Sobre una decisión de Poder
Ejecutivo
En el marco de las atribuciones que le asigna la
Constitución de la República, el Poder Legislativo sancionó el Proyecto
de Ley de Defensa del Derecho a la Salud Sexual y Reproductiva.
El Proyecto de Ley sancionado consta de 22 artículos
agrupados en cinco capítulos referidos, por su orden, a derechos
sexuales y reproductivos, interrupción voluntaria del embarazo,
disposiciones generales, modificación del delito de aborto y
disposiciones finales.
También en uso de las atribuciones que le asigna la
Constitución de la República, el Poder Ejecutivo ha objetado
parcialmente dicho Proyecto de Ley y lo ha devuelto para su
consideración a la Asamblea General del Poder Legislativo, que deberá
rechazar o aceptar las objeciones formuladas.
No hay en este trámite nada anormal. Tampoco hay
razones para dramatizar esta situación, a no ser que se tenga una visión
devaluada o tremendista de la democracia o se pretenda transformarla
en un recurso publicitario con objetivos que podrán ser legítimos pero
que hoy resultan extemporáneos.
Pero más allá del trámite formal están las razones por
las cuales el Poder Ejecutivo ha procedido de esta manera.
La objeción de los capítulos del Proyecto de Ley
referidos a la interrupción voluntaria del embarazo, disposiciones
generales y modificación del delito de aborto están fundamentadas en
razones de orden jurídico, científico y técnico; identidad filosófica
y principios éticos.
Mención especial merece el artículo referido a la
interrupción del embarazo en caso de riesgo de vida para la mujer o
cuando se verifique un proceso patológico que provoque malformaciones
congénitas incompatibles con la vida extrauterina. El mismo fue objetado
por su vinculación formal con otros artículos del Proyecto, pero en sí
mismo es una disposición compartible sobre la cual es necesario
legislar a la brevedad
Al devolver este Proyecto de Ley con las objeciones que
lo acompañan, reiteramos al Poder Legislativo nuestra disposición
para encontrar entre todos la mejor solución a una temática de
especial importancia y sensibilidad para el conjunto de la sociedad
uruguaya.
Porque si los derechos son la ética de la democracia, la
vida de todos es el bien primero por el que deben velar los gobiernos
democráticos. |