Gestión de Áreas Protegidas
Idóneo español dijo que Uruguay está capacitado
para hacer uso ordenado de áreas protegidas
Ignacio Lacomba aseguró que en el
proceso de incorporación de las áreas protegidas al
Sistema, los pobladores locales no se verán afectados
en sus propiedades, emprendimientos y desarrollos
tradicionales. Dijo que esas áreas pasan a ser
monitoreadas para evitar situaciones que alteren la
conservación de sus recursos, y posibilitan establecer
medidas económicas que impulsan el desarrollo
sostenible de las poblaciones locales
Se realiza en Montevideo el Curso de
Nivelación: Planificación y Gestión de Áreas Protegidas
organizado por el Sistema Nacional de Áreas Protegidas
(SNAP) y la Dirección Nacional de Medio Ambiente
(DINAMA), del Ministerio de Vivienda, Ordenamiento
Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA).
El curso, que se desarrolla en el
Complejo El Faro de la Universidad de la República (UDELAR),
está centrado en cinco módulos: Una Introducción
general, donde se analiza la normativa nacional e
internacional en materia de áreas protegidas;
Planificación y Gestión del Territorio, Gestión de la
Biodiversidad, Planificación y Gestión de Áreas
Protegidas y la Experiencia del Sistema Valenciano de
Espacios Protegidos.
Los participantes surgieron de una
selección en base de 40 inscriptos, representantes de
diferentes instituciones públicas relacionadas a la
temática, de gobiernos departamentales e integrantes de
diferentes organizaciones no gubernamentales (ONG’S).
También participan los especialistas españoles en áreas
protegidas, Salvador Palazón (Catedrático de Geografía
Humana de la Universidad de Alicante); Vicente Urios
(Director Conservador del Parque Natural de la Marjal
de Pego Oliva); e Ignacio Lacomba (Director del
Postgrado “Protección, conservación y gestión de
espacios naturales protegidos” de la Universidad de
Valencia).
El Jefe del Departamento de Gestión
del SNAP, Mario Batalles, indicó que el curso “fue
identificado como una de las necesidades de nivelación
y capacitación entre aquellos actores que van a tener
la responsabilidad más inmediata de comenzar a trabajar
en el funcionamiento del Sistema”.
Recientemente la Quebrada de los
Cuervos (Treinta y Tres) fue la primer área protegida
en ingresar al SNAP y próximamente lo hará Esteros de
Farrapos (Río Negro), mientras otras zonas están en
proceso de incorporación. Tal es el caso del Valle del
Lunarejo (Rivera), Chamangá (Flores), Cerro Verde,
islas de la Coronilla, Cabo Polonio y Laguna de Rocha
(Rocha).
Uno de los expositores invitados al
curso, Ignacio Lacomba, advirtió que los asistentes
están muy interesados en conocer la experiencia de la
Comunidad Valenciana, “donde tenemos un sistema de
áreas protegidas vinculado a la propia legislación y a
la legislación europea. Hemos tenido –agregó- una
evolución bastante intensa desde el año 1975, en la que
se ha puesto en juego figuras de protección como
instrumentos de planeamiento como herramientas”.
Consultado sobre las dificultades
que deberán sortear las áreas protegidas en su proceso
de incorporación al SNAP, Lacomba señaló que, de
acuerdo a la experiencia valenciana, “lo fundamental es
que el público y la sociedad, que los habitantes y
usuarios de las zonas sean informados en la justa
medida para que se den cuenta que incorporarse a un
área protegida no significa ningún menoscabo para sus
propiedades, emprendimientos y desarrollos
tradicionales. No tienen nada que temer y van a obtener
ventajas”, apuntó.
Respecto a esos aspectos favorables
que experimentarían las áreas incorporadas al Sistema,
el catedrático español manifestó que éstas pasan a ser
monitoreadas ante situaciones que atenten contra la
conservación de sus recursos. Además, la posibilidad de
establecer medidas económicas que permitan el
desarrollo sostenible de la población local, como el
impulso de nuevos rubros como el turismo de Naturaleza.
A modo de reflexión final, Lacomba
dijo que “en casi todas las áreas protegidas se
promueve el uso ordenado y el acercamiento a la
sociedad. Eso hay que hacerlo de forma ordenada para
evitar el uso intensivo de las áreas más sensibles y
habilitemos infraestructuras para permitir la
observación y el recreo sin dañar esos ecosistemas que
queremos conservar. Eso es parte de una buena
planificación y acá se está capacitado para hacer algo
así”. |