Quebrada de los Cuervos
Autoridades y periodistas recorrieron primera área
incorporada al Sistema de Áreas Protegidas
Se promoverá la protección de
recursos naturales y culturales asociados, actividades
turísticas y recreativas, educación ambiental y
generación de oportunidades de desarrollo local,
conservando y potenciando actividades productivas
tradicionales. Abarca una superficie de 4.400
hectáreas, de las cuales 365 corresponden a la
Intendencia de Treinta y Tres y el resto al Ministerio
de Defensa y a propietarios privados
La Quebrada de los Cuervos es la
primera área incorporada al Sistema Nacional de Áreas
Naturales Protegidas (SNAP), bajo la categoría de
"paisaje protegido" y que se destaca por sus valores
biológicos, científicos y paisajísticos. Con ese motivo
las autoridades de esa repartición y de la Dirección
Nacional de Medio Ambiente (DINAMA), del Ministerio de
Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA),
organizaron una recorrida con medios periodísticos
nacionales y locales por la zona.
La Quebrada de los Cuervos se
emplaza en una región de serranías, en el departamento
de Treinta y Tres, a 45 kilómetros de la capital
departamental y a 24 kilómetros de la ruta 8. Consiste
en un paso muy estrecho del arroyo Yerbal Chico que
atraviesa la Sierra del Yerbal, y forma una depresión
de cien metros de profundidad. Según un material
divulgativo del SNAP, esas características han
promovido la generación de un microclima especial con
poca incidencia de viento y temperaturas atenuadas y
altos niveles de humedad que favorecen una vegetación
subtropical donde conviven más de cien variedades de
árboles y arbustos, helechos, plantas epífitas
(aquéllas que crecen sobre otro vegetal usándolo
solamente como soporte) y trepadoras. Allí, es posible
encontrar una gramínea nativa de extremo valor
forrajero (bromus auleticus), como así también
ejemplares de yerba mate.
"Me he encontrado con un panorama
muy positivo porque la presencia humana aquí es muy
baja y eso implica que la presión sobre el medio
también sea muy baja y se pueda conservar el área",
dijo el investigador Salvador Palazón Ferrando, de la
Universidad de Alicante, que también participó de la
recorrida.
Tres ecosistemas principales
conviven en la Quebrada de los Cuervos: bosque de
quebrada, matorral serrano y praderas, donde alternan
diversas especies de fauna autóctona. En las
inmediaciones del área ya es posible contemplar el
vuelo de los cuervos de cabeza roja, que le dan el
nombre al lugar. Éstos conviven con los cuervos de
cabeza negra, que se encuentran en retroceso numérico,
y otras aves como la seriema y el dragón, además de
varios mamíferos como el margay y el tatú de rabo molle
y de una diversidad de reptiles, anfibios, insectos y
arácnidos.
"Si nos fijamos que (un área de) la
Quebrada es cedida en 1940 a la Intendencia de Treinta
y Tres y hasta ahora ha permanecido en muy buenas
condiciones, sin el Sistema de Áreas Protegidas, es
porque la población ha tenido el cuidado de mantenerla
en este estado y porque no hay actividades que puedan
competir", agregó el catedrático español.
En el mismo sentido, la titular de
la DINAMA, Alicia Torres manifestó que "si la gente
está en este lugar desde hace varias generaciones y
éste aún conserva sus valores de biodiversidad es
porque esa gente aunque no fuera conciente de que
estaba trabajando por la conservación en realidad lo
estaba haciendo".
La superficie del área protegida es
de 4.400 hectáreas, de las cuales 365 corresponden a la
Intendencia Municipal de Treinta y Tres y el resto al
Ministerio de Defensa Nacional y a cuatro padrones de
propiedad privada.
Cambio tecnológico
"Para nosotros esta área es
absolutamente emblemática", afirmó el intendente
municipal de ese departamento, Gerardo Amaral. Dijo que
es necesario capitalizar los conocimientos adquiridos
por los habitantes del área. Al tiempo que aseveró que
"Queremos preservar mejor y mantener a las familias en
el lugar, que tengan la posibilidad de desarrollarse
dignamente y que todas las partes ganen en esta
relación".
La administración del área le
corresponde, en forma provisoria, a la Intendencia de
Treinta y Tres. El director de la misma, Álvaro
Carámbula, indicó que en la actualidad se está
trabajando para la integración de una Comisión Asesora
específica, como lo prevé la normativa, integrada por
representantes de los gobiernos Central y
Departamental, residentes, propietarios y entidades de
la sociedad civil vinculadas a la zona. A este ámbito
le corresponderá la tarea de avalar los planes de
manejo a corto, mediano y largo plazo en lo
concerniente al desarrollo sostenible, prevención y
ecoturismo, entre otros aspectos.
Las medidas de protección dispuestas
para el área prohíben la edificación o urbanización,
los vertidos de residuos, la introducción de especies
autóctonas de flora y fauna silvestre, la actividad de
caza y de pesca y el desarrollo de aprovechamientos
productivos que alteren las características ambientales
y la actividad minera.
Guillermo Scarlatto, del SNAP,
consideró que "aquí lo que hubo fue un cambio
tecnológico. Se trata de un cambio gradual de manejo
que no se da de un día para el otro. Es un manejo
distinto que incorpora un objetivo de conservación que
normalmente en el establecimiento agropecuario existe
pero supeditado a la producción. Acá se invierte eso,
se pone énfasis en la conservación pero sin se
desplazar a la producción".
Por su parte, Torres señaló que "hay
un compromiso que no es sólo de interés local que la
Quebrada sea un área protegida, sino que es un interés
nacional que está por encima de los intereses
particulares y es un objetivo del Gobierno Nacional que
haya muestras representativas de los diferentes
ecosistemas porque el SNAP da oportunidad para que los
diferentes ecosistemas tengan una representación
armónica en el país".
Torres reconoció que el
relacionamiento con los actores privados "es un proceso
que requiere maduración". Si bien indicó que no
encontró oposición de los habitantes de la zona a la
iniciativa, si advirtió dudas razonables sobre el
alcance de la incorporación del área al Sistema de
Áreas Protegidas y el rol a cumplir, además de
solicitar un espacio en los lugares donde se toman las
decisiones.
El jefe comunal expresó que "tenemos
el desafío de sumar los esfuerzos del Estado, del
gobierno departamental, del SNAP y de los vecinos, en
una visión conjunta, consensuada y negociada.
Respetando la visión de cada uno tenemos que llegar a
un desarrollo que permita que todo el mundo pueda tener
una forma de vida digna y sustentable".
El área estará dedicada a la
protección de sus recursos naturales y culturales
asociados, a la promoción de actividades turísticas, a
la educación ambiental y a generar oportunidades de
desarrollo local, conservando y potenciando las
actividades productivas tradicionales.
Amaral tiene expectativas en cuanto
a "Que el turismo que venga sea un turismo que ayude,
que traiga recursos para el que elabore dulce o pan
caseros, para el que pueda ofrecer leche recién
ordeñada, para el que arriende caballos o los servicios
de un guía para conocer mejor cada uno de los rincones
hermosos que tiene el lugar". |