Presidente presentó documento
Cambio climático es eminentemente transversal con
impacto a nivel mundial, regional y local
En el marco del Congreso de
Intendentes, el Presidente de la República, se refirió
al impacto del cambio climático a nivel mundial,
regional y local; efectos y proyecciones; desastres
naturales, actualidad y perspectivas de la producción
agropecuriaria, turismo; bases para una estrategia
nacional de recursos hídricos, los costos de recursos y
económicos; así como a los aspectos cubiertos por la
cooperación internacional.
El Presidente de la República,
Tabaré Vázquez, en el ámbito del Congreso de
Intendentes, realizado en la Expoactiva de Mercedes,
Soriano, se refirió a los desastres naturales acaecidos
en Uruguay desde el año 2005, los cuales tuvieron
impactos específicos y son parte de la dimensión del
proceso de cambio climático. Entre ellos citó en 2005,
el ciclón extra tropical de agosto de 2005; el tornado
en localidad Plácido Rosas en enero de 2006 y la sequía
en el verano.
Asimismo, recordó que en enero de
2007 se produjeron incendios forestales en Canelones,
Maldonado y Rocha, así como inundaciones en noreste y
centro el país en abril y mayo.
De esta forma, en 2008 también se
registraron en abril temporales y granizadas en Río
negro y Colonia; en julio temporales en Rivera,
Tacuarembó, Durazno y Florida; y se inició en la
primavera una prolongada sequía.
Para el Panel Intergubernamental de
Cambio Climático (IPCC), "el cambio climático refiere a
un cambio del estado del clima, que puede ser
identificado, usando tests estadísticos, como cambios
en la media y/o la variabilidad de sus propiedades, y
que persiste por un período extendido, de décadas o
más. Incluye los cambios debidos a la variabilidad
natural y a la actividad humana".
En ese sentido, el cambio climático
es el mayor desafío ambiental que enfrenta la humanidad
para su desarrollo sostenible. El planeta ya da
múltiples señales de los impactos del calentamiento
global: glaciares que se reducen o desaparecen, aumento
de la desertificación, eventos climáticos extremos cada
vez más frecuentes e intensos con inundaciones,
sequías, huracanes, olas de calor o de frío, aumento
del nivel del mar, afectación de la biodiversidad,
poblaciones humanas afectadas por desastres climáticos,
costos en vidas y en infraestructura.
El cambio climático debería ser
visto como una construcción social y no como un
problema ambiental. Los sistemas sociales y el estilo
de desarrollo de los países industrializados han
incrementado peligrosamente las emisiones de gases de
efecto invernadero. Este proceso desencadena cambios en
las temperaturas, las lluvias, el nivel del mar y los
eventos extremos (sequías, inundaciones, huracanes,
olas de calor, etc.). A su vez, estos cambios impactan
los ecosistemas, los modelos productivos, la seguridad
alimentaria, la salud, los recursos hídricos y los
asentamientos humanos.
Asimismo se registran efectos del
cambio climático sobre la producción agropecuaria y las
cadenas productivas, se diseñaron las bases para una
estrategia nacional de recursos hídricos, y se analizan
los efectos del cambio climático en la región
Los análisis de series de datos
realizados por INIA (GRAS) y la Universidad de la
República sugieren que el clima de nuestro país se está
volviendo promedialmente más lluvioso y probablemente
tenderá a ser algo más cálido, con inviernos más cortos
y benignos. Las condiciones del clima en el sudeste de
América del Sur, que incluye a Uruguay, muestran una
significativa asociación con los fenómenos de El
Niño/Niña en el Océano Pacífico Ecuatorial, y que la
periodicidad de estos eventos estuvo aumentando.
Según estos estudios la temperatura
media creció 0,8 º C en el siglo XX, y las
precipitaciones medias aumentaron 30%. Paradojalmente,
el aumento de los promedios de lluvias anuales no
significará estar libres de períodos más o menos
prolongados de déficit hídrico más frecuentes e
intensos; tal es el caso de las sequías de 1988-89,
1999-2000, 2004-2005 y 2008.
Por su parte DINAMA canalizó
cooperación del Reino Unido a investigadores de la
Facultad de Ciencias, que iniciaron un trabajo de
reducción de escala ("downscaling") de los modelos de
circulación global de predicción para modelar la
evolución de la temperatura media y la precipitación
(desde 1991 a 2050) en Uruguay. Los primeros resultados
indican que es de esperar para 2020 un aumento de las
precipitaciones medias anuales de alrededor del 2% y un
aumento de la temperatura de 0,4º C, respecto al
período 1961-90.
El Informe Final para el Sector
Agropecuario del Programa General de Medidas de
Mitigación y Adaptación al Cambio Climático (PMEGEMA)
de DINAMA, presenta resultados de la aplicación de
modelos de simulación de respuesta de cultivos y
pasturas a cambios positivos en la precipitación media
y la temperatura.
Para cultivos, usando el modelo
CERES, el aumento de la temperatura resultaría (sin
considerar el efecto del aumento de la concentración de
CO2) en reducciones de rendimiento de cultivos de
invierno como cebada y en trigo, por falta de horas de
frío y acortamiento del ciclo. Los valores de reducción
de rendimiento para un aumento de 1º C en la
temperatura se estiman en -17% para cebada y -10% para
trigo. Según este informe, el maíz también vería
afectados sus rendimientos al aumentar la temperatura,
por acortamiento del ciclo. En arroz, el modelo no fue
capaz de simular adecuadamente la relación
clima-cultivo. Por su parte, para pasturas, el informe
señala efectos positivos de un aumento de la
temperatura, sujeto a que no exista restricción de agua
en el suelo.
Estos elementos, surgidos de los
modelos, aún con incertidumbres importantes, ofrecen
indicaciones de utilidad respecto al orden de magnitud
y la dirección de los cambios esperados en los
rendimientos de los cultivos y las pasturas para
promedios de años. Sin embargo, estos modelos presentan
limitaciones que es necesario no perder de vista: la
variabilidad y los eventos extremos no están
considerados. Por lo tanto, si el problema mayor del
cambio climático es el aumento de la variabilidad y de
la frecuencia e intensidad de los eventos extremos, los
resultados de estos modelos no serían suficientes, en
el caso de Uruguay para diseñar estrategias de
adaptación de los modelos productivos, donde el
elemento clave es, precisamente, adaptarse a los
impactos del aumento de la variabilidad.
En suma, Uruguay enfrenta en su
sector agropecuario escenarios climáticos donde el
mayor desafío esta por el lado de una ya alta
variabilidad de los parámetros climáticos relevantes, y
por el efecto del incremento de esa variabilidad que el
cambio climático pueda producir. Es posible pensar en
la conveniencia de avanzar con políticas de estado,
desde una situación de enfoque reactivo de gestión de
crisis a otra que incremente la proactividad y la
gestión de los riesgos asociados al cambio climático y
la variabilidad. Los conocimientos disponibles hacen
aconsejable destinar recursos públicos y privados para
avanzar en procesos de adaptación al cambio climático.
Esos serían altamente beneficiosos en los tres pilares
de la sustentabilidad: económicos, sociales y
ambientales.
Se adjunta el documento–borrador
sobre Cambio Climático. |