Oportunidad para investigadores
ANII lanzó nuevo programa de becas que reduce
brecha académico-laboral
La Agencia Nacional de
Investigación e Innovación (ANII) presentó un nuevo
programa de becas de inserción laboral, promoviendo y
articulando el conocimiento en pro del desarrollo
social y productivo del país. La iniciativa beneficia
a empresas que podrán incorporar investigadores
consolidados, y a profesionales que tendrán la
oportunidad de demostrar sus capacidades y apostar a un
empleo formal de cara al futuro.
El evento tuvo lugar en las
instalaciones de la Cámara de Comercio y fue presidido
por la Gerenta de Diseño de Programas e Instrumentos de
ANII, Alejandra Mujica, quien brindó los detalles de la
convocatoria que ya está en marcha y finaliza el 10 de
noviembre.
La iniciativa –que integra el Sistema
Nacional de Becas- no es la primera vez que se aplica,
sus antecedentes se remontan al año 2005, cuando se
instrumentó el Programa de Jóvenes Investigadores,
cuyos resultados fueron evaluados mediante una
consultoría.
En base a esa experiencia, la propuesta
actual sufrió algunas modificaciones, convirtiendo más
exigente el programa dado que procura la inserción real
a la empresa.
“El objetivo es unir dos mundos muy
alejados: el académico y el empresarial”, sostuvo
Mujica, quien aseguró que esta situación también se
vive en Europa, donde se instrumentan sistemas
similares para facilitar el acceso laboral.
Pese a la situación mundial que
actualmente se atraviesa, la ANII pretende que el
sector privado se involucre más con esta iniciativa.
El programa permite que las empresas
puedan tener investigadores de primer nivel, ya
consolidados, que se dediquen exclusivamente a resolver
problemas o “cuellos de botella tecnológicos” en la
empresa.
El objetivo a largo plazo es que el
sector productivo los contrate directamente y la ANII
como Agencia se retire.
Los requisitos para participar son: ser
uruguayo o extranjero con al menos dos años de
residencia en el país, con postgrado terminado,
maestría o doctorado o en curso y ser cofinanciados al
menos en un 50% por la empresa donde planifican llevar
adelante el proyecto. Además, deben demostrar que su
trayectoria académica y/o profesional coincide con el
plan de actividades que llevarán a cabo en la empresa.
Se financiarán becas que tiendan a la
inserción de recursos humanos altamente calificados en
el ámbito empresarial (público y privado).
Excepcionalmente se podrán financiar becas que tiendan
a la inserción de recursos humanos en centros
académicos del estilo de post-doctorado. En este caso
se exige a la institución beneficiaria que le cree a la
persona un contrato de trabajo equivalente a un cargo,
grado 2 o 3, con 40 horas semanales.
La Agencia financia los montos
correspondientes a la beca, cuyos proyectos podrán
tener una duración máxima de 24 meses. Ese monto
financiado implica $17.000 nominales. La empresa que
los incorpore deberá aportar al menos la misma cifra
(ese es el piso).
La evaluación de las solicitudes pasa
por el Comité de Evaluación y Seguimiento que ya fue
nombrado por el Directorio de la ANII y homologados por
el “neo” CONICYT, un consejo asesor en temas de ciencia
y tecnología, asesor del Poder Ejecutivo y Legislativo,
que se amplió a otros actores como gobiernos
departamentales que antes no estaban representados.
Los criterios de evaluación contemplan
los antecedentes del postulante, las características de
la empresa donde se planifica llevar adelante la beca,
el plan de trabajo presentado y el aporte al desarrollo
de la estructura productiva y social del país de ese
plan de becas. Por más información: www.anii.org.uy.
Junto a Mujica participaron de la
propuesta, Rodolfo, Soledad y Vanesa, tres jóvenes que
trabajaron como becarios en empresas privadas durante
dos años y relataron su experiencia.
Uno de ellos, Rodolfo Martínez,
arquitecto de profesión, expuso sobre su proyecto
denominado “OQPA”, que consiste en módulos espaciales
que pueden ser ubicados en las azoteas de las viviendas
ya edificadas.
El objetivo es aprovechar ese espacio
edilicio muchas veces en desuso, contemplando las
características de su edificación, como por ejemplo la
existencia de claraboyas, muy común en varias casas de
la capital.
Esta propuesta surge de una
investigación que reúne varios aspectos, principalmente
el socio-económico, la estructura familiar de los
uruguayos, la falta de acceso a la vivienda y fue
pensada en plena crisis de 2002.
Actualmente muchas familias se expanden
(hijos que se casan y no poseen casa propia, por
ejemplo) y carecen de un lugar para vivir. Estos
módulos espaciales son ideales para ese tipo de
situaciones. También fueron pensados como una opción
para empresas y centros educativos, entre otros, además
de poder utilizarlos el propio gobierno como solución
temporal ante la ocurrencia de siniestros como una
inundación.
El proyecto también prevé generar un
ahorro energético, con el aprovechamiento de energías
pasivas. (Según donde se ubique la vivienda, el sol
puede ser una alternativa).
Otra ventaja que tiene la iniciativa es
que el propietario elige dónde y cómo vive y qué hacer
con su vivienda, incluso puede ser visto como una
oportunidad económica, dado que ese espacio podría
alquilarse, explicó Martínez.
La fabricación de este módulo se previó
en madera, dado que es una materia prima ideal para el
diseño creado y más aún teniendo en cuenta que muchos
inversores extranjeros apuestan a emprendimientos
basados en ese elemento, lo que además implica la
generación de más puestos de trabajo
El proyecto que Martínez instrumentó en
una empresa de plaza, se basó en cuatro productos: dos
inmobiliarios (OQPA 30 y OQPA 50) y dos mobiliarios (OQPA
PRISMA y OQPA CUBO), los cuales pueden ser adquiridos
en forma conjunta o independiente.
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