Lucha antituberculosa
Impacto social de la transmisión de la TBC dentro y
fuera de los centros carcelarios
Diagnóstico precoz, la consulta
espontánea, la administración ininterrumpida de
medicamentos, así como una supervisión estricta, son
las estrategias que permiten expresar que existe una
disminución de la tuberculosis en los centros
carcelarios. El hacinamiento propicia el contagio de la
enfermedad. No obstante, no se han generado casos
resistentes a la medicación que se brinda y los
fracasos del tratamiento disminuyeron.
La médica supervisora de la Comisión
Honoraria para la Lucha Antituberculosa y Enfermedades
Prevalentes, Mabel Rovira, presentó un informe de la
situación de la enfermedad en establecimientos
carcelarios, con resultados de tratamientos y
actividades de articulación que se llevan adelante en
cárceles del territorio nacional.
La tasa de tuberculosis en los centros
de reclusión es extremadamente alta en comparación con
el resto de la población, ubicándose entre 600 y 800
casos por cien mil habitantes, mientras que la tasa
país es de menos de 20 casos por cien mil.
Desde CHLA–EP se viene trabajando para
reducir la mortalidad por tuberculosis, impedir el
desarrollo de TB multi-resistente, detener la
transmisión de la enfermedad. Las estrategias para
lograrlo son el diagnóstico precoz y el tratamiento
efectivo hasta la curación.
La Recomendación Nº 7 del Council of
Europe de 1998 establece que “el respeto de los
derechos fundamentales de los prisioneros comprende la
provisión de tratamiento preventivo y cuidados
sanitarios equivalente a los proporcionados a la
comunidad en general”.
La especialista, indicó que la
población privada de libertad se caracteriza por el
predominio de jóvenes del sexo masculino, desocupados,
con alto consumo de drogas "ilícitas", tabaquismo o
alcoholismo y con problemáticas socioeconómicas
culturales muy complejas.
Asimismo, los factores como el
hacinamiento, la falta de ventilación y carencias
nutricionales, facilitan la transmisión de la infección
tuberculosa.
Del mismo modo, la coexistencia de
otras patologías, la elevada tasa de infección por el
virus de la inmuno-deficiencia humana (VIH), la
convierten en una de las principales poblaciones de
riesgo para el VIH/SIDA, circunstancia que incrementa
la posibilidad de contraer tuberculosis.
La supervisora, destacó que un
tratamiento efectivo implica la administración
ininterrumpida de la medicación, en dosis correctas, en
el tiempo necesario y estrictamente supervisado.
De esta forma, es necesario que se
realicen acciones como la observación directa de la
ingesta de los fármacos por parte de personal
capacitado y responsable, controlado con mediciones
clínicas y de laboratorio. También, el registro cabal
de la información para evaluar los resultados del
tratamiento, es vital en estos casos.
En Uruguay, la superpoblación que se
viene produciendo en las cárceles desde hace algunos
años, sumada a todos los factores de riesgo y
deficiencias que existen en ese colectivo, han
producido un incremento abrupto de los casos de TBC.
A pesar de las dificultades del
programa para ejercer sus acciones de prevención,
diagnóstico y tratamiento en los establecimientos de
reclusión, los resultados del tratamiento de casos de
TBC, en el período 1997-2006, son alentadores porque el
éxito terapéutico está por encima del 80%, alcanzándose
en 2006, el 91%, situación que permite expresar que los
casos de fracasos y abandonos han disminuido.
En ese sentido, entre las labores
pendientes se realizarán estudios bacteriológicos a
todas las personas que ingresen a las cárceles con
síntomas respiratorios, con la finalidad de lograr un
control total de los tratamientos en su primera y
segunda fase. Además, se efectuarán actividades de
capacitación para el personal de salud en los distintos
establecimientos, de manera que estén involucrados en
la ejecución de las actividades del programa. |