Cámara Uruguay - Argentina
Políticas macroeconómicas equilibradas lograron que
Uruguay creciera a ritmos históricos
En el homenaje a Julio Werthein, el
Presidente Vázquez reconoció la labor del empresariado, al
expresar que Uruguay creció por encima del promedio de
América Latina, con aumento de la inversión privada en
18.7% del PBI, en 2008, la cifra más alta de los últimos 25
años. La inversión privada se expandió un 76% entre 2004 y
2008, alentada por la estabilidad macroeconómica. El año
pasado ingresaron inversiones por U$S 2.050 millones.
Al presidir la ceremonia de homenaje
brindada por su trayectoria al señor Julio Werthein, el
Presidente de la República, Tabaré Vázquez, destacó que la
confianza de los inversores financieros en el desempeño de
la economía uruguaya y en la política llevada adelante por
el actual Gobierno, evidenció importantes colocaciones
efectuadas en los mercados internacionales.
El Presidente indicó que la confianza en
Uruguay evolucionó positivamente, según el promedio del
riesgo crediticio nacional, que es inferior al del resto de
los países de América Latina.
Recordó haber expresado el 5 de mayo de
2005, ante un auditorio similar al actual, que Uruguay
cumplirá con sus obligaciones y con reglas claras para
todos, con una macroeconomía estable y previsible; sin
discriminación entre inversores nacionales y extranjeros;
con regímenes promocionales; oportunidades de asociación
entre empresas públicas y capitales privados; compromiso
con la integración regional y la inserción internacional; y
un Gobierno transparente.
Enumeró las principales reformas
estructurales: tributaria, nuevo régimen de promoción de
inversiones, el cambio de regimenes de concursos, la Ley de
Defensa de la Competencia, que se sumaron a niveles
crecientes de inversión pública en carreteras, puertos o
energía, y que brindaron el marco adecuado para el aumento
de las inversiones privadas.
Afirmó que durante este período de
Gobierno, la inversión pública de infraestructura vial y de
vivienda se incrementó casi en un 80% y la de las empresas
públicas tuvo un aumento real de 140%. En ese sentido,
agregó que la inversión en el sector público pasó de 2.6 %
del PIB en 2004 al 4.1% en 2008.
El Mandatario indicó que el nuevo
régimen de promoción de inversiones generó importantes
estímulos. En ese contexto, señaló que el año pasado se
promovieron U$S 1.050 millones, mientras que entre enero y
junio de 2009, se aprobaron U$S 683 millones.
Precisó que asimismo, existen proyectos
en evaluación por U$S 911 millones más. Explicó que el
régimen se basa en el otorgamiento de beneficios sujetos al
cumplimiento de ciertos objetivos, que el Estado entendió
relevante para impulsar el desarrollo económico. Afirmó que
la promoción del empleo y de las exportaciones; el
desarrollo de cadenas productivas de valor agregado
nacional; la adquisición de conocimientos y capacidades
para el país; una producción más limpia, además de la
descentralización y contribución a acrecentar el Producto
Bruto Interno (PBI), son las metas estimuladas por el
Gobierno.
Vázquez expresó que no existen las
naciones perfectas, pero que trabaja para que Uruguay sea
cada día un poco mejor, a la vez que afirmó no estar
dispuesto a renunciar al futuro que el país reclama y
merece.
Vázquez subrayó, finalmente, que en 2008
ingresaron inversiones por U$S 2.050 millones, cifra que es
6 veces superior a la registrada en 2004. En ese contexto,
la instalación de la planta de Botnia explicó el 14% de la
inversión exterior directa, que ingresó entre 2005 y 2008.
El Mandatario afirmó que durante este
período de Gobierno, la inversión superó los U$S 1.400
millones, mientras que en la década del 90 la inversión
extranjera fue en promedio U$S 135 millones anuales, entre
2001 y 2004, el promedio anual subió a U$S 302 millones.
Aseguró que este evento marca un punto
de inflexión y se espera que sea un mojón en el
relacionamiento y la confianza mutua entre el Estado y la
empresa privada.
El evento fue un testimonio de
reconocimiento a la esencialidad de la empresa y al
emprendimiento rioplatense del Presidente de la Cámara de
Producción, Industria y Comercio argentino-china, Julio
Wherthein, por los servicios prestados en Uruguay y
Argentina.
En el currículum del homenajeado se
destacan prolíferas actividades financieras y empresariales
en diferentes instituciones e identidades nacionales e
internacionales, con múltiples distinciones en diferentes
países, así como su designación como Embajador de buena
voluntad de la UNESCO.
En la ceremonia de condecoración, Juan
Carlos López Mena, indicó que el homenajeado es un hombre
de empresa, realizador, emprendedor y ejecutor, espíritu
que conjuga con más hacer que hablar.
En ese marco, dijo que a su juicio uno
de los logros del Gobierno del Presidente Tabaré Vázquez,
es un elemento intangible -pero esencial y decisivo- como
la confiabilidad en el país, la credibilidad, la seguridad
jurídica que ofrece a inversores nacionales y extranjeros.
En ese sentido, afirmó que ese
intangible es el gran capital de Uruguay, tarea que debe
ser la prioritaria para los sucesivos Presidentes porque
solamente así se logrará el ansiado desarrollo y se
multiplicarán las oportunidades de empleo, abatiéndose los
ingratos bolsones de pobreza que afligen a los pueblos.
López Mena subrayó que ese propósito
debe trascender por completo los gobiernos y los colores
partidarios, marcándose como una genuina política de
Estado, donde la empresa siga siendo la fuente del salario
y distribuidora en la sociedad de los beneficios que
percibe.
Asimismo, manifestó que la empresa es
uno de los motores más potentes para impulsar la economía
de las naciones y con ella la paz social y el bien de la
red pública.
Indicó que una buena política de Estado
se está verificando actualmente en Uruguay, con un
reconocimiento sin precedentes a la esencialidad de la
empresa, en el quehacer de la Nación y su economía.
PALABRAS DEL PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA,
TABARÉ VÁZQUEZ, EN EL ACTO DE HOMENAJE AL PRESIDENTE DE LA
CÁMARA DE PRODUCCIÓN, INDUSTRIA Y COMERCIO ARGENTINO-CHINA
JULIO WERTHEIN
Buenas noches. Como sería muy extenso
nombrar a todas y a cada una de las personalidades que
están aquí presentes, en la noche de hoy, permítanme
simplemente comenzar con un queridos amigos y amigas:
bienvenidos aquellos ciudadanos que nos están visitando.
Aquí están, lo saben, como en su casa. Se dice que
historiadores, archivólogos y biliotecarios, pertenecen a
una categoría de locos, pues son, al mismo tiempo pacientes
y terapeutas. Y pasan el tiempo vagando por el tiempo que
pasó, haciendo preguntas molestas. Yo no soy historiador,
ni bibliotecario y creo que no entro en la categoría antes
mencionada, pero tengo por costumbre, tal vez por
importancia de la historia clínica en mi profesión,
consultar los antecedentes de temáticas y encuentros, como
los que hoy nos convocan. Sobre este encuentro encontré un
antecedente que ustedes seguramente conocen. Resulta que el
5 de mayo de 2005, pocas semanas después de haber asumido
la Presidencia de la República, participé en Buenos Aires
en una actividad organizada por el Consejo Interamericano
de Comercio y Producción y la Cámara de Argentino-Uruguayo.
En esa oportunidad fue recibido, por quien hoy
homenajeamos, Don Julio Werthein. Aquí, en este ámbito, Don
Julio no necesita presentación, nombrarlo basta. En todo
caso, permítanme expresarle nuestro agradecimiento por la
hospitalidad de entonces, nuestro reconocimiento por la
labor de siempre y nuestro beneplácito de recibirlo en la
sede de un MERCOSUR, que también es producto de sus sueños
y de sus compromisos. Gracias Don Julio por estar aquí con
sus jóvenes 90 años y como su trayectoria no se ha limitado
a usted mismo, en usted, nuestro reconocimiento a quien
desde la actividad empresarial aportan a la prosperidad e
integración de nuestras naciones. Prosperidad dije e
integración. Porque no hay prosperidad en el aislamiento y
en el desconocimiento y la integración no puede ser una
sumatoria de pobreza material y de la otra, que es más dura
que la material.
Amigas y amigos: en aquel encuentro del
5 de mayo de 2005 hice una ponencia que no repetiré ahora,
ni siquiera intentaré sintetizarla. Está en la página de
web de Presidencia de la República, en archivo de noticias.
Pero, ustedes comprenderán, no puedo resistir de citar
textualmente un pasaje de aquella intervención. "Las
actuales circunstancias del Uruguay su inalienable derecho
al desarrollo implican también un fuerte compromiso con la
inversión. Compromiso con la inversión pública, aunque
sobre la misma - decía en aquel momento - están pesando
fuertes restricciones fiscales, no debe descansarse cierta
inversión pública de carácter estratégico, por ejemplo, en
infraestructura, que incluso favorezca a la inversión
privada". Pero compromiso también y fundamentalmente, por
la razón recién mencionada, con nada más y nada menos, que
la inversión privada. Decíamos en aquel momento, "ese
compromiso no se decreta ni se improvisa, se construye con
oportunidades de inversión rentable en distintos sectores y
con un clima favorable a la inversión". Luego hice
referencia a unos componentes de ese clima favorable a la
inversión. A saber: a) un país que cumple sus obligaciones
y con reglas claras para todos; b) una macroeconomía
estable y previsible; c) no discriminación entre inversores
nacionales y extranjeros; d) regímenes promocionales; e)
oportunidades de asociación entre empresas públicas y
capitales privados; f) compromiso con la integración
regional y la inserción internacional; g) y, decíamos, el
valor de un país seguro, y de un Gobierno transparente que
podrá meter la pata pero nada más y si pasa algo más,
porque no hay vacuna contra ello, ningún Gobierno tiene la
vacuna contra ello, adopta las medidas del caso sin
titubeos ni eyecciones. Esto, reitero, lo decíamos en un
ámbito similar, aquel 5 de mayo de 2005. Hoy 14 de julio de
2009, fecha aniversario de un acontecimiento sustancial en
la historia, dicho sea de paso. ¿Y que ha pasado en estos
cuatro años en materia de inversiones aquí en Uruguay?
Amigas y amigos, Uruguay históricamente se ha caracterizado
por mantener tanto bajos niveles de inversión como de
crecimiento en la comparación internacional. De los cinco
últimos años esto ha cambiado sustancialmente. El Producto
creció fuertemente y por encima del promedio de América
Latina, ante un contexto internacional favorable, que por
cierto, era favorable para todos. Pero Uruguay creció por
encima del promedio y la inversión aumentó notoriamente
acercándose al promedio de la región y se logró atraer
inversiones extranjera directa en magnitudes desconocidas
para el país. Todo eso fue posible porque se llevaron
adelante políticas macroeconómicas lejanas que respetaron
los equilibrios fundamentales. Se realizaron reformas
estructurales que contribuyen a promover el clima de
inversión. Se realizaron importantes esfuerzos de inversión
pública y se atacaron los desequilibrios sociales
preexistentes para generar una sociedad más justa en que
todos puedan participar del crecimiento. Además se
encararon cambios sustanciales en materia educativa, por
ejemplo, el Plan Ceibal y de innovación, factores éstos,
educación, investigación científica, innovación,
fundamentales para el desarrollo económico en el mediano
plazo en el mundo actual del conocimiento.
Todo ello lleva a que podamos ver el
futuro con optimismo, más allá de la crisis internacional
actual, ya que en esta Administración se sentaron las bases
para que la tasa de crecimiento de la economía uruguaya sea
claramente superior a los bajos niveles históricos, con la
consiguiente generación de empleo y bienestar para los
ciudadanos.
Como todos sabemos, la inversión
constituye el factor fundamental para incrementar la tasa
de crecimiento a largo plazo en la creación de empleo.
El rápido de la inversión fue
históricamente bajo en términos del Producto. En los
últimos años, esta situación cambió. La inversión creció a
una tasa de 14% promedio anual, pasando de representar
14.4% del PBI en 2004, al 18.7% en 2008, el rápido más alto
de los últimos 25 años. A pesar de los grandes esfuerzos
realizados en los últimos años en estimular la inversión y
del importante aumento verificado, los niveles de inversión
han alcanzado a ser similares a Brasil, pero inferiores a
Perú y a Chile. La inversión privada se expandió un 76%
entre 2004 y 2008, alentada por la estabilidad y confianza
en las políticas macroeconómicas y en un marco de incentivo
fiscales tendientes a favorecerla. Siguiendo la instalación
de la planta de celulosa Botnia, que jugó un papel clave en
el desempeño de la inversión de los últimos años, sin
considerar la misma la recuperación fue también
extraordinaria, de un 49%. Se ha encarado el estímulo de la
inversión como una política de Estado, el buen clima de
negocios se nutre de reglas claras que han caracterizado a
Uruguay, el respeto por los equilibrios macroeconómicos y
los esfuerzos por lograr una verdadera estabilidad que ha
caracterizado a esta y otras Administraciones en este país.
Pero han contribuido además, las
reformas estructurales llevadas adelante por este Gobierno,
destacándose en primer lugar la Reforma Tributaria, el
nuevo régimen de promoción de inversiones, el cambio de
regimenes de concursos, la Ley de Defensa de la
Competencia, entre otros. Ustedes saben, que también en lo
que respecta a la inversión pública es fundamental para
apalancar la inversión privada, ya que sin adecuadas
carreteras, sin puertos, sin seguridad en el abastecimiento
de la energía eléctrica, no es posible la actividad
económica y por ende tampoco la radicación de inversión
privada. En este sentido, se han impulsado inversiones en
infraestructura fundamentales en todas estas áreas y en
muchas otras. La inversión pública de infraestructura vial
y de vivienda se incrementó casi 80%, en términos reales
durante este período de Gobierno, en tanto que la inversión
de las empresas públicas tuvo un aumento real de 140%. La
inversión en el sector público pasó de 2.6 % del PIB en
2004 al 4.1% en 2008.
El nuevo régimen de promoción de
inversiones ha generado importantes estímulos. En el año
2008, primer año de vigencia del régimen, se promovieron
1.050 millones de dólares y en 2009, en este año, el ritmo
es creciente, a pesar de la crisis internacional. Entre
enero y junio de este año, se aprobaron 683 millones de
dólares y hay proyectos en evaluación por otros 911
millones de dólares más. El régimen se basa en el
otorgamiento de beneficios sujetos al cumplimiento de
ciertos objetivos, que el Estado entendió relevante para
impulsar el crecimiento y el desarrollo económico. A saber:
1) promoción del empleo y de las exportaciones; 2)
desarrollo de cadenas productivas de valor agregado
nacional; 3) adquisición de conocimientos y capacidades
para el país; 4) producción más limpia, descentralización y
contribución al producto bruto interno. Ello implica un
importante esfuerzo para el Estado en cuanto a renuncia
fiscal.
Hablemos ahora de la inversión
extranjera directa que creció a niveles récord en los
últimos 4 años, pasando a ser la quinta economía de América
Latina en importancia en cuanto a los flujos de inversión
extranjera directa medidos en términos del PIB.
En el 2008 ingresaron inversiones por
2.050 millones de dólares, siendo 6 veces superior a la
registrada en 2004. La instalación de la planta de Botnia
explica el 14% de la inversión exterior directa, ingresa
entre los años 2005-2008. En la década del 90 la inversión
extranjera fue en promedio de 135 millones de dólares
anuales, en tanto que entre 2001 y 2004, el promedio anual
subió a 302 millones de dólares. El contraste con este
desempeño pasado, en materia de inversiones extranjeras,
durante este período de Gobierno y dejando de lado de
Botnia, entre 2005 y 2008 esa cifra trepó en 350 millones
de dólares en promedio anuales a 1.240 millones de dólares
en promedio anuales y, si se incluye a Botnia la inversión
extranjera directa superó los 1.400 millones de dólares
anuales. La inversión extranjera directa considera a las
inversiones en activos físicos, realizados por extranjeros
y no siempre significa, incorporación de nueva
infraestructura a nivel nacional al computar también la
compra de empresas existentes, la compra de campos, de
bancos, etcétera. De todos modos, constituye una clarísima
señal de la confianza de nuestro país que la política
económica implementada por este Gobierno generó entre los
inversores. Igualmente, la inversión extranjera directa
tiene implicancias positivas sustanciales en el proceso de
desarrollo al contribuir en la modernización de la
economía, mediante la introducción de nuevas y avanzadas
tecnologías, nuevos procesos de producción y posibilitar la
inserción a nuevos mercados. Hoy Uruguay vende su carne a
más de 130 países en el mundo. Adicionalmente, los
esfuerzos realizados en materia educativa y en particular,
el Plan Ceibal, y el impulso a la innovación contribuirán a
señalar ciudadanos mejor preparados para trabajar en el
mundo del conocimiento, con el consiguiente impacto en
inversión en el crecimiento y bienestar social.
La confianza de los inversores
financieros en el desempeño de la economía uruguaya y en la
política llevada adelante por esta Administración ha sido
claramente evidenciada en las importantes colocaciones que
realizó el país en los mercados internacionales reduciendo
spot y tasas. En los últimos meses, el riesgo crediticio de
Uruguay ha evolucionado por debajo del promedio de los
países emergentes poniendo de manifiesto las fortalezas,
con que es percibida la economía uruguaya en el actual
contexto de crisis internacional. Amigas y amigos, no es mi
ánimo prolongar esta intervención que ya ha sido bastante
extensa. Pero como Presidente de la República y como
ciudadano uruguayo responsable de sus actos, no puedo
cerrar estas palabras sin decirles que sé que no existen
los países perfectos, pero que trabajo para que el país sea
cada día un poco mejor, que no tengo los planos para el
paraíso del mañana, pero no puedo eludir hacer un estudio
evolutivo del cierre, y además no estoy dispuesto a
renunciar al futuro que este país reclama y merece. Como
Presidente de la República, ayudaré a construirlo hasta el
próximo 1º de marzo, y después sumaré mi aporte desde donde
me corresponda estar. Tal vez mañana alguien pueda decir
que estoy amenazando o haciendo esoterismo -se dicen tantas
cosas-, en fin, cada uno es dueño y prisionero de sus
palabras. Amigas y amigos, querido Julio, les agradezco
haberme dado la posibilidad de este encuentro y aún a
riesgo de resultar reiterativo o parecer melancólico y en
retribución a ello termino con las mismas palabras con que
terminé aquella intervención de mayo de 2005. Les ofrezco
un único privilegio, el privilegio de trabajar juntos por
un país para todos los uruguayos y en el que los
argentinos, por supuesto, ciertamente no son extranjeros.
Muchas gracias. |