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6 de junio, 2008
Cierre de IPAM: garantizan asistencia a afiliados, conservación de puestos de trabajo y cobro de deudas
El Subsecretario de Salud Pública, Miguel Fernández Galeano, informó que IPAM cierra sus puertas, pero se asegura la continuidad asistencial a sus 3000 socios. La responsabilidad se le otorgó al Hospital Evangélico, que venía prestando servicios de internación. Posteriormente se licitará la cartera de afiliados, donde la empresa adjudicataria se hará cargo de las deudas que la institución contrajo con funcionarios y proveedores.

Lo principal es darle garantía de continuidad en la atención en el marco del sistema de salud.

En el caso de IPAM, se trata de un seguro total, de una institución que estaba bajo la categoría de seguro integral. La idea es que la cartera de clientes sea cubierta por una institución que tenga la capacidad de fusionarse y garantizar las fuentes de trabajo.

El sistema de salud pretende que cuando haya problemas de sustentabilidad de instituciones, se atienda a la población afiliada y los trabajadores tengan continuidad dentro de un sistema.

El jerarca anunció que se designó un tribunal que evalúa los términos de la licitación y se aguarda que el llamado se presente en breve. Se aspira a que más de una organización esté interesada.

Fernández Galeano dijo que se trabaja para la absorción total de los puestos de trabajo, particularmente de los trabajadores del equipo administrativo (30 personas), priorizando en aquellos que no tienen otro empleo.

En cuanto a la situación de los médicos, el jerarca aclaró que IPAM era un seguro de tipo total, pero que contrataba muchos servicios a terceros, por lo que los profesionales realizaban aportes puntuales.

"El sistema de salud no puede perder fuentes de trabajo", dijo, por eso se debe fortalecer la capacidad de respuesta que tiene tanto el sector público como el privado.

La institución que gane la licitación deberá hacerse cargo, además, de los montos adeudados por IPAM a trabajadores médicos y no médicos y proveedores.

El Subsecretario reconoció que algunas instituciones pasaron por procesos de vulnerabilidad, de alto riesgo, desde antes del año 2000, donde se vivía un proceso de deterioro muy fuerte del sector salud. Esa situación, se está logrando revertir con la reforma.

Fernández Galeano aclaró que no se apeló a la intervención, porque se maneja cada vez más la idea que sea el propio sistema de salud el que resuelva el tema de la viabilidad institucional, a través de instituciones que se fusiones, que realicen alianzas estratégicas.

Se trabaja no sólo para resolver la calidad de la atención, el acceso a la misma y para lograr la estabilidad asistencial -que pasa por lo financiero-, sino también para que los sistemas de gestión y funcionamiento sean adecuados, tengan escala y permitan que la salud cada vez más esté realizada y garantizada por prestadores que tienen un buen sistema de gestión, una buena conducción y funcionamiento.

El jerarca dijo que el tema del tamaño de las instituciones es una variante a tener en cuenta, pero no quiere decir que al resto de las organizaciones de asistencia que tengan las dimensiones de IPAM les suceda lo mismo. De todas maneras, el sistema tiene los mecanismos para estudiarlo.

Se discutió mucho el papel de la Junta Nacional de Salud para evaluar la situación desde el punto de vista asistencial y su correlato económico-financiero, para que siempre haya posibilidades de que el conjunto del sistema de salud le garantice la cobertura a la gente en el mejor lugar, en aquellos casos que una institución tenga dificultades para cubrir la atención.

El tema del control es fundamental para buscar correctivos. Existen debilidades en el sistema, en el modelo asistencial. Aquí no sólo existe un problema de estructura, del número de médicos y la población a cubrir, sino problemas de equipamiento. La situación debe evaluarse, corregirse, mejorar la capacidad instalada y sobre todo la capacidad de respuesta.

Es fundamental lograr una recuperación de la relación médico-paciente, que no haya tiempo de espera que postergue la continuidad asistencial, que haya registros, que la historia clínica se convierta en una guía para la continuidad en el tiempo de la atención, para evaluar la integralidad de la misma.

   
 
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