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31 de julio, 2010

El último recurso

Refugios para víctimas de violencia doméstica buscan preservar la vida de madres e hijos
Cuatro refugios del Instituto del Niño y el Adolescente son el hogar seguro de las madres e hijos que padecen violencia doméstica. Se recurre a ellos cuando se agotaron todos los recursos. El Centro de Estudios y Derivación realiza la solicitud y se otorgan los lugares en función de los cupos disponibles. También pueden llegar a través de centros de referencia territorial. Un equipo multidisciplinario trabaja en alternativas.

La violencia doméstica es un problema que aqueja a la sociedad uruguaya. Pero más allá del padecimiento que sufren las mujeres víctimas de maltrato, sus hijos son rehenes de la situación.

La Coordinadora del Sistema Integral a la Infancia y Adolescencia contra la Violencia (SIPIAV), María Elena Mizrahi, explicó que los niños, niñas y adolescentes que viven situaciones de violencia, si bien no son objetos de violencia física, sino emocional, son en definitiva víctimas de violencia doméstica. En este sentido, el SIPIAV –dependiente de INAU-,  atiende a todo el núcleo familiar, ya que tiene en cuenta que los niños padecen la situación de violencia, lo cual afecta, comúnmente, su comportamiento, y ello se refleja en su rendimiento escolar y en el relacionamiento con los otros.

Mizrahi explicó que los niños que ven a sus padres relacionarse de esa forma, posiblemente entiendan que las relaciones humanas parten y se basan en la violencia. “Consideran que la resolución de conflictos está dada por el intercambio violento”, sostuvo la jerarca.

Asistencia integral por vulneración de derechos

Tanto las organizaciones no gubernamentales (ONG) en convenio con INAU, como los propios equipos del Instituto y los equipos de la salud en coordinación con el SIPIAV, trabajan en conjunto en la atención del núcleo familiar.

Se les brinda una asistencia integral a los menores, no solamente psicológica, dado que los niños que se captan padecen la vulneración de otro tipo de derechos. Se realizan tratamientos de reparación de secuelas. Para ello concurren al menos una vez a la semana a servicios especializados con los que INAU tiene convenio.

Cada situación es particular, y de ella depende el tipo de tratamiento que requiere tanto el niño como su familia. En algunos casos se trabaja incluso con el Poder Judicial, indicó Mizrahi.

La apuesta del INAU es la de coordinar acciones con las asociaciones civiles. Incluso integra el Consejo Consultivo de Lucha contra la Violencia Doméstica, donde participan todas las instituciones del Estado que tienen que ver con la temática y participa de la Red de Violencia Doméstica con la cual se coordina en el Consejo Consultivo.

Asimismo, en el Comité de Gestión del SIPIAV participan las organizaciones no gubernamentales que tienen convenio con INAU.

Los refugios: el último recurso

El INAU cuenta con cuatro refugios de atención a mujeres con situaciones de violencia doméstica que ingresan con sus hijos.

El acceso a los refugios en convenio con INAU –porque existen otros pertenecientes al MIDES- es a través del Centro de Estudios y Derivación de INAU, que se considera la “puerta de ingreso”. Se solicita el refugio a INAU que otorga los cupos según lo convenido con las ONG.

Llegan de diferentes formas, a veces se puede captar una situación de violencia doméstica en los territorios, donde se trabaja a través de las “Casa Amiga”, los Centros de Referencia Familiar o los Regionales de INAU.

Se puede permanecer en esos lugares cerca de un año, pero los técnicos que allí trabajan ven las posibilidades de salir rápidamente de allí. Esto se debe a que desde el punto de vista conceptual, el refugio es un tránsito, es una etapa en la vida de la gente.

“La idea es que el equipo multidisciplinario que trabaja con la familia busque alternativas”, explicó.

Uno de los mayores problemas es “el de la vivienda”, dado que para INAU y SIPIAV no es un tema que se pueda resolver porque se encargan solamente de los paliativos.

La internación o los refugios deben ser el último recurso. Si alguien de la familia les puede dar acogida, es preferible apoyar a ese núcleo mediante el Departamento de Apoyo Socio-económico de INAU.

Mapas de Ruta ayudan a docentes a actuar

Existen agentes sociales como los docentes de Primaria, Secundaria y UTU que muchas veces son conocedores y denunciantes de esta situación.

Para ello se elaboró el Mapa de Ruta de Primaria que funciona desde 2007 y ahora se trabaja en un Protocolo para Enseñanza Media, con el objetivo que  los docentes cuenten con una guía.

“Cuando se genera una situación de violencia extrema el maestro o profesor debe informar y se contacta con los equipos de salud, INAU o con las redes que existen en esos territorios y se comienza a trabajar con la familia”, relató Mizrahi.

“Si la situación es muy compleja y no se puede llegar a esas personas, se realiza una denuncia a la Línea Azul de INAU (0800 5050) y se accede al domicilio. Pero a veces directamente se judicializa el caso”, añadió.  

Contención familiar para niños huérfanos es prioridad

Cuando hay una situación de muerte de la madre, se busca la protección de algún familiar e incluso puede requerir el apoyo de los equipos multidisciplinarios de INAU.

De no contar con nadie familiarmente que pueda ocuparse, los Jueces determinan la protección en establecimientos de INAU. “Pero este debería ser el último recurso”, explicó Mizrahi.

Es preferible trabajar con una tía u otro familiar cercano para que no pierdan su condición familiar, porque de lo contrario sería un abandono enorme para ese niño.

Asimismo, se trabaja en el proceso y las secuelas de haber vivido la pérdida de su madre.

No se registran cifras específicas de niños huérfanos (por violencia doméstica) pero se están procesando datos del período pasado desde la creación del SIPIAV (2007/2009). Se estima que a fines de agosto se den a conocer cifras. Las correspondientes a 2010 se procesan cuando termine el año.

   
 
  María Elena Mizrahi