Cabo Polonio en SNAP
Comisión integrada por actores públicos y privados
realizará el Plan de Manejo del Área
Su conformación insumirá un año, según
la Directora de Medio Ambiente, Alicia Torres, y en ese
lapso, el Intendente de Rocha, Artigas Barrios, anticipó
discusiones importantes entre los diversos actores antes de
arribar a un consenso. Se definirán las áreas de uso y las
actividades que se pueden realizar en cada uno de los
sectores. Cabo Polonio es la tercera área en ingresar al
SNAP, y la primera de carácter marino-costero.
El Ministerio de Vivienda, Ordenamiento
Territorial y Medio Ambiente (MVOTMA) celebró, junto a
autoridades nacionales, departamentales, representantes de
ONG, pobladores locales y periodistas, el ingreso de Cabo
Polonio al Sistema Nacional de Áreas Protegidas (SNAP). La
jornada se extendió desde las 11 horas hasta caer la tarde
del sábado e incluyó diferentes actividades de
reconocimiento de flora y fauna del lugar, paseos en carro,
subidas gratuitas al faro y espectáculos artísticos.
Los ministros Carlos Colacce (MVOTMA),
Ernesto Agazzi (MGAP), Héctor Lescano (MINTUR), María Simón
(MEC) y el Intendente de Rocha, Artigas Barrios, firmaron
una declaración. En ella, esos organismos, además de la
Secretaría de Defensa Nacional, cuyas autoridades lo harán
en los próximos días, expresaron su voluntad de seguir
cooperando y coordinando entre sí y con los distintos
actores públicos y privados vinculados al lugar, para
dotarlo de instrumentos y medios necesarios para su
adecuada gestión.
Cabo Polonio constituye, luego de Quebrada
de los Cuervos (Treinta y Tres) y Esteros de Farrapos (Río
Negro), la tercera área en ingresar al Sistema Nacional de
Áreas Protegidas, y la primera de carácter marino-costero.
El Decreto 337/009 de julio del presente
año, consideró la “singularidad de su sistema dunar” que
presenta una “gran heterogeneidad de unidades ambientales”.
El área abarca 25.820 hectáreas en
ecosistemas terrestres (poco menos de 5.000 hectáreas),
insulares (16 hectáreas) y marinos (algo más de 21.000
hectáreas).
El Parque Nacional está constituido por
predios de propiedad privada como de dominio del Estado
(Ganadería y Defensa). El texto legal reconoció que “a
pesar de la expansión no regulada del turismo y de ciertos
asentamientos, aún mantiene elementos de biodiversidad
suficientemente representativos para su protección”.
Se estableció que en el área se prohíbe el
descenso de turistas en las islas costeras, grupo de islas
de Torres (Rasa, Encantada, Islote) y del Castillo Grande
(del Marco y Seca) así como cualquier tipo de
infraestructura en las mismas. También la actividad minera,
la disposición final de residuos sólidos, la recolección o
extracción de objetos arqueológicos e históricos,
introducción de especies exóticas animales y vegetales.
Además no se admite la actividad de caza y captura de
animales silvestres, la actividad pesquera, excepto la de
tipo artesanal y deportivo y la instalación de nuevos
asentamientos y construcciones en el litoral rocoso, las
playas y el cordón dunar.
Guardianes y protectores
La titular de la Dirección Nacional de
Medio Ambiente (DINAMA), Alicia Torres, indicó que una vez
que un Área Protegida ingresa al Sistema, el siguiente paso
es el nombramiento de un Administrador y se integra una
Comisión Asesora que elabora el Plan de Manejo para el
Área. “Ese Plan de Manejo, que calculamos llevará un año,
establecerá los acuerdos de las áreas de uso y las
actividades que se pueden realizar en cada uno de los
sectores de Cabo Polonio”, explicó.
La Comisión Asesora está integrada por
representantes del MVOTMA y el MGAP, los actores locales
que representan los diferentes intereses y de la localidad,
y ONG ambientalistas que trabajan en la protección de la
flora y fauna de la zona.
El jefe comunal de Rocha, Artigas Barrios
consideró que el Administrador del Área deberá alcanzar un
consenso entre los organismos públicos que la integren, con
los vecinos del Cabo Polonio y las autoridades
departamentales, para determinar cuál es el Plan de Manejo.
“Seguramente van a haber discusiones y algunas quizás
sean fuertes. No tenemos que engañarnos y suponer que no
las habrán”, vaticinó Barrios. “Una vez que esté
consensuado y en funcionamiento el Plan, podremos saber si
estamos saliendo de los conflictos”, agregó.
Torres dijo que el Plan de Manejo contempla
la posibilidad de modificar el lugar de ingreso vehicular a
Cabo Polonio. En ese sentido adelantó que su repartición
presentará un plan que implique cambiar cada dos años el
trazado del sendero de ingreso para evitar que siempre se
deteriore el mismo lugar. La funcionaria advirtió que “la
costa debe utilizarse para playa. Que circulen camiones con
uso turístico no tiene mucho sentido, pero además, eso
compacta la arena y hace que no tenga el proceso natural de
formación de dunas”. No obstante, elogió que los
transportistas formaran una cooperativa y que se haya
regulado que los camiones ingresen y se retiren con
capacidad colmada, para así reducir el impacto en el área.
Torres manifestó que Cabo Polonio “es un
lugar de enorme valor, con dunas móviles, que presentan
cierto deterioro. En algunas se va a tener que actuar
manejando el bosque. Hemos construido una terminal de los
vehículos que ingresan al lugar y que es una forma de
ordenar el tránsito. Cuenta con un pequeño centro de
información y algunos servicios a los turistas, es
provisoria pero vamos a hacer una más grande, con más
servicios, que sea la puerta de entrada al Área Protegida”,
aseguró.
Flavio Machado representa a la Asociación
Civil Comisión Cabo Polonio. Hombre de pocas palabras y
mirada desconfiada hacia los forasteros. Es uno de los 74
habitantes permanentes de la localidad, según el Censo
2004, en su primera fase. Su rostro y sus canas están
curtidos por el sol y el salitre, las sudestadas y los
pamperos. Recuerda que en los años 40 su padre era capataz
de faena del Servicio Oceanográfico y de Pesca (SOIP), en
la zona, un oficio que no le ha sido ajeno.
Consultado sobre su parecer con la
incorporación de Cabo Polonio al Sistema Nacional de Áreas
Protegidas, no demoró en responder “Buenísimo. Lo
necesitábamos hace mucho tiempo para que sobreviva el
lugar”. Y se permitió una reflexión: “hay que tener a toda
la comunidad unida. Es bueno que los habitantes del Polonio
seamos los guardianes y protectores del lugar en el que
elegimos vivir, trabajar y desarrollarnos”.
Sin embargo, el procedimiento seguido por
el SNAP fue cuestionado por un vecino anónimo que no
encontró mejor manera de expresar su disconformidad que
colocando un cartel en la puerta de su rancho que rezaba:
“SNAP, todo bien pero con transparencia y sin
discriminación”.
Medardo Manini es presidente de GABASOL
S.A., organización que representa a un grupo de
propietarios en la zona de “Playa Sur”. Señaló que “cuando
las autoridades nacionales y departamentales oficializaron
la voluntad política de incorporar al Cabo Polonio al SNAP
en la audiencia pública del 31 de agosto de 2007, la
organización y el resto de los actores que componen el Área
resolvimos participar del proceso y asumir ese nuevo
desafío”.
Manini destacó “el trabajo realizado por
todos los integrantes del equipo gubernamental -nacional y
departamental-, que están pensando, analizando,
discutiendo, educando, convenciendo, sobre lo que implica
la designación de Área Protegida”. Añadió que “estamos
realizando una experiencia de aprendizaje único, alentando
la ilusión de que es posible construir, entre actores
públicos y privados, un Área Protegida que sea orgullo de
todos los uruguayos”.
El responsable del MVOTMA, Carlos Colacce,
apuntó que “aquí no se plantea que el uso turístico que
tiene la zona deje de tenerlo sino al contrario, se busca
potenciarlo, pero siempre sin afectar los aspectos de la
biodiversidad de este valor medioambiental espectacular”.
Consultado sobre la posibilidad de nuevas
construcciones, Colacce respondió que el Decreto establece
donde no puede haberlas más. Entonces donde no lo dice se
puede. Sobre la Ruta 10 se puede edificar, aunque hay
algunas zonas (domo y tómbolo) que podrían admitir alguna
construcción pero con un estudio ambiental muy específico y
establecido, que deberá presentarse al Ministerio para su
estudio y sólo en esas condiciones”.
Colacce señaló que “no estamos planteando
hacer aquí una red de saneamiento, aunque hay algunos
puntos, no de contaminación, pero que preocupan, deben
tenerse presente y forman parte del Plan de Manejo”.
Senderos de interpretación
Rodrigo García es director de la
Organización para la Conservación de Cetáceos – Uruguay.
Esa institución está dedicada a la investigación,
educación, conservación y promoción de los cetáceos en
general y la Ballena Franca en particular. García se
refirió al proyecto Senderos de Interpretación y
Conservación Ambiental – Cabo Polonio que fue financiado
por el Programa de Pequeñas Donaciones del FAMM – Uruguay.
El mismo está gestionado por su grupo y por la Organización
de Pobladores Residentes de Cabo Polonio que cuenta con la
colaboración de técnicos de la Facultad de Ciencias (UDELAR).
El proyecto propone la gestión y el manejo
del turismo de naturaleza mediante senderos de
interpretación y conservación ambiental, gestionado por
guías locales capacitados en turismo de naturaleza. El
mismo permitió la entrega de diplomas a los 35 guías
locales provenientes de Aguas Dulces, La Paloma y
Castillos. García destacó que el proyecto funcionará todo
el año y permite crear oportunidades laborales, al tiempo
que sensibiliza, educa e informa a los visitantes y
pobladores sobre la importancia del respeto al entorno.
Cada sendero recorre los lugares más significativos por sus
valores naturales, escénicos e históricos, evitando
modificaciones del paisaje (ecosistemas y especies
vulnerables), estableciendo medidas y capacidad de carga
turística. Los senderos poseen diferentes grados de
exigencia y duración con opción a ser recorridos a pie, a
caballo o en carro, e incluye un circuito marino que
recorre las cinco islas circundantes, aunque sin descender
en ellas.
Uno de esos senderos fue el que recorrió un
grupo de visitantes y periodistas guiados por Emmanuel. Un
liceal delgado, de ojos pequeños y cabello prominente. Con
rastros de acné y 16 años a cuestas dijo, en el trayecto,
que -de grande- le gustaría ser profesor de Biología o
Biólogo Marino. Provisto de una remera negra con el
logotipo del SNAP en trazos blancos, fue el encargado de
iniciar, junto a un puñado de visitantes y periodistas, un
paseo guiado por un tramo de la costa de Cabo Polonio.
Desde el precario “puerto”, donde
descansaban dos chalanas, ubica con su brazo extendido
hacia el horizonte el Cerro de la Buena Vista y la cercana
isla De Marco. El grupo pasa por la antigua lobería, luego,
se detiene detrás de un alambrado que lo separa de un
rancho de madera con el número 83, que es señalado como el
más antiguo de los que se mantienen en esa localidad
ubicada a la altura del kilómetro 264.5 de la Ruta 10. Al
llegar a las cercanías de dos hosterías, el muchacho se
detiene y explica que las piedras de granito sobre las que
golpean las olas constituyen una interesante zona de
biodiversidad. Allí conviven algas, anémonas, mejillones y
variedad de peces. Pasos adelante, en dirección al Faro, el
ávido grupo pasó por los tanques destinados a la cría del
lenguado, en un proyecto que lleva adelante la Dirección
Nacional de Recursos Acuáticos (DINARA). Unas saludables
flores amarillas asoman de entre la vegetación, a lo que el
guía las identifica como petuñas salvajes. Luego, se
observan unos huesos de ballena que sobresalen de la
superficie, el guía manifestó que fue enterrada para que
los microorganismos se encarguen de hacer su trabajo -y
presumiblemente evitar los malos olores-, para luego enviar
el esqueleto del cetáceo a un museo. En otra breve parada,
el adolescente se detiene ante una especie conocida como
uña de gato. Explica que la misma fue plantada en sus
orígenes para asentar la arena, pero ésta se ha
multiplicado por el balneario de forma que dificulta el
crecimiento de flora autóctona. Subiendo por piedras de
caprichosas formas, el grupo observó algunos bloques de
granito que fueron desechados en la construcción del faro.
El guía menciona algunas especies de aves que es posible
ver en esos parajes como el petrel gigante del sur, gaviota
capucha café y chorlito, entre otros.
Ya debajo del faro, y con una sonrisa
cómplice, Emmanuel identifica lo que denomina “hospital de
lobos”. Manifestó que allí se van a recuperar aquéllos
lobos marinos que no salieron resultaron victoriosos del
enfrentamiento con sus congéneres. Noviembre y diciembre
son los meses de reproducción y estos especimenes viven 60
años, comen 15 kilos de peces diarios y logran reunir
harenes de una a catorce hembras. El jovencito informa que
las islas del Cabo Polonio y Punta del Este son centros de
reproducción de lobos marinos y constituyen los lugares de
mayor concentración de toda Sudamérica. También indicó que
se encuentran leones y elefantes marinos, aunque en menor
número, además de horcas, toninas, ballenas y otros
cetáceos.
Fin del recorrido. |