EDUCACIÓN CARCELARIA: HERRAMIENTA DE REINSERCIÓN
SOCIAL
El 66% de la población carcelaria del Centro
Nacional de Rehabilitación está en la franja etaria de 18 a 29 años, en
el resto del país la cifra se sitúa en el 60%. Estos números muestran
que es necesario brindarles herramientas a estos jóvenes para que al
momento de su liberación, cuenten con oportunidades que les permitan
reinsertarse en la sociedad.
El Director del Departamento de Educación de la
Dirección Nacional de Cárceles, Wilson Ramos, explicó que desde hace dos
años la Comisión de Apoyo a la Educación Carcelaria trabaja en distintas
formas de mejorar la educación en las cárceles de todo el país. Fue así
que surgieron las primeras Jornadas de apoyo a los docentes que enseñan
en las cárceles uruguayas, organizadas por la Comisión de Educación
Carcelaria. Esta Comisión surge a partir de reuniones llevadas a cabo
por el Ministerio de Educación y Cultura hace dos años, las que
permitieron hacer el reglamento relacionado a la reducción de pena.
Además, desde el Departamento de Educación de la
Dirección Nacional de Cárceles, el pasado año se planificaron las
actividades educativas para todo el país y durante una reunión en Bello
Horizonte, Brasil, quedó instalada la Red Latinoamericana de Educación
Carcelaria. Ramos señaló que a partir de estas experiencias es que se
llega a este Congreso de Educación.
En estos momentos se brindan cursos en el área de
Primaria, Secundaria y UTU.
En Primaria, por intermedio de la Dirección de
Jóvenes y Adultos, se consiguieron 30 maestros, los que asisten a las
cárceles departamentales. Además, trabajan en el Patronato, COMCAR y
Cárcel de Mujeres, por lo tanto, hay presencia de maestros de Primaria
en todas las cárceles grandes del país.
Ramos dijo que esto no es suficiente, es necesario
contar con maestros propios del sistema, es así que actualmente 32
maestros están concursando para ingresar a la Dirección Nacional de
Cárceles y así mejorar la calidad de la tarea que realizan.
Respecto a Secundaria, en Cárcel de Mujeres se cuenta
con todos los grupos de 1º a 6º, incluso hay reclusas que han terminado
la Educación Secundaria en el Plan de Educación de Cárceles.
En estos momentos, el Ministerio de Educación y
Cultura, trabaja en la firma de un convenio a través del cual se
posibilitará a los reclusos que puedan ingresar a la Educación
Terciaria. Ramos dijo que, para que ello sea una realidad, primero es
necesario hacer un relevamiento de datos de las personas interesadas y
la orientación educativa que eligieron.
En UTU, se seleccionaron cursos que brindan a los
presos una futura inserción laboral. En tal sentido, en la Cárcel de
Mujeres se dictan clases de gastronomía, corte y confección, relaciones
públicas y peluquería. Estos cursos incluyen clases de matemáticas,
idioma español y dibujo aplicado a la materia. A su vez, en la Cárcel de
Santiago Vázquez se imparten los cursos de electricidad, sanitaria,
albañilería y carpintería. De esta manera, se brinda a la población
carcelaria la misma oferta que tendrían si se encontraran en libertad.
Con esto se busca que al momento de ser liberado, puedan continuar sus
estudios en cualquier UTU del país.
La Ley de Humanización Carcelaria indica que cada
seis horas de 40 minutos de clase, es un día de estudio y cada dos días
se resta un día de pena al recluso.
Ramos explicó que hay gente que acude a clases por la
redención, pero con el tiempo se desmotiva, mientras que otros logran
ver las ventajas más allá de la reducción de la pena.
Las autoridades están muy conformes con la respuesta
obtenida por los reclusos ante la oferta educativa que se brinda. En
Santiago Vázquez, de 3200 presos, se anotaron 900 personas para las
distintas áreas educativas disponibles.
Para lograr los mismos resultados en todo el
territorio nacional, la Dirección de Educación logró que, a partir de
este año, desde Montevideo se comience a organizar la educación de todo
el país.
La meta del Departamento de Educación es unificar
criterios para que todos los reclusos del país tengan las mismas
oportunidades. En tal sentido, se solicitó a todas las Jefaturas del
país que enviaran la información necesaria para conocer el número de
reclusos que quieren estudiar, cuáles son sus antecedentes educativos y
sus intereses dentro de la oferta educativa disponible.
Las inscripciones a los cursos son libres, se
realizan en el mes de febrero y la persona opta por la opción educativa.
En la Dirección de Educación se realiza el relevamiento, otorgándole un
puntaje de acuerdo a los estudios cursados. Una vez ordenado por
puntaje, es estudiado por un equipo multidisciplinario que convalida o
no lo dicho por el Jefe de Educación y decide en qué personas se
priorizará.
Además, trabajan en la incorporación de los
funcionarios policiales a los cursos de UTU. En estos momentos reciben
cursos de gastronomía y próximamente comenzará uno de relaciones
públicas. De esta manera, el funcionario mejora su nivel educativo y eso
colabora al fortalecimiento del vínculo con los presos. |