XXIII Jornadas de Oncología
Vázquez valoró avances en camino de salida del
subdesarrollo oncológico
En el acto de apertura de las XXIII
Jornadas de Oncología Médica del Interior en Rivera, el
Presidente Tabaré Vázquez dijo que un país
oncológicamente desarrollado es aquel que previene o
diagnostica precozmente el cáncer, cura más cánceres y
gasta menos dinero en hacerlo. Admitió que Uruguay está
oncológicamente subdesarrollado y exige la interacción
de políticas de prevención, detección oportuna y
tratamiento adecuado.
El Presidente de la República,
Tabaré Vázquez, presente en el acto de apertura de las
las XXIII Jornadas de Oncología Médica del Interior se
dirigió a la concurrencia, agradeciendo haber sido
invitado y reconociendo sentirse como en casa en
función de su afección por la medicina y la oncología.
El Primer Mandatario definió la
historia clínica del cáncer como el breve acto final de
una extensa representación biológica. Aclaró que esas
diez células suponen un largo recorrido biológico
previo, en el cual hay que incidir con políticas de
educación, prevención, detección oportuna y tratamiento
adecuado.
Vázquez dijo que la interacción y
los resultados de las políticas determinan el
desarrollo oncológico de un país. Explicó que un país
oncológicamente desarrollado es aquel que previene o
diagnostica precozmente el cáncer, cura más cánceres y
gasta menos dinero en hacerlo. Dijo también que por el
contrario, un país oncológicamente subdesarrollado es
aquel que , más allá de los recursos que asigne, no
tiene políticas eficaces de prevención, diagnostica
tardíamente y cura menos cánceres.
El Presidente dijo que, de acuerdo
con estos parámetros, Uruguay es un país
oncológicamente subdesarrollado. Aclaró que esto se
plantea por falta de políticas de educación y
prevención, porque la detección es tardía y el gasto en
tratamiento contrasta con el reducido porcentaje de
curación.
Sostuvo que las consecuencias de ese
subdesarrollo son muchas y puso como ejemplo, datos
estadísticos del MSP: De 31.056 defunciones del año
2006, 7.696 fueron a causa del cáncer. En relación con
esa cifra, Vázquez se preguntó ¿cuántas de ellas se
habrían podido evitar por educación, prevención o
detección a tiempo?
Acto seguido reflexionó que la
muerte es inevitable, empero, muchas enfermedades son
prevenibles o curables. La vida, dijo Vázquez , esa
obra maestra de la naturaleza, merece ser vivida con
dignidad. Agregó que el desarrollo económico, social,
colectivo o individual es un derecho inalienable de la
gente y una responsabilidad inexcusable de los
gobiernos, de la sociedad y de la comunidad científica.
En ese sentido, recordó palabras de Francois Rabelais:
"la ciencia sin conciencia, es la ruina del alma"
Vázquez fue explícito en cuanto a la
valoración de los avances que se vienen procesando "en
este camino de salida del subdesarrollo oncológico".
Fundamentó su valoración por lo que significan en el
contexto de una transformación sustancial en el Sistema
Nacional de Salud. Y asimismo, mencionó la promoción de
la salud, intersectorialidad de las políticas,
cobertura universal, accesibilidad y sustentabilidad de
los servicios, equidad y continuidad de las
prestaciones, calidad de la atención, eficacia y
eficiencia en términos económicos y sociales,
participación de trabajadores y usuarios, etc., etc.
Reconoció también que estos avances no son mérito
exclusivo del MSP o del Poder Ejecutivo sino de todos
los actores competentes involucrados en un área tan
compleja como es la salud de la población. Afirmó que
implantar un modelo de atención integral basado en una
estrategia sanitaria común , políticas de salud
articuladas, programas integrales, acciones de
promoción, protección, diagnóstico precoz, tratamiento
oportuno, así como la recuperación y rehabilitación de
la salud de los usuarios es tarea fundamental y
compleja.
Recordó también Vázquez la exigencia
de consolidar el derecho a la protección de la salud
que tienen todos los habitantes, que es derecho y
responsabilidad de todos.
Señaló que resulta inevitable que en
la implantación del Sistema Nacional Integrado de Salud
haya desajustes, interrogantes y conflictos. Dijo que
no se deben temer a las diferencias sino asumirlas sin
drama, canalizarlas con lealtad institucional y
responsabilidad ciudadana y resolverlas a favor del
bienestar de la gente. El Presidente de la República
concluyó su alocución diciendo que a lo largo de su
vida profesional y política ha tratado de afrontar la
realidad, mirando de frente las angustias, necesidades
y esperanzas de los semejantes.
PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA
REPÚBLICA, TABARÉ VÁZQUEZ, DURANTE EL ACTO DE APERTURA
DE LAS XXIII JORNADAS DE ONCOLOGÍA MÉDICA DEL INTERIOR
PRESIDENTE TABARÉ VÁZQUEZ: Muy
buenas tardes para todos ustedes. Autoridades
nacionales y departamentales, señor intendente
Municipal de Rivera, profesor Tabaré Viera, señor
Presidente de este Congreso, doctor Gabriel Kriger,
señora profesora doctora Graciela Sabini, señor
Presidente de COMERI, señor profesor Director de
PRONACAN, doctor Miguel Musé, señor Presidente de la
Comisión Honoraria de Lucha Contra el Cáncer, señor
Oscar Magurno, estimado profesor Praderi, amigas y
amigos, queridos colegas:
No por tratarse de la vigésimo
tercera edición de las Jornadas de Oncología Médica del
interior, su apertura es menos emotiva que las
anteriores; y alguna de las cuales tuve la suerte de
participar. Aquí hay mucho trabajo, muchos desafíos,
muchos compromisos, muchas esperanzas y, por supuesto,
muchos colegas y amigos.
Gracias, entonces, por invitarme a
compartir este momento con ustedes. Siento -como lo
decía usted, doctor- que estoy en mi propia casa.
No es que esté obligado o molesto
-quiero aclarar esto también- con la responsabilidad
institucional que la ciudadanía me ha confiando; pero
sucede que -como ustedes- soy un apasionado de la
medicina y de la oncología. Y sé que se me ha criticado
por ejercer la medicina al mismo tiempo que trato de
llevar adelante la Presidencia de la República, pero
estoy seguro que ninguno de ustedes se podría sustraer
a la tentación de seguir ejerciendo la medicina, porque
la llevamos en el corazón.
Y a propósito de la pasión que nos
une y de la casa que compartimos, permítanme decir que
la oncología médica que tanto amamos -así como la
oncología radioterapéutica- constituye para nosotros un
enorme desafío en permanente construcción.
Ustedes bien lo saben -lo voy a
criticar, simplemente, porque también nos están
escuchando quienes no son oncólogos, la población en
general a través de los medios de comunicación, pero
los oncólogos bien lo saben-: la historia clínica del
cáncer, lo que vemos los clínicos, como enfermos
portadores de cáncer es el breve acto final de una
extensa representación biológica.
En efecto: el cáncer, muy
tempranamente, se diagnostica en general –por supuesto-
cuando tiene la dimensión de un grano de arroz. Y en
ese grano de arroz que apenas pesa aproximadamente un
gramo, hay algo así como diez cada nueve células. Una
enorme cantidad de células.
Pero alcanzar ese número de células,
esa tan importante población celular supone ese número
de células, esa importante población celular, supone un
largo y silencioso recorrido biológico previo.
Un recorrido sobre el cual hay que
incidir con políticas de educación –como lo decía la
profesora Sabini- de prevención, de detección oportuna
y de tratamiento adecuado.
La interacción y los resultados de
estas políticas, determinan lo que podríamos denominar
el desarrollo oncológico de un país, el desarrollo
oncológico de una Nación.
Así entonces, un país
oncológicamente desarrollado es aquel que previene o
diagnostica precozmente el cáncer, que cura más
cánceres y gasta menos dinero en hacerlo.
Por el contrario, un país
oncológicamente subdesarrollado es aquel que, más allá
de los recursos económicos que asigne, no tiene
políticas eficaces de prevención, diagnostica
tardíamente los tumores y cura menos cánceres gastando
más dinero.
¿En qué nivel de esa escala se ubica
nuestro país? Ustedes bien lo saben. De acuerdo a estos
parámetros que acabamos de mencionar, el Uruguay es un
país que oncológicamente está saliendo del
subdesarrollado. Basta ver la gráfica sobre tendencias
crecientes de la mortalidad por cáncer en Uruguay, en
la página 14 del Manual de Oncología para el Primer
Nivel de Atención, que acaba de editarse en nuestro
país, para sustentar la afirmación anterior. Hay una
reducción clara de la tasa ajustada de la mortalidad
por cáncer en Uruguay que desde 1990 a 2006 bajó un
10,5% la mortalidad por cáncer en el hombre y 9% la
mortalidad por cáncer en la mujer. Esta última cifra no
es tan clara como la anterior por el incremento de
consumo de tabaco por parte del sexo femenino.
Según datos estadísticos del MSP, de
las 31.056 defunciones registradas durante ese año
2006, 7.696 fueron a causa del cáncer y dentro de esta
causal se observa la siguiente relación:
1.187 por cánceres de tráquea,
bronquios y pulmón
877 muertes por cánceres de
colon, recto o ano
693 por cáncer de mama
584 por cáncer de próstata
418 por cáncer de páncreas
403 por cáncer de estómago
251 muertes por cáncer de
esófago
234 muertes por linfoma no
Hodgkiniano
221 muertes por cáncer de cuello
útero
212 por vejiga
182 por leucemia
123 por laringe
123 por labios, cavidad bucal y
faringe
123 por ovarios
116 muertes por cáncer de
meninges
112 muertes por mieloma múltiple
88 muertes por cáncer de piel
otros cánceres: 1.654
Ustedes se dirán a cuenta de qué yo
hablo de estos números, porque podrá decirse también
que en este mismo año 2006 hubo:
9.795 defunciones por
enfermedades del sistema circulatorio
5.420 muertes por enfermedades
del corazón
3.200 por episodios
cerebrovasculares
2.879 por enfermedades
respiratorios
1.210 por accidentes
539 por suicidio y
157 muertes por homicidio
Sí, es verdad. Pero volviendo a
nuestra temática específica, las muertes por cánceres,
7.696 defunciones en el año 2006, debemos preguntarnos
¿cuántas de ellas pudieron haberse evitado por
educación y prevención adecuadas o detección a tiempo?
¿tenemos que resignarnos al subdesarrollo oncológico?
Yo creo que no.
La muerte es inevitable, pero muchas
enfermedades son prevenibles o curables (entre ellas el
cáncer) y la vida, esa obra maestra de la naturaleza,
merece ser vivida con dignidad. Porque, además, el
desarrollo económico, social, colectivo o individual es
un derecho inalienable de la gente.
Y es también una responsabilidad
inexcusable de los gobiernos, de la sociedad en su
conjunto y, dentro de ella, de la comunidad científica
por aquello que nos enseño Francois Rabelais hace nada
más que 500 años cuando decía "la ciencia sin
conciencia es la ruina del alma".
Colegas y amigos:
El temario de esta jornada es,
realmente, interesantísimo: cáncer ginecológico, manejo
de cánceres de mama in situ e invasor operable,
adyuvancia en cáncer de colon, controversias que
existen, por cierto, en la cancerología en cáncer de
próstata y vejiga, cuidados paliativos, etcétera.
La lista de calificados expositores
sobre estos temas hace innecesario que yo hable sobre
los mismos. Más que hablar me gustaría haber escuchado
o escuchar las ponencias y los comentarios respectivos.
Tampoco hablaré sobre los avances y
perspectivas del PRONACAN, asunto sobre el cual han
expuesto el señor Subsecretario del Ministerio de Salud
Pública, doctor Miguel Fernández y el profesor Ignacio
Musé –que me han comentado lo hizo, como siempre, con
una gran brillantez.
En todo caso permítanme decirles que
valoramos los avances que se vienen procesando en este
camino de salida del subdesarrollo oncológico. Los
valoramos por lo que significan en términos de
educación, de promoción de la salud y prevención y
asistencia, de rehabilitación y de cuidados paliativos.
Los valoramos también por lo que
significan en el contexto de una transformación
sustancial en el Sistema Nacional de Salud sobre bases
de promoción de la salud; intersectorialidad de las
políticas; cobertura universal, accesibilidad, y
sustentabilidad de los servicios; equidad y continuidad
de las prestaciones; calidad de la atención; eficacia y
eficiencia en términos económicos y sociales;
participación de trabajadores y usuarios; etcétera.
Pero los valoramos además porque
estos avances no son mérito exclusivo ni del Ministerio
de Salud Pública ni del Poder Ejecutivo; son mérito de
todos los actores competentes e involucrados en un área
tan fundamental y compleja como es la salud de la
población:
El Gobierno Nacional hizo su parte,
también, señor Intendente, hicieron su parte los
Gobiernos Departamentales, pero también es trabajo y
responsabilidad del sistema político/institucional –me
estoy refiriendo a los partidos políticos, todos, y al
Parlamento- el sistema educativo y de la comunidad
académica de la Administración Nacional de Educación
Pública, de la Universidad de la República y su
Facultad de Medicina, de la Asociación de Estudiantes
de Medicina, de las sociedades científicas. Es tarea
también de personas jurídicas de derecho público no
estatal -como la Comisión Honoraria de Lucha contra el
Cáncer- de instituciones asistenciales como las aquí
presentes y otras; de los profesionales y trabajadores
de la salud –del Sindicato Médico, de la Federación
Uruguaya de la Salud, de FEMI- y también, por qué no
decirlo, responsabilidad de los usuarios, que antes de
ser usuarios son ciudadanos.
Amigas y amigos:
Implantar, cambiar, impulsar un
modelo de atención integral basado en una estrategia
sanitaria común, políticas de salud articuladas,
programas integrales y acciones de promoción,
protección, diagnóstico precoz, tratamiento oportuno,
así como la recuperación y rehabilitación de la salud
de los usuarios es una tarea fundamental y compleja.
Asimismo, consolidar el derecho a la protección de
la salud que tienen todos los habitantes es, valga la
doble redundancia, derecho y responsabilidad de todos.
Por lo tanto, resulta inevitable que
en el diseño e implantación, en el avance del Sistema
Nacional Integrado de Salud haya desajustes, surjan
interrogantes, aparezcan diferencias o se produzcan
conflictos. La infalibilidad no existe y la unanimidad,
si alguna vez existió, pasó de moda y no fue buena
cosa.
No debemos alarmarnos por esta
diferencia. La pluralidad enriquece a las sociedades y
el debate fortalece a la democracia como forma de
gobierno y estado de la sociedad.
No debemos temerle a las
diferencias. Debemos sí asumirlas sin drama,
analizarlas con lealtad institucional y responsabilidad
ciudadana y resolverlas a favor del bienestar de la
gente, que es nuestra razón y nuestro objetivo.
En uno de sus poemas, León Felipe,
seguramente por todos conocido, expresó –textual-
"Yo no sé muchas cosas, es
verdad/digo tan sólo lo que he visto
Por supuesto, salvando todas las
diferencias, yo tampoco sé muchas cosas; pero sé,
porque lo he visto y lo he vivido, que la única manera
de afrontar la realidad es mirar de frente las
angustias, las necesidades, los derechos y las
esperanzas de nuestros semejantes.
Eso es lo que he intentado hacer a
lo largo de mi vida profesional y política.
En eso estoy y en eso seguiré hasta
que me jubile o me jubilen.
Queridos colegas, amigas y amigos,
sólo me resta felicitarlos una vez más por la
realización de estas jornadas, sumarme al
reconocimiento de todos ustedes a la ciudad y a la
institución anfitriona y desearles buen trabajo.
Muchas gracias |