MENSAJE DEL INAU EN CADENA NACIONAL DE RADIO Y TELEVISIÓN
En el Día Mundial de la Lucha Contra la Violencia Infantil, el
Presidente del INAU, Víctor Giorgi, se dirigió a la población por Cadena
Nacional de radio y televisión.
Ciudadanas y ciudadanos todos, mujeres, hombres,
niños, niñas y adolescentes.
Hoy – 25 de abril - se celebra por resolución de las
Naciones Unidas, el DÍA MUNDIAL DE LA LUCHA CONTRA LA VIOLENCIA
INFANTIL.
Ocasión para la reflexión y el análisis de un tema
del cual se habla poco. Tema poco visible, silenciado, pero que marca la
vida de un número demasiado importante de nuestros niños, niñas y
adolescentes. Tema del cual los adultos queremos colocarnos lejos, verlo
como problema de otros; otros países, otras culturas, otros sectores
sociales, otras familias; pero sin embargo, el maltrato y la violencia
conviven con nosotros, atraviesan todos los sectores sociales, forman
parte de nuestra cultura.
Cuando hablamos de la cultura nos referimos a
sistemas de ideas y creencias que proponen como legítimo el castigo
físico, el uso de la violencia del adulto hacia el niño como forma de
controlar sus comportamientos, imponer disciplina, corregir supuestas
desviaciones, desconociendo que con estas actitudes, además de violar
derechos y atacar la dignidad, estamos dando modelos de resolución de
conflictos a través de la violencia, del ejercicio arbitrario de la
fuerza, del desconocimiento del otro como persona. Estamos alimentando
ese espiral de violencias que tanto nos alarma cuando se vuelve hacia
nosotros.
Además del uso de la violencia física o emocional
para imponer una supuesta autoridad, el MALTRATO INFANTIL se configura
cuando el adulto genera daño físico o psíquico, sea por acción u
omisión. Es decir, por actuar violentamente o por no actuar en
concordancia con sus responsabilidades adultas ante las necesidades del
niño. Ser testigo de situaciones de violencia, en especial de violencia
doméstica, es también una forma de maltrato.
Capítulo aparte merece la violencia sexual, tanto en
la forma de abuso, donde el adulto impone su fuerza y su capacidad de
dominio, buscando su gratificación sexual, como en las distintas formas
de explotación: relaciones sexuales remuneradas, pornografía,
espectáculos sexuales.
Todas las formas de violencia hacia los niñas, niños
y adolescentes, se basan en un uso abusivo del poder adulto, poder de la
fuerza física, de la dependencia económica, del conocimiento, de la
credibilidad a nivel social.
El principal cómplice es el silencio, silencio de las
víctimas por desinformación, inhibición, miedo. Pero también silencio
por no tener quien escuche y dé crédito a los dichos de las niñas y
niños.
A los adultos nos cuesta aceptar las evidencias de
encontrarnos ante hechos tan aberrantes. Tendemos a no ver, no oír,
cerrando así el círculo del silencio.
El ejercicio del derecho a la participación por parte
de los niños, niñas y adolescentes, el derecho a ser escuchados, la
sensibilización de los adultos para que aprendan a respetar las
opiniones de las niñas y niños, a comprender sus pedidos de ayuda, son
las principales herramientas para romper esos silencios, impregnados de
sufrimiento.
El Estado debe propiciar la visibilidad, implementar
políticas que pongan el tema en la opinión pública, desarrollar sistemas
de detección e intervención, convocar a la participación de la comunidad
en la protección de la niñez y la adolescencia. El problema compete,
entre otros, a la educación, la Salud Pública, la policía, las Políticas
Sociales y los sistemas de protección a la infancia y la adolescencia,
por lo que se hace necesario coordinar y articular estrategias, evitar
superposiciones y asegurar el uso oportuno y eficiente de los recursos,
de modo de garantizar a niñas, niños y adolescentes, el ejercicio pleno
de sus derechos.
Esto ha llevado a las instituciones públicas
involucradas a implementar un SISTEMA INTEGRAL DE PROTECCIÓN A LA
INFANCIA Y LA ADOLESCENCIA CONTRA LA VIOLENCIA. (SIPIAV).
Dicho sistema desarrollará 3 líneas de acción
estratégica. En primer lugar, formación y sensibilización sobre el tema:
capacitación de operadores, fortalecimiento de redes, campañas de
información y sensibilización.
En un segundo lugar, evaluación y reorganización de
los servicios, articulándolos en un sistema de atención a la violencia,
desde un enfoque familiar y comunitario.
Por último, pero no menos importante, revisión
permanente del marco legal, a partir de la experiencia, promoviendo su
adecuación y actualización.
Este acuerdo contará con un Comité Coordinador,
integrado por las instituciones firmantes: MIDES; MSP; Ministerio del
Interior; ANEP e INAU, quién ejercerá su presidencia, y a los que se
suman UNICEF y el Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo, con su
aval y firme apoyo.
Dicho Comité podrá integrar otras instituciones
públicas o privadas, que formen parte del sistema de protección de la
infancia y la adolescencia.
Muchas veces en la sociedad uruguaya, se elevan voces
preocupadas por los hechos de violencia que involucran a adolescentes y
jóvenes, se reclama el control, la represión, la sanción. Acciones por
cierto necesarias e ineludibles cuando se alcanzan ciertos extremos.
Pero no podemos desconocer el papel que juega el mundo adulto en la
producción y reproducción de esa violencia. Se hace necesario proteger,
cuidar a la infancia, para mañana no tener que cuidarnos de nuestros
niños y adolescentes.
La concreción de este Convenio, es un paso
estratégico en el proceso de construcción de un Uruguay solidario, donde
los niños, niñas y adolescentes, se desarrollen en condiciones de
protección y dignidad, donde aprendan a ser respetados y respetar a
otros, donde la diferencia y el conflicto no sean sinónimos de
violencia.
En este día internacional, hacemos un llamado a la
reflexión colectiva, en las familias, centros de estudio, lugares de
trabajo, espacios comunitarios. Pensemos juntos, cómo contribuye cada
uno de nosotros a la construcción de esa nueva forma de convivencia,
donde predomine la "no violencia", el "buen trato", el respeto entre las
diferentes generaciones.
Garantizar derechos de la Niñez y Adolescencia, es un
deber del Estado, un compromiso del Gobierno Nacional y una
responsabilidad de todos.
Gracias por su atención. |