Imprimir 

29 de marzo, 2011

José Mujica a Belela Herrera

“Tu solidaridad ha sido una vida militante tratando de ayudar a los perseguidos”
“Gracias por tu compromiso, llenaste tu vida con un cometido, tu solidaridad con los perseguidos”, dijo el presidente José Mujica a María Bernabela Herrera Sanguinetti, condecorada por la embajada argentina en Montevideo con la Orden de Mayo al Mérito en grado de Gran Cruz.

La distinción, decidida por la presidente Cristina Fernández y entregada por el embajador argentino en Montevideo Dante Dovena, le fue otorgada por su “pelea ardiente a favor de los derechos humanos” de los exiliados políticos de varios países latinoamericanos en las décadas del 70 y el 80.

Mujica agradeció la dedicación de “Belela” Herrera a esa causa, tanto como funcionaria del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), en décadas pasadas, como en su papel de vicecanciller de la República, entre 2005 y 2009.

“La solidaridad, si no duele y cuesta, puede ser tan solo una palabra”, expresó el presidente, recordando cómo la homenajeada salvó las vidas de decenas de personas aun a riesgo de poner en peligro la suya, en particular cuando la instalación de la dictadura militar en Chile, en 1973, y tres años más tarde en Argentina.

Herrera agradeció las palabras del mandatario uruguayo y destacó el compromiso con la defensa de los humanos manifestado por la presidenta argentina Cristina Fernández y su predecesor y esposo Néstor Kirchner.

Rememoró su trayectoria en ACNUR, la fundación de instituciones de derechos humanos en ambas márgenes del Río de la Plata, y también la lucha por la recuperación de los hijos de detenidos desaparecidos apropiados por sus captores.

En la platea que la acompañó se encontraba Macarena Gelman, hija de María Claudia García, secuestrada en Buenos Aires en 1976 estando embarazada, trasladada a Uruguay y desaparecida tras dar a luz.

Nacida en cautiverio, adoptada ilegalmente y finalmente restituida a su familia biológica, Macarena entabló un juicio al estado uruguayo ante la Corte Interamericana de Justicia (CIDH).

La CIDH acaba de condenar a Uruguay, conminándolo a investigar y hacer justicia en el “caso Gelman”, a indemnizar a su familia y también a eliminar la ley de Caducidad de la Pretensión Punitiva del Estado, a la que considera nula por estar en contradicción con principios elementales del derecho.

Eduardo Luis Duhalde, secretario de Derechos Humanos de Argentina, recordó a su vez a Belela Herrera al comando de su Fiat 600 color rojo, acompañada de refugiados políticos y visitando diferentes embajadas para brindar protección a los perseguidos por la naciente dictadura argentina, en 1976.

María Bernabela Herrera Sanguinetti nació en 1922, en Montevideo. Se licenció como socióloga en Santiago de Chile, en 1973, y en ese año desempeñó funciones en ACNUR. Poco después el general Augusto Pinochet derrocó al gobierno constitucional presidido por Salvador Allende y Belela Herrera se distinguió protegiendo la vida de perseguidos políticos y sociales.

Su trabajo consistió en conseguir los salvoconductos necesarios para que miles de residentes en Chile pudieran escapar al exterior.

Los 17 años siguientes de su vida los dedicó a la misma tarea en países como Argentina, Perú, Brasil y varios de América Central y el Caribe. También se desempeñó en Costa Rica y México y como observadora de derechos humanos en Haití y Sudáfrica.

La próxima sede del Instituto Interamericano de Derechos Humanos, que se inaugurará en Montevideo, llevará su nombre.

   
 
  Ver fotografías
 
  Luis Duhalde
 
  Dante Dovena
 
  Belela Herrera
 
  José Mujica