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30 de octubre, 2007

Uruguay: es ejemplo a seguir

Infancia en clave de cambios: América Latina genera un 55% de niños pobres
América Latina, atraviesa por una etapa de cambios que influyen en la vulnerabilidad de la infancia produciendo grandes inequidades y exclusión social, especialmente en los niños de hasta los 3 años, período crítico de su desarrollo, por lo cual es impostergable, elaborar políticas públicas que aseguren oportunidades para lograr un correcto desarrollo de la temprana infancia.

El cuidado de los niños uruguayos es un tema de debate contemporáneo que necesita propuestas para la elaboración de políticas públicas adecuadas que, junto a las familias, actúen en el ambiente donde crecen y se desarrollan los menores.

En este marco, se realizó un Foro denominado "¿La Infancia Primero?", donde la doctora Helia Molina, integrante del Consejo Asesor Presidencial para la Reforma de las Políticas de Infancia de Chile, realizó una exposición sobre la realidad chilena y sudamericana sobre esta temática, destacando que este tipo de instancias con intercambio de experiencias son claves para avanzar en la búsqueda de soluciones.

En este sentido, dividió el trabajo en cuatro partes: contexto, marco conceptual, medición poblacional y avance en políticas públicas.

América Latina, atraviesa por un contexto que incide en la vulnerabilidad de la infancia produciendo inequidades y uno de los factores más importantes para reducir la inequidad, es brindarle oportunidades a la infancia temprana mediante la intervención de políticas públicas eficaces y eficientes.

La especialistas chilena, destacó que en la región, Uruguay, es uno de los países más avanzados en cuanto al proceso de transición epidemiológica y demográfica, porque la sobrevida de la población no está tan asociada como antes a enfermedades infectocontagiosas o inmunoprevenibles, sino que se asocia a estilos de vida y a características ambientales, salud mental y temas familiares, entre otros factores.

La nueva perspectiva de la realidad lleva a que el tema de la infancia se aborde desde el nuevo concepto de familia, donde el creciente papel de la mujer como jefa de hogar, repercute junto a otros factores, produciendo vulnerabilidad en la crianza de los niños. Este tema también necesita que las políticas públicas se enfoquen en la disminución de la brecha existente entre géneros.

También los procesos de reforma por los que atraviesan la mayoría de los países del Cono Sur, inciden de forma no menos importante en el desarrollo infantil.

Asimismo, como consecuencia de la disminución de la mortalidad infantil, surgen otros temas multifactoriales que es necesario atender, como la calidad de vida de estos niños que sobreviven gracias a los avances sanitarios, como viven, su salud mental.

En América Latina, la pobreza disminuye lentamente y actualmente el índice marca que el 44% de la población es pobre, del cual el 55% son niños.

En Chile, al igual que en la mayoría de los países del Cono Sur, se observa que los hogares de menores ingresos son los que tienen más niños. En Uruguay como en Chile, se destaca un importante envejecimiento de la población a pesar de que la mortalidad disminuyó, en el país andino por ejemplo, a 8 muertes por cada 1000 nacidos vivos. En este sentido, la doctora destacó que a pesar de que Chile, es un país subdesarrollado donde el ingreso per cápita es diez veces menor que el de los países desarrollados, pero que la esperanza de vida al nacer, es la misma que en éstos.

También se advierte que en las madres con menor educación la mortalidad infantil es más alta, así como también la percepción indica que las patologías agudas más frecuentes y graves inciden en mayor medida en las poblaciones con ingresos económicos y sociales más bajos.

Según la última encuesta de ingresos económicos del 2006 realizada en Chile, la tendencia de la pobreza a decrecer es sostenida pero se mantiene casi sin disminución la brecha de la inequidad y recién en 2006 comienza a verse una mínima reducción de la misma.

La tendencia actual desde la perspectiva de salud pública, es enfocarse a mejorar la calidad de vida de las personas, ya que la expectativa de vida está proyectada en 82 años para esta década. Los problemas epidemiológicos de hoy deben ser abordados, comenzando por reconocer los factores de riesgo y avanzar en la prevención con políticas públicas de protección social y esto se traslada al desarrollo infantil temprano.

En los niños, los seis primeros años de vida son determinantes de su vida de adulto, por lo tanto es fundamental preocuparse por el desarrollo integral del niño incluyendo todos los problemas que éstos puedan tener, trastornos para leer, inadaptación social, u otras dificultades, que a pesar de no ser considerados clásicos problemas de salud, representan para los países una gran pérdida.

Actualmente, el crecimiento infantil es considerado como el producto de la interacción entre el desarrollo y la conducta, es un proceso de cambio mediante en el cual el niño logra mayor complejidad en sus movimientos, pensamiento emociones y relaciones con otros.

Esta comprobado que los elementos del ambiente influyen fuertemente en la maduración del niño, por eso debe considerarse una prioridad el brindarle las oportunidades necesarias que optimicen su crecimiento.

En Chile, se utiliza el modelo Ecológico de Desarrollo Integral, donde el desarrollo integral del niño es producto final de la interacción permanente de varios elementos. De este modelo se desprende que los genes y el medio ambiente son socios inseparables, donde los genes esbozan el esquema básico del cerebro pero no lo determinan.

Otros estudios indican que existe una correlación significativa entre criminalidad y el desarrollo del lenguaje a los 6, 18 y 24 meses; la formación neuronal ocurre en los tres primeros años de vida ante lo cual las intervenciones para promocionar su potencial deben ser específicas en este período. Por otra parte, la plasticidad cerebral es mayor a menor edad pero se mantiene a lo largo de toda la vida, por este motivo, el sector de salud debe asociarse al de educación para trabajar en conjunto en la edad crítica de los niños como es el período preescolar y escolar.

La maduración del sistema nervioso no se completa hasta los 20 años y dependerá de que el niño tenga una buena mielinización de las neuronas para que no sufra trastornos serios de la emoción, del juicio y de los impulsos.

El desarrollo infantil que va desde el nacimiento hasta los 7 años, tiene un período crítico que es irreversible como el período prenatal y otro sensible que es más amplio en el tiempo. Antes de los 3 años el período crítico comprende la visión, el sistema auditivo, el control emocional, hábitos de respuesta, lenguaje y símbolos y esto debe considerarse al momento de elaborar las políticas públicas correctas.

En este Foro estuvieron presentes la Ministra de Salud de Uruguay, María Julia Muñoz, la Directora General del Consejo de Educación Primaria, Edith Moraes y el Director de Infamilia, Julio Bango.

   
 
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