Diálogo social, relaciones laborales y consejos
de salarios
En cumplimiento de la Ley 10.449
referida a los Consejos de Salarios y en una línea de continuidad con la
política de relaciones laborales que impulsa este gobierno, el próximo
5 de junio se instalará el Consejo Superior Tripartito. El mismo tiene,
entre otros cometidos, la clasificación o reclasificación de los grupos
de actividades para la negociación tripartita y la consideración de
diversas cuestiones relacionadas las negociaciones a realizarse en los
Consejos.
No se trata de un hecho inédito.
Los Consejos de Salarios, más allá del cumplimiento de las competencias
asignadas por la mencionada ley, tienen una rica historia como
mecanismo para redistribuir riqueza y recomponer equilibrios sociales.
Claro que esa historia no ha sido
fácil y tuvo prolongadas interrupciones tanto en tiempos de
autoritarismo como de democracia. Al respecto conviene recordar que en
1992 el Poder Ejecutivo decidió no convocarlos y entonces entraron en
un letargo de 13 años que culminó cuando, apenas instalado el actual
gobierno, se procedió a su convocatoria. La segunda ronda de Consejos de
Salarios se realizó en el año 2006.
Los resultados de ambas rondas
fueron positivos en términos de participación (más de 1.500
representantes de trabajadores y empleadores en 20 grupos y más de 200
subgrupos, entre ellos todas las ramas de los trabajadores rurales),
convenios salariales concretados (aproximadamente 400), y la solidez de
los mismos (90% fueron por acuerdo entre trabajadores y empleadores).
También fueron positivos en
términos de recuperación de derechos de los trabajadores con menor
conflictividad, sin debilitar la competitividad de las empresas y
posibilitando la creación de aproximadamente 170.000 nuevos puestos de
trabajo en el trienio 2005 – 2007
No es casual, entonces, que la
Organización Internacional del Trabajo y la Organización de Estados
Americanos hayan distinguido a Uruguay por su política de diálogo y
tripartismo en material de relaciones laborales.
En todo caso, lo lamentable es que
haya quienes se niegan a aceptar estos hechos porque consideran que
reconocerlos sería beneficiar al gobierno. En su mezquindad olvidan que
los avances en relaciones laborales y la negociación salarial
tripartita no son mérito exclusivo del gobierno sino que en ellos
también tienen responsabilidad los trabajadores y los empleadores.
La ronda de Consejos de Salarios
que se inicia ahora es la última del actual período de gobierno. El
Poder Ejecutivo la ha convocado y participará en la misma con la misma
convicción y actitud que en las dos anteriores. Pero además, con una
especial satisfacción , un compromiso específico y una aspiración
concreta.
La satisfacción especial obedece a
que, por primera vez habrá Consejo de Salarios el servicio doméstico.
No es un dato menor si se tiene en cuenta que según estudios del INE,
en Uruguay, aproximadamente 89.500 mujeres trabajan como empleadas
domésticas, pero apenas la mitad están afiliadas al BPS. Y un tercio de
ellas son jefas de hogar.
El compromiso específico radica
en que los trabajadores, y especialmente aquellos cuyos salarios están
más sumergidos, a final del año 2009 hayan recuperado la totalidad del
salario real perdido durante el período 2000-2005.
La aspiración concreta es que los
convenios salariales que se alcancen en esta ronda tengan vigencia hasta
el 31 de diciembre de 2010. Con ello se evitará al próximo gobierno la
perentoriedad con que éste tuvo que responder en mayo de 2005 a
demandas pendientes desde hacía trece años.
Los gobiernos, cualquiera sea su
signo, tienen valores, principios, compromisos programáticos y sustentos
sociales que los identifican. No son neutrales, pero no pueden ser
arbitrarios. El nuestro no oculta sus rasgos pero no es arbitrario,
gobierna para el conjunto de la sociedad uruguaya y tiene confianza en
ella así como en la madurez y responsabilidad de los distintos sectores
de la misma.
La ronda de negociaciones
salariales que se inicia es una buena oportunidad para demostrarlo.
Y para continuar construyendo un
Uruguay sobre bases de crecimiento económico y justicia social. |