Unidos en la Acción
Gobierno reafirmó histórico compromiso
con ONU y como defensor del multilateralismo
Naciones Unidas y el Gobierno realizaron
una evaluación país del plan piloto desarrollado en Uruguay
en el marco de la reforma del sistema de cooperación
internacional. Cuenta con 12 proyectos y unas 45
iniciativas basadas en atención de inequidades y pobreza,
descentralización, participación ciudadana y
fortalecimiento institucional. Uruguay es el que más avanzó
en el proyecto, de los 8 países elegidos para su reforma.
En el marco de la Reforma de Naciones
Unidas se realizó la Rendición de Cuentas y Revisión del
Estado del Piloto Uruguay "Unidos en la Acción".
Del acto –que tuvo lugar en las
instalaciones de la Torre Ejecutiva- participaron: el
Vicepresidente de la República, Rodolfo Nin Novoa; el
Canciller, Pedro Vaz; el Director de la OPP, Martín
Dibarboure, y el Coordinador Residente de Naciones Unidas
en Uruguay, Pablo Mandeville, entre otras autoridades.
Naciones Unidas y el Gobierno uruguayo
realizaron una evaluación país de este programa piloto. De
esta forma se analizaron los 12 proyectos y más de 45
iniciativas que se llevan adelante en conjunto con
Ministerios y organismos departamentales, la OPP y actores
de la sociedad civil.
Uruguay es uno de los ocho países
elegidos en el mundo por el Sistema de Naciones Unidas para
su reforma, único país de América de renta media (definidos
por el PBI per cápita).
Esta elección de Uruguay supone una
enorme responsabilidad, ya que implicó la puesta en marcha
de un plan piloto con varios objetivos.
Dentro de los ocho países, es Uruguay el
que tiene mayor porcentaje de avance del proyecto.
Naciones Unidas se encuentra rediseñando
los sistemas de cooperación internacional mundiales. Las
Agencias donantes por temas de recursos y eficiencias hacen
la cooperación internacional mucho más dirigida,
específica.
Este plan piloto procura identificar los
ejes estratégicos donde los países de renta baja necesitan
la cooperación. Los proyectos se basan en las inequidades,
el ataque a la pobreza, la descentralización, la
participación ciudadana y el fortalecimiento institucional.
Cada proyecto tiene seis o siete subproyectos o actividades
puntuales.
Identificar estrategias para fortalecer
eficacia, eficiencia e impacto de la acción de ONU
El Vicepresidente Rodolfo Nin Novoa
indicó que Uruguay es el único país de América Latina y el
Caribe de renta media alta que forma parte del grupo de los
ocho países piloto de la reforma de Naciones Unidas, aún no
siendo prioritario a la hora de adjudicar cooperación
internacional.
Esta oportunidad representa para el país
una gran responsabilidad dado que se plantean una serie de
desafíos que pueden incidir en esta situación a partir de
la experiencia piloto que están evaluando.
Nin Novoa recordó que a comienzos de
este decenio, Uruguay atravesó la segunda crisis económica
más grave de su historia moderna, al menos desde comienzos
del siglo XX. Al momento de asumir el gobierno, la
situación social en la que se encontraba podía ser definida
como mínimo como "muy grave". Uno de cada tres uruguayos
vivía bajo la línea de pobreza, y uno de cada 10 en
situación de indigencia o de vulnerabilidad a la
indigencia.
Partiendo de altos niveles de inversión
pública en políticas sociales, nuestro Gobierno priorizó
dentro del Presupuesto Nacional, las reformas que dieran
las condiciones necesarias para el crecimiento y la
distribución constante. Fijó como meta un incremento
histórico de la inversión educativa y la puesta en marcha
de reformas en el área social que implican un crecimiento
significativo del gasto social que el Estado realiza. Los
resultados muestran que se va por el camino correcto,
aseguró.
Las políticas impulsadas en estos años,
en el terreno económico y social permitieron alcanzar
claros resultados positivos. Los lineamientos fundamentales
ya trazados permitirán seguir trabajando en la misma línea
para lograr un desarrollo económico y social sostenido y
sustentable.
Uruguay debe mantener un crecimiento
sostenido de la economía, a través de la diversificación
productiva y la mejora de la inserción en los mercados
internacionales dentro y fuera de la región, así como
continuar con la disminución de los índices de pobreza e
indigencia, sobre todo en las generaciones más jóvenes, y
la reducción de las brechas de inequidad.
Enfrentar con éxito estos desafíos
constituye una condición necesaria para el logro de mayores
niveles de desarrollo humano.
Buscando alcanzar estos objetivos, el
actual gobierno y el próximo, apelan fuertemente a la
transformación del Estado que persigue varios objetivos:
fortalecer las capacidades del Estado para planificar
estratégicamente y para diseñar, implementar y evaluar
políticas; promover la participación de los ciudadanos en
el territorio, apostando a la herramienta de la
descentralización; construir un nuevo Estado de bienestar
que garantice los derechos de todos los ciudadanos y que
apoye al sector privado para el desarrollo. Todos ellos
están contenidos en los objetivos de la experiencia piloto
de Naciones Unidas.
Uruguay fue históricamente uno de los
países de la región con mayores niveles de desarrollo
humano, pero eso no garantiza que pueda alcanzar fácilmente
un crecimiento sostenido de su economía y mayores niveles
de integración social, sin consolidar las capacidades para
el desarrollo que debe tener el Estado, dijo.
En momentos que se abren vías
alternativas sobre el rol que las Naciones Unidas pueden
desempeñar como espacio de concertación internacional, más
allá de los magros resultados de la reciente Conferencia de
Cambio Climático en Copenhague, como herramienta para la
promoción del desarrollo humano, el Gobierno uruguayo
reafirmó su histórico compromiso con esta organización.
Esto responde a una profunda convicción en sus valores
constitutivos, en sus principios fundamentales, la defensa
del multilateralismo, la protección de los derechos
humanos, civiles, políticos, económicos, sociales y
culturales, la promoción del desarrollo humano, entendido
como expansión de las libertades de los ciudadanos, el
cuidado del medio ambiente, la lucha contra todas las
fuentes de inequidad y discriminación.
Por estas razones, el actual Gobierno
expresó su interés a ONU de integrar el primer grupo de
países piloto de esta reforma de las Naciones Unidas. Con
esta decisión, Uruguay espera contribuir con la comunidad
internacional y en particular con los hermanos países de
América Latina y el Caribe identificando posibles
estrategias para fortalecer la eficacia, eficiencia e
impacto de la acción de Naciones Unidas.
El Gobierno uruguayo demostró en los
hechos su inequívoco compromiso con el desarrollo de
reformas estructurales y el impulso de políticas de Estado
de largo aliento, ideadas y planificadas como parte de una
estrategia de desarrollo del país a mediano y largo plazo.
Nuestro país se encuentra en la región entre los que más
recursos destinan a la inversión pública social. El aporte
de la cooperación internacional del sistema de Naciones
Unidas en un país como el nuestro descansa fundamentalmente
en los temas estratégicos, en su rol político y técnico, en
su capacidad para contribuir a los esfuerzos nacionales,
brindando asistencia técnica, apostando al fortalecimiento
institucional y promoviendo experiencias innovadoras que
permitan articular los esfuerzos de los distintos actores
del Estado y la sociedad civil.
Esta experiencia en particular permitió
desarrollar capacidades, involucrando organismos diversos
del Estado, atendiendo la necesaria transversalidad entre
ellos para superar viejos aislamientos, así como la
descentralización para acercar a la ciudadanía el quehacer
de las políticas públicas.
Señaló el involucramiento del
Parlamento, atendiendo los temas de género y generaciones,
jerarquizando el interés por niños y jóvenes con sus
organizaciones civiles, llegando hasta la labor legislativa
de los ámbitos regionales y locales.
Respecto al piloto de Uruguay, destacó
que nuestro país considera que debe primar el criterio de
flexibilidad de manera de alcanzar soluciones de consenso
hacia un cambio de paradigma de la cooperación, para un
desarrollo a favor de todos los países que se adapte a las
particularidades de cada uno de ellos y a las distintas
realidades nacionales.
Se entiende necesario que se instale la
reforma teniendo presentes algunos principios fundamentales
que deberían regir las actividades operacionales para el
desarrollo, como el carácter universal y multilateral de
las mismas, así como su neutralidad.
La experiencia que Uruguay pueda lograr
en el proceso del programa piloto sobre cómo potenciar el
papel de Naciones Unidas como instrumento de cooperación,
puede ser de utilidad para el análisis del tema en los
futuros debates. Eso se vio jerarquizado por los resultados
obtenidos en la ejecución de los resultados y
posicionamientos del país.
El Vicepresidente reafirmó el compromiso
de nuestro país con el proceso de reforma de Naciones
Unidas en Uruguay y el mundo, aguardando que el trabajo que
se realice en estos días contribuya al objetivo de alcanzar
efectivamente una ONU en acción.
Las características fundamentales de las
actividades operacionales para el desarrollo del sistema de
ONU deben ser entre otras su carácter universal, voluntario
y de donación, su neutralidad y multilateralismo, así como
su capacidad de atender con flexibilidad a las necesidades
de desarrollo de los países receptores. Y que las
actividades cooperacionales se realicen en beneficio de los
países receptores, a solicitud de ellos y de conformidad
con sus propias políticas y prioridades de desarrollo.
Dos pilares: la cooperación y la reforma
de ONU
El Canciller Pedro Vaz explicó que
nuestro país fue desde siempre un defensor incondicional
del multilateralismo como principio rector de las
relaciones entre los Estados, del fortalecimiento del
Derecho Internacional y la jerarquización del papel de las
Naciones Unidas en todos los ámbitos de su accionar.
El Sistema de Naciones Unidas debe
adecuarse a las necesidades de un mundo que demanda nuevas
respuestas, por lo tanto debe dotarse de las herramientas
necesarias que permitan hacer frente a las amenazas
globales que afectan a la comunidad internacional,
renovándolo y fortaleciéndolo. Sólo así le será posible
cumplir con los mandatos que los países miembros le
encomendaron.
Esta firme convicción llevó al Gobierno
Nacional a presentar su candidatura para incorporarse en
esta experiencia piloto de reforma de las actividades
operacionales del Sistema de Naciones Unidas denominada
Unidos en la Acción.
Uruguay considera este proceso piloto
como una oportunidad para probar nuevas modalidades de
trabajo conjunto que se orienten hacia el fortalecimiento
del multilateralismo en el marco del debate sobre el futuro
de este Sistema, una mayor coherencia, eficiencia e impacto
de las agencias en el terreno, paralelamente con una
cooperación estratégica de la cooperación internacional por
parte del Gobierno.
Ello implica una gran responsabilidad
ante la comunidad internacional en general, que sigue con
interés el proceso de construcción del programa y en
particular con los países hermanos de América Latina y el
Caribe con los cuales comparte algunas características,
tales como ser en mayor o menor medida países de renta
media o presentar índices de desarrollo humano
relativamente altos.
Vaz destacó la resolución adoptada el
pasado 9 de diciembre en el marco de la 2º Comisión sobre
Cooperación para el Desarrollo con los Países de Renta
Media, por la cual se invita al Sistema de Naciones Unidas
a prestar más apoyo a estos países cuando corresponda, y a
la comunidad internacional, incluida las instituciones
financieras internacionales con el fin de continuar
fortaleciendo sus esfuerzos para lograr un mayor
desarrollo.
Esta resolución instala en forma
definitiva la cooperación con los países de renta media en
la agenda de ONU.
Los aprendizajes que Uruguay puede
extraer sobre cómo potenciar el papel de las Naciones
Unidas como instrumento de cooperación puede ser de
utilidad para los países de la región y para el conjunto de
los países de renta media de otras regiones del mundo.
Vaz dijo que el de Uruguay es un caso
modelo con necesidades especiales y con capacidades que lo
transforman en un atractivo oferente de cooperación
sur-sur.
A partir de la incorporación de Uruguay
al proyecto, el Ministerio de Relaciones Exteriores y la
OPP han trabajado conjunta y coordinadamente como dos caras
de una misma moneda que proyecta su accionar en el ámbito
interno e internacional.
El Canciller destacó la labor de Pablo
Mandeville quien trabajó para el progreso y éxito de esta
iniciativa, y agradeció a las agencias participantes y a
los países que contribuyen con el Fondo de Coherencia y los
demás Fondos creados para financiar el Programa.
Aquí se cruzan dos pilares del trabajo
de Uruguay en lo internacional y lo multilateral
particularmente importante: uno es la cooperación y otro la
reforma de ONU, que no puede restringirse ni focalizarse en
un ámbito reducido o un órgano determinado del Sistema, lo
debe abarcar completamente. Además, debe incluir una
profunda apropiación de los países miembros.
Si como resultado de este esfuerzo
mancomunado se logra consolidar una experiencia piloto
exitosa que permita avanzar en el logro de los Objetivos
del Desarrollo del Milenio, se habrá marcado un primer hito
en el proceso de reforma que comenzó a instrumentarse,
añadió.
Una oportunidad de protagonismo
internacional
El Director de OPP, Martín Dibarboure,
indicó que esta iniciativa es de vital importancia para el
país por constituir un escenario privilegiado de
coordinación de las acciones y políticas públicas que se
estructuran sobre los ejes prioritarios de desarrollo de
nuestro país.
Esta labor implica un alto esfuerzo de
coordinación de acciones entre Ministerios, organismos
públicos nacionales y departamentales y de éstos a su vez
con las Agencias de ONU.
Recordó que Uruguay es el único país
piloto de América Latina participante de esta iniciativa y
es uno de los ocho del mundo. La trascendencia es global.
Muchos actores del Sistema Internacional de Cooperación
están viendo hoy con gran interés lo que está pasando en
Uruguay.
La experiencia de Unidos en la Acción
apunta a lograr una mayor coherencia de coordinación del
Sistema en el terreno.
El esfuerzo común entre el Gobierno
Nacional y ONU permite un conjunto de aprendizajes
sustantivo en lo que refiere a una mejor coordinación de
las iniciativas de cooperación internacional, entre
Agencias y contrapartes nacionales y éstas entre sí.
Esto repercute directamente en la
eficiencia y eficacia de los proyectos, y por tanto en lo
que es el impacto de los mismos en el bienestar de todos
los ciudadanos.
Los recursos genuinos de cooperación que
recibe fueron menguando en los últimos años y continuarán
descendiendo.
En este contexto, los importantes
recursos recibidos por el país en el marco del programa
piloto son de particular relevancia. Su importancia radica
no solamente en el valor de los términos absolutos, sino
especialmente en su significación estratégica, al
constituir una nueva forma de concebir y ejecutar los
proyectos de cooperación internacional.
Esta nueva forma de gestión de
cooperación internacional es un insumo relevante en el
proceso de transformación de esa cooperación actualmente en
curso en nuestro país.
Legalmente se constituyó el Instituto
Uruguayo de Cooperación Internacional, que se beneficia de
todas estas buenas prácticas. Este proceso innovador obtuvo
resultados concretos, muchos de los cuales serán
presentados aquí.
Esta experiencia piloto no estuvo exenta
de dificultades. Todo proceso complejo plantea grandes
desafíos que requieren soluciones creativas, así como el
compromiso de todos los actores involucrados en el mismo.
Uruguay está sacando el máximo provecho
de los ocho países designados, incluso es el que tiene
mayor porcentaje de ejecución del piloto, reafirmando su
compromiso como actor central de un sistema multilateral,
democrático, igualitario y solidario.
Si bien el piloto aún tiene un año más
por delante y su evaluación está recién comenzando, ya
están surgiendo demandas para que nuestro país brinde a la
comunidad internacional los aprendizajes que está generando
en el marco de esta experiencia. Esto constituye una
oportunidad de protagonismo internacional que queremos
aprovechar con el mayor entusiasmo.
Esta iniciativa demandó un gran esfuerzo
de liderazgo por parte de la OPP y el MRREE con
coordinación, para lograr una apropiación efectiva del
piloto Unidos en la Acción a nivel de todo el Gobierno
Nacional.
La OPP está encargada de representar y
articular las posiciones, demandas y legítimos intereses de
todos los organismos del Estado, este rol articulador
intrínseco a la OPP se vio fortalecido en la implementación
de los 12 proyectos y más de 45 iniciativas que forman
parte de esta experiencia.
Dibarboure se sumó a los reconocimientos
a Pablo Mandeville y al coordinador de Unidos en la Acción
por OPP, Nelson Villarreal.
Compromiso uruguayo con el
multilateralismo
El Coordinador Residente de ONU, Pablo
Mandeville, indicó que este es un insumo importante en la
evaluación país que supondrá hasta mediados de mayo. Luego
Uruguay lo presentará en la Reunión Intergubernamental que
se planea para mediados de junio, donde los ocho países
piloto presentarán sus evaluaciones, dando pie a una
valoración global dispuesta por la Asamblea General que
supondrá hasta mediados de 2011. Allí se aprenderá mucho de
los procesos de los ocho países y de las lecciones que se
pueden sacar del cruce de experiencias.
El compromiso del país con el
multilateralismo queda una vez más verificado. Si este
proceso de reforma era exitoso en Uruguay, podía serlo en
el mundo entero por lo difícil que es para un Sistema de
ONU en países donde la cooperación disminuyó notoriamente,
redescubrir una misión, una relevancia, en un proceso donde
la cooperación no debe medirse sólo por los volúmenes de la
ayuda, tal como fue concebido durante décadas, sino pensar
en otro tipo de desarrollo donde se atacan vulnerabilidades
y no sólo la pobreza de los países, indicó.
El 85% de los pobres vive en países de
renta media. El 66% de los más pobres de América Latina
vive en países de renta media. La cooperación destinada
sólo a países pobres ignoraría los esfuerzos que esos
gobiernos quieren hacer para tener un desarrollo más justo,
más equitativo y sostenible.
Los resultados de la Conferencia de
Copenhague fueron malos en relación a lo que tienen que
ser, pero se aguarda que en los meses que restan hasta la
COP16 en México lleven a que se establezcan los compromisos
de reducción de emisiones de gases de efecto invernadero,
como los compromisos financieros que tienen que ayudar a
los países en desarrollo para tener un camino de desarrollo
bajo en carbono, más sustentable y más equitativo.
Esa es una discusión que se mantuvo
desde el primer día del piloto, porque es una tarea
pendiente de todos los países de renta o desarrollo medio,
que son prácticamente la mitad de los países miembros de
ONU.
El liderazgo de Uruguay en desarrollar
la reflexión sobre el rol de los países de renta media y de
la cooperación internacional, y la discusión sobre la
relevancia es fundamental para el futuro de Naciones
Unidas.
Además, se requiere otro tipo de
cooperación, y en ese sentido se congratuló porque Uruguay
creó el Instituto de Cooperación Internacional y respondió
el llamado de otro país como Ruanda. Públicamente expresó
su solidaridad y compromiso, compartiendo el Plan Ceibal,
entre otras áreas. Esa es la verdadera cooperación sur-sur,
dijo.
Para el Sistema fue un compromiso
constante trabajar de manera más eficiente en este proceso.
"Uruguay nos ha ayudado a hacer avances notorios", aseguró.
Una vez que nuestro país pasó a ser
piloto en enero de 2007, las ambiciones fueron creciendo.
En octubre de ese año firmaron un programa conjunto de 95
millones de dólares como meta de cooperación de la cual
prácticamente la mitad era un aporte del Gobierno de
Uruguay. Actualmente, se tienen recursos aprobados por 125
millones de dólares (se pasó de 32.6 a 125 millones). La
mitad son recursos adicionales logrados por el enorme
esfuerzo de cooperación conjunta entre el Gobierno y el
Sistema de Naciones Unidas.
Hay un aporte directo que ayuda a
trabajar en lo que Uruguay consideró importante que es
disminuir su vulnerabilidad, incrementar su capacidad de
acceso a las experticias, a asesoramiento en políticas
públicas.
Ahora se ingresa en una etapa donde se
definirá el nuevo marco de cooperación, el nuevo programa
conjunto.
En 2010 se acompañarán los esfuerzos del
nuevo gobierno, como una programación conjunta, indicó
Mandeville.
"Tenemos un Sistema de Naciones Unidas
perfectamente alineado con las prioridades del país. El
país lidera el proceso y se apropia del mismo. Destacamos
también el rol del Parlamento, de la sociedad civil y del
piloto de Uruguay", dijo.
Todos los países que están iniciando
este proceso de programación están aprendiendo de las
lecciones de los ocho países pilotos. Todas las Agencias
responden a las necesidades que los gobiernos decidieron.
El gobierno decide en qué aspectos se debe concentrar el
esfuerzo inter-agencial.
"Estamos muy comprometidos en que la
cooperación de ONU sea articulada con las demás
cooperaciones, de la UE y del BID", indicó.
Mandeville destacó la cooperación
española en este proceso, así como de Noruega, Países
Bajos, Reino Unido, Italia, etcétera.
Reconoció además la labor de las
Agencias, del personal de Naciones Unidas y los equipos
técnicos.
Finalmente, Mandeville agradeció todos
los comentarios sobre su persona y muy especialmente al
gobierno uruguayo por su receptividad en el país y la
confianza que en él depositaron durante todo este tiempo.
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