VÁZQUEZ: “URUGUAY MERECE UN SISTEMA DE PROTECCIÓN
SOCIAL”
En el acto de presentación del Diálogo Nacional
sobre Seguridad Social, el Presidente de la República destacó la
necesidad de implantar un Sistema de Protección Social y enfatizó que
nunca antes en Uruguay un gobierno planteó un debate tan amplio sobre el
tema.
El Presidente Tabaré Vázquez sostuvo que el Uruguay
merece un Sistema de Protección Social, “lo cual es más que seguridad
social”. Este Sistema deberá contar con las siguientes características.
Primero, que integre la salud, la educación, el empleo, la vivienda, la
cultura, el desarrollo local, la reforma del Estado, la innovación y la
investigación científica y tecnológica. Segundo, que reduzca al mínimo
los riesgos y potencie al máximo las posibilidades de todos los
uruguayos, principalmente de los más desprotegidos. Tercero, que sea un
sistema financiado de manera sustentable y cuarto, que su construcción
coexista e interactúe con otras reformas culturales y políticas públicas
que ya están en curso en el marco de un proyecto estratégico de país.
Vázquez explicitó las líneas rectoras políticas con
las que el gobierno encarará el tema de la previsión social, asegurando
que todo gobierno debe tener, además de valores, principios, propuestas
y compromisos programáticos, ciertas claves de gestión. La primera de
ellas es trabajar con perspectivas estratégicas fijando objetivos que
trasciendan el período de sus respectivos mandatos.
“Pasar de la ganancia pequeña y efímera a las
conquistas con sentido histórico, porque el futuro no es un horizonte
inalcanzable”, dijo Vázquez. Y en este sentido añadió que es necesario
elaborar políticas de Estado para lograr consensos entre todos los
actores de la sociedad y en todo el sistema político.
La segunda clave es “no caer en la trampa” del falso
dilema de crecer o repartir, porque repartir sin crecer conduce
inexorablemente a quebrantos económicos, conflictos sociales y crisis
políticas que erosionan a la democracia y a la libertad. Y en ese
contexto se debe tener claro que no hay desarrollo sin crecimiento
económico y que no hay crecimiento sin Estado, elemento insustituible en
la tarea de distribuir los beneficios del crecimiento entre toda la
población; y para esto se necesitan políticas públicas fuertes y
eficaces.
Indicó que la vejez es un riesgo cierto e inexorable
y que para asumirla y prepararla sin inseguridades, la sociedad debe
anticiparse y resolver esa incertidumbre para ser una sociedad justa,
solidaria y responsable. Para esto es que existe la Seguridad Social,
apuntó.
En el día de hoy se presenta este debate sobre
Seguridad Social apuntando a discutir, analizar y buscar los acuerdos
necesarios para avanzar positivamente en el tema. En este sentido, el
Presidente destacó la característica fundamental de esta etapa que se
inicia y es que nunca antes en Uruguay un gobierno planteó un debate tan
amplio sobre la seguridad social en sus contenidos, alcances y
convocatoria; “porque en este diálogo no hay y no puede haber
exclusiones porque no podemos admitirlas”, puntualizó Vázquez. Y agregó:
“no profesamos el agnosticismo ciudadano; creemos en la sociedad y por
ello es que convocamos a la gente”.
PALABRAS DEL SEÑOR
PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA EN EL ACTO DE PRESENTACIÓN DEL DIÁLOGO SOCIAL
PRESIDENTE VÁZQUEZ:
Autoridades Nacionales, Autoridades del Cuerpo Diplomático y de
Organismos Internacionales acreditados en Uruguay, académicos,
empresarios, trabajadores, amigas y amigos, queridas uruguayas y
queridos uruguayos. En primer lugar les ruego me permitan expresar cual
es la línea conductora de las palabras que voy a emitir con respecto a
este tema. Teníamos dos opciones entre las cuales elegir para encarar
nuestra presentación en el día de hoy.
Una de ellas era hacer un diagnostico y
dar números y resultados de la situación actual, que ha mejorado por
ejemplo en lo que refiere al Banco de Previsión Social. El aumento
record de afiliados al Banco de Previsión Social, los acuerdos logrados
entre empresas y el Banco en cuanto al cumplimiento de las deudas que
existían, el trabajo sobre la informalidad etc, etc.
Y la otra opción que fue por la que
finalmente optamos, es la de explicitar cual es el pensamiento, o cuales
son las líneas rectoras políticas con las que queremos encarar este tema
de la Previsión Social. Pero como decimos siempre, gracias por
participar en este encuentro, lo primero es lo primero, y bienvenidos al
Edificio Libertad, una de las sedes del gobierno de la República
Oriental del Uruguay.
Pero los gobiernos no solamente han de
tener sedes, también y principalmente han de tener valores y principios,
así como propuestas y compromisos programáticos, han de tener además, lo
que podríamos denominar ciertos o ciertas claves de gestión y a esto es
precisamente a lo que me quiero referir. Entre esas claves de gestión,
hay dos a las cuales considero oportuno resaltar en esta oportunidad. La
primera de ellas, trabajar con perspectiva estratégica, es decir, aunque
los gobiernos pueden cambiar de partido que lo ejerce, y en los hechos
esto sucede afortunadamente, es bueno que se fijen objetivos que
trasciendan el período de sus respectivos mandatos, o en otras
palabras, no hay que encerrarse en el área propia, hay que jugar, en
este país futbolero lo podemos así decir, en toda la cancha, y hay que
convertir los logros en patrimonio. Hay que pasar de la ganancia pequeña
y efímera a las conquistas con sentido histórico, porque el futuro no es
un horizonte inalcanzable, el futuro llega, siempre llega, pero hay que
construirlo. Para todo esto, tenemos que elaborar políticas de Estado y
para elaborar políticas de Estado tenemos que lograr consenso, entre
todos los actores de la sociedad civil, pero también en el sistema
político todo de nuestro país y a esto apuntamos: lograr políticas de
Estado en el tema de Seguridad Social. En segundo lugar, creemos que no
hay que caer en la trampa del falso dilema de crecer o de repartir,
crecer sin repartir o repartir sin crecer conduce inexorablemente a
quebrantos económicos, conflictos sociales y crisis políticas que
erosionan a la democracia y a la libertad. En ese contexto hay que
tener claro que no hay desarrollo sin crecimiento económico, pero
también que no hay crecimiento sin Estado y que éste es insustituible
en la tarea de distribuir los beneficios del crecimiento a toda la
población mediante políticas públicas fuertes, eficaces y eficientes.
Si esto no lo hace el Estado, por cierto el mercado no lo va a hacer y
no tiene porqué hacerlo porque la tarea del mercado es otra.
Mencioné estas dos claves de gestión
porque estimo que la temática que motiva la instalación de este diálogo
es una muy buena, yo diría una excelente oportunidad para demostrarlas.
Es una buena oportunidad para el gobierno, por supuesto, por sus
responsabilidades, por sus competencias y por los rasgos que lo
identifican, pero no solamente el gobierno, pues al fin y al cabo crecer
con desarrollo y actuar con sentido estratégico no son atribuciones
exclusivas de los gobiernos, también son una responsabilidad de todos
los sectores de la sociedad y por cierto, de todos quienes aquí
estamos.
Amigas y amigos, a diferencia del desempleo o la enfermedad, la vejez es
un riesgo cierto e inexorable. Basta solamente con vivir para llegar a
ser viejos. La vejez como el futuro llega, no es una condena, no hay que
eludirla, hay que asumirla y sobre todo prepararla
Si una persona no sabe como podrá
mantenerse y vivir dignamente cuando no pueda trabajar, en razón de su
edad u otra causa, esa inseguridad marcará gran parte de su vida.
Si una sociedad no se anticipa a ese
riesgo y resuelve esa incertidumbre, entonces, no es una sociedad justa,
ni solidaria, ni siquiera responsable. Anticiparse a ese riesgo y
disipar esa incertidumbre es la razón de ser de la Seguridad Social en
tanto –voy a citar acá la definición de la OIT- protección que la
sociedad proporciona a sus miembros mediante una serie de medidas
públicas, la OIT dice “contra” yo cambiaría este término y diría para
atender las consecuencias económicas y sociales derivadas de la
maternidad, el desempleo, el accidente laboral, la enfermedad, la vejez
y la muerte y también la protección en forma de asistencia médica y de
ayuda a las familias con hijos. Tal es también el desafío de este
diálogo que el rigor no comienza hoy ni parte de cero, el país ya tiene
una historia como lo decía muy bien el doctor Bruni y es sobre esa
historia, sobre esa base que tenemos que comenzar a discutir, a analizar
y buscar los acuerdos necesarios para avanzar positivamente en este
tema.
En efecto, la Seguridad Social tiene su
historia en nuestro país y como toda historia tiene luces, sombras y una
amplia gama de matices intermedios, pero no es mi intención repasar aquí
y ahora esa historia, me limito a decir, que pelearse con ella puede
servir como catarsis, pero nada más y que ésta como cualquier otra
historia es útil si se conoce, se asume, se elabora y se proyecta en la
construcción de un futuro mejor. Tampoco es necesario reseñar en esta
ocasión el lugar que la Seguridad Social ha tenido y ocupa en la agenda
política y ciudadana del Uruguay, pero sin ignorar lo anterior, sin
desconocer que la Seguridad Social es por decirlo llanamente un asunto
muy conversado por la sociedad uruguaya, es pertinente destacar una
característica de la etapa que hoy se inicia, nunca antes, un gobierno
planteó un debate tan amplio sobre la Seguridad Social, tan amplio en
sus contenidos y alcances, pero amplio también en su convocatoria,
porque en este diálogo no hay y no puede haber exclusiones, no puede
haberlas y no podemos admitirlas pues una reforma que incluya a todos
los uruguayos no puede hacerse de espalda a ellos o en nombre de ellos.
Para transformar a la sociedad hay que creer en ella y a la gente más
que invocarla hay que convocarla y abrir caminos de participación
ciudadana.
Nosotros no tenemos una visión idílica de
la sociedad, pero tampoco profesamos el agnosticismo ciudadano, creemos
en la sociedad y por ello es que convocamos a la gente, tal vez es
discutible, pero tal vez no sea la forma más sencilla ni rápida para
construir el sistema de protección social que el Uruguay merece, pero
sin duda es la forma que creemos más legítima, más sólida y también será
más duradera.
Amigas y amigos no oyeron mal, no hubo
distracción, ni error, he dicho sistema de protección social que para
nosotros, apasionados de la libertad, la democracia y la igualdad ante
la Ley, pero sobre todo la igualdad ante la vida, significa algo más que
Seguridad Social.
Sistema de Protección Social: primero, que
integre la salud, la educación, el empleo, la vivienda, la cultura, el
desarrollo local, la reforma del Estado, la innovación, la investigación
científica y tecnológica; segundo, que reduzca al mínimo los riesgos y
potencie al máximo las posibilidades de todos los uruguayos y
principalmente de los actualmente más desprotegidos, que los tenemos y
que como gobierno reconocemos que tenemos todavía un enorme problema y
un gran trabajo que realizar para luchar contra la pobreza y la
marginación; tercero, que sea un sistema sustancialmente financiado de
manera sustentable y cuarto; cuya construcción coexista e interactúe
tanto con otras reformas estructurales y políticas públicas que ya están
en curso como con el proyecto estratégico de país en que las mismas al
igual que este sistema se inscribe.
Amigas y amigos una fórmula casi infalible
de anular un diálogo, es abrirlo con un exclusivo monólogo que adormezca
o espante a quienes tienen que dialogar, por lo tanto mi intervención
termina aquí nomás en este momento, agradeciendo a todos ustedes la
actitud de dialogar, agradeciendo también a los organismos nacionales e
internacionales que han coadyuvado a la realización de este diálogo y
expresándoles mi esperanza y mi confianza en que el mismo sea fructífero
para todos y para ese todo que se resume en esa palabra de siete letras
que palpita en nuestros corazones y golpea en nuestras conciencias:
Uruguay. Muchas gracias. |