29/06/07


VÁZQUEZ: "SE NOS DEBE RESPETAR COMO NUESTROS PUEBLOS MERECEN”
“El Uruguay no se resigna al MERCOSUR de la retórica protocolar, de las fotos oficiales, de los postulados que no pasan de eso, del “no pasa nada” o del “mejor que no pase nada”, expresó ayer jueves el Presidente de la República, Tabaré Vázquez, ante la Unión Industrial Paraguaya.

En el marco de su visita a Asunción para recibir hoy viernes, en nombre de Uruguay, la Presidencia pro Tempore del MERCOSUR –que el país desempeñará durante los próximos meses- el mandatario reafirmó la posición uruguaya de “más y mejor MERCOSUR”, admitió que no observa “una posición idílica” frente a esta asociación internacional y redondeó afirmando que Uruguay y Paraguay deben permanecer dentro de ella, lo que no impide “que reclamemos que se nos trate con justicia y que se reconozca la importancia de nuestras regiones y de nuestros pueblos”.

Vázquez, que fue interrumpido varias veces por aplausos, invocó la histórica ligazón entre los dos países por los treinta años que el general Artigas vivió en su suelo. Evocó los últimos tramos de su trayectoria y agradeció el fraternal recibimiento que se le dispensó en esta visita.

Más adelante destacó la comunidad de intereses entre los dos socios menores del MERCOSUR y reiteró su reclamo de “más y mejor MERCOSUR” a través de acciones concretas para reducir las obvias asimetrías económicas y sociales que se dan entre los distintos países. También se dirigió específicamente a los industriales paraguayos y uruguayos señalándoles que el desarrollo “es un desafío también para ellos”.

PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA REPUBLICA, TABARÉ VÁZQUEZ, ANTE LOS DIRIGENTES DE LA UNIÓN INDUSTRIAL PARAGUAYA

PRESIDENTE VÁZQUEZ: Señor Vicepresidente de la querida hermana República de Paraguay, señor presidente de la Unión Industrial Paraguaya, Licenciado Gustavo Volpe, señor ministro de Industria y Energía de la hermana República de Paraguay, señoras y señores integrantes de la Junta Directiva y del Consejo de la Unión Industrial Paraguaya, señores integrantes del cuerpo diplomático, amigas y amigos, señores integrantes de la prensa.

Créanme que para los uruguayos nunca es trivial venir a Paraguay y estar en Asunción. Aquí, entre ustedes, nos sentimos como en nuestra propia casa. En la casa a la que llegó José Gervasio Artigas a principios de setiembre de 1820 tras las sucesivas y definitivas derrotas de su ya entonces muy debilitado ejército en Las Guachas, Las Tunas, Sauce de Lucía, Macoretá y Osamenta.

Al Jefe de los Orientales, aquel glorioso Jefe del Pueblo Oriental, lo derrotaron militarmente y aún para ello, sus enemigos tuvieron tiempo de apelar a la calumnia y a la traición. Pero no pudieron vencer sus ideas ni doblegar sus principios ni arrancarle un lamento ni empañar su ejemplo, que aún impulsa y convoca.

El padre Artigas, con su proyecto -el sistema, como él mismo solía denominarlo- sigue vigente y es un rasgo fundamental de la identidad de la República Oriental del Uruguay el país del cual vengo y en cuyo nombre, en nombre del pueblo uruguayo, los saludo, los estrecho en un fuerte abrazo y también les agradezco la sincera cordialidad con que me han recibido.

Es para mí muy grato como presidente -pero sobre todo como ciudadano de mi país- participar en esta sesión de la Junta Directiva y del Consejo de la Unión Industrial Paraguaya.

Amigas y amigos, si los países fueran pasado y tradición solamente, si fueran solamente eso los países, Paraguay y Uruguay serían naciones muy bien definidas y consolidadas… aunque a algunos no les gusten que el Paraguay y Uruguay estén unidos.

Al igual que otros grandes países, con grandes economías, con grandes poblaciones, también los nuestros –pequeños- tienen su historia hecha con lágrimas, con sangre y también con alegrías y tristezas; tenemos nuestra cultura y nuestras grandezas. Y es por eso que, aunque seamos pequeños, se nos debe respetar como nuestros pueblos merecen. Pero los países no son pasado y tradición solamente. También son futuro y son proyecto.

Las naciones son una construcción permanente, acaso nunca perfecta pero siempre perfectible: una tarea colectiva y sustancialmente democrática. Me interesa remarcar esto para expresar a su vez algo que todos los aquí presentes sabemos: que aunque el nombre de nuestros países es muy parecido, que aunque paraguayos y uruguayos somos hermanos, incluso en tiempos de Copa América de fútbol, Paraguay y Uruguay no son iguales -o mejor dicho- somos iguales porque somos diferentes y fundamentalmente somos iguales porque desde nuestra respectiva identidad tenemos muchos desafíos comunes que usted, señor Presidente, acaba de decir notablemente bien, que pueden ser, si usted me permite, sintetizados en un solo objetivo, crecer económicamente con justicia social, generar más riqueza y generar más igualdad.

Eso se llama desarrollo y ese es nuestro desafío mayor. No es una quimera, ni una ilusión, ni un recurso publicitario. Es un objetivo concreto y posible cuya realización depende de muchos factores, pero fundamentalmente de uno: nosotros mismos. Por eso apruebo sus palabras, señor Presidente, y tomo las mismas como un reto y un desafío para que los gobiernos de nuestros países, Paraguay y Uruguay, trabajemos juntos para superar esas instancias tan desgarradoras, pero tan reales, que tenemos que vivir en algunas circunstancias –en detrimento de nuestros pueblos- por querer desconocer nuestra soberanía, nuestros derechos y también  nuestras responsabilidades. Por eso cuando digo “nosotros mismos”, me refiero en primerísimo lugar a  gobiernos, que deben instrumentar políticas públicas tangibles en materia de estabilidad y consistencia macroeconómica, reglas claras para todos, cumplimiento de los contratos, estímulo a la inversión productiva y a la innovación, reforma del Estado, inserción internacional, integración regional abierta con las flexibilidades necesarias para que nuestros países busquen en otros mercados lo que en estos no encontramos, o que podamos superar las dificultades que tantas veces tenemos. Y también gestión racional de los recursos naturales, preservación del medio ambiente, inclusión y protección social, educación para nuestra gente, empleo digno para nuestra gente, relaciones laborales, en fin, igualdad ante la ley pero, sobre todo, igualdad ante la vida.

Porque la principal riqueza de un país es su gente pero el ”nosotros mismos” mencionado anteriormente refiere también a la sociedad en su conjunto, a las distintas expresiones de la misma y, entre ellas, a los sectores  empresariales e industriales. El gobierno, los gobiernos solos no podemos hacer mucho. Tampoco la sociedad sin un gobierno que comprenda sus problemas puede hacer mucho. Tenemos que trabajar juntos.

Nada más lejos de mis intenciones que invadir competencias ajenas, pero no sería sincero si no lo dijera: el desarrollo también es un desafío para instituciones como la Unión Industrial Paraguaya o como para la Cámara de Industria del Uruguay. En esta tarea, ustedes no son ni estrellas exclusivas, ni actores de reparto: son protagonistas fundamentales, con derechos y responsabilidades como todos los ciudadanos las tenemos, con sueños, intereses y compromisos específicos como cualquier individuo o grupo social los tiene, pero en la construcción de las naciones el pluralismo no es un drama. Drama es que no lo haya o que se lo ignore o que se lo sofoque.

Amigas y amigos, en pocas horas comenzará una nueva reunión de jefes de Estado del MERCOSUR. Yo suscribo su palabra señor Presidente. Así hemos estado trabajando desde que ingresamos a la Presidencia de la República Oriental del Uruguay. Queremos más y mejor MERCOSUR. No nos podemos ir de la región y en la región queremos oportunidades, lo que pedimos es que se nos trate con justicia, que se reconozca la importancia de nuestras regiones y de nuestros pueblos y que no se pretenda, porque somos más pequeños, que dobleguemos nuestra cabeza o que en alguna circunstancias se nos quiera tratar con prepotencia o con fuerzas desmedidas.

Por razones obvias no es pertinente, como ustedes comprenderán, adelantar aquí lo que corresponde expresar mañana de mañana allí, en el seno del MERCOSUR. Agradezco me comprendan y disculpen y en reconocimiento a esa vuestra generosidad, permítanme reiterarles que no tengo una visión idílica del proceso de integración regional. No la tengo pero tampoco soy fatalista, como usted lo dijo muy bien señor Presidente respecto a ese proceso de integración.

Soy consciente de esos problemas y no me resigno a  los mismos. No me resigno. El Uruguay no se resigna al MERCOSUR de la retórica protocolar, de las fotos oficiales, de los postulados que no pasan de eso, del “no pasa nada” o del “mejor que no pase nada”. Con esa convicción y con ese ánimo mañana recibiremos de Paraguay, de nuestra hermana República de Paraguay, la presidencia pro Tempore del MERCOSUR.

Con esa convicción, con ese ánimo y con algunas cosas que diremos mañana durante el próximo semestre, desempeñaremos esa responsabilidad y en esa tarea, como siempre -lo sé desde lo más profundo de mi corazón y de mi intelecto- contamos con ustedes los hermanos paraguayos. Muchas gracias.

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