Continuar senda de crecimiento
Si actuamos con inteligencia y sensatez podremos
salir de la crisis mejor de lo que entramos
Nin Novoa convocó a discutir
"grandes temas mundiales, que tienen que ver con
nuestras vidas". Afirmó que los impactos de la crisis
en Uruguay dependerán de la duración y profundidad que
alcance la crisis en el resto del mundo. Ratificó, tal
como lo señalan las más prestigiosas publicaciones
económicas, que "estamos mucho mejor preparados que
antes para esta eventualidad". Sostuvo que sin la
política no es posible un mundo mejor.
El Presidente de la República en
Ejercicio, Rodolfo Nin Novoa, cerró el ciclo de
actividades de la Asociación de Dirigentes de Marketing
(ADM), con una ponencia centrada en los desafíos que
enfrentará Uruguay en los próximos años, más
precisamente, hacia el 2025, cuando el país llegue a su
bicentenario.
A modo de introducción, con el ánimo
de establecer "dónde estuvimos, dónde estamos y hacia
dónde podemos ir", explicitó los resultados de
Gobierno. En tal sentido, si bien indicó que Uruguay
atravesó por un contexto internacional favorable, la
economía nacional creció por encima del promedio
latinoamericano.
Enfatizó que el trabajo serio y
profesional en materia económica, posibilitó alcanzar
un crecimiento promedio de un 7% anual, y en
particular, en 2008, a pesar de las incertidumbres
generadas en el segundo semestre, se crecerá a un
10.5%. Añadió que el Producto Bruto Interno (PBI) pasó
de 13.000 millones de dólares, en 2004, a 31.000
millones en 2008. Asimismo, resaltó que las
exportaciones de bienes y servicios pasaron de 4.000
millones de dólares a 9.500 millones.
En otro orden, precisó que el
desempleo pasó del 13% al 7%, mientras que el salario
real se incrementó en un 16%. Asimismo, señaló que la
pobreza bajó de un 32% al 20% y que la indigencia pasó
de un 4% a un 2%, reduciéndose a la mitad.
El Jerarca informó que al inicio de
la gestión un médico de salud pública percibía $ 4.500,
mientras que en 2008 percibe, por ocho horas de
trabajo, $25.000. Detalló que el sueldo de los maestros
creció un 30%.
Luego de exponer los resultados de
la actual gestión de Gobierno, el Presidente en
Ejercicio proyectó el país hacia el 2025, deteniéndose
particularmente en los aspectos sociales, educativos,
productivos y energéticos.
Desafíos sociales
Nin consideró que aún quedan muchos
logros por obtener en materia de indigencia. El país
debería cumplir con el desafió de eliminar la
indigencia, "cuestión lacerante para aquellos uruguayos
que creemos que una sociedad equitativa y justa puede
ser construida en base al esfuerzo de todos". Asimismo
bregó por un país en que se reduzca significativamente
la pobreza, situada en la actualidad en el entorno del
20%.
Refiriéndose a los resultados de las
reformas implementadas por el gobierno en materia
tributaria, de salud y en el sistema de prestaciones
sociales, precisó que hubo una clara acción
redistributiva, en donde el 10% de hogares con mejores
ingresos transfirieron ingresos hacia los hogares más
pobres.
Asimismo, afirmó que "tenemos otros
muchos problemas como la drogadicción, la violencia
doméstica, la atención a la discapacidad y la deserción
escolar".
Puntualizó que el 65% de la
población incrementó sus ingresos, el 19% los mantiene
y un 16% perdió ingresos. Consideró que el país debe
avanzar hacia una sociedad más equitativa y justa, en
donde todos los ciudadanos puedan acceder a las mismas
oportunidades.
Desafíos educativos
Como avances del Uruguay, iniciados
en el período post dictadura, el Jerarca destacó el
proceso de extensión de la educación inicial y la
creación de las escuelas de tiempo completo: precisó
que en 2009 se extenderá la obligatoriedad de la
enseñanza inicial para los cuatro años y se llegará a
120 escuelas de tiempo completo, atendiendo a 40.000
niños.
En otro orden, Nin sostuvo que el
Plan Ceibal "ha sido una de las conquistas más
formidables", generando avances significativos en
términos de equidad, En tal sentido se cuestionó acera
de lo que siente el hijo de un esquilador o el hijo de
un peón rural, en la octava sección de Cerro Largo o de
Artigas, viendo llegar a su hijo con una computadora".
El aumento del presupuesto educativo
en el 2009 va a llegar a 1.500 millones de dólares, más
del 4,5% del PBI, aseveró. Precisó que,
independientemente de la discusión de los contenidos
educativos, sin estos recursos la educación no podrá
salir adelante.
Nin destacó la necesidad de
construir un país en que todos los adolescentes
completen 14 años de formación obligatoria, con dos
años de enseñanza inicial, seis años de primaria y seis
años de enseñanza media.
En cuanto a la mejora en los
resultados educativos, el Jerarca indicó que se debería
mejorar en evaluaciones de ciencias y,
fundamentalmente, en las que refieren al manejo del
idioma y la lectura. Aseveró que según detalla el
Índice de Oportunidades Humanas, un niño que no lea 70
palabras por minuto está condenado a restringir sus
posibilidades de desarrollo.
En otro orden sostuvo que se debe
ampliar el tiempo pedagógico en las aulas, promoviendo
una educación integral, que incluya, entre otras cosas,
idiomas, arte y educación física.
Consideró que si bien podemos
reducir la pobreza en términos de una manera
significativa, tal como se ha hecho, resulta
imprescindible, para modificar la cultura de la
pobreza, promover una cultura del trabajo. Insto a
aumentar la cobertura de la educación media superior,
extendiendo los bachilleratos tecnológicos.
En relación al sistema
universitario, expresó que resulta necesario
profundizar los cursos terciarios tecnológicos,
fundamentalmente en las ramas de mecánica, de química,
de informática, de la madera y en la enseñanza agraria.
Finalmente afirmó que se tendrá que
impulsar formas flexibles de educación para adultos, en
la modalidad formal y no formal, promoviendo una
vinculación entre la educación y el trabajo a lo largo
de toda la vida.
Desafíos productivos
El Presidente Interino destacó el
papel del Gabinete productivo en la coordinación de
esfuerzos entre la OPP y distintos ministerios, en
donde se ha promovido una mejora en la estructura
productiva del país, buscando un crecimiento sostenido,
sustentable y con equidad social.
Enfatizó que en ese ámbito
institucional se viene trabajando en el desarrollo de
múltiples cadenas productivas, procurando adquirir
capacidades tecnológicas y crecer en volumen y valor
agregado. Por consiguiente, explicó que se promueven
cadenas estratégicas de acuerdo a su capacidad para
incorporar tecnología, a su intensidad en mano de obra
y en relación a su potencial para promover nuevas
tecnologías.
A modo de ejemplo, se refirió a la
cadena del arroz, que ocupando el 1% de la superficie
del país, contribuye con el 10% en el total de las
exportaciones. También destacó el desarrollo que
presenta la cadena naval, en donde se promueve que la
armada y empresas nacionales construyan barcazas.
Dijo que este enfoque de trabajo
brinda nuevas oportunidades para el desarrollo país.
Desafíos energéticos
Nin señaló que el desarrollo de un
plan energético que diversifique la matriz se encuentra
asociado al desarrollo de la estrategia industrial.
Sostuvo que el país no puede
desarrollarse sin una energía limpia, accesible y
barata para todos.
Precisó que el siglo XXI tiene por
paradigma el crecer y distribuir. No obstante, indicó
que el crecimiento tiene que ser seguro, limpio y
sustentable. Añadió que el cambio climático, dado el
aumento de la temperatura global del planeta, amenaza
al mundo.
Aclaró que "los problemas que
tenemos hoy de calentamiento global son problemas del
pasado, porque el anhídrido carbónico permanece en la
atmósfera durante 120 años". Dijo que "tenemos la
obligación de entregarle a las generaciones que vendrán
un planeta limpio, habitable, y habrá que transitar de
una economía de altísima intensidad en emisiones de
carbono a uno de baja intensidad".
El Jerarca señaló que Uruguay
procura diversificar su matriz energética sin
exclusiones, sin preconceptos.
Afirmó que es imperativo explorar
todas las fuentes renovables de energía: la solar, la
eólica, la biomasa, la nuclear y, algunas otras como la
de las olas de los océanos o la del hidrógeno del agua.
Detallo que el Gobierno convocó a
todos los líderes políticos para pensar e intervenir en
este tema.
Consideraciones finales
Nin Novoa resaltó que el cierre de
2008 encuentra al mundo "sumido en la mayor
incertidumbre económica que recuerde nuestra
generación". Precisó que se agregó a la crisis de
seguridad, la crisis económica y financiera, la cual
está impactando de manera muy fuerte en las economías
de los países más ricos. En tal sentido, se cuestionó
cómo deberíamos ver los uruguayos esta situación.
Sostuvo que "como somos parte de
este mundo, nos conmueve y nos preocupa su suerte, su
tragedia, sus éxitos y sus fracasos". Puntualizó que
estamos más lejos que nunca de alcanzar en el planeta
las metas del milenio, propuesta por las Naciones
Unidas. Dijo que nuestra sociedad no puede estar
insensible ante esta situación.
Sostuvo que "cayó el paradigma del
Estado controlando todos los resortes económicos,
sociales, políticos, culturales, de la vida de las
naciones y las sociedades y se cayó en forma de un
muro, que es precisamente la forma más odiosa, y casi
simbólica, de ese intento fallido de aislarse del
mundo".
Por otra parte, añadió que en la
actualidad enfrentamos una "caída estrepitosa del
sistema financiero, de la especulación más cruda y
despiadada". Consideró que los más lúcidos intentos
políticos, que responden a esta forma de pensar, se dan
cuenta que no alcanza con discutir sobre finanzas de
bancos y paquetes económicos.
Nin convocó a discutir,
especialmente en un año preelectoral, sobre "los
grandes temas mundiales, que tienen que ver
directamente con nuestras vidas, con nuestro destino,
con nuestro futuro".
Afirmó que, en relación a los países
más poderosos, estamos recibiendo los impactos de la
crisis con mucho retraso. Precisó que los efectos en
nuestro país dependerán de la duración o profundidad
que alcance la crisis en el resto del mundo. Ratificó
que tal como lo señalan los organismos internacionales
y las más prestigiosas publicaciones económicas
"estamos mucho mejor preparados que antes para esta
eventualidad".
"Yo digo firmemente que los
uruguayos deberíamos afrontar esta situación, desde el
gobierno y con toda la sociedad, con inteligencia y con
sensibilidad, con mucha sobriedad y manteniendo algo
que nos ha costado reconquistar, la confianza, la
seguridad de que tenemos muchas posibilidades de
crecer, de construir un país más justo, más equitativo,
más libre y democrático", enfatizó.
Añadió que Uruguay enfrenta la
crisis con altos niveles de inversión, con un sistema
financiero serio, que ya conoció la amargura de la
crisis. Asimismo, sostuvo que se cuenta con indicadores
sociales en permanente mejoría, que debemos preservar y
cuidar; estos son parte de la recuperación económica
del país.
Concluyó que si actuamos con
inteligencia, con audacia, con sensatez, aprovechando
pasos y posibilidades, podremos salir de la crisis
mejor de lo que entramos, con nuevas posibilidades. "No
hay un mundo mejor sin la política. No hay técnica ni
ciencia económica que pueda conducir a los países,
porque no hay neutralidad en ninguna de ellas",
aseveró.
PRESIDENTE EN EJERCICIO DE LA
PRESIDENCIA DE LA REPÚBLICA, RODOLFO NIN NOVOA, EN LA
ASOCIACIÓN DE MARKETING DEL URUGUAY, EL MIÉRCOLES 17 DE
DICIEMBRE DE 2008
PRESIDENTE NIN NOVOA: Muy buenos
días para todos. La verdad esto constituye un altísimo
honor. Estar cerrando estas actividades de la
Asociación de Dirigentes de Marketing del Uruguay.
Constituye también un honor el hecho de tener una
audiencia tan calificada. La verdad y uno se siente
honrado por poder dirigirse al corazón de la economía
nacional, de la política nacional, de la diplomacia. Y
entonces, empiezo por agradecer la presencia de todas y
de todos. Quizás particularmente también me sienta muy
honrado porque mi trabajo en el Senado, creo que es
asegurar los derechos de las minorías. Y ver aquí a
tantos amigos de la oposición, me congratula y me
honra. Créanmelo.
Porque me parece que a largo de la
vida uno tiene que ir haciendo algunas cosas que hay
que considerar como imprescindibles, absolutamente
necesarias. El aportar a la discusión de las ideas, a
la confrontación de los proyectos. Teniendo el balance
fundamental y creyendo en la buena intención de todos,
presentarse a la discusión con el ánimo de convencer,
pero también con el ánimo de dejarse convencer en la
medida que los argumentos sirvan y sean sólidos, como
muchas veces hemos escuchado. Son parte, me parece, de
un Uruguay que necesariamente tiene que venir.
Nuestros adversarios no son nuestros
enemigos. Nuestros adversarios en materia de ideas son
apenas, o quizás, mucho más que apenas, son uruguayos y
uruguayas que tienen la misma sensibilidad por el
desarrollo nacional y el bienestar de la gente que
tenemos los que circunstancialmente estamos en el
Gobierno. Y solamente tienen otras ideas y otros
caminos para recorrer con ese objetivo.
Entonces el hecho de que a mí me
hayan dado también este privilegio de ser el tercer año
que cierro estas actividades. Sumado a esta ansiedad
intrínseca que tenemos los uruguayos de estar haciendo
balance permanentemente, también ADM me hizo el honor
de evaluar los primeros 90 días de Gobierno. En una
actividad que fue, sin duda, difícil de evaluar, 90
días después de un cambio tan importante como el que
había tenido Uruguay desde el punto de vista político
era difícil, pero mis buenos amigos de ADM me ponen, a
veces, en esos aprietos. Y lo concreto es que estos
cuatro años de Gobierno he estado siempre una vez
inaugurando, abriendo y las otras tres cerrando. Y
estos cuatro años de Gobierno son el 80% del período. Y
yo no quiero hablar del pasado. Yo lo que quiero es ver
lo que planteaban los amigos de ADM era ver cómo
hacíamos para encontrar, para discutirlos y poner
arriba de la mesa, cuáles son los desafíos que tiene el
Uruguay para los próximos años.
Y esos desafíos que tiene el Uruguay
como los podemos enfrentar, con esas visiones
diferentes, distintas desde el punto de vista político,
desde el punto de vista económico, desde el punto de
vista social. Cómo podemos ponernos de acuerdo, por lo
menos, en una agenda que nos permita precisamente
avanzar en esos desafíos.
Yo la verdad es que nunca tuve
vocación de gallina que ponen los huevos y avisan que
lo hicieron. El buen agricultor sabe que la gallina
pondrá huevos y lo que tiene que hacer es recogerlos.
Pero no me resisto, creadme, por lo menos para tener un
punto de partida, para mirar esos próximos años y esos
desafíos que se nos presentan hacer un minuto y medio
de un balance. Porque, además, todos hemos escuchado el
balance que hemos hecho, tanto el Gobierno como la
oposición. Me parece que cada uno tiene una idea
formada de cómo está el país, de cómo marcha, pero
ustedes comprenderán que yo en una situación de esta,
en mi carácter de Vicepresidente no podría dejar de
destacar algunas cosas que han hecho nuestros
compañeros.
Este equipo de Gobierno del que yo
me siento parte intrínseca, indisoluble y completamente
compenetrado. Esa ha sido una tarea que ha llevado
adelante las Ministras y los Ministros, los
legisladores y las legisladoras, que han tenido
determinados resultados.
Entonces yo me voy a limitar
únicamente a mencionar esos resultados. No me voy a
poner a analizar. El análisis ya está hecho y cada cual
desde su punto de vista lo podrá profundizar,
ensanchar, llevar más adelante o más atrás. Y si nos
quitamos desde el punto de vista de nuestro
condicionamiento subjetivo, político, porque
naturalmente que todos tenemos y estamos condicionados
por nuestra visión política y económica, por nuestro
proyecto de sociedad y de tránsito hacia una sociedad
equitativa y en desarrollo sustentable. A mí me parece
que sensatamente uno podría decir que hemos tenido un
muy buen resultado necesario.
Y les digo más, como reconocimiento
a los que han trabajado directamente en el diseño y en
la aplicación de las políticas que como reconocimiento
personal. Yo no vengo aquí a hacerme autoreconocimiento.
Entonces, cuando uno mira algunas cifras. Entonces
tiene un punto de partida, no con el ánimo tampoco de
confrontar porque no se trata de eso, sino de saber
dónde estamos, dónde estuvimos, de dónde venimos, dónde
estamos y hacía dónde podemos ir. Me parece que es
bueno y legítimo que yo comparta con ustedes algunas
refrescadas de memoria porque no se trata más que de
eso sobre la situación en la que nos vamos encontrando
y en la que estamos.
Hemos tenido aplicación de políticas
económicas, de políticas sociales, de políticas
productivas que han dado buenos resultados.
Cuando mira el crecimiento histórico
del país, y también reconozco, porque sería un tonto si
no lo dijera, que ha habido un contexto internacional
favorable para que el Uruguay creciera. Pero también
hay que decir en este contexto internacional, nosotros
hemos crecido por encima del promedio de los países
latinoamericanos, que tenían el mismo contexto
internacional favorable. La aplicación de políticas
económicas ha sido una aplicación con seriedad, con
profesionalidad, con potencia diríamos que nos han
permitido crecer en estos últimos años a un 7% anual. Y
en este año particularmente, que es un año que después
lo vamos a ver al final, es un año que se llena de
incertidumbres a partir del segundo semestre en el
mundo y también en el Uruguay vamos a crecer un 10,5%.
Y esto es muy bueno para el Uruguay. Esto es muy bueno
porque quiere decir que nosotros cuando en el 2005
veíamos cual era nuestro Producto Bruto Interno de U$S
13.000 millones, si lo comparamos con el Producto Bruto
Interno que tenemos hoy que es de U$S 31.000 millones
pasamos a una primera conclusión. El ingreso per cápita
de los uruguayos, sin estratificar, como se mide el
ingreso per cápita pasó de U$S 4.000 por año a casi
10.000. Y esto es, sin ningún lugar a dudas, una
mejoría para la mayor parte de los habitantes. Y
después vamos a ver en la aplicación de algunas
políticas sociales, particularmente como hubo una
aplicación redistributiva del ingreso que benefició a
la mayor parte de la población.
Las exportaciones, se acuerdan que
había un sueño, un anhelo, de llevar a U$S 5.000
millones de exportación. Un anhelo compartido por
todos, obviamente, porque sabemos que el país es un
país que se presenta con un perfil nítidamente
exportador. En virtud del mercado interno que tenemos y
de la capacidad de producir alimentos sobre todo,
nosotros nos presentamos como un país nítidamente
agroexportador o alimentario exportador.
Y ahí pasamos de los U$S 4.500
millones a los U$S 9.500 millones con los que
cerraremos en el ejercicio de este año. El desempleo
bajó del 13% al 7% y esto hace innecesario cualquier
otro comentario. La pobreza bajó de un
32% al 20%. La indigencia bajó a la mitad, teníamos
casi un 4% de indigentes y hoy tenemos un 2%. El
salario real creció en el 2005 un 16%. El sueldo de los
médicos de Salud Pública, cuando iniciamos esta gestión
estaba en $ 4.500, este año estará en $25.000
trabajando ocho horas. El sueldo de los maestros ha
crecido en términos reales un 30%. El salario de los
funcionarios no docentes de la enseñanza creció entre
un 30 y un 50%. Son todos elementos que nos permiten
pararnos en esta plataforma y decir qué es lo que
esperamos para el futuro.
Y aquí yo miro para adelante. Y con
esto alcanza, quizás algún otro matiz podamos
introducir a lo largo de esta charla sobre resultados
concretos, pero a mí lo que me interesa es que el
Uruguay va a cumplir a lo largo de 2025 su primer
bicentenario. El segundo centenario de la
independencia. Y entonces porque no podemos imaginarnos
el Uruguay del bicentenario. Pregunto ¿Será muy difícil
tener, tener, soñar, pensar y contar con un ingreso per
cápita de U$S 20.000? por año. Será muy difícil pensar
en un Uruguay en el cual todos los adolescentes
completen 14 años de formación obligatoria, dos años de
enseñanza inicial, seis años de enseñanza primaria,
seis años de enseñanza media, de lo que ahora vamos a
ver algunos resultados también.
¿Será muy difícil pensar en duplicar
nuestra matrícula universitaria? La matrícula
tecnológica, será muy difícil pensar es un país que
exporte bienes y servicios por U$S 25.000 o 30.000
millones. Yo creo que no es difícil. No es difícil
pensarlo pero tampoco lograrlo. En la medida en que
cumplamos con un sueño que creo que todos anhelamos en
nuestras cabezas y en nuestros corazones que es la de
trabajar de la manera más mancomunada y junta posible
en pos de esos objetivos. Entonces, para eso me parece
que se nos plantean cuatro grandes desafíos. Hay un
desafío social que yo creo que tenemos que seguir
luchando y pensando en él. Porque el Uruguay ha sido un
país de una sociedad muy homogénea a partir de una
Escuela pública que fue la gran movilizadora social, en
esta sociedad precisamente, y que hoy vemos que tiene
todavía diversos niveles e índices de pobreza y
exclusión que los deben motivar a todos para seguir
trabajando en ello. Creo que tenemos también,
concomitantemente, un desafío educativo. Nadie duda de
la importancia de la educación en cualquier proceso de
desarrollo sustentable. Tendríamos un desafío
productivo, obviamente el país sale en base al trabajo
y a la producción. Y un desafío, que también, me parece
incuestionable a esta altura que es el desafío
energético. Un país no puede desarrollarse sin una
energía limpia, accesible y barata para todos. Creo que
debe haber otros, obviamente, yo me voy a concentrar en
estos cuatro. Porque me parece que son desde mi punto
de vista, quizás, los más importantes. Desde el punto
de vista del desafío social, y van a ver que reconozco,
tengo la obligación de reconocer que todavía nos quedan
muchas cosas por hacer. Que haya 70.000 indigentes en
Uruguay por más que hayamos bajado a la mitad esas
cifras es todavía una cuestión lacerante para aquellos
uruguayos que creemos que una sociedad equitativa y
justa puede ser construida en base al esfuerzo de
todos.
El 20 o 21% de pobres son muchos
todavía. Es verdad son muchos y ahí tenemos que hacer
el esfuerzo más grande para tratar de interrumpir ese
círculo de reproducción de la pobreza y creo que uno de
los elementos claves para esto será la educación y a él
nos vamos a remitir cuando lleguemos a ese capítulo.
Y después tenemos otros muchos
problemas como la emigración de los jóvenes, la
drogadicción, la violencia doméstica, la atención a la
discapacidad, la deserción escolar donde hay también
algunas cifras que hay que analizar porque no nos dejan
conforme obviamente. Son todos asuntos que deberían
seguir estando en la agenda de discusión pública. Pero
es verdad que hemos hecho reformas, que hemos hecho
reformas importantes y que han tenido resultados
determinados. Y esos resultados, que además, los
estamos evaluando permanentemente porque yo creo que
esto también era una condición un tanto negativa del
Uruguay. Los uruguayos hacemos reformas, sin evaluar
mucho las que hicimos anteriormente, sin evaluarlas
científicamente, técnicamente, con rigor técnico
profesional. Entonces, nosotros modestamente desde el
Gobierno empezamos a evaluar la aplicación de estas
reformas en su conjunto. De la reforma de la salud, la
reforma tributaria, la reforma de la educación, la
reforma social que hemos hecho en muchos aspectos como
son las asignaciones familiares, el acceso a las
pensiones a la vejez, etcétera.
Todas estas reformas nos dicen, con
rigor técnico, que hubo transferencias de ingresos
desde el 10% de los hogares de mayores ingresos hacia
el 80% de hogares de menores ingresos.
O sea que allí hay una clara acción
redistributiva, porque muchas veces se ha discutido
también si la acción redistributiva del Gobierno se
basa únicamente en las políticas macro -es decir, vamos
a darles recursos a la salud, a la enseñanza, a la
educación, etcétera- y ahí se nota la definición, o si
aplicando otro tipo de políticas como la tributaria,
también se alcanzan esa meta de redistribuir.
Y lo hemos logrado. Cuando nosotros
miramos el efecto conjunto de todas las reformas que
hemos hecho, llegamos a una conclusión que quizás no
todos la tengan en sus cabezas.
Dice este resultado que el 65% de la
población incrementó sus ingresos, el 19% los mantiene
y un 16% perdió ingresos. Esto es parte, pero también
esto es parte, de una sociedad que aspira a ser
equitativa. Después me gustaría, también, quizás hablar
de las diferencias entre una sociedad igualitaria y una
sociedad equitativa.
Yo la verdad es que creo poco en las
sociedades igualitarias, creo poco porque sé que es
imposible llegar a ellas, todos somos diferentes. Todos
tenemos talentos distintos, todos tenemos virtudes
distintas, porque la igualdad, la aspiración de llegar
a una sociedad igualitaria supondría, darle a todo el
mundo la misma recompensa.
En cambio, la sociedad equitativa
supondría –y a esta tesis me afilio-, darle a todo el
mundo la misma oportunidad. Eso me parece que es un
detalle fundamental cuando nosotros inclusive
definimos, decidimos, analizamos, el futuro de nuestro
país, de nuestra sociedad y de las políticas para
aplicar.
Así que, viendo ya a este desafío
social que todavía nos queda por hacer, que le queda a
la sociedad uruguaya para encontrar esos niveles de
equidad, paso al segundo desafío, al desafío educativo.
Nadie puede negar en este país y en
el mundo entero que las sociedades que van hacia son
aquellas que tienen un sistema educativo que vincula el
saber con el hacer, y que vincula la capacidad de
aprendizaje con la capacidad de trabajo. Y a eso
también me quiero referir, porque me parece que es
parte fundamental de este involucramiento que tiene que
haber entre las políticas económicas y sociales y el
combate a la pobreza.
Y el Uruguay de los últimos años ha
tenido, sin ningún lugar a dudas, avances importantes.
Y cuando me refiero a los últimos años, me refiero no
solamente a los cuatro que han pasado. Me refiero
quizás desde la reapertura democrática en el Uruguay,
porque yo soy de los que creo que la historia del
Uruguay no empezó con nosotros.
Lo que es el Uruguay hoy es la
acumulación de políticas, de decisiones, de
conformación de sociedad que ha sido mérito de todas
las generaciones, y de eso nos vanagloriamos y nos
deberíamos seguir vanagloriando. El mundo no empieza
con nosotros, como no empezará tampoco con los que
vengan dentro de algunos años.
Me apresuro a decir, también, ya
para orientar un poco el tenor de las preguntas, que
como estoy en el ejercicio de la Presidencia de la
República, no puedo hacer ningún comentario partidario,
por lo tanto, que no vengan preguntas referidas al
Congreso del Frente Amplio, ni a las candidaturas
porque no puedo hablar.
Pero yo les decía entonces que el
Uruguay ha tenido muchos avances en materia educativa,
ha universalizado la educación inicial entre los cuatro
y los cinco años a partir de la década del 90.
Nosotros, ahora en el 2009 empieza la obligatoriedad de
la educación inicial a los cuatro años, se han creado a
partir de la década del 90 las Escuelas de tiempo
completo. En el 2009 vamos a llegar a 120 escuelas y
40.000 niños atendidos.
El Plan Ceibal, sin ningún lugar a
dudas, ha sido una de las conquistas más formidables
que nosotros podemos hacer, y es para los jóvenes, para
ese criterio de equidad que queremos instaurar en el
Uruguay.
Yo le decía, en uno de los últimos
cierres, creo que fue en el anterior, cuando me
imaginaba aquí mismo y comentaba con ustedes lo que
sentiría el hijo de un esquilador, el hijo de un peón
rural, el hijo de un alambrador, en la octava sección
de Cerro Largo, de Rivera, de Artigas o de Salto,
viendo llegar a su hijo con una computadora, porque de
otra manera jamás podrían haber tenido la oportunidad
de acceder a esta nueva tecnología de la información.
El aumento del presupuesto educativo
en el 2009 va a llegar a 1.500 millones de dólares, que
es más del cuatro y medio por ciento de los 31.000
millones de dólares que vamos a tener de producto
bruto.
Yo quiero decir, porque también lo
vamos a mencionar, que puede haber una gran discusión
sobre contenido, tiene que haberla, necesariamente, es
verdad, sobre la calidad de la enseñanza. Pero esa
discusión jamás podría darse en un marco de restricción
de fondo para la educación.
Porque lo primero que tenemos que
hacer para dotar de calidad a la enseñanza es
precisamente darle fondo para que se pueda repensar a
si misma, para que pueda repensarse también con el
Gobierno. Y no voy a eludir, por cierto, una mención
por lo menos al tema de la educación general de
enseñanza que lamentablemente ha tenido más ecos por
los incidentes que sucedieron en las barras del Senado,
que por el estudio detenido, detallado, de los
artículos que componen esa Ley.
Entonces, ¿cuáles serían los
desafíos en materia educativa que nosotros ponemos
arriba de la mesa?
En primer lugar, la atención
educativa de calidad en la primera infancia. La etapa
de los tres años es fundamental para tener después un
desarrollo integral de las personas. Y por eso es
imprescindible ampliar el Plan CAIF, dotar a las
llamadas guarderías de mayores contenidos, de brindar
mayor cobertura y mayor calidad en ese sentido.
En segundo lugar, habría que mejorar
los resultados educativos de la Educación Inicial y
Primaria. Nosotros ahí tenemos que atacar nuevamente la
inequidad en los resultados educativos. Porque tanto
las pruebas internacionales como las nacionales lo que
resaltan es precisamente la desigualdad de esos
resultados, que son producto, además, del origen
socioeconómico de los niños. Y eso tiene que estar en
el centro también de nuestra instrucción.
Por eso, las escuelas de contexto
social crítico, las escuelas de tiempo completo, el
Plan Ceibal, son todas herramientas que se habrá que
seguir profundizando y desarrollando.
En tercer lugar, hay que ampliar
necesariamente el tiempo pedagógico en las aulas. Una
educación integral, que incluya, entre otras cosas,
idiomas, arte, educación física, que será obligatoria,
es absoluta y claramente insuficiente con cuatro horas
por día de clase. Y esto es también una materia que hay
que poner arriba de la mesa y analizarla porque de otra
manera, no vamos a poder cumplir con los planes y las
propuestas que nos estamos planteando.
Hay que universalizar el egreso de
la educación media básica, ahí tenemos un gravísimo
problema también la educación media. Es uno de los
problemas centrales de la educación uruguaya que sobre
todo tiene problemas de permanencia y egreso y por
supuesto también de resultados.
Entonces de repente quizás podríamos
plantearnos en el próximo quinquenio lograr que el cien
por ciento de los adolescentes terminen 11 años de
educación por lo menos. Dos de educación inicial, seis
de primaria y tres de media.
Y también en los resultados, tenemos
problemas. Aunque se vislumbra alguna mejora leve en
materia de enseñanza de ciencias y de matemáticas,
según la encuesta Pizza 2006, siguen siendo muy
preocupantes los resultados en materia de lectura.
Hace poco tiempo estuvimos
analizando el Índice de Oportunidades Humanas para
América Latina, que resulta bien interesante, es un
estudio del Banco Mundial, y allí se decía que en
Estados Unidos un niño que no lee 60 palabras por
minuto –un adulto es capaz de leer en 15 segundos- es
un niño que prácticamente está condenado a ser
subnormal porque no tiene posibilidades de desarrollo.
Y en esto también hay que tener en
cuenta que el factor determinante para el desarrollo
escolar es la educación de la madre. Esto está por
encima de todas las otras variables, más allá del
ingreso de los padres, más allá de la situación
económica de la familia, del hábitat. La educación de
la madre determina las posibilidades de que el niño
pueda encaminarse en un proceso educativo constante.
En quinto lugar, también un tema,
para mí, vital. Vincular más, y sobre todo, mejor, la
educación con el trabajo. Es preciso que la noción de
trabajo, la cultura del trabajo, esté incorporada en
todo el sistema educativo. El trabajo intelectual y el
trabajo manual. Tenemos que superar esta división entre
el saber y el hacer, entre los pobres que van a saber
hacer y los ricos o las clases medias que van a saber y
a conocer.
Nosotros podemos reducir la pobreza
en términos constantes de una manera significativa como
se ha hecho, pero para modificar la cultura de la
pobreza es imprescindible incluir la cultura del
trabajo. Es imprescindible incluir la cultura del
trabajo. Y esto no es sólo responsabilidad del sistema
educativo. Esto es mucho más profundo que eso.
Tenemos que aumentar la cobertura de
la educación media superior, y no sólo a través de los
bachilleratos preuniversitarios, también con los
bachilleratos tecnológicos, que están dando buenos
resultados, tanto en cobertura como en calidad, incluso
técnicos superiores.
En séptimo lugar, tenemos que
diversificar la educación terciaria. No podemos tener
un sistema postsecundario exclusivamente universitario.
Es preciso profundizar los cursos terciarios
tecnológicos, desarrollados ya en este y otros períodos
en las áreas de mecánica, de química, de informática,
de la madera, en la enseñanza agraria. Y con propuestas
en las que participen también los actores locales,
porque esto es parte de un sistema nacional de
aprendizaje.
En la Ley de Educación se crea el
Instituto Terciario Superior. Y tenemos que en octavo
lugar, también jerarquizar la profesión docente. Esto
es verdad, no hay transformación educativa sin un papel
central y jerarquizado de los docentes. Este aspecto
tiene también dimensiones salariales, es verdad, de
condiciones de trabajo, de formación, de desarrollo
profesional y de carrera docente. Yo creo que lo más
importante sería promover la carrera docente vinculada
al desempeño del aula, al estudio, a las publicaciones
y no tanto a antigüedad como sucede hasta ahora y como
la Ley de Educación cambia.
Y tenemos que promover la educación
de personas jóvenes y adultas. En Uruguay tenemos un
40% de ciudadanos y ciudadanas mayores de 25 años que
han alcanzado como máximo la Educación Primaria. Y ese
40% son lo que constituyen la fuerza laboral, son los
que educan a los hijos que nacen precisamente en esos
hogares, que son la gran mayoría, son los que hacen la
población económicamente activa.
Entonces, habrá que impulsar, cosa
que prevé también la nueva Ley de Educación, formas
flexibles de modalidad formal y no formal para que
sigan estudiando, con nuevos niveles educativos para
que se capaciten y aprendan. Para construir una
sociedad de aprendizaje será necesario vincular la
educación y el trabajo durante toda la vida.
Y también hay que construir un nuevo
modelo de centro educativo. Eso está también en la Ley
de Enseñanza, en la nueva Ley General de Educación que
permite avanzar en esta dirección. Si hay algo que hay
que hacer, creo que no hay muy poco. Pero tenemos que
desterrar la idea de todas estas concepciones y es
precisamente que en los asentamientos no deberían haber
escuelas, porque esa es una forma de reproducción de la
pobreza. Los pobres se vinculan sólo con los pobres. Y
hay que descentralizar de ese modo, también, el centro
de enseñanza.
Quiero pasar, después de haber
planteado algunas ideas sobre el desafío educativo al
desafío productivo. El Uruguay es un país netamente
productor de alimentos y de otras actividades. Y para
eso existe lo que nosotros hemos dado en llamar la
creación del Gabinete Productivo, que es la
coordinación y el esfuerzo del Ministerio de Industria,
Energía y Minería, con el Ministerio de Ganadería,
Agricultura y Pesca, con la OPP y con el Ministerio de
Trabajo y Seguridad Social. De ahí lo que hemos
definido, es en primer lugar, mejorar la estructura
productiva del país para lograr el crecimiento
económicamente sostenido y sustentable con equidad
social.
Y para eso, lo que estamos haciendo
promoviendo el desarrollo de las cadenas productivas a
través de su crecimiento en volumen, valor agregado y
adquisición de capacidades tecnológicas. Para eso
también un plan energético está involucrado en esto,
porque es clave para sostener una estrategia industrial
enfocada a asegurar el suministro y la diversificación
de esa matriz.
El apoyo a las cadenas estratégicas.
Aquí hemos identificado las cadenas exitosas, para
implementar el valor agregado con capacidad
tecnológica, las cadenas intensivas sin manos de obra,
las nuevas industrias con potencial para promover su
instalación y los servicios de soporte para coordinar e
incentivar.
Con respecto a las cadenas me quiero
referir particularmente, porque hay ejemplos, además
que funcionan y funcionan muy bien. Está allí la cadena
del arroz, que con el 1% de la superficie del país
contribuye casi con el 10% u 11% del total de las
exportaciones. Y esto es porque ha habido, una
auténtica toma de conciencia de la necesidad de
trabajar integrados entre academia, en materia de
investigación, producción, industria y aún
comercialización. Y ahí hay un ejemplo que hay que
valorar, estimular y quizás también que poner para que
otras cadenas lo emulen. Tuvimos, hace pocos días, que
asistir a dos eventos importantes. Una fue la
presentación de un plan estratégico para el desarrollo
de la producción ovina. Y allí también entre academia,
productores, industria, comercializadores, se trazaron
un plan para aumentar de 320 millones de dólares en
exportaciones del total de la cadena textil a 490
millones de dólares y pasar a la producción de 9
millones de ovinos a 11 millones y medio, a unos 40
millones de kilos de lana por año y a la faena de un
millón y medio de corderos pesados.
Y la verdad es que estas son las
maneras que podemos estimular y apoyar para desarrollar
estos emprendimientos. Porque nacen de la propia
sociedad, en primer lugar y eso me parece que es lo más
importante. No es que sea un plan impuesto o pensado
desde el Gobierno, desde los técnicos, sino que nace de
los propios actores y esto me da la sensación de que
hay que apoyarlo con mucha fuerza.
También participé en un seminario
sobre la importancia de la hidrovía en el Uruguay para
la industria naval y la construcción de barcazas. La
hidrovía aquí en el Uruguay y en Argentina, Bolivia,
Brasil, Paraguay, va a precisar en los próximos años
unas tres mil barcazas. Y el Uruguay está en
condiciones de participar de la construcción de estas
barcazas. No solamente la industria privada, que ya lo
está haciendo, sino aún la Armada Nacional, que también
se presenta en estas licitaciones. Y creo que somos
capaces de tener una industria naval que le dé soporte
a este nuevo emprendimiento y que construya, quizás,
hasta dos barcazas por mes, que es un objetivo bastante
modesto, por cierto.
Pero en la medida que pongamos
nuestros esfuerzos para comprender, en primer lugar, la
importancia del tema, y en segundo lugar, para apoyar
las iniciativas que hayan, me parece que tenemos
también allí una gran oportunidad. Y ahí también hay un
ejemplo de coordinación entre los propios trabajadores
con la Unión de Trabajadores Metalúrgicos del Uruguay,
que están elaborando y trabajando en conjunto con las
empresas.
Creo que la cadena automotriz
también tiene una gran expectativa y hay medidas y
propuestas concretas. Creo que la cadena cárnica
también está pasando por un momento de dificultades,
pero ahí el Gobierno también ha cumplido con un papel
fundamental porque en materia de apertura de mercados,
a la carne le quedan solamente dos mercados sin
acceder, que son Japón y Corea. Nada más. Nosotros le
vendemos a la Unión Europea, al NAFTA, al MERCOSUR,
tenemos altísimos índices de seguridad alimentaria, de
calidad, de manera que no hay cosa para hacer en esta
cadena. Como la cadena triguera, como la cadena
farmacéutica, como la cadena energética. Hay muchas
cosas para hacer, hay planes establecidos y creo que
podemos, entre todos, discutir sobre eso.
Quiero por último, antes de una
evaluación final, de una reflexión final, referirme al
desafío energético. El nuevo paradigma del siglo XXI es
crecer y distribuir, pero el crecimiento tiene que ser
un crecimiento limpio. Eso ya no hay quien lo discuta.
Entonces no solo el Uruguay sino el mundo entero tiene
ese desafío. Se está condicionado por el cambio
climático, por el aumento de la temperatura global del
planeta que amenazan un colapso a finales de este
siglo.
Los problemas que tenemos hoy de
calentamiento global son problemas del pasado porque el
anhídrido carbónico permanece en la atmósfera durante
120 años. O sea, que nosotros tenemos, de alguna
manera, la obligación, también, de entregarle a las
generaciones que vendrán un planeta limpio, habitable,
y habrá que transitar de una economía de altísima
intensidad en emisiones de carbono a uno de baja
intensidad. Y hay que pensar también que en el 2012
termina el acuerdo de Tokio y hay que plantearse
también una nueva agenda. Y entonces, esta realidad nos
presenta un doble desafío. Por un lado, comprender la
importancia de los asuntos ligados al cambio climático.
Estos asuntos no son chiste. Estos asuntos son serios,
muy serios, no solamente para Uruguay, sino para el
planeta entero. Y tenemos que encararlo, porque además,
el otro desafío, que es nuestro desarrollo sólo lo
alcanzamos en la medida que tengamos una oferta de
energía también sustentable.
Entonces, yo creo que hay que
cambiar radicalmente la mirada sobre este tema si
queremos encontrar las mejores respuestas a estos
problemas. Y por eso es que estamos tratando de
diversificar nuestra matriz energética. Sin
exclusiones, sin preconceptos. Una matriz energética
que provea energía segura y limpia. Y en esto también
el Uruguay debería asumir una situación de liderazgo en
cuanto al crecimiento limpio. Porque el Uruguay,
además, es un país que produce naturalmente sus
alimentos. Esta condición del Uruguay de país natural,
es la que nos plantea el desafío de liderar en el cono
sur, en América, y quizás en el mundo, la lucha por un
mundo limpio y en equilibrio.
Entonces, a mí me parece que hoy es
imperativo explorar todas las fuentes renovables de
energía, la solar, la eólica, la biomasa, la nuclear y
alguna otra, como la de las olas de los océanos o la
del hidrógeno del agua. Una planta de energía solar
requiere una hectárea y media de captación de esa
energía para producir un megavatio. ¿Será muy difícil
pensar en el Uruguay, en una planta de 100 hectáreas?
Es cara, si. ¿Pero es imposible pensar? ¿Es imposible
pensar en la energía nuclear? No, yo creo que no. El
Gobierno lo está haciendo. Ha llamado a todos los
líderes políticos para pensar en este tema y por
cierto, en mi condición de Presidente Interino
estaríamos esperando a la brevedad una respuesta para
ver si integramos una comisión técnica que estudie este
camino como todos los líderes políticos lo han
planteado, justo es decirlo, sin preconceptos y sin
tabúes.
Entonces, hay en el Uruguay también
un proyecto de promoción tecnológica, solar y térmica.
Pero me salteo algunas cuestiones que también tenía
pensadas para este tema y quiero ir ya a algunas
reflexiones finales.
Este cierre del año encuentra a este
mundo tan globalizado, que tanto hemos hablado,
discutido, sumido en la mayor incertidumbre económica
que recuerde nuestra generación. Creo que la tendencia
universal actual de la inseguridad a la extrema
movilidad, a las grandes incertidumbres, se le ha
sumado una crisis económica y financiera internacional
que está impactando de manera muy fuerte en las
economías de los países centrales, de los países más
ricos.
Obviamente yo no voy a incursionar
en este tema que es más bien para especialistas. Voy a
tratar de darle otro enfoque. ¿Cómo vemos esta
situación los uruguayos? Más general, ¿cómo deberíamos
verla? Yo creo que a todos nos debe preocupar mucho
porque todas las previsiones es que cientos de millones
de personas serán más pobres, habrán más hambrientos,
habrán más enfermos. Decenas de millones de personas en
todo el mundo perderán su empleo, ya lo están
perdiendo. Y habrá muchas consecuencias sociales
graves.
Y creo que en primer lugar, como
somos parte de este mundo, nos conmueve y nos preocupa
su suerte, su tragedia, sus éxitos y sus fracasos. Hoy
estamos más lejos que nunca, diría yo, de alcanzar en
el planeta, las metas del milenio que nos habíamos
propuesto las Naciones Unidas. Y eso es muy malo. Y la
sociedad uruguaya no puede tener una mirada corta,
hacia adentro, contándonos sólo nuestras
preocupaciones. Al menos esta es mi primera
aproximación. Esto lo debemos hacer por sensibilidad,
por humanidad, pero también por civilización. La
insensibilidad, el cálculo menudo y sin ningún sentido
de solidaridad, es una forma de ver el mundo que es
parte de este fracaso. El paradigma del progreso de la
humanidad, que impulsa desde la libertad más absoluta y
total del mercado, desde la disputa más despiadada a
nivel de las Naciones, de los sectores sociales, de las
familias y de los individuos, está en la base del gran
fracaso al que asistimos en los últimos meses.
No es sólo un fracaso de la
regulación. O mejor dicho, de la falta de regulación.
Es mucho más profundo. Hace casi dos décadas cayó el
paradigma del Estado controlando todos los resortes
económicos, sociales, políticos, culturales, de la vida
de las Naciones y las sociedades y se cayó en forma de
un muro, que es precisamente la forma más odiosa y casi
simbólica de ese intento fallido de aislarse del mundo.
Pero ahora, en la caída estrepitosa
del sistema financiero, de la especulación más cruda y
despiadada, comenzando por su agente neurálgico, Wall
Street, se ha caído otro paradigma, el del mercado
total y totalizador. Los más lúcidos dirigentes
políticos de esta forma de pensar y concebir el mundo
lo perciben. Se dan cuenta de que no alcanza sólo con
discutir de finanzas de bancos de paquetes económicos.
Hoy están en discusión otras cosas. En un año
preelectoral, como el que estamos en el Uruguay, quizás
sea difícil que la sociedad uruguaya pueda salir de
estas tensiones y discutir sobre los grandes temas
mundiales, que tienen que ver directamente con nuestras
vidas, con nuestro destino, con nuestro futuro, sin que
se desemboque de inmediato en la contienda de
interpretaciones que en general, no empobrezca la
discusión. Yo no me resigno. Y no hay ninguna duda
nosotros estamos recibiendo el impacto con mucho
retraso en relación a otros países mucho más poderosos
que nosotros y ese ya de por sí es un éxito importante.
Un triunfo que es de todos, de todos los actores
económicos y sociales, del Gobierno, del Estado y de la
sociedad en su conjunto. También es cierto que está
llegando y que el impacto dependerá de la duración o de
la profundidad que alcance en el resto del mundo y en
la región. Y tampoco dudo que estamos mucho mejor
preparados que antes para esta eventualidad. Que
estamos mejor preparados, lo dicen los organismos
internacionales y las más prestigiosas publicaciones
económicas e incluso los propios bancos. Creo
firmemente que los uruguayos deberíamos afrontar esta
situación, desde el Gobierno y con toda la sociedad,
con inteligencia y con sensibilidad, con mucha
sobriedad y manteniendo algo que nos ha costado
reconquistar, la confianza, la seguridad de que tenemos
muchas posibilidades de crecer, de construir un país
más justo, más equitativo, más libre y democrático. No
se trata de actuar en base a adjetivos: pesimista,
optimista, responsable, previsor, hay que actuar en
base a sustantivos. Somos un gran productor mundial de
alimentos, de cosas concretas, tenemos puntos de
partida muy importantes para mantener altos niveles de
inversión, tenemos un sistema financiero sólido que ya
conoció la amargura de la crisis y el país tomó sus
medidas. Tenemos indicadores sociales en permanente
mejoría que debemos preservar y cuidar como un elemento
central, que es nuestro proyecto nacional. Estos
indicadores sociales son clave, no sólo por
sensibilidad y solidaridad, sino como parte de la
recuperación económica del país. En un mundo y en una
región llena de incertidumbres, los que saldrán mejor
de la crisis, no serán necesariamente los más ricos,
los que tradicionalmente han sido las potencias
económicas, esa condición no la van a perder. Pero hay
países que si actuamos con inteligencia, con audacia,
con sensatez, aprovechando espacios y posibilidades,
podemos no solamente salir de la crisis, sino salir
mejor de lo que entramos, con otras posibilidades. Y yo
creo que lo que también ha quedado demostrado en todas
las grandes caídas, desde hace 20 años, es que la
política sigue siendo fundamental. No hay un mundo
mejor sin la política. No hay técnica o ciencia
económica que pueda conducir a los países, porque no
hay neutralidad en ninguna de ellas. Por eso la
política sigue siendo la clave. La política en los
países democráticos y por eso creo que el principal
capital, el de la confianza conquistada en el país,
dentro y fuera de fronteras. La confianza en nosotros
mismos, en nuestra solidez institucional, en la
capacidad de sortear pruebas difíciles y complejas, es
un buen punto de partida para meditar a fin de año. Hay
cifras muy interesantes, sobre todo si se las compara
con el ritmo de desaceleración y caída de otros países.
Pero mucho más importante que eso, que los depósitos
bancarios que crecen, que los bancos abrieron nuevas
sucursales y lanzan nuevas líneas de crédito. Mucho más
importante, incluso que los ingresos de las familias,
que han seguido creciendo y los salarios recuperando
capacidad adquisitiva, o más importante que los
proyectos de inversión para este 2008, fueron casi el
doble que los del año pasado. Incluso que grandes
empresas, enormes empresas, que han detenido todas sus
inversiones en el mundo, mantienen sus planes en
Uruguay. Mucho más importante que todo eso, es que los
uruguayos mantengamos nuestros impulsos, que cuidemos
nuestra confianza, que sigamos con nuestra disposición
a jugarnos, a arriesgarnos y reforcemos nuestra
confianza en el país. Y esto no tiene color, esto no
tiene bandera política, la única bandera es nuestra
insignia nacional, y es un capital invalorable e
insustituible. No existe tampoco el peligro de que
seamos pedantes y pequemos de exceso de optimismo, no
está en nuestros genes nacionales. Por ello, la batalla
desde la política es a la confianza, es a la serenidad,
es al sentido patriótico, es por darle seguridad a los
cambios. Este es un fin de año diferente, en el que nos
interrogamos muchísimas cosas, incluso sobre el clima y
como no lo hacíamos tradicionalmente, sino porque la
civilización o la incivilización han impactado en forma
muy fuerte en este elemento vital. Los uruguayos somos
parte de este mundo, pero no somos una parte inerte ni
paralizada e incapaz de aportar en las dimensiones de
nuestra realidad nuestro propio esfuerzo intelectual,
creativo, de ideas y realidades. Y tenemos una base de
partida que debe incluir no sólo la contemplación de la
crisis y sus desastres, sino las preguntas y la
búsqueda de respuestas sobre que podemos, que debemos
hacer para seguir creciendo, para seguir mejorando la
distribución del ingreso para consolidar y avanzar con
equidad social.
Los uruguayos tenemos como decía el
Presidente de ADM, una pequeña ventaja, tenemos varios
postgrados en crisis. Por eso, es que el mío es un
mensaje positivo. Hace una semana, quiero compartir un
pensamiento con ustedes, estando también participando
de un evento organizado por el Círculo de Montevideo,
en el Hotel Conrad, con la presencia de ex presidentes
de América Latina y de Europa, alguien José Juan Ruiz,
que es el Gerente Regional para América Latina del
Banco Santander, dijo una frase que yo quiero
compartirla con ustedes. Porque me parece que es una
frase propia de estos tiempos, "en tiempos de
incertidumbres el optimismo se vuelve una cuestión de
moralidad pública". Y a mi me parece que esta es una
frase que nosotros debemos aplicar con un grado de
sensatez adecuado, propio de los uruguayos. Y es por
eso, que este fin de año el mejor augurio que puedo
hacerles es que tengan un mejor año, que tengamos un
mejor año 2009. Feliz Navidad y mejor año para todos y
muchas gracias.
PREGUNTAS DE LOS ASISTENTES AL
PRESIDENTE EN EJERCICIO RODOLFO NIN NOVOA, A TRAVÉS DE
LOS PERIODISTAS PRESENTES EN EL ALMUERZO DE ADM
PERIODISTA: Muchas gracias.
Muchas gracias señor Vicepresidente en Ejercicio de la
Presidencia de la República, Rodolfo Nin Novoa. Un
comentario personal y muy al pasar, que creo que será
compartido por mi querido amigo Aldo, ha sido un alto
honor compartir estas jornadas durante este 2008 aquí
en ADM. Usted ha sido un hombre genéticamente
optimista, ha sido un buen estudiante, dirigente
gremialista calificado, luego dirigente político,
Intendente por el Partido Nacional y además Presidente
en Ejercicio por el Frente Amplio; o sea que mal no la
ha ido. No sea tan optimista Nin, en cuánto a las
preguntas.
PRESIDENTE NIN NOVOA: Ni
merecido, ni buscado.
PERIODISTA: Probablemente
merecido, pero no sea tan optimista en cuanto a las
preguntas que no puede responder, porque usted y yo
conocemos a un Presidente que se pronunció públicamente
por un candidato a la Presidencia, por ejemplo, entre
otras cosas. Así, que si quiere transitamos un camino
del medio, institucionalmente quiero que me cuente, que
atributos debe reunir un Presidente para llegar a ese
Uruguay del 2025.
PRESIDENTE NIN NOVOA: A ver, un
Presidente tiene que reunir sin lugar a dudas, varios
atributos, en primer lugar tener un conocimiento
profundo del país, de sus instituciones y del Estado.
Porque es desde el Estado de donde se planifica, se
diseñan y se ejecutan las políticas que después recaen
o en beneficio, que es lo que todos buscamos de los
habitantes. En segundo lugar, tiene que ser un hombre,
o una mujer, que sepa armar equipos de trabajo, equipos
potentes, equipos que sepan adaptarse a la velocidad de
los cambios, con ese mismo nivel de conocimiento de la
sociedad y del Estado. Tiene que ser un Presidente que
oiga más de lo que hable, hasta por una cuestión
genético religiosa, si Dios nos dio, o quién sea, nos
dio dos orejas y una sola boca, con toda seguridad es
para que escuchemos más de lo que hablemos; sino capaz
nos hubiera dado dos bocas y una sola oreja. Tiene que
ser un Presidente con contracción al trabajo
naturalmente. Que le dedique mucho tiempo, que no
necesariamente tiene que ser tiempo de oficina, sino
que tiene que ser tiempo en el sentido, del
conocimiento de la realidad del país, de las mutaciones
que va sufriendo la sociedad, de los cambios de la
misma para poder actuar a tiempo. Yo creo que una de
las virtudes fundamentales de los Presidentes es
adelantarse de alguna manera a los hechos que van a
venir.
Y tener la capacidad además de
actuar con firmeza, con decisión, con coraje porque
además un Presidente está permanentemente presionado
por muchas partes resolviendo intereses que están en
conflictos, intereses que están contrapuestos y que
tendrían que necesariamente ser puestos en la balanza
con mucha ecuanimidad. Esto me parece que es una virtud
muy importante de cualquier Presidente, que sea
ecuánime. Esto es que sepa ver los problemas con
objetividad, con pasión para resolverlos obviamente
pero con mucho equilibrio.
PERIODISTA: Señor
Vicepresidente: yo también pienso en el 2025 pero antes
de llegar ahí, -y quiero llegar ahí, por supuesto, en
buenas condiciones-, hay un tema más puntual y
terrenal. Estamos hablando de una Ley de Educación, de
una inversión muy grande que se ha hecho en nuestro
país, pero ¿cómo seguir adelante cuándo los gremios de
la enseñanza hacen referencia buena parte de esa Ley no
es lo que ellos esperaban, y que por ejemplo, se está
cuestionando incluso el inicio de las clases en marzo?
PRESIDENTE NIN NOVOA: A todos
los gobiernos les suceden estas cosas o algo parecido.
Un gobierno consulta, un gobierno busca acuerdos, un
gobierno diseña caminos de entendimiento, pero un
gobierno resuelve. Y un gobierno no puede estar sujeto
a la inacción, si no hay acuerdo, si no hay consensos,
el gobierno tiene que gobernar. El gobierno tiene
además un ámbito de discusión aparte de la búsqueda de
esos caminos que en el Uruguay se ha visto con mucho
esfuerzo en estos últimos años, hay un ámbito que es el
ámbito parlamentario que también existe allí la
posibilidad de discutir. Pero los gobiernos tienen que
resolver porque también es muy difícil encontrar
unanimidades. Yo respecto a la Ley de Educación veo que
las manifestaciones que ha habido no responden a la
mayoría de los gremios de la enseñanza porque han sido
pequeñas, muy revoltosas, pero pequeñas. No es verdad
tampoco que le hemos entregado la educación a las
corporaciones docentes pero esa es precisamente la
parte de sus reclamos. Ellos querían todo el poder para
ellos y el Gobierno tiene otra visión porque considera
que la educación está al servicio de un proyecto
estratégico de desarrollo nacional. Y por lo tanto, eso
emana de quiénes tienen la máxima autoridad
representativa de la Nación que son las autoridades
electas. Entonces, en la búsqueda de los caminos y de
los consensos, que nosotros hemos transitado, nunca
tenemos que llegar a la inacción. No podemos quedarnos
inertes frente a los problemas que tenemos. Nosotros
estamos para gobernar y vamos a gobernar como la
Vicepresidencia hasta el 28 de febrero del año 2010.
PERIODISTA: Hay un estimado
integrante de este auditorio que plantea o señala como
decisivo el desafío demográfico de que somos 3 millones
y deberíamos ser más de 6 millones. Sí usted comparte
este comentario ¿cuáles serían los caminos para
lograrlo?
PRESIDENTE NIN NOVOA: Y yo lo
comparto. Tanto es así que fue uno de los temas que fui
dejando para atrás. Ahora hay también una realidad. En
este país y no es despectivo, ni peyorativo, quiénes
tienen hijos son los pobres. Y yo creo que nosotros
precisamos más población pero el crecimiento
demográfico no se obliga. Y las políticas para llevarlo
adelante son muy completas, por cierto, pero es un uno
de los temas que tiene que estar en la agenda, sin
ningún lugar a dudas. Es un país de veteranos, de
viejos, que cada vez tienen más problemas en muchos
sentidos y que no podemos olvidar la discusión en torno
a ese tema.
PERIODISTA: Señor
Vicepresidente, ¿usted considera que Uruguay está en
condiciones para por ejemplo reinstalar un frigorífico
nacional o volver a lo que era SOYP para regular los
precios?
PRESIDENTE NIN NOVOA: No. El
Frigorífico Nacional lo que tenía era una condición
fundamental, que poseía casi el 40% de la faena, porque
si usted quiere tener un ente testigo, tiene que tener
posibilidades de ser testigo. Para eso tiene que ser
muy grande, si no, no es testigo de nada. Y el
Frigorífico Nacional era testigo porque precisamente,
frente a industrias muy extranjerizadas, tenía ese
volumen de faena impresionante. Ahora, sé que hay gente
que está pensando en eso, pero sensatamente nadie
podría dedicarse a pensar en invertir millones de
dólares, en salir a competir con una industria que lo
hace eficientemente, eficazmente y que, más allá de que
en algunos momentos da una sensación de actuar como un
oligopolio, también es verdad que la competencia ha
sido el arma o la razón fundamental de la existencia de
esa industria frigorífica que ha mejorado, que se ha
tecnificado, y que sin duda ha hecho crecer mucho al
país, también.
PERIODISTA: Usted es un hombre
de campo, todos lo sabemos, madruga bastante. ¿Cuántas
horas trabaja en el Parlamento, Nin, aproximadamente?
PRESIDENTE NIN NOVOA: En el
Parlamento, cuando el Presidente me pide alguna cosa,
que me pide bastante habitualmente, entonces miro mi
agenda para ver cuantas cosas tengo que suspender,
porque al Presidente nunca se le dice que no.
Habitualmente, yo soy un híbrido, como en muchas cosas,
salvo en el fútbol. Pero trabajo muchas horas, sí, mi
horario de trabajo empieza a las 8:30 de la mañana y
termina a veces a las 21: 30 o 22:00 horas.
PERIODISTA: Salvando la
distancia, como comprenderá, ¿es razonable fijar por
ejemplo para un peón de campo ocho horas de trabajo?
PRESIDENTE NIN NOVOA: Y es una
discusión más programática que efectiva. Porque la
verdad es que en el campo se trabaja, se trabaja mucho,
pero está muy ligado, el trabajo del campo, a las
inclemencias del tiempo. Usted cuando llueve trabaja un
poco menos, cuando siembra o cosecha, trabaja mucho
más, y se van compensando las cosas. Pero me parece que
es una cuestión programática, si todos los trabajadores
del Uruguay tienen una jornada por Ley de ocho horas,
¿por qué hacer una exclusión? ¿Por qué no involucrar en
ello a los trabajadores rurales? Que bastante
postergados estuvieron también en cuanto a algunos
otros beneficios en materia de legislación laboral,
como por ejemplo el seguro de paro. Hasta hace poco
tiempo no tenían seguro de paro. ¿Por qué no tenían
seguro de paro? Porque era difícil conseguirlo, ver
cómo se anotaban los tiempos de trabajo, porque además
hay una rotación grande en esa materia. Pero me parece
que es una cuestión más programática, de principios,
que de orden efectivo.
PERIODISTA: ¿Cómo quiere
promover la cultura del trabajo cuando se quiere
reducir la jornada de trabajo de ocho a seis horas, así
como también el Plan MIDES, dando dinero sin trabajar,
lo que en definitiva promueve cada vez trabajar menos y
ganar más?
PRESIDENTE NIN NOVOA: El Plan
MIDES no da más dinero, señores. El Ingreso Ciudadano
se terminó, ahora estamos en el Plan Equidad. Aquí hay
que tener en cuenta que la emergencia social fue
tratada como eso, como una emergencia, había que salir,
en un país que siempre tuvo una alta homogeneidad
social, donde vimos que por cuestiones hasta ajenas a
nosotros, cuestiones de la crisis, llegamos a un 32% de
pobres, algo hay que hacer. Usted no puede decir "Yo sé
que usted es pobre pero voy a esperar que la cultura
del trabajo se instale en nuestra sociedad y cuando
esté lo suficientemente desarrollada y haya trabajo
para todos, usted dejará de ser pobre". Mientras eso
sucede, lo que hizo el Gobierno fue atender esa
emergencia, pero en nada es atentatoria contra la
cultura del trabajo. Como digo, tiene que depender no
únicamente de la educación, sino de muchas otras cosas.
Es como cuando se dice "les daban el dinero y se
compraron un celular". ¡Por favor! ¿Los pobres no
tienen derecho a tener un celular, a estar conectados
con el resto de la gente, a tener un celular quizás
como instrumento de trabajo? Recorran los barrios de
Montevideo o del interior y van a ver pegados en los
árboles un cartel que dice "Se ofrece jardinero,
cortador de césped, albañil, electricista, llamar al
celular tal". Bueno esa es una nueva forma también de
inyectarse en el mundo laboral. Entonces, a mí me
parece, que no deberíamos poner ese énfasis tan
excesivo en creer que lo que el Gobierno hace es
fomentar la "descultura" del trabajo. No, nosotros
sabemos que el Uruguay sale adelante trabajando, ahora
mientras haya gente que no pueda trabajar por
determinadas circunstancias, es la obligación de la
sociedad en su conjunto, ayudarla, darle una mano,
porque sino no nos reconoceríamos como uruguayos.
PERIODISTA: Señor
Vicepresidente, usted ha dicho que hay que ser
optimista, pero también con la responsabilidad que
corresponde. En tal sentido, también ha advertido las
consecuencias que vendrán de esta crisis global para el
próximo año. El Presidente ha convocado a sus Ministros
para que expliquen sus planes de ahorro. Hay por
ejemplo legisladores de todos los partidos que han sido
cuestionados por sus viajes al exterior y siempre ha
estado en debate el asunto del gasto estatal en muchas
áreas. ¿Cuál es desde su punto de vista la razón para
que ahora creamos en planes de ahorro que se anuncian
además, durante todos los gobiernos. O sea, ¿que medida
de evaluación para saber que efectivamente se va a
ahorrar en el Estado?
PRESIDENTE NIN NOVOA: Mire yo
creo que hay un equipo de Gobierno muy responsable al
cual el Presidente le ha pedido un plan de acción para
enfrentar estas dificultades que van a venir o que
están por venir, o que estarán llegando. Y esto,
también tiene un fuerte alcance de simbología. Nosotros
no podemos hablar de una crisis, sin también hacer
frente a la crisis, personalmente, colectivamente como
Gobierno ajustando aquellas cosas que se pueden
ajustar. Por ejemplo, cuándo se dice que vamos a
reducir el número de las misiones oficiales. Las
misiones oficiales, habitualmente, salen con una o con
dos personas. Y bueno, cuándo haya, cuándo sea posible
se va a salir con una, en vez de con dos. El
Presidente, obviamente, tendrá que salir, porque
tampoco es cuestión de aislarse y encerrarse dentro de
nuestra propia casa porque si nosotros no salimos,
difícilmente nos vengan a buscar. Eso también hay que
tenerlo claro. Así que, hay un plan que se va a
presentar el próximo lunes 29 en el Consejo de
Ministros, y yo creo que es un plan creíble, y que la
ciudadanía podrá confiar en él, porque además la
ciudadanía ya ha dado muestras de sumarse a esas
exhortaciones del Gobierno. Cuando tuvimos que hacer un
Plan de Ahorro de Energía que también es una fuente de
energía el ahorro, la ciudadanía, los uruguayos
ahorraron mucha energía. Y bueno, eso fue un esfuerzo
compartido, que de alguna manera también nos sirve como
base para mostrarle a la ciudadanía, al pueblo que
vamos a hacer, un ahorro y un ajuste en la medida que
sea necesario y su vez también pedirles, si es el caso,
lo mismo a la gente.
PERIODISTA: Se nos termino el
tiempo, señor Vicepresidente, fue un placer buenas
tardes para todos y muy felices fiestas.
PRESIDENTE NIN NOVOA: Muchas
gracias. Igualmente para todos. |