Cárceles
Cuántas historias se construyen desde
una cárcel! Nelson Mandela estuvo 27 años recluido en
lugares que más que cárceles eran verdaderos antros,
especie de leprosarios, donde resultaba difícil no
enloquecer. Allí estudió y se recibió de abogado. Llegó a
ser la máxima figura de Sudáfrica. Recibió el Premio Nóbel
de la Paz.
Eleuterio Fernández Huidobro y Mauricio
Rosencof, en medio del oprobio y aislamiento en el que
vivieron larguísimos años de prisión, lograron comunicarse
a través de golpecitos en la pared, vaya uno a saber usando
qué códigos. Hoy, el Ñato es senador de la República y el
Ruso Director de Cultura de la Intendencia de Montevideo.
Obras maestras de la literatura han surgido
desde cárceles. En Génova, Marco Polo con su libro sobre
las maravillas. En Sevilla, nada menos que El Quijote de la
Mancha.
Días atrás se publicó una foto en la que
aparezco cortando una gran torta producida por una
cooperativa de reclusos, lo cual es una satisfacción para
todos. Agrego además que no es la única, ya que existe la
de mujeres para la producción de artesanías. Agreguemos
los talleres de capacitación a cargo de SERPAJ para el
diseño y confección de vestimenta industrial, etc. Todos
detenidos que transitan el camino hacia la ansiada
libertad, en aplicación de la redención de pena por trabajo
y/o estudio.
Ejemplos aleccionantes que constituyen un
desafío político y ético para todos. Y digo TODOS. Porque
estas experiencias nos exigen creer en el HOMBRE. Si así no
fuere, más vale abandonar nuestra tarea. Somos parte de un
país que tiene problemas de superpoblación en las cárceles,
consecuencia, entre otras cosas, del crecimiento de los
delitos en los últimos 20 años, de una mayor eficiencia
policial, y de carencias de infraestructura carcelaria, que
se arrastra de muchos años atrás.
Tenemos que seguir concretando,
promoviendo, corrigiendo cuando sea necesario, auténticas y
renovadoras políticas carcelarias. En la medida de lo
posible, entre todos. Felizmente contamos con señales
positivas que nos siguen alentando en la tarea. Luego de
cuatro años de aplicación de la ley de Humanización de
Cárceles, aproximadamente el 75% de las personas liberadas
se reinsertó plenamente a la sociedad. Se duplicó la
cantidad de reclusos con actividades laborales, y triplicó
el número de docentes y de reclusas y reclusos que cursan
actividades educativas. Todo como consecuencia de la
aplicación de la redención de la pena creada en la ley
17897. Otros logros lo comentaremos en otra oportunidad
¿Suficiente? ¡Claro que no! Hay que
consolidar y profundizar políticas de seguridad ciudadana,
un tema muy sensible para nuestra sociedad, que requiere de
enfoques globales, sociales, culturales, preventivos,
educativos, y también represivos, de ser necesario. Y por
supuesto, inversiones financieras. Y digo inversiones
porque las que se hacen en infraestructura y formación son
eso, y no gastos.
Días atrás recibí de la comisión presidida
por el Dr. Dardo Prezza, el proyecto definitivo de reforma
del proceso penal, que harán llegar al Parlamento, y en el
que han trabajado con enorme dedicación y sustento técnico.
Tenemos por delante un trascendente y necesario debate en
un tema en el que existe un atraso de decenas de años.
En definitiva, hay que continuar generando
confianza, seguir proyectando calidad en la seguridad, lo
cual se consigue profundizando en la modernización y
profesionalización institucional, que conlleva seguir
dignificando la función policial y estimulando la
participación ciudadana. ¡Y tantas otras cosas!
Si será necesario deponer conductas
unilaterales, partidarias, sectoriales, legítimas sin duda,
pero que no contribuyen a los imprescindibles consensos
nacionales. Esto es, una vez más, como ayer, hoy, mañana,
como siempre en definitiva: Política de Estado
Como decía Benedetti: quiere el arroyo
llegar a ser un río, y el río un mar. En eso estamos.
Dr. Jorge R. Bruni
Ministro del Interior. |