21/08/02
DISERTACIÓN DEL PRESIDENTE DE BRASIL EN EL ALMUERZO DE ADM
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FERNANDO
HENRIQUE CARDOSO: Mi querido amigo el Presidente don Jorge Batlle; la
señora Mercedes de Batlle; el aquí presidente Jorge Abuchalja, el
presidente de esta asociación; señora de Abuchalja; señores ministros
que aquí se encuentran; el señor vicepresidente de Brasil, don Marco
Maciel y su señora; cancilleres; en fin, amigos y amigas que aquí se
encuentran.
Yo
quisiera antes que todo expresar en público mi reconocimiento a la
dirección de esta Asociación, que me invita una vez más a este
encuentro. Y también, las palabras tan generosas de vuestro Presidente. Y
quiero decirles que me complace mucho volver acá, desde que estuve la
última vez como presidente en el 97. Y como ya se lo ha dicho acá, desde
entonces mucho ha cambiado el mundo, y también la coyuntura en
nuestra región.
La
verdad que hemos tenido que hacer frente a muchas, muchas crisis, y a
sucesivas dificultades en el plano económico. Yo creo que algunas de esas
crisis son resultados típicos de lo que pasa en países en desarrollo,
como Brasil y Uruguay. Pero otras no. Otras son imperfecciones y son
distorsiones que existen, que existían y desgraciadamente seguirán
existiendo por algún tiempo en la economía global. Si me permiten, desde
que yo estuve acá, y ya había enfrentado una primera crisis en el año
95, que fue la llamada tequila, fue la crisis en México, que empezó el
20 de diciembre del 94 y que duró algún tiempo, yo creo que ya asumimos
más cuatro o cinco crisis. Esto lo podremos discutir un poco mejor.
¿Qué es lo que significa la palabra crisis en este contexto? La verdad
que en 97 nos confrontamos con la crisis de Asia, que brotó en algunos de
los países llamados entonces tigres asiáticos y que perturbó el
conjunto del sistema financiero internacional ya alcanzado.
Luego,
en el 98, otra vez. Fue la llamada crisis de Rusia. A mí me tocó en
aquel entonces ser candidato a la reelección y no fue fácil decirle al
pueblo de mi país, lo dije yo antes de las elecciones, que las
circunstancias nos llevarían a buscar
un acuerdo con el Fondo Monetario Internacional, porque ya no tendríamos
más condiciones de -con nuestras solas fuerzas- confrontarnos con la
coyuntura que se formaba después de la crisis de Rusia.
El
año 2000, fue calmo, me sorprendió. Yo tuve dos años calmos en esos
ocho años de gobierno: el 96 y el año 2000. Si ustedes miran qué pasó
con el crecimiento de la economía brasileña, van a ver que en esos dos
años el crecimiento quedó en 4.5 y 5% del PIB. Luego, en el 99, nos
tocó a nosotros mismos estar en el epicentro de la crisis: tuvimos que
devaluar. El 2000, como les dije, fue más calmo; en 99, tuvimos que hacer
frente a nuestras dificultades, que han alcanzado los países de la
región; 2000 fue más calmo; 2001, varias crisis, la cuestión en Estados
Unidos, del 11 de septiembre, más tarde, otra crisis. De por medio,
Argentina, en fin, parece ser que lo normal es la crisis.
Yo
me acuerdo de un presidente de un país amigo que en alguna vez me
preguntó, su señora me preguntó: Presidente, ¿es siempre así?. No, no
siempre, pero casi siempre. Entonces, yo creo que ahora otra vez nosotros
estamos tratando de adoptar medidas para adaptarnos a un escenario que en
la jerga de los economistas se llamaría de “una mayor aversión al
riesgo”. De eso se trata. Pero, ¿porqué hay esa mayor aversión al
riesgo?. El caso es que yo no voy a hacer aquí ningún análisis más en
profundidad sobre el tema, que es un tema muy complejo. Pero la verdad, es
que las cosas han empeorado, en el sentido que no solamente se trata de
crisis como la de Rusia, como la de Brasil, como la de Asia, donde el
epicentro de la turbulencia estuvo en la periferia del sistema
internacional, sino que de esta vez tenemos realmente en el centro mismo
del sistema, después del 11 de setiembre, una situación de incertidumbre
que se ha agravado bastante con lo
que pasó con los últimos, en fin, ocurrencias con las grandes
corporaciones internacionales. Escándalos
financieros, escándalos corporativos, todo esto llevó a crear una
coyuntura de gran sensibilidad que se ha agregado a la parte de seguridad
como consecuencia del atentado terrorista del 11 de setiembre. La verdad
es que nos ha afectado a todos, y afecta directamente como sabemos todos
ahora que Argentina, Uruguay, Brasil y yo diría que casi todo el conjunto
de la región. Y nosotros tuvimos que buscar en ese escenario difícil las
formas para superarlos.
En
Brasil como todo sabemos la volatilidad económica internacional se hace
más difícil porque tenemos también un momento preelectoral. Ahora,
cuando yo hablo de volatilidad estoy hablando de algo que parece ser
todavía algo muy superficial. Yo francamente, a mí me sorprende la
miopía que hay en los mercados financieros y la disconformidad que hay
entre los avances de la realidad económica y su percepción. Tomemos el
caso de Brasil. ¿Ahora qué hacemos? Una serie de hechos que normalmente
serían no de crisis sino que exaltan toda una generación, después del
año 95, yo creo 96, por primera vez la PETROBRAS encuentra un nuevo campo
de petróleo. La semana pasada 600 millones de barriles de petróleo, es
lo que se supone -quizás más- esto debe significar una señalización
muy positiva para los mercados. Yo creo que nadie se dio cuenta, y yo he
insistido, hablé varias veces de eso. Nadie se dio cuenta.
Luego
anuncio de que dos industrias brasileñas, en el sector del acero, se han
lanzado al mercado internacional. Una buscando fusionarse con las
industrias de Inglaterra y Holanda, en condiciones que la industria
mayoritaria es la brasileña, la Compañía Siderúrgica Nacional.
También se ha anunciado eso. Enseguida un nuevo grupo importante, hace
una asociación con los canadienses y se vuelven la tercera más grande
productora de acero en Estados Unidos. Todavía que el grupo (...)
produce, va a producir, con esa producción seis o siete millones de
toneladas de acero. Esas noticias me parecen positivas.
Luego
surgió la noticia, también positiva, que la cosecha este año en Brasil
va a quizás sobrepasar 100 millones de toneladas de grano, por primera
vez en la historia. Yo lo repito siempre para que tengan alguna leve
proporción. Al comienzo de la década de los 90, la producción era de
alrededor de 55, 56 millones de toneladas. O sea, casi doblamos la
producción de granos en el país, soja, maíz, (..) y esto ha sido una
expansión muy fuerte del área plantada. O sea productividad, también
esa noticia salió recién. Luego durante algún tiempo se había
criticado mucho con alguna razón que había un problema en Brasil, sería
el hecho de que no estaba siendo capaz de generar superávit en nuestro
comercio exterior.
Bueno,
el año pasado logramos 2.4 mil millones. Este año, en lo que va del
año, ya llegamos a 4.6 mil millones. Se supone que antes de fines de año
van a llegar a seis mil millones, cinco o seis mil millones de dólares,
de superávit comercial, y eso que seguimos manteniendo comercio con
Argentina, de este modo con Argentina el déficit va a ser entre dos mil y
seis mil millones o sea en condiciones normales, hubiera sido posible
quizás, aumentar ese superávit. Y, sin embargo, ¿qué pasó con todo
eso? Con todo eso el riesgo país ha aumentado y una u otra agencia de
calificación, pues demuestra que no, no, hay que aumentar no se cuánto,
sobrepasamos dos mil puntos y llegamos un momento que corría más riesgo
en Brasil que en algunos países de África. ¿Es posible eso? ¿Quiere
decir, tiene razón esto?, ¿Guarda alguna relación con la realidad la
formación de expectativas de esa manera? Si guarda, yo creo que yo perdí
la razón, porque realmente no la veo.
(Aplausos).
Yo
creo que en verdad debemos mirar con más atención, no solamente lo que
pasa en la economía real, sino la conexión que hay entre esa economía
real y el modo como esa economía es percibida en función de no solamente
de las agencias de valoración de riesgo, sino de las percepciones
llamadas de mercado. Yo creo que. por eso mismo nos corresponde a
nosotros, que tenemos un liderazgo político una actitud responsable, de
serenidad, para comprender mejor estas turbulencias de corto plazo y
también las maniobras, ¿Acaso existentes de especulación? Sin perder el
rumbo del país. Creo que esa es la dificultad más grande en estos
momentos.
No podemos nosotros también, creer en la ilusión, o sea, de que estamos
en crisis perpetua. Lo que de hecho se trata
es de una crisis un tanto específica. Estamos acostumbrados a una
economía local y una economía internacional, con que el fenómeno de
crisis de la que la del veintinueve fue la más, en fin, la más notable
de todas. Pero no fue la única, aún después de la guerra tuvimos crisis
Normalmente esas crisis han sido consecuencia de un desequilibrio entre la
entre la producción y el consumo. A veces por la cuestión de renta,
por la cuestión de la realización del capital, por lo que sea,
pero tenía algo que ver con la economía real. Ahora estamos
dándonos cuenta de que este fenómeno es algo distinto. Yo no puedo decir
que un país que tiene -con
los datos que yo les di ahora, sobre Brasil- que la economía está en
crisis. La percepción de la economía sí está en crisis, y la gente
cree que está en crisis. Aún los temas más delicados, por ejemplo el
del desempleo, que es un tema difícil, porque en la economía
contemporánea el crecimiento no genera necesariamente empleos. La tasa de
desempleo del país está alrededor del 7%. Es malo, porque
históricamente estamos entre 4 y 5. En la campaña electoral, para
hacernos críticas, multiplican ese, no 7, pero ponen más y dice que hay
no sé cuántos miles y millones de desempleados. Bueno, normalmente
estamos entre 4 y 5, la diferencia es 2, 2 puntos a más. Es malo, mejor
que no hubiera ningún desempleo, pero no hubo ningún crecimiento
exponencial, ni siquiera del desempleo. Bueno, entonces, hay otra cosa que
con la cual nosotros estamos tratando de confrontar, más complicada de lo
que había sido hasta el momento y de todo lo que la teoría económica
explicaba. No se trata propiamente de una crisis como consecuencia de un
desequilibrio entre la demanda y la oferta. No se trata de un problema de
que el consumo, por la falta de renta, no es capaz de solventar la
producción.
Se trata de que los mecanismos de
financiación, que se han vuelto recientemente internacionales, con una
percepción, a menudo equivocada, de nuestra situación real anticipan
dificultades y frenan la continuidad del proceso de financiación. Los
giros de alguna manera disminuyen, y entonces lo que pasa es que se induce
a una crisis. Yo nunca he visto, yo creo que rara vez en la historia, lo
que está pasando con algunos de nuestros países, donde empiezan a hablar
de no pagos y de moratorias cuando nadie en el país pensó en eso y
cuando la situación efectiva no lleva a eso. Por ejemplo: en el caso de
Brasil tenemos hoy en nuestras reservas, antes del Fondo, de 38 mil
millones de dólares. Si se quiere un concepto más riguroso de reservas,
las reservas líquidas, o sea parte de los préstamo que están ahí; son
23 mil millones de dólares. Muy bien, la deuda pública, la deuda
estatal, o sea municipios y estados de la unión nacional, la deuda
externa es de 92 mil millones de dólares; era el 31 de diciembre del año
94, 94 mil millones, o sea disminuyó. Pero eso no es lo más importante,
lo más importante es cuánto se tiene que pagar. Esta deuda está
negociada, la deuda pública: tiene plazos, tiene plazos de intereses
límites, etcétera.
Este año, el Banco Central de Brasil ha
emitido títulos, bonos, etcétera; en un valor superior al que tiene que
pagar, este semestre tendremos que pagar 1,2 mil millones y ya captamos
cuatro o cinco mil millones por todo el año, o sea no hay problema. El
sector privado si, de alguna manera, no hay ninguna refinanciación tiene
que pagar 7 mil millones, y tenemos reservas líquidas 23 mil millones
¿Entonces, de dónde viene la angustia? ¿De dónde sale la idea de que
habrá ahí una situación que no va a permitir el pago?. De la cabeza de
las personas. De la imaginación de las personas. Para poner en términos
más elegantes: de las expectativas. Pero,¿basados en qué? ¿basados en
qué? Luego, se auto cumplen. Porque si no hay la refinanciación,
entonces sí, algunas influencias empiezan a tener problemas. Claro está
que en el caso nuestro el Banco Central tiene recursos entonces podrá
financiar la exportación de corto plazo, líneas de financiación de
cortísimo plazo para la exportación.
Nunca hubo ni en los momentos más difíciles
de Brasil, ni cuando la moratoria del año 86, 87; ni en aquel entonces,
hubo frenaje de las líneas de corto plazo, ahora si hubo, no total, pero
hubo. ¿Por qué? Ah! Porque hubo la expectativa de que no se sabe, por
qué habrá dificultades. Y entonces, como no se puede más mirar la
cuestión de un ángulo objetivo, ¿Económico? Usted dice “ah! bueno,
es que habrá elecciones”. Y quien sabe si el nuevo presidente va a
honrar los compromisos del gobierno actual.
Bueno, ustedes pueden escuchar en los
últimos días las declaraciones reiteradas de todos los candidatos, no
sólo de mi Partido, de que sí, que van a honrar los compromisos. ¿Por
qué? Porque hoy día no hay más margen de maniobras para cualquier otra
cosa si no de tener credibilidad. Y la credibilidad requiere que los
compromisos sean honrados. Tampoco hay margen de maniobra para aflojar la
política monetaria, porque el mismo pueblo no acepta más la inflación
como solución para las dificultades monetarias. El mismo pueblo no
aceptaría. Entonces hay que pedir metas de control de la inflación y
seguramente, en el caso nuestro, lo que se firmó ahora o se va a firmar
en breve con el Fondo Monetario involucra una restricción, que exista un
superávit primario en el presupuesto de 3.75, ocurre que ya fue votado
hace meses en el Parlamento. No es una imposición de afuera, es una
decisión de adentro, por la sencilla razón de que no se pone una traba
al endeudamiento creciente ahí sí se llegaría a una situación de
insolvencia y eso el Congreso no lo quiere. Ya votó. O sea no se ve
ninguna razón para que no se pueda buscar una situación de equilibrio.
Más todavía, con todas esas dificultades,
cuando se mira la economía real y no la expectativa que se pone, como yo
dije no sé de dónde; lo que pasa es que hubo progresos en esta región,
yo voy a limitarme al caso de Brasil.
Nosotros a partir del año 93 hasta el 2001
cuando se hace la acumulación de los términos de crecimiento en PIB, de
Producto Interno Bruto, yo mismo me sorprendí con el dato, fue 31%. O
sea, después del Plan Real la economía real de Brasil creció el 31%.
Bueno, ojalá fuera el doble, el 100%. Pero no se puede decir que una
economía que creció al 30% en 8 años, sea una economía que esté en
malas condiciones en economía real; y cuyo endeudamiento no es el
endeudamiento, yo tenía el dato aquí de lo que se debe hacer de giro
para este año, no es un endeudamiento que arroje una economía con tanta
pujanza como tiene la economía brasileña.
En verdad, la tasa de crecimiento de estos
años fue, más o menos, por alrededor de 3% al año. Si se compara con
los años anteriores al 93, tuvimos en los últimos 5 años crecimientos
negativos de la economía, en los 12 años anteriores al 93 tuvimos cinco
años con crecimiento negativo. Después del Plan Real en razón de la
estabilidad no llegamos a alcanzar la tasa de crecimiento que nos
gustaría, pero si fue positivo el promedio de 3%, y resultó un
crecimiento efectivo del 30%. ¿Y cómo se ha logrado, eso? Básicamente,
por la manera más sana posible: o sea, aumento de la productividad. O hay
aumento de la productividad o no hay crecimiento real. No hay fórmula
mágica; y el aumento de productividad significa: inversión, educación,
tecnología.
Entonces, si yo digo, que hubo un
crecimiento, que no nos gustó, porque fue pequeño, del 30% con el Plan
Real, de todas maneras estoy diciendo que hubo inversión, mejoró la
educación y hubo incremento tecnológico para que se permitiera esa
transformación.
Yo diría que si se mira con menos prejuicio
lo que ha pasado en nuestros países en estos últimos años, usted va a
ver que hubo una especie de revolución que yo prefiero llamarla, “revolución
laboriosa” para no hablar de silenciosa, que tiene un contenido
conservador. Una revolución laboriosa porque hubo un aumento muy fuerte
en la productividad, cuando se mira, por ejemplo ciertas cuestiones sobre
el certificado ISO9000. Bueno, yo desearía dar el monto, la información
sobre cuántas, cuántas empresas brasileñas logran ese ISO9000, porque
se hace la comparación que yo no quiero hacer, con otros países. Pero es
muy fuerte la obtención del certificado de ISO9000, lo cual significa
aumento de productividad, una buena gestión. Y cuando se toma el
ISO14000, que hace también referencia al medio ambiente, también. O sea,
es muy fuerte el cambio cualitativo de la producción.
Lo que está pasando en algunos de nuestros
países, no es solamente que siguieron creciendo las economías, en una
tasa menor de lo que nos gustaría, pero sí significativa, sino que el
modo de producir ha cambiado agregando más valor a la producción. Y
cómo hubo recientemente una inserción en el mercado internacional y
cómo un país como Brasil exporta más o menos un 60% de sus
exportaciones con productos manufacturados. Para exportar hoy día, se
requiere calidad, calidad global. Entonces, no solamente se producen más
autos, sino otros autos y en el caso de la industria automotriz es muy
claro. La capacidad instalada en el país hoy día es más o menos tres
millones de autos y camiones al año, tres millones. Eso significa quizás
el doble de lo que era en el 93. En el 93 teníamos algunas fábricas en
Sao Paulo y una en Minas. Hoy tenemos muchas más en Sao Paulo, más en
Minas, tenemos en Río, en Paraná, en Río Grande del Sur, en Goias, en
Bahía, o sea, la industria a aumentado mucho y produce autos que son
exportables. Algunos están realmente en la vanguardia, que son fábricas
más modernas, más recientes y son por consecuencia fábricas de primera
categoría.
Lo mismo cuando se mira cualquier otro
indicador relativo al crecimiento de la economía real. Los teléfonos, en
la conexión de la telefonía, otra vez se produce una transformación
radical, el número de personas que tuvieron acceso al teléfono pasa de
14 millones de líneas en el 95 a 48 millones; de 14 a 48. ¿De cuándo?
Del año 95 al año 2001. Y eso sin hablar de los teléfonos celulares,
que crecieron de 1,4 millones a 30 millones. ¿Se puede hablar de una
economía estacionada, cuando hay una expansión de las comunicaciones
telefónicas con esa velocidad, en un sector que hemos privatizado y que
requiere de inversiones brutales? Del año 95 hasta la fecha Brasil
recibió 150 mil millones de dólares de inversión productiva directa del
exterior, 150 mil millones.
Bueno, este mismo mercado que apuesta a una
economía real porque ponen plata ¿Por qué tendrían que dudar? Si uno
mira del ángulo financiero de la capacidad del país de seguir adelante.
Hay ahí un problema, perdonen la expresión académica, de disonancia
cognitiva, creo que así se llama ¿No es así profesor? Disonancia
cognitiva, o sea, la gente no percibe lo que está pasando. Los datos son
esos de la historia. Tuvimos una crisis de energía, yo no se exactamente
pero, o ya terminamos la construcción, o estamos por terminar de más de
20 hidroeléctricas, más de 20. Hemos agregado al sector de la energía
no se cuántos miles, millones de megavatios, miles de megavatios,
megavatios son miles. Bueno, además también cambiamos la matriz
energética, porque agregamos el gas que no teníamos, incluso una nuclear
que no teníamos, una más. O sea, hubo una expansión fuerte de estos
sectores.
Cuando
se mira el otro sector , el petrolero pasamos de 700 mil barriles al día
a un millón y medio y estoy dando datos realmente conservadores, un
millón y medio, en pocos años más vamos a exportar más que importar en
el sector del petróleo. O sea, que se ha doblado, más que se ha doblado
la producción en ocho años, en siete años. Esos son datos que son
fáciles de comprobar.
Entonces,
lo que yo estoy insistiendo es en el hecho de que hay efectivamente un
desfasaje entre lo que pasa y el modo como se informa o se percibe lo que
esta pasando, y eso es grave porque frente a esas interpretaciones de
expectativas, principalmente cuando las expectativas se lanzan sobre un
futuro que no se puede afianzar. ¿En un país democrático, cuál va a
ser? Se pone ahí un obstáculo, que es un obstáculo difícil, depende
del manejo del gobierno, de la economía sobrepasarlo, porque es un
obstáculo que depende de percepciones, y de percepciones políticas
también, la única argumentación que tenemos no importa, ver quién gane
porque vamos a seguir ese rumbo. Es porque la sociedad dispone de
instituciones fuertes.
Ahora
le cito un caso en el Uruguay. En Uruguay recién, yo creo, que ustedes
han dado una demostración, como nosotros dimos en el caso de energía, de
la insistencia de una ciudadanía y de instituciones políticas capaces de
entender un momento de crisis. Y la reacción de los ahorristas de
Uruguay, frente a las dificultades de los bancos, fue notable porque no
fue de pánico fue de comprensión del proceso. ¿Por qué? Porque Uruguay
tiene instituciones fuertes, instituciones fuertes y creencias políticas
importantes, valorativas. Aquí los blancos fueron capaces en el momento
oportuno de entender la importancia de una vinculación con aquella gente
que habían combatido secularmente, para garantizar la gobernabilidad. Y
la oposición que esté afuera de este juego de Blancos y Colorados no ha
hecho una presión en momentos de dificultad. Pueden haber votado algo –yo
no sé; no estoy al tanto- pero no sobrepasó los límites de la
comprensión del interés nacional. ¿Por qué? Porque hay ciudadanía en
Uruguay, hay democracia en Uruguay. ¿Entonces, por qué dudar de la
capacidad de nuestros pueblos? ¿por qué dudar de la capacidad de
nuestros pueblos, frente a desafíos de la naturaleza que yo he descrito
aquí, una reacción razonable?. ¿Por qué creer que en lo que hace esos
cálculos de riesgo que son los que tienen la razón frente a toda la
incompatibilidad entre sus proyecciones y lo que pasa en la realidad? No
puedo aceptar el argumento de que por expresiones políticas no se puede
más financiar estos países. Son países que ya han demostrado su madurez
democrática y que han sido capaces de, frente a cualquier dificultad,
buscar fórmulas de que se siga adelante porque hay un pensamiento más de
cohesión que es más fuerte que todo.
Bueno, yo no quisiera extenderme demasiado en
estas cuestiones, solamente insistiendo en el hecho de que nosotros, como
líderes políticos, no debemos perder el rumbo porque sabemos que la
situación es manejable y porque estamos viviendo en sociedades que son
democráticas. Yo siempre hago hincapié en la importancia de la
democracia en estos momentos porque entonces sí se puede, con
legitimidad, pedir un duro sacrificio al pueblo, como yo lo hice con la
cuestión energética en el Brasil. Y el pueblo responde. Si es así, con
más fuerte razón nosotros como líderes políticos tenemos que confiar
en nuestra capacidad de llevar adelante nuestros grandes proyectos
regionales. Es por eso que
vine a Uruguay, insistí tantas veces ayer aquí en Uruguay mi confianza
en el MERCOSUR. Puede parecer otra vez algo de disonancia cognitiva en
este momento de afianzar el MERCOSUR. Pero es en estos momentos que
tenemos que ver, tener la claridad, la visión, la perseverancia, el
coraje, la energía para seguir adelante con aquel que sea de interés
más amplio de nuestras sociedades.
Claro que nos costó mucho llegar hasta donde
hemos llegado con el MERCOSUR. Hubiera sido posible mejorar mucho
principalmente en la cuestión institucional, la cuestión del MERCOSUR.
Pero es indudable que de todas maneras, pase lo que pase vamos a seguir
siendo vecinos; pase lo que pase vamos a seguir teniendo nuestros
contactos comerciales próximos, los cuales no pueden ser excluyentes de
los contactos con los Estados Unidos, con NAFTA, con la Unión Europea ,
con lo que sea: no es para aislarnos pero hay que dar una atención muy
especial a los intereses que son los de nuestras cercanías geográficas.
Así que yo sigo creyendo que es muy importante llevar adelante este
programa del MERCOSUR y yo creo que Brasil, como el país en lo económico
más fuerte que los demás, tiene la obligación yo hasta diría moral de
hacer que el MERCOSUR sea realmente percibido pero en realidad sea un
proceso beneficioso para todos. Hay que distribuir la producción en
términos de cadenas de producción que se desdoblen en el espacio
geográfico de todos los países que componen el MERCOSUR.
(Aplausos) No nos basta decir como yo dije aquí que Brasil
recibió en los últimos siete años 150 mil millones de dólares. No es
suficiente esto si es que no viene junto con el hecho de que los demás
países del MERCOSUR también están siendo beneficiados por inversiones.
No nos basta decir que la economía brasileña pudo crecer – quizás
debió de crecer más- pero pudo crecer si los países vecinos no han sido
capaces de crecer más. Tenemos que de alguna manera encadenar los
procesos de crecimiento de modo tal que a través de los foros de
competitividad podamos llegar a la definición de cadenas productivas
intercruzadas en todos los países de nuestra región.
Yo creo que eso
aumentará las economías de escala, va a incrementar la productividad y
va a mejorar la solución del conjunto de esas empresas que están en esta
área. Yo quisiera aprovechar, para anunciar que mi gobierno va a enviar a
la brevedad un proyecto de ley al Congreso Nacional, por el cual, va a
extender a los países del MERCOSUR, la llamada cláusula tax sparing, que
eso significa que nosotros vamos hacer que se evite la doble tasación de
los que hacen inversión en los países del MERCOSUR. De igual manera,
nosotros ya tenemos en el acuerdo bilateral con Paraguay, un arreglo que
permite a las empresas que -ahora se va a generalizar-, que hayan
inversiones en el MERCOSUR, tengan deducción de impuestos a la renta. O
sea, vamos a dar un incentivo para que las empresas brasileñas puedan
efectivamente invertir. ( Aplausos)
Y eso, repito, no se
hace en aras de quien, es una ventaja para los empresarios brasileños,
una ventaja para todos, es una ventaja para todos, que permite
efectivamente que sus cadenas todas puedan intercruzarse. Y más, el Banco
Nacional de Desarrollo Económico, tendrá que financiar las inversiones
de afuera y de Brasil también, no tiene sentido que un país como Brasil
no disponga de instrumentos de financiación, que puedan ayudar al proceso
de expansión en esas empresas, y al proceso que es tan importante como la
expansión de integración. O sea, financiar también los acuerdos que se
hagan, que involucren empresas de otros países y la asociación con las
empresas brasileñas.
Yo creo, que con
medidas de esta naturaleza que en los momentos de crisis debemos de tomar,
crisis de percepción, crisis financiera, lo que sea tenemos que demostrar
que nosotros en la práctica estamos tratando de forzar los mecanismos de
crecimiento integral. Dimos un paso adelante en Buenos Aires, en el
sistema de Solución de Controversias y la Concesión del Tribunal
Permanente de Revisión, yo creo que eso es muy importante. Creo que hay
que avanzar más en la Secretaría Administrativa del MERCOSUR que está
acá, yo creo que la Secretaría Técnica del MERCOSUR tiene que ser de a
poco, transformarse progresivamente como hay en Europa, que hay un Consejo
en el cual efectivamente las decisiones puedan ser tomadas, eso implica e
involucra necesariamente algún tipo de limitación de soberanía, pero no
puede haber integración y simultáneamente se da la imposición de la
soberanía sobre los demás.
Eso no sería justo, y
la relación de Brasil con sus países vecinos, es una relación que no
puede basarse en ese tipo de acción, tiene que basarse en un principio
valorativo de justicia. Sobre
eso he mencionado la gestión del Barón de Río Branco en la discusión
sobre la Laguna Merín, en que el principio realmente nos ha orientado, no
fue el principio, si a la fuerza, no fue que quiera buscar antecedentes
históricos, suelo decir que hay un principio de justicia y lleva a que
los vecinos, si quieren ser buenos vecinos, tiene que efectivamente
organizarse no en función de su poderío relativo, sino que en función
de sus objetivos comunes. Yo creo, que con ese espíritu que nosotros
tenemos que continuar siguiendo adelante en la atención del MERCOSUR.
(Aplausos)
Y quería decirles,
quería decirles, que esta visión que yo tengo que esta anclada en una
comunidad de intereses, pero también de valores, que es lo que nos
permite vislumbrar el futuro con optimismo en lo que hace a la
cooperación y a la integración. Ahora no quiero dejar una visión
equivocada, no nos basta el MERCOSUR, no nos basta el MERCOSUR. Nosotros
tenemos que buscar una relación más abierta con el mundo. No podemos
encerrarnos frente a un mundo que si no se está abriendo, se debería
estar abriendo. ALCA tiene que ser discutido por nosotros por necesidad de
acercar mercados. En ALCA no se pueden discutir para nada, soberanías. La
soberanía, lo dije ayer, lo repito acá,
no se discute, se ejerce. Se ejerce la soberanía, no se discute. Es
inaceptable discutir la soberanía. Lo que se quiere es una relación de
igualdad. Si aquí, cuando me referí al MERCOSUR, como Brasil que sale
con rienda fuerte, yo hice referencia a los valores de justicia
progresivos y comunes, en el caso de ALCA es al revés. Porque los más
fuertes no somos nosotros. Entonces ahí el hincapié ha de ser que ellos
hagan justicia a nosotros, y
no nosotros a ellos. (aplausos) Y más, que los intereses nuestros
no son negociables. Los intereses nuestros no son negociables. O hay
reciprocidad o no hay negocio posible. Queremos sí mercados, pero
queremos reciprocidad.
En el pasado, el libre
cambio nos venía de afuera y era un libre cambio que interesaba sólo a
los que producían. Hoy día es distinto. Hoy día nosotros también
competimos. También somos competitivos. Brasil es competitivo en sectores
industriales importantes. Uruguay, también. Argentina, también. Los
sectores agrícolas, ni hablar. Por consecuencia, hoy día, nosotros lo
que deseamos no es lo que
antes del siglo XIX nos pedían a nosotros. No estamos pidiendo en el
siglo XXI a los más poderosos lo que ellos nos pedían en el pasado.
Pedimos otra cosa. Similitud. Pedimos que haya no asimetrías. Sino
simetrías. No queremos dejar de darles lo que nos dan. Pero no les
deberemos nada si no nos dan. (aplausos).
Y esos no son palabras
que tengamos que decir con un tono de agresividad. Yo dije eso y mucho
más que eso en la reunión de Québec. Don Jorge Batlle estuvo ahí.
Asistió. También él dijo lo mismo allá. Con mucha fuerza, con mucha
sinceridad. No hay por qué no decirlo con claridad. Porque nosotros
creemos que esto es lo que debe ser. No estoy hablando de un punto de
vista ideológico. Estoy hablando a partir de que no queremos ser
víctimas de conceptos a priori. Nosotros vamos a participar, sí, de
negociaciones con buena fe, pero queremos reciprocidad también en la
buena fe.
Y lo que yo digo sobre
el ALCA vale para otras, porque en materia de interés de comercio, no hay
distinción. Cada cual tiene su interés. No hay buenos y malos. Hay
realmente intereses que tienen que ser compatibilizados. Si son
compatibilizados, es muy buena cosa. Si no son compatibilizados, no hay
acuerdos.
Creo yo que esta
visión, que no es ninguna novedad, es una visión que hemos repetido
tantas veces sobre una cuestión de Brasil, nos muestra con claridad cuál
es el momento que estamos atravesando, cuáles son los valores a los
cuales nos juntamos. El Presidente Batlle a menudo dice que quiere
comercio, no ayuda. “Trade,
not aid”. Y es verdad. Queremos “trade”. Queremos “trade”
y queremos financiación. Queremos oportunidades. Y tenemos condiciones
para avanzar si nos dan esas oportunidades.
Hemos hecho algunos
progresos. Aquí están algunos de los que han negociado en Doha. En Doha
se logró lo que parecía imposible lograrse. Hicimos progresos en la
negociación en Doha.
Los americanos recién
hacen una propuesta a la Unión Europea que también conlleva ciertos
avances. Hicimos algún avance en la negociación ultima en Río de
Janeiro con la Unión Europea, en lo que hace a
los textiles.
O sea, no hay que tener
una visión catastrofista sobre las situaciones. Hay que tener una visión
realista pero no catastrofista. Y yo creo que, por todo lo que yo dije, y
por todo lo que se siente en el Uruguay, y por la misma experiencia tan
dura por la cual está pasando el Uruguay, y por la capacidad que tiene
este país, pese a todas las
dificultades, de mantenerse firme en sus objetivos yo estoy seguro de que
nosotros seremos capaces de a poco, en cierto. Yo creo que, y con esto
quiero terminar. Eso nos hace también mantener nuestros objetivos más
amplios en lo que hace a las relaciones globales.
El mundo no puede
seguir más sin una profunda reorganización de ciertas instituciones
internacionales. No puede. No puede porque el mercado financiero,
básicamente, y la globalización de las comunicaciones, de alguna manera
hicieron que se quedaran cortas las instituciones. Ni siquiera el Fondo
Monetario tiene hoy la fuerza que tuvo, porque los mercados crecieron
mucho y cuando el Fondo acuerda un préstamo, como hizo ahora a Brasil y a
Uruguay, él mismo se pregunta: “Y el mercado, ¿cómo va a reaccionar?”
, porque sabe que hay factores que van más allá de su capacidad de
acción. Pero eso no puede seguir para siempre así. No me refiero al
Fondo, sino al conjunto de las instituciones internacionales. Si empecé
mostrándoles con sencillez algunos números que demuestran que la
percepción se ha separado de la realidad, no es posible que se crea que
la razón o la razonabilidad
toda está anclada en el mercado.
Me
refiero a lo que dice el señor
Greenspan, jerarca norteamericano, que ha hablado de “la exuberancia
irracional de los mercados”. Ahora que se hace posible hablar del “pesimismo
irracional” de los mercados, el mundo no puede variar entre bivalencias
irracionales y pesimismos irracionales. Algún factor de racionalidad
tiene que contrarrestar esas tendencias y, por increíble que pueda
parecer, ahora es el factor político el que puede parecer el factor de la
razón.
Nos
habíamos acostumbrado a la idea de que los mercados son racionales y la
política era irracional. Quizás ha llegado el momento para mostrar que,
sin política, los mercados también se vuelven irracionales y que la
política buena es la de la razón. (Aplausos)
Por
eso termino pidiéndole específicamente al Presidente Batlle, que es una
persona que ha mostrado valor frente a las dificultades, que nosotros
todos no nos desanimemos. No vamos a dejar que la irracionalidad domine
nuestros sentimientos. Nuestros sentimientos deberán seguir anclados en
la buena razón. Desgraciadamente no tenía razón Descartes,
quien decía que le
bon sens est la chose la meilleure partageé au monde. Quería decir que
el buen sentido era lo mejor distribuido en el mundo. No lo es, pero creo
que una buena dosis de sentido común tenemos nosotros acá en el Cono Sur
de América del Sur. Pongamos ese
sentido común nuestro para rehacer nuestra creencia en el progreso y en
una situación mejor para nuestras economías, pero principalmente para
nuestros pueblos. Muchas gracias. (Aplausos)
PREGUNTA: Mi saludo al
señor presidente del Brasil, mi saludo al señor presidente del Uruguay y
a todos los presentes. Usted recién hablaba de la percepción decía que
la percepción es una de las explicaciones de la crisis, que se ha
depositado sobre nuestra región. Es un difícil rival la percepción
¿no? Es como luchar contra un fantasma. Los calificadores internacionales
que no distinguen entre fantasmas y realidades dicen que tres países del
MERCOSUR están entre los cinco países con mayor riesgo país del mundo.
¿Cómo entonces, diferenciamos la percepción de la realidad para mostrar
que es artificial precisamente lo que otros creen estar viendo?
PRESIDENTE CARDOSO: Si
fuera para contestar en broma entonces yo le diría:
entonces, el mundo no corre ningún riesgo. (risas). Pero, en
verdad no es así. No es que sea pura percepción, hay insólitos algunos
de nuestros países tienen rasgos que no son los mejores. Algunos ya han
entrado en moratoria. Mire en el pasado, entonces hay alguna base
conflictiva, no es pura percepción. Yo me refiero a la coyuntura, muy
momentánea, donde parece ser que la percepción sobre paso todo. Ya hay
un fenómeno un tanto psicológico. No sé cómo calificarlo. Yo soy medio
sociólogo, no entiendo mucho de cuestiones subjetivas. Pero, la verdad es
que hay “contagio” que llaman. Pero es verdad. Y de lejos se ve toda
la región cuando un país sufra algo como si toda la región estuviera
necesariamente en la misma situación. Por cierto, hay derecho contagio;
por cierto hay trasmisión de problemas de un país al otro. Donde hace
falta tener una distinción mejor es en ver cuáles son las diferencias.
Porque además de algo que nos une, hay también diferencias que hace con
la historia de cada país, con el modo con que maneja la crisis
económica, etcétera.
Yo
no creo que existan milagros; lo que hay que hacer es insistir en
demostrar y tener cada vez más transparencia y hablar más, explicar
más, para mostrar la incongruencia de las percepciones.
Es
difícil, es duro, pero no hay otro camino. Hay que llamar a la gente,
hacer “conference-faulse”, hay que darles informes y crear una actitud
con esto como está; cuáles son los puntos débiles y cuáles son los
puntos fuertes y cómo se pueden sobrepasar los puntos débiles. Es lo que
estamos intentando todos.
Y
yo creo - como dije - yo ya pasé por tantas turbulencias. La del 99, fue
terrible, que yo estoy seguro de que seremos capaces de sobrepasar la
turbulencia actual sin cambiar el rumbo y sin engañar. O sea, sí decir
“bueno, esas percepciones son totalmente equivocadas”. Hay que decir
“no, están equivocadas pero a tal punto”. Y sin embargo, ese punto yo
lo he sobrepasado”. Creo que es por eso.
PREGUNTA: En medio
de esa situación está - para los que deciden, para los que tienen
responsabilidad de representación – las demandas del día a día.
PRESIDENTE
CARDOSO: Sí.
PREGUNTA: Es decir,
los problemas de la gente, de los empresarios, etcétera, etcétera,
de quienes componemos una sociedad. ¿Cómo se resiste frente a
esas presiones marcando o señalando concretamente que buena parte de la
crisis en realidad no es real, sino que es una percepción? Es decir, en
lo inmediato, ¿verdad? Ya para nuestra gente.
PRESIDENTE CARDOSO:
Sí, nuestra gente sufre las consecuencias reales de una percepción
distorsionada. El empresario no tiene crédito con la situación, que
queda perjudicado por la mala percepción. Entonces, ahí hay que hacer
frente a una situación real. Hay que darles, hay que buscar crédito para
ellos.
En el caso de esta hora, recién: el Banco
Central, tomó la decisión que va, para solventar el problema del corto
plazo, va a utilizar 2.000 millones de dólares para eso. Usando plata
bancaria para prestarle a los empresarios. Y el Banco Nacional de
Desarrollo, de igual modo, va a aplicar quizás más 1.000 millones de
dólares de la misma manera. Pero los empresarios sí sufrieron
consecuencias que no son subjetivas. Es real, faltó el crédito ¿eh?. Y
simultáneamente, hay que estar mostrando al mundo que están equivocados,
se equivocaron, y luego hay que repuntar la economía. Y con los recursos,
entonces los socios que no quieren perder plata vuelven a tener plata,
vuelven a sus préstamos. Pero hay que tener una acción muy pronta y muy
continuada de los gobiernos. Esos no son momentos en los cuales yo le
puedo decir a los empresarios: mire, está todo bien, es una percepción
equivocada. No, no. Hay una percepción equivocada que transformó una
situación que podía ser buena, en mala. Y yo estoy actuando en lo
concreto para mejorar su situación. Hay que, mira, como si fuera en el
sistema bancario: si vamos a un problema de iliquidez, el Banco Central,
tiene que proveer la liquidez. El problema que tenemos nosotros, en este
momento en que hay poca liquidez, la aversión al riesgo, es que no hay un
banco central de los bancos centrales. Lo que más se acerca a eso es el
Fondo Monetario. Aún así, el Fondo tiene límites, y no es capaz de
pronto, solventar el problema de iliquidez, porque tiene otros mecanismos.
Entonces yo creo que internamente, tenemos que tomar medidas que provean
la liquidez al sistema, al sector productivo.
PREGUNTA: En
un artículo reciente, el premio Nobel de Economía, ex funcionario del
Banco Mundial, Stiglitz, tuvo elogios para Uruguay y tambien para Brasil.
Incluso hay un artículo titulado “Aplausos para Brasil”. Pero de
paso, le recordó, especialmente a Brasil en ese caso, que el Fondo
Monetario Internacional no es la única opción. ¿Por qué ese descuerdo
alrededor de este organismo, que ha ido creciendo, por lo menos en el
debate, en los últimos tiempos?.
CARDOSO: Mirá, porque
hubo críticas duras en cuanto al manejo del Fondo Monetario con la crisis
asiática del 97. Yo creo que Stiglitz hizo todas esas críticas, que era
economista senior del Banco Mundial, tuvo una posición muy crítica con
la receta del Fondo en aquel entonces, con algunos países asiáticos.
Pero después, el Fondo ha cambiado. A nosotros nos tocó un Fondo mucho
más realista que el Fondo de antes. Cuando tuvimos que buscar al Fondo en
el 99, ya lo encontramos con más capacidad de diálogo, y ahora mucho
más, todavía. Es verdad que la economía brasileña es fuerte, y
probablemente del modo como se ha hecho la relación del Fondo-una
economía fuerte y del Fondo-una economía débil, cambia. Para el Fondo,
la asfixia viene de malas recetas que algunos por aplicar mal las recetas
del Fondo en la crisis del
97. Principalmente en lo que hace a las exigencias monetaristas. Bien, en
el acuerdo nuestro con el Fondo, no hay ninguna regla monetaria: no hay
límites para la emisión de moneda. Nada, cero. Ellos han aceptado un
acuerdo, sin que se tenga que restringir, si fuera necesario, la emisión
de moneda. Lo único que hay, una referencia a la meta de inflación, con
una faja arriba y abajo, nada más. Tampoco hay exigencias de aumento de
la tasa de interés. No hay. Eso ha cambiado en el Fondo. Probablemente
Stiglitz, cuando ahora hace, y él
hizo una referencia positiva en el caso de Brasil, él se dio cuenta que
el mismo Fondo empieza a cambiar en esta dirección. Ahora otros, otras
fuentes, bueno, no hay tantas. Cuando hay una apertura efectiva de
finanzas en el plano internacional, ¿cuáles son las otras fuentes?. El
Banco Mundial. El Banco Mundial, dispone para préstamos, menos que el
Banco Nacional de Botafogo o que el Banco do Brasil. El BMDS tiene el
paquete anual de préstamos más expresivo que los préstamos del Banco
Mundial. El Banco Interamericano de Desarrollo, BID, tiene la mitad del
BMDS. Y el BMDS no es el único banco en Brasil. Hay Banco del Nordeste,
Banco del Amazonas, hay varios bancos oficiales, aparte del Banco de
Brasil. Hay varios bancos que ayudan en el fomento y la financiación. Esa
fuente es legítima. Pero cuando usted quiere dólar, no. O hay del Fondo,
o del Banco Mundial. Y el Banco Mundial se ve muy pequeño frente al
desafío del mundo. A eso hice yo referencia sobre la nueva arquitectura
mundial: las instituciones internacionales, ya no, fueron pensadas hace 50
años. Y después de, no sólo de recursos monetarios, sino de recursos
institucionales que son muy escasos frente a la rapidez de las demandas
nuevas y al monto de recursos necesarios para hacerle frente a las
turbulencias actuales.
PREGUNTA: Presidente, usted señalaba hace un
ratito sobre la solidez del MERCOSUR. Si es tan fuerte el MERCOSUR, ¿por
qué estamos tan débiles?
CARDOSO: Yo no hice referencia a la solidez
del Mercosur, sino a la idea...
PREGUNTA: De la idea, del proyecto, eso es...
CARDOSO: Del proyecto. No, si fuera tan
fuerte no tendríamos que estar así... Tendríamos también. Porque los
problemas que nos agobian ahora no son en función de la escasez de
trueque entre nosotros. Es mucho más grande, si bien básicamente es una
situación financiera. Pero yo no sería realista si yo dijera que el
Mercosur está fuerte. No, no está. Todos los países miembro tienen
dificultades y el Mercosur sufre también por la defensa del conjunto
hasta la manutención de objetivos de la integración y de mecanismos que
llegan a la integración.
PERIODISTA:
Presidente, paso ahora a hacerle preguntas que la audiencia le plantea. Le
advierto que, si se las hiciera todas, no se va a las seis de la tarde.
CARDOSO: Bueno, quizás me voy a quedar por
acá, quién sabe.
PERIODISTA: Sería
bienvenido, sin duda. Una pregunta. El orden es arbitrario. El Banco do
Brasil, el mayor banco de América Latina, abandonó la plaza financiera
uruguaya en el año 2001. ¿Cómo es posible que el gobierno de Brasil
deje de tener presencia financiera en esta plaza, cuando existen acuerdos
para la integración macroeconómica? ¿Cree usted que debería reverse
esta decisión?
CARDOSO: Mire, hasta donde yo sé, esa
decisión tiene que ver con leyes laborales, no con una situación de
interés gerencial de Brasil. Leyes laborales por exceso relativo al
costo, relativo a los empleados del Banco do Brasil acá. Yo no puedo
cambiar leyes laborales, ni las conozco aquí en Uruguay. No tiene que ver
con una disminución del interés de Brasil hacia el Uruguay.
PREGUNTA: ¿Podría
existir –pregunta alguien- alguna intención extrarregional de frenar el
desarrollo del MERCOSUR?
CARDOSO: No lo creo. No
soy adicto a imaginar conspiraciones. Yo creo que no es por ahí. Creo que
incluso el propio Estados Unidos, el gobierno norteamericano tiene una
comprensión razonable del
significado del Mercosur y sabe que el Mercosur no se hace en contra de
una operación general del comercio sino que se hace en aras de un
entrenamiento, si fuera posible por decirlo así,
para una negociación más provechosa. Pero yo no creo en una
conspiración.
PREGUNTA: En
la jornada de hoy se ha manifestado, por parte de uno de nuestros líderes
políticos, la posibilidad de
buscar en su país posibilidades de financiamiento exterior para el
Uruguay en lugar de buscarlo en ámbitos financieros tradicionales. ¿Qué
opinión le merece esta idea?
CARDOSO: Bueno, yo mencioné ya que hay
disposición, en Brasil, de hacer y diferenciar, inversiones productivas.
Eso es una cosa distinta que una crisis de iliquidez. Entonces ahí usted
no tiene para tanto. No tiene que golpear a las puertas del Fondo
Monetario. ¡Ojalá fuera posible!
PREGUNTA: ¿Cuál
debe ser la actitud de los empresarios para llevar adelante la crisis y
proyectarse al mundo?
CARDOSO: Bueno, yo creo que deben hacer lo
que ya están haciendo: creer en sí mismos. Y seguir trabajando, porque
esa es la función del empresario. Ellos tienen que creer, hacer una
fuerza, y esa fuerza tiene que ser en el crecimiento, y lo tiene que hacer
en su país. Si el empresario tiene conciencia de eso, pero si el
empresario no tuviera también un poco de sueños, de objetivos, no puede
cambiar. Y no es solamente el empresario. En eso el empresario y el
político son distintos, o los líderes de cualquier categoría, tienen
capacidad de analizar la realidad, pero también de proyectar algo
distinto a la realidad. Entonces, si no se proyecta algo mejor, no se
gana. El empresario se tiene que proyectar siempre algo mejor. Yo creo que
tenemos base para que nuestros empresarios continúen proyectando algo
mejor.
PERIODISTA: A esto usted se refirió apenas
llegó al Uruguay. Alguien pregunta: ante el panorama internacional y la
crisis regional, ¿piensa que una moneda común, gaúcha o gaucha, o como
se llame, nos puede fortalecer frente al Nafta y la Comunidad Europea?
Ellos piensan que sí, y que Brasil puede, debe liderar esta idea.
CARDOSO: Mira, yo no puedo contestar de
moneda gaucha, porque dicen que el mérito está en buscar un nuevo
destino, y si yo hablo de moneda gaucha, me echo a la mitad de Brasil en
contra. Pero yo creo que la idea de una moneda, es la expresión de la
relación económica. O bien si tenemos que expresar, lo expresamos con la
misma voz, con una misma
moneda, o entonces no funciona. Para que tengamos una relación económica
y se emita una sola moneda, tiene que haber convergencia macroeconómica.
Si no hay convergencia macroeconómica, si cada quien tiene una política
distinta en lo que hace a la economía, no puede haber una moneda única.
Al comienzo podría haber sido como la idea que tuvo Lacalle algún tiempo la serpiente, como en Europa una serpiente hacia una moneda
única. Pero lo fundamental es instrumentar un Maastricht. Si no hay
Maastricht, no hay moneda única.
Si
no hacemos nosotros realmente un pacto de una convergencia
macroeconómica, no hay moneda única.
Claro
está que una integración verdadera supone al final una moneda única,
pero supone también, la desintegración macroeconómica. Convergencia
macroeconómica, digo.
PREGUNTA:
¿Considera que para que Brasil ejerza más eficientemente el liderazgo
del MERCOSUR debería introducirse el voto ponderado en el bloque, de modo
de que el voto brasileño tenga un mayor peso que el de sus socios?
CARDOSO: Imagínese, yo
digo que sí a esta cuestión. (Risas) Voto en blanco.
PREGUNTA:
Empresarios uruguayos expresan que a veces tienen muchas dificultades en
el comercio con Brasil, incluso con sucursales en Brasil. Por ejemplo, hay
una empresa que señala ahora que no puede trasladar personal uruguayo por
trabas inexplicables para conseguir la residencia. ¿Hay que flexibilizar
criterios?
PRESIDENTE
CARDOSO: Sí, sin duda, sin duda.
MODERADOR: Le
agradezco mucho.
PRESIDENTE
CARDOSO: Gracias a ustedes.
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