectividad educativa de informática básica para el aprendizaje en línea –Ceibal- para que cada escolar y maestro de escuela pública tenga su propia computadora en el año 2009, porque la igualdad al acceso a la información y comunicación es indispensable para la integración a la sociedad siendo la revolución de la inteligencia.

Este proyecto de país requiere del Sistema Integrado de Salud, porque la salud es un derecho humano fundamental para lo cual el Estado debe responsabilizarse. Un sistema de salud nacional integrado, público y privado, que privilegie la promoción y prevención de salud.

Además es necesario aplicar una Reforma Tributaria la cual comenzará el primero de julio, el cual impulsa la distribución más equitativa de la carga tributaria, mejorar la eficiencia del sistema tributario, estimular la inversión productiva.

Esta reforma simplifica el sistema tributario eliminado 25 impuestos, de los cuales sólo cuatro son responsables de recaudar el 80%.

Otro elemento es el Plan de Equidad en el cual se promueve que la ciudadanía no solo es igual ante la Ley sino ante la vida, otorgando equidad generacional, de género, territorial, oportunidades y convivencia.

Para este proyecto de país se requiere una transformación democrática del Estado, el cual consiste en mucho más que racionalizar la estructura y gestión, sino hacerlo transparente, eficiente y asequible en función del proyecto de país al servicio de la ciudadanía.

Impulsar el Uruguay Productivo, el cual no es un recurso publicitario, sino que implica generar trabajo, justicia social y distribución de la riqueza. Es un compromiso de trabajo y una estrategia de país.

Este proyecto se basan en cuatro pilares: otorgar un contexto favorable a las inversiones productivas públicas, privadas, nacionales y extranjeras con reglas de juego claras y estables. Adecuada interacción Estado-Mercado.

Mejorar la infraestructura energética de conectividad en la comunicación. Fomentar la inteligencia y el conocimiento mediante la educación y la cultura porque el Uruguay requiere ciudadanos formados.

Otra base es la política comercial y tecnológica necesaria para la reconversión productiva apuntando a la innovación y el conocimiento.

Nuestro país necesita mercados, con más y mejor MERCOSUR. Nuestra economía pequeña necesita especializarse y necesita de oportunidades, no privilegios, ni excepciones.

El Presidente abogó para que Uruguay transite hacia el libre mercado. Que los grandes países comprendan la necesidad de los países menores y que sus mercados se abran brindando posibilidades y oportunidades a países como el nuestro.

La integración requiere flexibilidad y políticas tecnológicas para apoyar empresas emprendedoras que cuentan con proyectos innovadores.

En este sentido, Vázquez, se refirió a la creación de la Agencia de Investigación e Innovación y la asignación a ésta de presupuesto cercano a los U$S 120 millones para el quinquenio; estímulo a la biotecnología; crecimiento y reconversión productiva.

PALABRAS DEL PRESIDENTE TABARE VAZQUEZ EN LA MESA DE NEGOCIOS ORGANIZADA POR THE ECONOMIST INTELLIGENCE UNIT

PRESIDENTE VÁZQUEZ: Muy buenas tardes para todos ustedes. Muchas gracias por estar aquí presentes. Señor Martín Pickering, analista senior para América Latina de The Economist, autoridades nacionales, señores embajadores, invitados internacionales, señoras y señores, amigas y amigos. Permítanme expresar nuestro reconocimiento a The Economist por su iniciativa de realizar una mesa de negocios con el gobierno de la República Oriental del Uruguay y de agradecimiento a todos ustedes por participar en la misma.

Valoro la importancia de esta conferencia y, al tiempo de compartir con ustedes mi optimismo respecto a sus resultados, doy la más cordial bienvenida a Uruguay a todos los participantes que llegan del exterior.

Espero que aquí entre nosotros, respirando esa especie de aire habitual que es la sencilla pero sincera hospitalidad de los uruguayos, se sientan como en su propia casa.

En primer lugar vamos a exponer gráficamente el núcleo central de nuestra exposición -que brevemente haremos en algunos minutos- para que ustedes tengan una idea primaria de los que queremos exponer.

Ahí está ubicado el Uruguay en el mundo -por lo menos aquí en América del Sur- con sus tres millones y monedas de habitantes. Es un país que se está transformando fuertemente en la puerta de entrada al proceso de integración regional denominado Mercosur, que hay que mejorar este proceso, pero que es importante nadie lo niega, y que tiene problemas, como vimos en los festejos de los cincuenta años de la creación de la Unión Europea. También lo tuvo aquel proceso de integración regional.

Uruguay es un país pequeño, fácil de implementar nuevas estrategias. Es un país fundamentalmente exportador y que tiene la capacidad de poner en marcha e instrumentar un entretejido social bien importante.

Es productor típico de elementos agrícolas y ganaderos conocidos internacionalmente. También desarrollamos fuertemente, en este sector productivo, los servicios, turismo, forestación, áreas o esfuerzo en aumentar el conocimiento. Uruguay es un fuerte país exportador de conocimiento de software, y los desafíos que tenemos es avanzar en nuevas industrias, en nuevos mercados, profundizar la industria del conocimiento y hacer que en conjunto el átomo y los bytes, la materia y el conocimiento, puedan desarrollarse para avanzar en un país de producción y trabajo. Especialización, innovación y calidad son los elementos que queremos desarrollar.

¿Cuáles son entonces las líneas de acción del gobierno para los próximos tiempos?

Bien, amigas y amigos: según el Programa oportunamente difundido, mi exposición estaría referida a los planes y prioridades del gobierno. Y efectivamente estará referida a esa temática, cuyo tratamiento -dicho sea de paso- tuve que omitir por razones de tiempo en un informe a la ciudadanía que hice el pasado 2 de marzo al cumplirse dos años del inicio de nuestra gestión de gobierno.

Para esta exposición retomaré lo que quedó pendiente en aquella oportunidad. Pero no se alarmen: el pasaje suprimido no era demasiado extenso, razón por la cual, para alivio de todos ustedes, hablaré bastante menos de tres horas.

Amigas y amigos: ¿qué hacemos los médicos cuando recibimos un paciente en una unidad de emergencia, en un CTI? Lo primero que hacemos es tratar de estabilizar sus funciones vitales, que el paciente no deje de respirar, que su corazón no deje de latir y que su cerebro no se dañe. Esto es lo primero que intentamos hacer. Luego vendrá lo demás, la recuperación, la evolución y el tratamiento de las eventuales secuelas, pero lo primero es estabilizar este enfermo en sus funciones vitales.

Y creo que salvando las diferencias, eso fue lo que hizo nuestro gobierno durante el primer tramo de su gestión: estabilizar las funciones vitales de un país que estaba en emergencia. Emergencia social, sin duda, y bastante peor que el diagnóstico preliminar que habíamos hecho de la misma. Pero también emergencia económica tras el colapso del año 2002. Procedimos así en esta primera etapa, que se extendió aproximadamente hasta mediados o por lo menos hasta el segundo semestre del año 2006.

Se logró:

a) disminuir progresivamente el peso agobiante de la deuda pública. Deuda externa que en su relación porcentual con el PBI recibimos por encima de un 100% y hoy está algo así como 70, 70 y poco por ciento de esa relación. Cancelamos deudas con organismos multilaterales de crédito y reperfilamos el cronograma de vencimientos de otras deudas. Aplanamos esos picos que tanto nos asustaban para el cumplimiento de las obligaciones internacionales que teníamos cuando llegamos al gobierno nacional.

b) paralelamente instrumentamos un plan de emergencia social para atender las necesidades más acuciantes de unos 300 mil uruguayos en situación de indigencia o pobreza extrema.

c) En estrecha relación con lo anterior, trabajamos intensamente en la generación de un clima favorable a la inversión productiva, al trabajo de los uruguayos y a la inserción del país en la región y en el mundo. Todo ello y todo lo demás imposible de incluir en esta intervención, en el marco del funcionamiento de la institucionalidad democrática y la plena vigencia de las libertades, derechos y responsabilidades ciudadanas.

Me interesa resaltar esto último, pues las mejoras que comenzaron a expresarse ya como tendencia firme a mediados del año pasado no son resultado de la acción del gobierno únicamente sino también de la inteligencia, compromiso y voluntad de la sociedad uruguaya en su conjunto.

El gobierno, obviamente, hizo, hace y hará lo que tiene que hacer en el marco de sus competencias y de sus responsabilidades, por supuesto de acuerdo a sus señas de identidad y al mandato que la ciudadanía le encomendó cuando aprobó su programa de gobierno en las últimas elecciones nacionales.

Pero las distintas expresiones de la sociedad uruguaya -y ésta en su conjunto- también han sido protagonistas de este proceso. Negarlo sería, además de ridículo y mezquino, temerario.

A dos años de haber iniciado nuestra gestión de gobierno, podemos decir que para el Uruguay que deseamos tener; para el Uruguay que es nuestro proyecto, para el Uruguay que se planteó este gobierno y le planteó a la ciudadanía uruguaya y ésta lo aprobó, para ese Uruguay que deseamos tener y que podemos construir entre todos, si bien aún falta mucho, yo creo que vamos bien. Quizás no vayamos bien para otro modelo de país, para otro proyecto de país, para otro pensamiento de país. Pero para el que nosotros nos hemos propuesto yo creo que vamos bien.

Y así como al avanzar en un camino se renuevan el paisaje y el horizonte, en nuestro camino, el del Uruguay, el de su gobierno, a medida que avanzamos, por cierto, como ustedes comprenderán, se plantean nuevos desafíos.

¿Cuáles son los principales desafíos que tenemos planteados como país y como gobierno?

Intentaré resumirlos en dos conceptos referidos, cada uno de ellos, a una dimensión temporal. Ubiquémonos en el tiempo.

Uno, en el tiempo inmediato, profundizar la recuperación económica y reflejarla más y mejor en la vida cotidiana de nuestra gente. Mejorar la vida de la gente en sus aspectos más cotidianos que son los más importantes, supone priorizar áreas tales como educación, salud, infraestructura y seguridad interna. Y generar la política social más importante que podemos generar, que es crear más y mejores trabajos decentes para los uruguayos.

Y priorizar esos aspectos cotidianos de la gente, no sólo explicitándolas -como estoy haciendo en este momento- sino también instrumentando políticas concretas y eficientes que a su vez y entre otros requerimientos necesitan recursos presupuestales.

Tal lo que haremos en 2007, destinando a las áreas mencionadas los recursos establecidos en la Ley de Presupuesto Nacional que suponen para este año un incremento de 109 millones de dólares respecto al año 2006, pero además un adicional de aproximadamente 65 millones de dólares. A groso modo digamos que de esos 65 millones de dólares, ocho se destinarán a la educación, 20 millones a la salud, 20 millones para seguridad pública y los restantes 17 millones se destinarán a proyectos de diversos ministerios, así como al Instituto de la Niñez y Adolescencia y al Poder Judicial.

Esto, reitero, para que quede bien claro para este año 2007. Lo digo porque hoy precisamente estuvimos delineando la Rendición de Cuentas para el año que viene y que presentaremos a fines de abril o principios de mayo de este año al Poder Legislativo y tiene otros números. Esto que acabo de decir es para el año 2007.

Sabemos que este esfuerzo -no del gobierno sino de todos los uruguayos- aún es insuficiente, pero nos consta que representa lo máximo dentro de lo posible en las actuales circunstancias. Claro que, como dijimos antes de llegar al gobierno, magia no hacemos y dinero nadie nos regala. Entonces, ¿de dónde salen estos fondos adicionales, manteniendo la más rigurosa disciplina fiscal que seguiremos manteniendo hasta el final de nuestro mandato?

Los fondos saldrán o salen:

a) de la evolución favorable de las variables económicas por encima de las previsiones iniciales. En el año 2006, el país creció por encima de lo que nos habíamos planteado. Creció 7% y tuvo un superávit primario dentro de lo pautado. El déficit fiscal se ha situado en los niveles más bajos de los últimos tiempos. Como consecuencia de todo esto y de otros elementos, creció la tasa de empleo y disminuyó la tasa de desempleo a valores de un digito. Reitero: en el correr del último año.

Este manejo de la política económica lo aseguramos y lo ratificamos para todo el período de gobierno que aún queda por llevar adelante. Los fondos han surgido también del ahorro en el pago de intereses como consecuencia de la cancelación anticipada de deuda con organismos internacionales con dinero de los uruguayos. Y de la revisión de los acuerdos que el Uruguay mantiene con varios de estos organismos. Sé, como decíamos, del sobre-cumplimiento de las metas de superávit primario de la mejora en la eficiencia de las oficinas recaudadoras del Estado: DGI, BPS, Aduanas y -permítame reiterarlo- de la confianza, el compromiso y el esfuerzo de la sociedad uruguaya en su conjunto.

Es de justicia entonces -creemos- retribuir esa actitud. Retribuir especialmente a quienes la tuvieron y la mantienen a pesar de ser los más postergados históricamente, los más desamparados, los que más necesitan y que en no pocos casos ni siquiera tienen voz para reivindicar sus derechos.

Pero como también es una tarea de gobierno prever el futuro y anticiparlo en lo que tiene de previsible, este gobierno -y este es el segundo concepto que intenta resumir nuestros desafíos- tiene como prioridad de largo plazo la construcción de la Nación mediante una estrategia de desarrollo productivo y social. Porque la Nación es lo que nos une a todos por encima de la especificidad de cada uno. Porque los países son memoria, es cierto, pero también son proyecto. Al futuro no hay que esperarlo resignadamente. Al futuro hay que construirlo, y acá en el Uruguay queremos construirlo entre todos.

Y construirlo desde el presente, porque al fin y al cabo el presente es futuro que ya llegó.

A lo largo de su historia Uruguay tuvo varios proyectos de país y algunos de ellos fueron francamente exitosos. No sólo no tenemos reparos en decirlo sino que además lo decimos con satisfacción. Otros fueron desastrosos, y eso tampoco hay que negarlo. Pero los proyectos de país, por buenos y exitosos que sean, no son eternos ni inmutables.

Uruguay hoy necesita un proyecto de sí mismo en términos de mediano y largo plazo. El uruguayo, como cualquier pueblo del mundo, necesita una visión de futuro compartido que lo convoque pero que además lo impulse, que lo tome con entusiasmo.

Esa utopía concreta es inherente a la naturaleza humana y es determinante para que las sociedades se organicen, funcionen y se desarrollen democráticamente.

Un país que no sabe a dónde va no llega a ningún lado. Un país sin objetivos es un país sin esperanza y un país sin esperanza, sin confianza en sí mismo, es un lugar demasiado triste, pero además demasiado peligroso.

Por eso, y aún sabiendo que definir cuantitativamente el mediano y el largo plazo es materia opinable. El mediano y largo plazo no son lo mismo en historia que en antropología, en medicina o economía. Ni siquiera son lo mismo en las diversas etapas de la vida de un mismo individuo.

Estamos pensando y trabajando para lo que llamamos -tal vez por comodidad idiomática y sin duda alguna porque coincide con el bicentenario de su Independencia- el Uruguay 2025.

Amigas y amigos: podría hablarles de ese Uruguay 2025, de ese proyecto, y ya lo haremos. Al fin y al cabo no falta tanto para llegar a él. El tiempo pasa volando.

Pero teniendo en cuenta que falta bastante menos para el 2008 y ya estamos en el 2007, me referiré brevemente a las prioridades de gobierno nacional para el presente año. Prioridades que, obvio es decirlo, no están divorciadas de la visión de mediano y largo plazo mencionada anteriormente, ni de un contexto nacional, regional y mundial multifacético y dinámico, ni son incongruentes con otras políticas públicas en curso. Menciono entonces las prioridades para el año 2007.

Primero, el título es muy pomposo, el concepto es muy simple, pero es muy profundo: Programa de Conectividad Educativa de Informática Básica para el Aprendizaje en Línea. La sigla es CEIBAL, o más sencillamente “una laptop, un niño”. Que para el año 2009 cada escolar uruguayo y cada maestro de escuela pública tenga su propia computadora. Es mucho más que un esfuerzo presupuestal -que lo es sin duda- pero que lo haremos con convicción, sin titubeos.

Es mucho más que un desafío tecnológico, que también lo es, pero que estamos resolviendo con nuestras propias capacidades. Es mucho más que un asunto curricular o pedagógico, que obviamente lo es. Es mucho más que un hecho inédito en nuestra región, que también lo será. Que cada escolar uruguayo, que cada docente, pero además su entorno familiar, tenga una computadora, es la igualdad en el acceso a la información y al conocimiento indispensables para integrarse a la sociedad y para que esta funcione adecuadamente.

Llámesele como se quiera, esto es una transformación profunda, una revolución en la inteligencia, la información y el conocimiento. Y una revolución en la inteligencia, la información y el conocimiento, ¡vaya si es revolución!. Es llegar hasta lo más profundo, y si ustedes me permiten una figura un tanto alegórica, es llegar hasta las raíces mismas de los árboles.

Segundo, prioridad para este año: Sistema Integrado Nacional de Salud, porque la protección de la salud es un derecho humano fundamental, para cuyo efectivo ejercicio el Estado -el Estado- debe responsabilizarse creando condiciones para que toda la población tenga acceso a servicios integrales de salud orientados por principios de: equidad, continuidad, oportunidad, calidad según normas, interdisciplinariedad y trabajo en equipo, centralización normativa y descentralización en la ejecución, gestión democrática, eficiencia económica, atención humanitaria y derecho del usuario a la decisión informada sobre su situación.

Desde esta perspectiva promovemos cambios en los modelos de atención, de gestión y del sistema de gastos y financiamiento del sector como forma de construir un Sistema Nacional Integrado de Salud, sistema integrado en lo público y en lo privado, con lo público, con lo privado que el Uruguay tiene. Pero queremos un sistema de salud nacional integrado, que privilegie la prevención y la promoción de salud, el primer nivel de salud, lo estamos haciendo ya ahora con el tema del sida y con el tema del dengue, que coadyuve a la mejor coordinación de los servicios públicos y privados ya existentes, como lo decíamos, que asegure mayor equidad, solidaridad y sustentabilidad del sistema, mediante un fondo único administrado centralmente, el Seguro Nacional de Salud.

Los proyectos de las leyes estructurantes de este sistema fueron elaboradas por el Poder Ejecutivo y están actualmente a consideración del Poder Legislativo.

Tercero: para este año -prioridad- aplicación de la Reforma Tributaria, reforma que comienza a aplicarse el 1º de julio de este año. Tras un extenso y complejo proceso de elaboración y propuesta por parte del gobierno nacional y de análisis y decisión en el parlamento nacional, el 27 de diciembre de 2006 el Poder Ejecutivo promulgó la Ley 18.083, que introduce cambios sustanciales en el sistema tributario uruguayo.

Con este instrumento legal buscamos: uno, promover una distribución más equitativa que la que tenemos de la carga tributaria, dándole mayor participación a los impuestos directos.

Dos, mejorar la eficiencia tributaria.

Tres, generar un adecuado estímulo a la inversión productiva. Para ello, la Ley también prevé simplificar el sistema tributario actual, que es altamente ineficiente. Hay más de 23, 24, 25 impuestos, de los cuales cuatro, aproximadamente, son los responsables de recaudar el 80% o más de lo que se recauda por esta vía. Esto marca claramente la ineficiencia del sistema que tenemos.

Racionalizar la base tributaria, introducir en el Uruguay, introducir el Impuesto a la Renta de las Personas Físicas, implementar un enfoque, yo diría una fuerte cultura de responsabilidad fiscal. No paga evadir: con este gobierno, evadir la responsabilidad fiscal no paga.

Y esta ley, como decía, comenzará a regir el próximo 1º de julio y los organismos estatales competentes en la materia están ajustando los detalles para que su puesta en práctica no genere ni confusiones, ni distorsiones, ni alarmas de ningún tipo.

Confiamos en lo que desde el gobierno, en particular desde el Ministerio de Economía y Finanzas, se está haciendo para que la población tenga información adecuada sobre esta temática y así evitar inconvenientes.

Confiamos también en la madurez cívica de todos quienes de una u otra forma están involucrados en la Reforma Tributaria, porque esto no es asunto del gobierno, no es asunto de este gobierno solamente. Lo es del gobierno, pero también es asunto de los contribuyentes, de empleadores y empleados, de comerciantes y clientes. En fin: la responsabilidad fiscal es un compromiso ciudadano.

Cuarto, prioridad para 2007: Plan de Equidad. Con el Plan de Emergencia Social, que atendió las necesidades y los derechos básicos de casi 400 mil personas en situación de pobreza e indigencia, la sociedad uruguaya ya demostró que es solidaria. En setiembre de este año, como lo habíamos dicho, termina el Plan de Emergencia Social.

Ahora la sociedad uruguaya tiene que demostrar que es igualitaria, que los uruguayos somos, no solamente iguales ante la Ley, sino que también somos iguales ante la vida. Por eso el Plan de Equidad. Equidad generacional, equidad de género, equidad territorial, equidad de oportunidades.

La equidad, como valor y principio de convivencia pero también como factor de desarrollo, como construcción ciudadana y democrática de la Nación. Claro que una construcción de este tipo también requiere recursos financieros que no sobran, pero que tampoco mezquinaremos.

La equidad es un valor irrenunciable e innegociable y el Plan de Equidad también. Este gobierno tiene un fuerte compromiso para llevar adelante, y ya lo está haciendo con ese Plan de Equidad. Un ejemplo, la reforma impositiva. Otro ejemplo, una laptop por niño.

Quinto, transformación democrática del Estado. Se ha hablado mucho de la Reforma del Estado. A nosotros nos importa. Queremos y vamos a llevar adelante una Reforma del Estado. Pero queremos ir un poco más allá de una simple reforma administrativa del Estado. Queremos ir a una transformación democrática del Estado. Queremos modernizar el Estado uruguayo.

Esa transformación democrática del Estado es mucho más que racionalizar la estructura y más que mejorar la gestión de ese archipiélago de unidades, oficinas, departamentos, divisiones, ministerios, entes, organismos descentralizados, que es el Estado uruguayo. Tenemos que racionalizar esa estructura y mejorar su funcionamiento. La transformación democrática del Estado va mucho más allá de eso.

Por cierto, es importante racionalizar esa estructura, hacerla más asequible, transparente y eficiente, y lo estamos intentando. Pero no perdamos de vista lo evidente: el Estado no es un fin en sí mismo. El Estado ha de estar en función de un proyecto de país y al servicio de la sociedad en su conjunto.

No es posible, o por lo menos sería inocuo, democratizar el Estado sin democratizar la sociedad. Por eso en nuestra agenda del año 2007, si bien no soslayamos los aspectos que hacen a la reforma administrativa del Estado y muchos aspectos, van a ir seguramente incluidos en la próxima Rendición de Cuentas. Priorizamos la descentralización y participación ciudadana como aspectos sustantivos de una auténtica transformación democrática del Estado. Descentralización y participación que requieren un adecuado andamiaje legal, pero que también necesitan un correcto funcionamiento de las instituciones básicas del Estado, un franco fortalecimiento de la sociedad civil y obviamente, consensos políticos y sociales, los más amplios y profundos posibles, que buscaremos con mucha fuerza.

Como es de público conocimiento, hace pocos días el Consejo de Ministros analizó esta temática y adoptó una serie de resoluciones que ya se están instrumentando.

Amigas y amigos, a las cinco prioridades mencionadas anteriormente debe agregarse otra, la sexta, que deliberadamente he dejado para el final: el Uruguay Productivo, el Uruguay que produce, que genera riqueza, que genera puestos de trabajo genuinos, que distribuye con justicia social esa riqueza.

Y aún a riesgo de resultar reiterativo -seguramente para muchos de ustedes que ya me lo han escuchado decir- permítanme decir que la expresión Uruguay Productivo no es una ficción, ni una expresión de deseos, ni un recurso publicitario.

El Uruguay Productivo es una propuesta programática, un compromiso de gobierno y una estrategia de país, estrategia que desarrollamos sobre cuatro pilares.

Dado que los señores Ministros y el presidente del Banco Central participarán en las sesiones de mañana, se referirán más exhaustivamente a estos pilares. Yo me limitaré a enunciarlos.

Uno: un contexto favorable a la inversión productiva, a la inversión privada y a la inversión pública, a la inversión privada extranjera y a la inversión privada nacional. Un contexto favorable. El país necesita inversiones dirigidas hacia el sector productivo.

Para que ese contexto favorable sea apreciado tenemos que hacer lo que hemos venido haciendo en estos años, que ha demostrado en la práctica cómo han crecido las inversiones del sector privado en el Uruguay. Es decir: una programación macroeconómica equilibrada y consistente, reglas de juego claras, muy claras y estables, una adecuada interacción entre Estado y mercado, es decir, un mejor Estado y un mejor mercado.

Dos: una infraestructura energética física de conectividad y comunicaciones indispensables para producir más y mejor. Veamos lo que se está trabajando sobre los puertos, sobre los ferrocarriles, sobre las carreteras. Sobre todo teniendo en cuenta el desarrollo de la producción forestal y de la industria forestal que la explotará en los próximos meses con una importante acción positiva sobre la economía uruguaya.

Tres: la inteligencia y el conocimiento, la educación y la cultura, porque para producir más y mejor hay que disponer de la capacidad humana necesaria para ello. La inteligencia es un don que hay que cultivar. He ahí la educación. Pero aún así no es suficiente. Para que un país progrese no basta con que tenga buenos técnicos, también necesita buenos ciudadanos. He ahí la ciudadanía como hecho cultural.

Y cuatro: un sistema de política comercial, tecnológica y de incentivos al crecimiento y a la reconversión productiva. El Uruguay no puede producir todo, se tiene que especializar. Y el Uruguay tiene que competir con calidad y apostar fuerte a la innovación y al conocimiento.

¿Qué quiero decir con política comercial? Lo que todos sabemos: que la economía uruguaya es pequeña, que por lo tanto ha de ser especializada, que para ello debe importar bienes y servicios, que también exporta bienes y servicios, y que necesita mercados. Necesita mercados.

En tal sentido, y para decirlo con pocas palabras: más y mejor Mercosur. Estamos en la región. No nos podemos ni queremos ir de ella. Necesitamos de este proceso de integración, pero hay que mejorarlo. Pero también queremos buenas  oportunidades, más allá del Mercosur.

Y enfatizo en la palabra “oportunidades”, pues el Uruguay no pide privilegios ni reclama excepciones: quiere oportunidades. Queremos realmente que transitemos hacia el libre mercado. Queremos que los grandes países, las grandes potencias, comprendan la necesidad que tienen los países de economías menores de que sus mercados se abran, dando igualdad de posibilidades y de oportunidades a países como el nuestro.

Al Uruguay se le ha dicho -y a los países del mundo subdesarrollado- por parte de los países del mundo desarrollado, que no hay que subsidiar, que no hay que llevar adelante políticas proteccionistas, que hay que abrir sus mercados.

Y así lo hicimos. Hemos abierto nuestros mercados. No subsidiamos, no llevamos adelante políticas proteccionistas.

Pero aquellos grandes países que nos piden esto, sin embargo hoy mantienen niveles de cuota, de subsidios o de aranceles que hacen difícil que podamos tener las oportunidades que pedimos.

Los uruguayos queremos trabajar, queremos producir y queremos ganarnos la vida con nuestro trabajo, pero necesitamos mercados, necesitamos oportunidades.

Y este gobierno no renuncia a su soberanía en cuanto a decidir los caminos que seguirá para ampliar estos mercados, más allá del proceso de integración regional. Con seriedad, con responsabilidad, con calma, pero sabiendo que este es un objetivo real que nos hemos planteado. Y queremos consolidarlo con hechos concretos y no con aventuras que nos puedan llevar a que demos hoy un paso adelante para mañana tener que dar dos hacia atrás.

Esto que acabamos de decir lo podríamos llamar de otra manera: apostamos al regionalismo abierto, a la integración con flexibilidad en la posibilidad de negociar por parte de países de pequeñas economías, como son en este caso Uruguay y Paraguay.

Así lo hemos planteado, y no creemos que sea un planteo extravagante.

¿Qué quiero decir con “política tecnológica”? Tampoco es novedad que en esta materia, como en otras, hay que apoyar a las empresas, a los emprendedores y a los proyectos productivos innovadores, que hay que apoyarlas para que sean cada día mejores. Esto no es asistencialismo, esto es desarrollo. Así lo han asumido otros países y muchas empresas en el nuestro.

Y estamos en esa senda: la creación de una Agencia de la Investigación y la Innovación y la asignación a ésta de un presupuesto cercano a los 120 millones de dólares para el quinquenio, es muestra de ello.

No es la única, por cierto. Otra, por citar una más, son los estímulos a la biotecnología y a las tecnologías de la información contemplados en la Reforma Tributaria antes mencionada.

Finalmente, el incentivo al crecimiento y a la reconversión productiva. Ello significa especialización, innovación y calidad, porque nadie es bueno en todo, y los países tampoco.

En este aspecto, uno de los desafíos que tenemos planteados es buscar nuevas ventajas comparativas e innovar en las que ya tenemos.

Amigas y amigos: me he extendido ya demasiado. Pero quiero decirles que, desde mi modesto punto de vista, las cosas no suceden porque sí. Que esta actividad se realice hoy y aquí no es casualidad, como tampoco lo es la participación de todos ustedes en ella.

Los aquí presentes tenemos identidades nuestras, propias. Tenemos también responsabilidades y tenemos compromisos, que son en buena medida intransferibles, aunque no incompatibles. Tenemos también la oportunidad de demostrarlo.

Yo creo que Uruguay es esa oportunidad; pero además creo en la sociedad uruguaya, porque creo en su gente, y que este Uruguay merece esa oportunidad.

Y yo, como Presidente, pero sobre todo como ciudadano de la República Oriental del Uruguay, estoy seguro de que esta conferencia marcará un mojón en ese desafío. Muchas gracias.

 

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