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27 de julio, 2009

Integración energética

Bolivia y Uruguay analizan factibilidad de construir gasoducto que una a ambos países
Incluir el gas natural en la matriz energética permitiría no sólo diversificarla sino además ganar en volumen de suministro, en calidad frente a otras opciones energéticas y en soberanía, aseguró el Ministro Martínez. Las obras demandarían algunos años de concreción y una suma no inferior a los 3 mil millones de dólares. El trabajo bilateral se realiza en el marco del Grupo URUPABOL.

El Ministro de Industria y Energía, Daniel Martínez expresó que “el objetivo del Plan Estratégico del 2030, con los objetivos intermedios en el 2015, es la diversificación de la matriz energética como forma de asegurar la soberanía y la certeza de suministro en cantidad y calidad de las opciones energéticas”. Agregó que,  “ya sea por gasoducto o por planta regasificadora, nos interesa contar con el gas natural en la matriz energética para diversificarla y porque es un hidrocarburo infinitamente más limpio y cuya combustión tiene mucho mejor rendimiento que otros derivados del petróleo”.

Respecto a la interconexión de gas con Bolivia, el Secretario de Estado recordó que “a fines del año pasado acordamos una reunión de ministros en la capital de ese país y retomamos todo el tema referente a la integración energética dentro del marco del Grupo URUPABOL, que no es sólo gasífera sino también eléctrica”

En su visita oficial a Asunción del Paraguay en el mes de mayo, el Presidente de la República, Tabaré Vázquez manifestó a su homólogo paraguayo Fernando Lugo su voluntad de relanzar el Grupo URUPABOL que integran Uruguay, Paraguay y Bolivia.

El Ministro Martínez indicó que en ese ámbito “hemos avanzado mucho” y que en la actualidad, nuestro país “estudia alternativas que implicarían, inclusive, la posibilidad de algún tipo de procesamiento para contar con volúmenes que justifiquen el trazado hasta Uruguay, que impliquen agregarle valor aquí en una gestión bilateral entre ambos gobiernos, lo que le darían viabilidad al proyecto”.

En estos momentos se transita una etapa de “acuerdo político y de factibilidad”. Luego de un intervalo de ocho meses se retomó el trabajo que ha implicado reuniones en La Paz y Montevideo, además de videoconferencias. “No estamos hablando de algo que se haga para mañana o pasado ni dentro de dos años. La estimación de costos de este gasoducto es del orden de los 3.000 millones de dólares”, adelantó  el titular de Industria.

En otro pasaje, el Ministro Martínez explicó que “los bolivianos tienen la razonable y lógica voluntad de integrarse pero, a su vez, de maximizar el valor de una riqueza que tienen buscando los caminos que permitan no sólo vender gas y ayudar a vender gas a Uruguay, sino también algún tipo de procesamiento que les permita la salida de su gas. Que lo saquen del espacio de sus fronteras –añadió- para pasar a través de la transformación en una planta de ciclo combinado de gas en energía eléctrica y así vender a toda la región”.

En el marco de la integración energética al interior del URUPABOL en 2006, se comenzó a estudiar la posibilidad de un gasoducto que desde Bolivia, pasara por Paraguay, Brasil y llegara a Uruguay. Luego, se ingresó a una etapa de revisión de las autoridades bolivianas de sus reservas de gas y de su política comercial y posteriormente se reiniciaron los contactos entre los representantes gubernamentales bolivianos y uruguayos que continúan en la actualidad.

   
 
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