Gobierno contrasta datos
Durante esta Administración la informalidad laboral
disminuyó del 41% al 33%
El Ministerio de Economía junto a la DGI, BPS, Aduanas
y la Inspección General de Trabajo presentaron datos sobre
la informalidad laboral, la cual pasó del 41% en 2004 a 33%
en 2008. Una de las principales variables que posibilitó
esta baja fue la instauración del nuevo sistema tributario
y la fuerte apuesta del Gobierno a las políticas de
seguridad social que buscaron formalizar actividades que se
encontraban fuera del sistema.
El Subsecretario de Economía, Andrés
Masoller, explicó que el informe presentado la semana
pasada por el Departamento de Economía de la Universidad
Católica del Uruguay a solicitud de la Cámara Nacional de
Comercio y Servicios, no utilizó una metodología adecuada
para la economía uruguaya.
Masoller recordó que el Gobierno tomó
distintas acciones en los últimos años respecto a la
informalidad y que las estadísticas oficiales provenientes
del Instituto Nacional de Estadística y su Encuesta
Continua de Hogares Ampliada (ENHA), indica que en 2004 la
informalidad alcanzaba el 41% mientras que en 2008 ésta
disminuyó a 33%; lo que se configura como una primera señal
de caída significativa de la informalidad.
Remarcó que la metodología utilizada en
el estudio está sujeta, además, a un conjunto de
debilidades importantes. Por ejemplo, el informe se basa en
la evolución de la demanda de dinero como forma de medir la
economía informal, cuando en Uruguay la demanda de dinero
es un factor muy inestable. Por lo tanto, para nuestro
país, el uso de la demanda de dinero como forma de medir la
economía informal es una metodología débil.
Por otra parte, surgen problemas
metodológicos respecto a las variables que se utilizan para
medir la economía informal y que toman al gasto público
como única variable determinante de la informalidad en
Uruguay.
Desde el Gobierno se cree que la
informalidad es un fenómeno muy complejo cuyas causas y
variables determinantes son diversas y donde el gasto
público no es la razón fundamental ni la principal causa de
la informalidad. En tal sentido, Masoller dijo que existen
un conjunto de factores más estructurales determinados por
las características de la economía, el grado de desempleo,
aspectos institucionales y regulatorios que también deben
tenerse en cuenta.
Aclaró que estas críticas a la
metodología del estudio no las realiza únicamente el
Gobierno, sino que otros institutos técnicos especializados
también plantearon cuestionamientos importantes respecto
del informe.
Los resultados son "extraños", sostuvo
el Subsecretario de Economía, dado que el estudio plantea
que el gasto público en los últimos años se mantuvo
constante con tendencia a la baja, y al mismo tiempo, se
arriba a la conclusión de que la informalidad aumentó.
Masoller expresó que el aumento de la demanda de dinero en
Uruguay en los últimos años se explica por la
desdolarización de la economía y por lo tanto, no se puede
asignar al aumento de la demanda de dinero la causa del
aumento de la informalidad. Desde el Gobierno se considera
que hay otras variables que lo explican.
Agregó que, además, llama la atención
que en otros períodos (1960 a 1967) se expresa una economía
informal igual a cero cuando en esos años la informalidad
tenía cifras importantes. "Hay aspectos metodológicos del
informe que deberían ser reformulados", manifestó el
Jerarca.
Los resultados que se observan tanto a
nivel de las oficinas recaudadoras (BPS, DGI) como de la
Encuesta Continua del INE muestran un avance significativo
en materia de reducción de la informalidad.
Por su parte, el Director de Rentas,
Nelson Hernández, realizó un análisis de los indicadores
que expresa el informe de UCUDAL. En primer lugar, sostuvo
que si bien la DGI no cuenta con una medida de la
informalidad (porque no es el órgano competente) maneja
indicadores que reflejan la actividad económica del país y
los niveles de evasión.
En tal sentido, en lo que tiene que ver
con la gestión de la Dirección de Rentas, el estudio
reconoce la existencia de dos tipos de informalidad. El
primer tipo de informalidad es aquella de baja
productividad, asociada con elementos de escasa dimensión
económica. Se trata de empresas de muy pequeño nivel
económico y que están vinculadas con el autoconsumo o la
realización de actividades independientes personales.
En segundo lugar, la informalidad ilegal
y casi ilegal que incluye a todas las actividades, incluso
las que provienen del narcotráfico o del lavado de dinero.
Hernández enfatizó que el estudio no debía haber abarcado
estas áreas.
Por otro lado, el estudio manifiesta que
las acciones deben dirigirse hacia el control del segundo
tipo de informalidad, propiciando la adopción de medidas
coercitivas para su control; lo cual desde la DGI se
considera como una visión muy parcial para atacar el
problema ya que se deben plantear medidas con enfoque
múltiple y que atienda a la inserción social de quienes
trabajan en la informalidad.
En ese sentido, la DGI maneja como
indicador la cantidad de empresas que inician actividades
económicas y que se ubican en el rango de pequeñas y
medianas empresas o monotributistas. Esto muestra un
ingreso a la formalidad de emprendimientos de baja
productividad. "En la medida que exista un incremento de
este tipo de contribuyentes habrá una mayor formalización
del trabajo", enfatizó Hernández, quien afirmó que con el
nuevo Sistema Tributario se produjo un incremento
importante en la inscripción al monotributo que facilita el
ingreso al sistema y amplía el espectro para la
formalización a aquellas empresas de menor dimensión
económica, vinculada a esa informalidad de baja
productividad.
La evolución de las PYMES y los
monotributos da un crecimiento importante de contribuyentes
a partir de la instalación del nuevo sistema tributario.
"Esto es un indicador claro de formalización de la economía
en materia de incorporación al sistema tributario formal de
empresas que, hasta ese momento se encontraban en la
informalidad", manifestó el Director de Rentas.
Hasta 2006 había un promedio de
incorporación de 500 monotributistas al año, mientras que a
partir de la instauración del nuevo sistema se están
superando 3.000 monotributos nuevos por cada ejercicio
económico.
En relación con la informalidad ilegal o
casi ilegal, Hernández sostuvo que ésta se encuentra
asociada no sólo a un incumplimiento formal sino que además
se trata de contribuyentes que evaden impuestos que
corresponden a su actividad.
En tal sentido, señaló que el IVA es el
impuesto con mayor generalidad en la actividad empresarial
y, por consiguiente, la evasión del IVA está directamente
asociada con el nivel de informalidad. La evasión del IVA
disminuyó significativamente de 41,7% en el año 2000 a
20,6% en 2008. Esta medida incluye a los grandes
contribuyentes, PYMES y monotributos. "Estas cifras están
dando datos de la realidad que contradicen las conclusiones
a las que se arribó en el informe", sostuvo Hernández.
Finalmente, el Director Nacional de
Aduanas, Ricardo Prato, realizó un balance de las acciones
que lleva adelante el organismo en un trabajo que busca
facilitar el comercio exterior con seguridad.
El informe aclara que Uruguay está
sometido a los vaivenes económicos de los países vecinos,
por lo que siempre existirá la tentación de muchos
comerciantes de comprar productos más baratos fuera de
frontera. Frente a la dificultad que significa evitar todas
las acciones de contrabando, Aduanas definió trabajar en
líneas concretas como lo son la vestimenta, calzado y el
tráfico de cigarrillos.
Se intenta a que el comercio exterior
fluya lo mejor posible para que Uruguay sea un polo
logístico, debido a la seguridad del país que posibilita
ingresar o distribuir mercadería.
En tal sentido, Aduanas impulsa la
formalidad en algunos sectores con difícil regulación, como
por ejemplo el consumo de gas en Melo, proveniente de
Brasil. En ese marco, se negoció con ANCAP para que los
distribuidores de gas brasileño sean distribuidores de gas
ANCAP, como forma de regular el trabajo del transportista.
El objetivo es formalizar aquellas importaciones que
actualmente son consideradas ilegales, para que se
transformen en contribuyentes a la seguridad social y a la
DGI. Para ello, se envió un Proyecto de Ley al Parlamento
donde se apunta a dar solución a ese problema.
Por otra parte, como el contrabando
fluye hacia un mercado informal, se trabaja coordinadamente
con la DGI para rastrear la mercadería de contrabando y ver
dónde se encuentra; así como también con otra mercadería
subfacturada que ingresa al país y no siempre es detectada
por la Aduana y cuyo mecanismo de seguimiento se realiza en
forma inversa, es decir, observar a cuánto se vendió y a
cuánto se declaró a su ingreso.
En otro orden, Prato informó que la
Aduana coordina con todas las agencias de inteligencia del
Estado para detectar por dónde pasa el contrabando y la
droga. Esa tarea posibilitó que los sistemas informáticos
de la Aduana estén disponibles para las agencias, lo cual
redundó en una mejor lucha al narcotráfico, al contrabando
y al lavado de dinero.
Ricardo Prato resaltó que estas
actividades se deben combatir porque son delitos y que no
tienen nada que ver con la evolución de la economía
uruguaya, por lo que no deben incluirse en un estudio sobre
informalidad laboral. |